El término "pro aborto" se refiere a la posición política y ética que defiende el derecho de la mujer a decidir sobre su fertilidad y embarazo. Este concepto está intrínsecamente ligado a los derechos reproductivos, que abarcan la educación sexual, el acceso al aborto electivo (realizado por profesionales y dentro del marco legal), la anticoncepción, los tratamientos de fertilidad y la protección legal contra abortos forzados.
Para comprender mejor esta postura, es crucial analizar los discursos de los profesionales de la salud y de las mujeres que han pasado por esta experiencia, así como el marco legal y ético-religioso que influye en la percepción y la práctica del aborto.
Marco Legal y Ético-Religioso del Aborto
En España, el aborto inducido estuvo penalizado durante la dictadura franquista y años posteriores. En 1985 se aprobó una ley que permitía abortar en determinados supuestos, sustituida en 2010 por la ley vigente, que permite el aborto libre en ciertos plazos. La diferencia fundamental entre ambas leyes radica en el reconocimiento del derecho a planificar la gestación y la libre elección de la maternidad por parte de las mujeres.
La Ley Orgánica 2/2010 permite abortar libremente hasta las 14 semanas de gestación. Pasadas dichas semanas, se permite el aborto bajo diagnóstico médico en caso de grave riesgo para la salud o vida de la embarazada o graves anomalías en el feto, sin superar las 22 semanas de gestación. Más allá de dichas semanas, la ley considera dos supuestos excepcionales: anomalías fetales incompatibles con la vida o una enfermedad extremadamente grave e incurable detectada en el diagnóstico y confirmada por un comité clínico.
A pesar de la despenalización y el reconocimiento del aborto como un derecho, este sigue sujeto a ciertas restricciones legales y culturales. La regulación busca atender a razones de sanidad pública y ofertar los recursos pertinentes para ello, realizándose en centros acreditados, ya sean públicos o privados.
La siguiente tabla muestra la evolución del número de centros que notifican Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVE) y los abortos realizados:
| Año | Centros Notificadores | Abortos Realizados | Tasa por 1.000 Mujeres (15-44 años) |
|---|---|---|---|
| 2014 | 185 | 94.796 | 10,70 |
| 2015 | 183 | 94.141 | 10,51 |
| 2016 | 177 | 93.133 | 10,27 |
| 2017 | 179 | 94.047 | 10,33 |
| 2018 | 182 | 95.917 | 10,51 |
| 2023 | N/A | 103.093 | 12.2 |
Es importante destacar que, aunque el número de abortos se mantiene relativamente estable, existe un desequilibrio numérico a expensas de los centros privados. En 2014, un 89,91% de los abortos se realizaron en centros privados.
La religión, especialmente la doctrina católica, ejerce una influencia significativa en las concepciones morales sobre el aborto, defendiendo el derecho fundamental a la vida del no nacido desde el momento de la concepción. Este substrato religioso está arraigado en el imaginario social y ha influido en la regulación existente, generando prejuicios y sentimientos de culpa en las mujeres que han recurrido al aborto.
El Aborto desde el Paradigma Corporal
Desde el punto de vista médico, el aborto se trata como una entidad ligada al cuerpo de los sujetos y, a pesar de los tratamientos que se realizan desde la biomedicina sobre los cuerpos, el aborto nos ofrece la posibilidad de ser analizado desde el cuerpo como fenómeno cultural. La dialéctica entre las percepciones sociales y los instrumentos de la biopolítica se hallan bien reflejados en la teoría del cuerpo descrita por Scheper-Hughes y Lock (1987): las autoras proponen que desde las experiencias de enfermedad, dolor y salud emergen características culturales que muestran formas de ordenamiento social.
La legislación vigente, que permite abortar sin incurrir en un delito condicionado a ciertas semanas de gestación y ciertos supuestos, los recursos establecidos por las políticas sanitarias y las opciones que ello ofrece quedarían circunscritos en realidad bajo la normativa. El acceso de las mujeres al sistema sanitario para satisfacer su demanda bajo la legislación sin incurrir en un delito y en condiciones seguras quedaría definido bajo el cuerpo político.
Discursos y Experiencias Personales
Las mujeres consultadas corroboran que la decisión de interrumpir voluntariamente el embarazo sigue estando cuestionada desde las instituciones que lo practican. Algunas relatan experiencias de falta de tacto y apoyo médico y psicológico, mientras que otras destacan la profesionalidad y cercanía de las clínicas ginecológicas privadas.
La religión afecta directamente a la salud psicológica de quien libremente decide interrumpir su embarazo, generando un sentimiento de culpa. Sin embargo, algunas mujeres logran superar este sentimiento y reivindican su derecho a decidir sobre su propio cuerpo.
A pesar de las trabas administrativas, éticas o emocionales, el aborto sigue practicándose. En 2018, se llevaron a cabo 95.917 abortos, de los cuales 86.747 fueron por libre decisión de la mujer y no por motivos sanitarios contemplados en la legislación. Un 70,5% de los mismos se produjeron antes de las ocho semanas de embarazo.
El Foro de la Familia reiteró que "el aborto es un asesinato" y defendió el derecho a la vida
Ética con Perspectiva de Género
La ética femenina, como la ética del cuidado, se centra en valores como el cuidado mutuo y la responsabilidad en las relaciones, mientras que la ética feminista liberal argumenta a partir de los derechos de las mujeres. Ambas perspectivas influyen en el análisis del aborto, aunque pueden entrar en conflicto en sus enfoques.
El feminismo liberal defiende la justificación moral de los derechos reproductivos, mientras que la ética del cuidado adopta un enfoque particularista, dependiendo la evaluación moral del aborto de las circunstancias particulares en que este se dé.
