La menstruación, también conocida comúnmente como "regla", "periodo" o "mes", es un proceso biológico natural que afecta a todas las mujeres en edad fértil. Este ciclo mensual no solo produce cambios físicos notables, sino que también tiene un profundo impacto en el estado emocional y psicológico. Es fundamental comprender su funcionamiento para que las mujeres puedan interpretar las señales de su cuerpo y cuidar su bienestar integral.
El ciclo menstrual comprende las diferentes fases por las que pasamos cada 28 días (aproximadamente) las personas que menstruamos, en relación con la preparación de nuestro cuerpo para una posible gestación. Está dividido en cuatro fases, en las cuales suceden diferentes cambios fisiológicos que tienen un impacto directo en el funcionamiento y las necesidades de nuestro cuerpo, tanto física como emocionalmente.
Fases del Ciclo Menstrual y su Impacto Emocional
El ciclo menstrual tiene diferentes fases: menstruación, lútea, ovulatoria y folicular. Cada fase segrega hormonas distintas que pueden provocar diversas emociones. A continuación, exploraremos en detalle cada una de estas fases y cómo influyen en las emociones:
Fase Folicular
Esta fase dura entre 10 y 14 días desde el primer día de menstruación. Durante este periodo, la hormona folículo-estimulante (FSH) promueve el desarrollo de folículos ováricos que producen estradiol. Este estrógeno hace que el endometrio comience a engrosarse, preparándose para una posible implantación. Es el momento del ciclo en el que nos sentimos más enérgicas, vitales y optimistas. Se suele relacionar con la primavera, la luna creciente y el arquetipo de “la virgen o la adolescente”, que se asocian con esa vitalidad y dinamismo.
Fase Ovulatoria
Ocurre alrededor del día 14 en un ciclo de 28 días. Un pico de hormona luteinizante (LH) desencadena la liberación de un óvulo maduro desde el ovario hacia la trompa de Falopio, donde puede ser fecundado durante aproximadamente 24 horas. Este es el momento del ciclo de máxima fertilidad y sucede entre el día 11 y 12 después del final del sangrado. Nos sentimos más sociales y extrovertidas, sexuales y empáticas.
Fase Lútea
Dura aproximadamente 14 días después de la ovulación. El folículo vacío se transforma en el cuerpo lúteo, que secreta progesterona y estrógeno para mantener el endometrio engrosado. Suele tener lugar, aproximadamente, entre el día 21 y el momento de la menstruación. En este momento del ciclo solemos experimentar un cambio repentino del estado de ánimo. Es habitual experimentar ansiedad, irritabilidad y angustia. Solemos sentirnos más decaídas física y emocionalmente, más sensibles y vulnerables. Estamos más conectadas con la parte negativa de las cosas y lo que no nos gusta. Suele tratarse de la fase más incómoda porque se manifiestan sensaciones, emociones y conductas más difíciles de manejar tanto para nosotras mismas como para nuestro entorno. Se recomienda no luchar contra ellas y entender estas emociones y sensaciones como parte del proceso cíclico.
Fase Menstrual
En esta fase el endometrio se desprende y esto produce el sangrado. La energía está se orienta hacia el interior. En este momento se agudiza la intuición y la capacidad de estar en contacto con nosotras mismas y nuestras necesidades más profundas. Se disminuye la producción de estrógenos, disminuyendo endorfinas y serotonina. Se suele relacionar con el invierno y el arquetipo de “la anciana o la bruja”, que se asocian con el recogimiento, la sabiduría y los momentos de cierre y muerte, para dejar espacio a lo nuevo. En ocasiones es difícil adaptarse a las demandas sociales cuando estamos en esta fase, ya que nuestra necesidad de descansar y meditar, entran en conflicto con las demandas laborales, académicas o familiares. Es el momento perfecto del ciclo para descansar, meditar, estar a solas y cerrar procesos que tengamos pendientes. Se recomiendo no exigirse pasar demasiado tiempo en la acción y en “el afuera”, ya que nuestro cuerpo está necesitando otra cosa. Esto a veces es difícil porque entra en conflicto de las demandas externas a las que tenemos que responder.
En las diferentes fases del ciclo se pueden presentar algunos o todos de los siguientes síntomas: dolor en la parte baja del vientre, flujo (la sangre) que pude tener más o menos densidad, cambios de humor y/o comportamiento, etc. Estas variaciones pueden manifestarse de diferentes maneras en cada mujer, desde cambios sutiles hasta alteraciones más intensas que requieren atención profesional.
Ciclo Menstrual y Salud Mental
Más allá de los síntomas emocionales típicos del síndrome premenstrual, algunas mujeres pueden experimentar cambios más intensos en su estado de ánimo durante el ciclo menstrual. Las hormonas sexuales femeninas interactúan directamente con neurotransmisores clave como la serotonina, dopamina y GABA, que regulan el estado de ánimo, el sueño y la respuesta al estrés.
La relación entre los niveles de estrógeno y serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo, sugiere que las mujeres con predisposición a la depresión o ansiedad pueden ser más vulnerables a síntomas psicológicos en la fase lútea (Gingnell et al., 2013). En estos casos, la terapia psicológica y el acompañamiento profesional pueden ser herramientas clave para mitigar el impacto emocional del ciclo menstrual.
Aunque esto es lo saludable, si se produce la alteración (aumento o déficit) de alguna hormona en alguna de las fases, se pueden llegar a experimentar los siguientes síntomas emocionales de manera intensa: ansiedad, sentimientos de tristeza, cambios bruscos de humor, irritabilidad, problemas para dormir, problemas para mantener la atención, etc.
Es más, en el DSM-5 (APA, 2013) manual diagnóstico de los trastornos mentales, se da a conocer el “trastorno disfórico premenstrual” o conocido también como síndrome premenstrual. Esto se refiere a síntomas emocionales intensos durante la fase premenstrual. Estos causan problemas graves en en el ámbito familiar, social, laboral o académico.
Si el anterior es tu caso, te recomendamos que te pongas en contacto con un profesional de la salud para que pueda evaluar tu caso.
¿Cuáles son las Emociones Más Afectadas Durante el Periodo?
Los cambios emocionales, de humor o comportamiento, durante el ciclo menstrual son completamente normales y varían según la fase en la que nos encontremos. Estas fluctuaciones están directamente relacionadas con los niveles hormonales y su impacto en la química cerebral.
A continuación, vamos a explicar qué emociones son las que más se ven afectadas y en qué fases del periodo ocurre tal afectación:
* Calma y sensación de serenidad: Gracias a la progesterona que se segrega durante la fase folicular, podemos tener la sensación de calma o de serenidad.* Sensación de bienestar: El estradiol, un estrógeno, estimula la creación de serotonina y dopamina. Ambos neurotransmisores están estrechamente ligados a la sensación de bienestar, placer y felicidad.* Tensión e irritabilidad: Durante la menstruación los estrógenos bajan y esto hace que también baje la producción de los neurotransmisores que hemos mencionado en el punto anterior. Debido a ello, hay mayor probabilidad de estar en tensión e irritables.* Síndrome premenstrual: En la fase lútea, antes de la menstruación y después de la ovulación, los niveles de estrógeno y progesterona descienden. Esto puede causar emociones como tristeza, irritabilidad, ansiedad, problemas de sueño y dificultad para concentrarse.Ser conscientes de nuestra ciclicidad como personas menstruantes es una herramienta muy poderosa para relacionarnos con nosotras mismas de una forma más saludable.
Estrés y Ovulación
El estrés puede influir en las hormonas que intervienen en la ovulación. Si siempre o casi siempre estás muy nerviosa, esa tensión puede impedir que tus óvulos se liberen para que puedan ser fecundados por un espermatozoide.
Cuando estamos estresados nuestro cuerpo libera varias hormonas. Una de ellas es la prolactina, que influye mucho en la ovulación. Cuando tenemos un nivel de estrés muy elevado, nuestro organismo segrega una hormona, la prolactina, que se encuentra en la hipófisis y cuya respuesta es inhibir la producción de ovocitos. Entonces se produce la anovulación. El estrés también aumenta los niveles de otra hormona: el cortisol, una hormona relacionada con la inflamación de los tejidos, de todos, incluidos los de los órganos que intervienen en la reproducción.
Impide el embarazo: “El estrés, al alterar el funcionamiento del eje hipotalámico- hipofisiario-adrenal puede variar los niveles de producción de hormonas involucradas en el ciclo menstrual”, señala María del Mar Tirado, psicóloga de la clínica de reproducción asistida IVI de Sevilla.
La Importancia de la Educación Menstrual
La educación menstrual es fundamental para romper tabúes y estigmas asociados a la menstruación. A pesar de ser un proceso biológico natural, muchas mujeres y niñas en todo el mundo carecen de información adecuada sobre su ciclo menstrual. Esto puede llevar a malentendidos, inseguridades e incluso a problemas de salud si no se maneja correctamente.
La falta de educación menstrual también contribuye a la perpetuación de mitos y creencias erróneas, como la idea de que la menstruación es algo sucio o vergonzoso. Por ello, es crucial que tanto en las escuelas como en los hogares se fomente una conversación abierta y sin prejuicios sobre la menstruación.
Programas educativos que incluyan información sobre las fases del ciclo menstrual, los cambios emocionales y físicos, y las opciones de productos de higiene menstrual pueden empoderar a las mujeres para que vivan su menstruación con normalidad y confianza.
Además, la educación menstrual no debería limitarse a las mujeres; los hombres también deben ser partícipes de este conocimiento para fomentar una sociedad más inclusiva y comprensiva.
