La placenta es un órgano fundamental que se desarrolla durante el embarazo, permitiendo el intercambio de nutrientes y oxígeno entre la madre y el feto. Sin embargo, en ciertas ocasiones, pueden surgir complicaciones relacionadas con la implantación y el desarrollo de la placenta. Una de estas complicaciones es la placenta percreta, una condición poco común pero grave que requiere atención médica especializada.
Representación de los diferentes tipos de acretismo placentario.
¿Qué es la Placenta Percreta?
La placenta percreta es una condición en la que la placenta invade completamente la totalidad de la pared uterina, traspasándola, y llega a infiltrar órganos vecinos, como la vejiga urinaria, el intestino o el epiplón. Es el grado máximo y menos frecuente de placenta anómala, constituyendo el 5% de estas placentas anómalas.
El acretismo placentario se describe como la adherencia anormal de la placenta más allá de la musculatura uterina subyacente. La penetración de la serosa se conoce como placenta percreta.
Esta adherencia anormal está asociada con la implantación placentaria sobre cicatrices de cesárea previa, incisiones uterinas o legrados. La placenta percreta consiste en la penetración del tejido placentario a través de toda la pared uterina, traspasando la serosa de la misma.
Incidencia y Factores de Riesgo
La placenta anormalmente adherida es poco común y tiene importancia clínica por su morbimortalidad, a consecuencia de hemorragia, perforación, invasión y lesión de las vías urinarias. Se ha reportado que la incidencia era de un parto cada 7.000, pero se está volviendo más común y se ha descrito que su incidencia ha disminuido a un parto cada 2.500.
Los mayores factores de riesgo para el acretismo placentario son los relacionados con la placenta previa, legrados uterinos o abortos anteriores, edad materna mayor de 35 años, multiparidad, incrementos de la alfafetoproteína y betagonadotropina coriónica, antecedentes de infecciones uterinas, ablación endometrial e intervenciones uterinas previas (en especial la cesárea).
Sin embargo, en algunos casos, el uso de un dispositivo intrauterino podría ser un factor predisponente. Esto también debe tomarse en cuenta por la presentación poco usual de la placenta percreta en el fondo uterino.
El aumento de la edad materna y las intervenciones uterinas previas son factores de riesgo independientes.
Diagnóstico
Se han hecho grandes esfuerzos para diagnosticar el acretismo placentario a través de la ecografía. Sin embargo, el método que suministra más información es el ultrasonido transvaginal asociado a Doppler; también es útil la resonancia magnética, en forma ocasional y en casos dudosos.
Esta anormalidad puede ser identificada antes del nacimiento por métodos de imagen (ultrasonido escala de grises, Doppler pulsado a color o resonancia magnética nuclear).
Complicaciones
Entre las complicaciones del acretismo placentario se encuentra el hecho de que puede producirse la rotura uterina, generalmente en el segundo o en el tercer trimestre, aunque también se ha descrito en el primer trimestre. En estos casos, la perforación anterior con invasión a la vejiga es más común que la perforación posterior.
El hemoperitoneo se produce sobre todo en los casos de placenta percreta; sin embargo, es muy raro: entre 1899 y 1999 se reportaron menos de 50 casos en la literatura médica inglesa. La mortalidad materna promedio se ha descrito entre el 7 y el 11,4%.
Tratamiento
El tratamiento conservador es a menudo inapropiado en estos casos y el procedimiento quirúrgico se vuelve indicado.
La decisión del tratamiento conservador (con metrotexato) o de la histerectomía depende principalmente de la gravedad de los síntomas. La histerectomía subtotal se debe realizar en aquellas mujeres cuya vida esté en riesgo, ya que ésta es una técnica sencilla que permite el control de la hemorragia. Si esto no se logra, se deben ligar las arterias ilíacas o cualquiera de sus ramas anteriores; sólo en pocos casos será necesario retirar el cérvix.
Cuando se diagnostica placenta accreta antes del nacimiento, suele realizarse un parto por cesárea seguido inmediatamente por una histerectomía para reducir la pérdida hemorrágica y otras complicaciones en la madre.
En cualquiera de los casos se producirá una profusa hemorragia que requerirá muy probablemente una histerectomía (extirpación del útero) de urgencia tras el parto y muy a menudo transfusiones de sangre para solucionar la emergencia. En el caso de la placenta pércreta además la invasión de los órganos vecinos dificulta de gran manera la cirugía urgente y tiene una importante tasa de mortalidad.
Como la literatura muestra un incremento en las secciones de cesárea mundialmente, el problema de placenta/accreta es probable que se vuelva más común y los obstetras se enfrentarán con la decisión de realizar histerectomía después de la sección de cesárea.
PLACENTA PREVIA en el embarazo, placenta baja ¿Qué es? ¿Cómo afecta al parto la placenta previa?
En resumen, la placenta percreta es una condición obstétrica grave que requiere un manejo multidisciplinario y una preparación adecuada para minimizar los riesgos para la madre y el bebé.
Tabla Resumen de Tipos de Acretismo Placentario
| Tipo de Acretismo | Descripción | Frecuencia |
|---|---|---|
| Placenta Accreta | Adherencia anormal a la pared uterina. | 78-80% |
| Placenta Increta | Infiltración en el interior de las fibras musculares uterinas. | 15% |
| Placenta Percreta | Invasión completa de la pared uterina, pudiendo afectar órganos vecinos. | 5-7% |
