La alimentación complementaria (AC) es un tema crucial en el desarrollo de los bebés. Tradicionalmente, a partir de los 4, 5 o 6 meses, se nos indica que debemos introducir alimentos diferentes a la leche en la dieta de los bebés. Este proceso, conocido como alimentación complementaria, marca una nueva etapa tanto para el bebé como para los padres.
La Asociación Española de Pediatría (AEPED) informa que "se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad". La leche materna provee al bebé de todos los nutrientes necesarios y contribuye al desarrollo de un apego seguro con la madre. No obstante, la alimentación complementaria se considera una transición para que el bebé se familiarice con otros alimentos además de la leche materna: sabores, texturas y olores.
Si atendemos a la definición de la AEPED, esta alimentación "se considera un proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de esta".
Para entender mejor este concepto, el nutricionista Julio Basulto propone la comparación con la ropa y los complementos. Los complementos, como un collar o un pañuelo, personalizan nuestra imagen pero no nos visten. De manera similar, la alimentación complementaria personaliza la dieta del bebé pero no sustituye la leche materna como fuente principal de nutrientes.
¿Cuándo Iniciar la Alimentación Complementaria?
La OMS, Unicef, la AAP, la AEP y otras sociedades médicas recomiendan introducir alimentos distintos del pecho a partir de los 6 meses, y nunca antes de los 4. Esto quiere decir que hasta ese momento nada de cacitos de cereales para que duerma mejor, ni infusiones, ni zumos para que haga caca, ni agua, ni nada. Solo teta (o leche adaptada si no puede ser teta por lo que sea).
Según la AEPED, la alimentación complementaria debería iniciarse a los 6 meses y prolongarse hasta los 2 años de vida o más, ya que es beneficioso "dar el pecho más allá de los dos años de edad del lactante". No obstante, existen excepciones como aquellos bebés que no toman el pecho. Por lo general, los bebés que no están siendo amamantados pueden empezar con la alimentación complementaria a partir del cuarto mes de su nacimiento.
Riesgos de la Introducción Temprana
Es crucial saber que antes de los 4 meses, la introducción de alimentos diferentes a la leche puede suponer problemas a nivel inmunitario, gastrointestinal, renal o respiratorio.
¿Cómo Ofrecer los Alimentos?
Más que introducir, nos gusta el concepto de ofrecer. Los mayores elegimos la comida que le ponemos delante al bebé, pero no se la introducimos, solo se la ofrecemos. Si el bebé quiere comerá, si no, no lo comerá.
La cantidad de alimentos distintos a la leche materna que tomará un bebé a esta edad en realidad no es tan importante, es más importante que disfrutéis todos de la comida, que sea un momento agradable y que el niño tenga la oportunidad de experimentar con diferentes olores, sabores y texturas.
En este periodo se debería estimular la masticación, la deglución, presentar nuevos sabores y texturas, ayudar a desarrollar habilidades motoras y preferencia por alimentos saludables, a expresar sus necesidades, respetar sus señales de hambre y saciedad, enseñar formas adecuadas de relación, etc.
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¿Qué Alimentos Introducir y Cuándo?
Al comienzo de la alimentación complementaria se aconsejan mezclar frutas y cereales con papillas para que el bebé se vaya acostumbrando a los sabores. Otros alimentos idóneos son los huevos, las legumbres, el pollo o las hortalizas. Cuando se llegue al año, los pescados azules se pueden empezar a incluir en la dieta del bebé, pero en cantidades moderadas. Asimismo, puede comenzar a disfrutar de los yogures y queso tierno.
La introducción de nuevos alimentos no debe sustituir las tomas de LM o de FA, que deben mantenerse como una parte fundamental de la dieta, por su aporte de calcio y ácidos grasos esenciales.
En el momento actual, se enfatiza la importancia de la alimentación desde la gestación hasta el segundo año de vida, como un tiempo crucial para establecer unos hábitos dietéticos saludables, empezando por fomentar la LM durante, al menos, los primeros 6 meses de vida y, a partir de esta edad, suplementando con la AC, con unas pautas adecuadas en cuanto a variedad, calidad y cantidad de los alimentos y horario para las comidas.
Grupos de Alimentos y Recomendaciones
- Cereales: Constituyen el grupo de alimentos con el que mayoritariamente se inicia la AC. Los cereales sin gluten aportan carbohidratos, vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, y están suplementados con hierro.
- Frutas: Aportan agua, sacarosa, vitaminas (sobre todo vitamina C) y minerales. Deben ofrecerse maduras para una mejor digestibilidad, y trituradas formando una papilla.
- Verduras: Aportan agua, proteínas vegetales, celulosa, vitaminas y minerales. Se ofrecen en forma de puré, de textura gradualmente menos fina para estimular la masticación.
- Carnes: Es recomendable iniciar cuanto antes el aporte de carne (pollo, pavo, ternera, vaca), ya que constituye una importante fuente de hierro.
- Pescado: Se recomienda introducir el pescado a partir de los 9-10 meses, comenzando con pequeñas cantidades de pescado blanco.
- Huevo: Se recomienda introducir primero la yema cocida a partir de los 9-10 meses.
- Legumbres: Se recomienda introducirlas al final del primer año de vida, sobre los 11-12 meses, en pequeñas cantidades.
- Yogur: A partir de los 6 meses, se pueden introducir yogures elaborados con leche adaptada.
Tabla de Introducción de Alimentos
| Edad | Alimentos Recomendados |
|---|---|
| 6 meses | Purés de frutas y verduras, cereales sin gluten |
| 7-8 meses | Carnes blancas (pollo, pavo) |
| 9-10 meses | Pescado blanco, yema de huevo |
| 11-12 meses | Legumbres, clara de huevo, pescado azul |
Consideraciones Adicionales
- Sal y Azúcar: No se debe añadir sal ni azúcar en la preparación de los alimentos destinados a lactantes durante el primer año de vida.
- Agua: A los lactantes con FA se les debe ofrecer pequeñas cantidades de agua a lo largo del día.
- Vitamina D: En España, todas las fórmulas infantiles están suplementadas con vitamina D.
En todo momento, y a pesar de las orientaciones de la Asociación, hay que seguir los consejos del pediatra. Este profesional sabrá, mejor que nadie, las necesidades que tiene cada bebé y podrá dar recomendaciones más individualizadas a los padres sobre cuándo iniciar la alimentación complementaria y cómo hacerlo de la manera más oportuna.
Si queréis saber más sobre alimentación infantil os recomiendo un libro que me encanta, escrito por el nutricionista Julio Basulto, llamado «Se me hace bola«, que aborda la alimentación infantil no sólo desde un punto de vista nutricional, sino también psicológico o conductual.
