La escarlatina, también denominada fiebre escarlata, es una enfermedad bacteriana causada por una bacteria de la familia del estreptococo beta-hemolítico del grupo A (EBHGA), que produce una toxina ante la que algunas personas muestran una clara sensibilidad. Antiguamente era considerada como una de las enfermedades de la niñez más graves, pero actualmente es fácilmente tratable con antibióticos y, en la mayor parte de los casos, es leve y cura sin secuelas.
Su carácter altamente contagioso obliga a que los padres conozcan todos los detalles de la escarlatina en niños. Es muy frecuente entre los niños, especialmente en la franja de edad entre 5 y 18 años, siendo el entorno escolar un lugar donde el contagio es más probable. En épocas de mayor incidencia, como al final del invierno y la primavera, es crucial estar informados para una detección y tratamiento tempranos.
ESCARLATINA en niños (y adultos) - Síntomas, contagio y tratamiento
Causas de la Escarlatina
La escarlatina en niños es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria del Streptococcus Pyogenes, también conocido como estreptococo del grupo A. La escarlatina es causada por una bacteria llamada Estreptococo betahemolítico del grupo A (pyoneges) que produce una toxina que ocasiona el exantema. La bacteria produce una toxina que causa una erupción en la piel de color carmesí o escarlata, de ahí su nombre de escarlatina.
La transmisión de la escarlatina a través del contacto por gotas se puede producir al estornudar, toser e incluso al hablar. El contacto por gotas es el tipo de contagio más común, pero también puede producirse por contacto directo con llagas infectadas en la piel. Se transmite desde la persona enferma a la sana, a través del aire, por las gotitas de saliva y secreciones nasales.
Síntomas de la Escarlatina
El principal síntoma de la escarlatina es el que da nombre a la enfermedad: un sarpullido que pica y suele aparecer inicialmente en el cuello y la cara para luego extenderse al resto del cuerpo y que tiene un color escarlata, formando líneas rojas en las zonas donde hay pliegues.
El síntoma más típico es el exantema rosado y de textura áspera, como “piel de gallina” o lija en la barriga del niño. En un inicio la piel aparece roja, como si se hubiera quemado por el sol. Se inicia en la cara y el cuello, respetando el área alrededor de la boca y nariz (surco nasogeniano). En los pliegues, especialmente en las axilas e ingles, la erupción es más intensa. Las zonas de la piel que presentan la erupción se tornan blancas al presionarlas. Al sexto día de la infección, la erupción comienza a remitir, pero la piel afectada puede comenzar a descamarse.
Otros síntomas incluyen:
- Fiebre alta, por encima de los 38ºC.
- Dolor de garganta.
- Líneas rojizas en la piel.
- Rostro enrojecido.
- Lengua aframbuesada: puede presentar una capa blanco-amarillenta con prominencia de las papilas gustativas, lo que le da un aspecto muy peculiar, similar a una frambuesa.
- Escalofríos.
- Dolores articulares.
- Náuseas y vómitos.
- Pérdida del apetito.
- Adenopatías: inflamación de los ganglios cervicales.
Es importante recordar que no siempre se manifiesta con fiebre escarlata. Para identificar adecuadamente la escarlatina en niños, haz una ligera presión sobre la zona enrojecida.
Diagnóstico de la Escarlatina
La prueba diagnóstica más común a la hora de confirmar casos de escarlatina es el exudado faríngeo. Se puede diagnosticar con certeza mediante test de detección rápida de Streptococo o un cultivo de las secreciones de las amígdalas. El diagnóstico de la escarlatina se realiza por la sintomatología clínica confirmándose a través de pruebas analíticas, principalmente mediante el test de diagnóstico rápido (TDR) estreptocócico.
Tratamiento de la Escarlatina
El tratamiento de la escarlatina se apoya principalmente en el uso de antibióticos. En lo que se refiere al tratamiento, al tratarse de una infección bacteriana, éste debe ser con antibióticos, ya sea por vía oral o inyectables, durante diez días. La mayoría de los pediatras recetan penicilina o amoxicilina vía oral durante 10 días.
Si se confirma que tiene una infección, o bien se tiene una alta sospecha de que el niño padece escarlatina, el pediatra le dará un antibiótico que tendrá que tomar durante 10 días. En personas alérgicas a la penicilina, se usará azitromicina o clindamicina. Es importante saber que no existe una vacuna contra la escarlatina en niños, aunque con los tratamientos comunes las mejorías suelen ser rápidas.
Además, se pueden utilizar antihistamínicos por vía oral en caso de picor. Asegúrate de que tu hijo mantiene una dieta blanda si presenta dolor de garganta y optar por platos a temperatura ambiente. El frío o calor excesivo podrían dificultar su ingesta. Además, ventila siempre la habitación y usa productos desinfectantes en las superficies que utilice.
Se recomienda mantener al niño en casa, sin ir al colegio, durante al menos tres días o hasta que deje de tener fiebre, por ser una enfermedad muy contagiosa. Se trata de una infección de exclusión escolar (hasta la resolución de la fiebre y al menos 1 día de tratamiento antibiótico).
Duración y Complicaciones
La enfermedad de la escarlatina en niños tiene una duración entre 7 y 10 días. Se inicia con un periodo de incubación de 2-4 días en los que no se presentan síntomas. Se iniciará bruscamente un aumento fuerte de fiebre durante 3-5 días. A esta fase se le llama periodo de invasión y es donde comienzan a aparecer todos los síntomas de la escarlatina.
Los antibióticos específicos para tratar la escarlatina en niños han demostrado su eficacia. Esta enfermedad no suele dejar secuelas y los casos en los que aparecen complicaciones son muy puntuales. Aun así, es importante tratar la fiebre escarlata. De lo contrario, la bacteria podría propagarse y acabar infectando otras partes del cuerpo.
En casos excepcionales, la escarlatina puede causar una infección cutánea denominada “impétigo”, que también es causada por la bacteria Streptococcus. Otras complicaciones de la escarlatina que no es tratada con antibióticos pueden ser: fiebre reumática, glomerulonefritis (inflamación de los riñones), otitis media, abscesos en la garganta, neumonía, artritis.
Prevención de la Escarlatina
¡Es importante tener presente que la escarlatina es contagiosa en niños! Además, haber pasado esta enfermedad no te inmuniza para futuros contagios. Si tu hijo comienza a presentar síntomas, ¡recuerda avisar a sus profesores y no llevarle a clase hasta que haya pasado la enfermedad! Por otro lado, no olvides llevar a cabo una buena higiene. Si tu hijo tiene escarlatina, intenta cubrirle la nariz y boca con un pañuelo desechable cada vez que tosa o estornude. Los geles hidroalcohólicos y desinfectantes también pueden ser de utilidad para matar las bacterias de las manos.
Padecer escarlatina durante la infancia es algo habitual, por lo que no debes preocuparte en exceso. Un buen tratamiento y reposo durante el tiempo que dura la enfermedad garantizará una buena recuperación de tu hijo. No obstante, te recomendamos acudir a su pediatra para garantizar un adecuado diagnóstico.
Recuerda que la escarlatina se contagia por vía aérea, no por contacto con el sarpullido.
