Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios, tanto físicos como psicológicos. Entre estos cambios, la frecuencia del pulso puede verse alterada y ser mayor de lo habitual.
Es habitual que la futura mamá note un aumento de 10 o 20 latidos durante el embarazo, dependiendo de su estado de salud. Cabe destacar que el aumento de las pulsaciones provoca una disminución de la tensión en la futura mamá.
Todo ello sucede porque el útero recibe una mayor cantidad de sangre debido a su actuación durante la gestación y por eso el corazón bombea más. Aunque el corazón está preparado para este aumento de la frecuencia cardíaca, es aconsejable que la embarazada se tome la presión cada cierto tiempo durante la gestación.
También es recomendable evitar el consumo de sustancias estimulantes como el café y evitar sobreesfuerzos para no poner en riesgo la salud.
Pulsaciones en Reposo Durante el Embarazo
Las pulsaciones en reposo que puede tener una embarazada también son ligeramente más elevadas que las de una persona que no está embarazada.
El ritmo cardiaco, como ya hemos visto, está más acelerado, entre 10 y 20 pulsaciones más, debido a las razones fisiológicas que hemos comentado. En consecuencia, el ritmo cardiaco en reposo, así como el pulso en actividad, es mayor en las futuras mamás.
¿Por Qué Aumentan las Pulsaciones Durante el Embarazo?
El útero, la placenta y el feto van creciendo a lo largo del embarazo y, por este motivo, necesitan más sangre del corazón para formarse debidamente, por lo que el bombeo debe aumentar. Otros factores que influyen son:
- Cambios circulatorios.
- Cambios hormonales.
- Respiración.
- Aumento de peso.
- Hormonas tiroideas.
¿Cuándo Acudir al Médico?
Debido al aumento de las pulsaciones durante el embarazo es normal que la futura mamá pueda padecer algunas palpitaciones o pequeñas taquicardias, sobre todo después de realizar actividad física o un sobreesfuerzo.
Cuando esto ocurre, lo aconsejable es relajarse y respirar hondo hasta que las palpitaciones desaparezcan. Para evitarlo, es importante dormir las horas necesarias, descansar regularmente, practicar ejercicio moderado (natación o yoga, por ejemplo) e intentar no engordar demasiado.
Sin embargo, si las taquicardias son muy seguidas o se dan cuando la embarazada está en reposo, se debe acudir de inmediato al médico, ya que podría tratarse de un problema. Si la futura mamá tiene 110 o 120 pulsaciones por minuto y le suben a más de 130 deberá ir al médico para que le realice un examen.
Se trata de una sencilla prueba que permite saber si el feto está bien oxigenado y alimentado gracias a la medición de su frecuencia cardiaca. Es una prueba que tarda en hacerse unos 30 minutos y para la que existen técnicas de estimulación fetal en caso de que sea necesario.
Monitoreo fetal TEORÍA
Monitorización Fetal: ¿En Qué Consiste?
Al final del embarazo y durante el parto tenemos una prueba muy útil para valorar el bienestar del feto, es lo que conocemos como monitorización fetal. Coloquialmente las pacientes lo llaman “ir a monitores”.
Esta prueba se suele realizar semanalmente las últimas semanas de embarazo, según los distintos protocolos a partir de la semana 38 o 40.
El feto, cuando está en óptimas condiciones (al final del embarazo), presenta una frecuencia cardiaca variable. Este patrón refleja si el feto que está bien oxigenado y alimentado. Aunque puntualmente puede tener periodos de monotonía en su frecuencia cardiaca, por ejemplo, cuando duerme, la frecuencia cardiaca del feto suele presentar aceleraciones sobre la frecuencia media.
Cuando el feto muestra un patrón distinto, con la frecuencia cardiaca mantenida sin variabilidad en el tiempo, significa que su oxigenación puede estar afectado debido a alguna situación adversa.
¿Cómo se realiza la monitorización?
Ir a monitores es una prueba sencilla que aporta mucha información sobre el feto con las únicas molestias de mantener inmóvil a la paciente sobre una camilla durante media hora, entre 20-30 minutos.
Para realizar la prueba hay que colocar un dispositivo sobre el abdomen de la embarazada, en el lugar más próximo a donde esté situado el corazón fetal. Dicho dispositivo capta la frecuencia cardiaca mediante ultrasonidos y lo registra en un papel.
Durante este tiempo la frecuencia ha de variar entre 110 y 160 latidos por minuto. También debe presentar pequeños episodios de aceleraciones de más de 25 latidos por minuto sobre la frecuencia media y volver a ella. Si es así sabemos que el feto, en el momento de la prueba, está en plena forma.
Hay dos tipos de monitorización fetal:
- Test no estresante: cuando lo realizamos antes del parto para confirmar el bienestar fetal cuando el feto no está bajo el “estrés” de las contracciones.
- Test estresante: cuando se monitoriza al feto durante el parto y está sometido a la presión de las contracciones. En este caso también podemos hacer otra distinción, la monitorización fetal externa y la monitorización fetal interna (transductor fijado a la cabeza fetal y una sonda que registra la presión intrauterina).
Registro de contracciones
Paralelamente colocamos un segundo sensor en el abdomen materno que pretende registrar la presión que ejerce la musculatura uterina, ascendiendo si se produce una contracción. Este segundo registro no suele aportar mucha información cuando la monitorización se produce antes del parto, únicamente a título informativo si observamos alguna contracción aislada.
Pero es de gran importancia durante el parto, pues en la gráfica resultante podremos relacionar la frecuencia cardiaca con las contracciones, y de qué manera estas la afectan.
¿Cómo estimular al bebé durante la monitorización?
Si no cumple ese patrón, puede ser que el feto esté dormido, ya que durante el sueño su frecuencia se mantiene dentro del margen normal (110-160) pero es menos variable y no presenta aceleraciones. Si registramos un feto con este patrón podemos:
- Estimulación manual del abdomen de la madre.
- Cambiar de postura, sobre todo cuando la gestante lleva mucho tiempo boca arriba y el peso del útero cae sobre los vasos sanguíneos dificultando el retorno de la sangre a las extremidades inferiores y provocando que la tensión arterial baje.
Estudio de la Frecuencia Cardíaca Fetal en Preeclampsia
El objetivo de una investigación fue calcular el valor de los índices de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) basal, ascensos transitorios y los dips tipos I y II, entre las semanas de gestación 25 y 35, en pacientes con diagnóstico de preeclampsia leve y grave, y comparar los valores obtenidos con un grupo testigo y determinar si la diferencia entre medias de la FCF basal y la amplitud de las aceleraciones era o no significativa.
El diseño fue abierto, prospectivo, comparativo y exploratorio. La muestra la integraron 40 pacientes dividida en 3 grupos: 1) preeclampsia leve; 2) preeclampsia grave, y 3) un grupo testigo de 20 pacientes previamente estudiado.
Los resultados mostraron que existen diferencias significativas en la FCF basal y en las aceleraciones entre los grupos con preeclampsia y el grupo testigo, lo que sugiere que la preeclampsia afecta la frecuencia cardíaca fetal.
Tabla Comparativa de Frecuencia Cardíaca Fetal en Preeclampsia
| Grupo | Edad Gestacional (semanas) | FCF Basal (Primer Estudio) | FCF Basal (Segundo Estudio) | Aceleraciones (Primer Estudio) | Aceleraciones (Segundo Estudio) |
|---|---|---|---|---|---|
| Testigo | 33.25 | 135.5 | 135.52 | 24.81 | 24.81 |
| Preeclampsia Leve | 32.5 | 138.69 | 142.63 | 23.03 | 20.43 |
| Preeclampsia Grave | 31.31 | 137.66 | 135.5 | 21.80 | 16.78 |
