¿Es seguro tomar café descafeinado durante la lactancia?

Una de las grandes dudas de muchas mamás y la lactancia tiene que ver con el consumo del café mientras dan el pecho a su bebé. No se trata de un alimento como tal, pero es un pequeño placer para muchas personas, y por lo tanto es un hábito del que cuesta mucho separarse, aunque la gran mayoría de mujeres lo hacen para no perjudicar a su bebé.

Si estás en período de lactancia y te preguntas si puedes tomar café mientras das el pecho a tu bebé, la respuesta es sí, pero con ciertas consideraciones importantes. El consumo de cafeína durante la lactancia también debe ser moderado y controlado, al igual que durante el embarazo.

Tomar café en la lactancia no tiene que ser sinónimo de renunciar al sabor del café que tanto te gusta. Si deseas reducir el consumo de cafeína, puedes optar por variedades de café descafeinado. El café descafeinado es una excelente opción para disfrutar del delicioso sabor del café sin preocuparte por los efectos adicionales de la cafeína.

La principal causa por la cual el café ha sido un producto prohibido durante mucho tiempo para las lactantes es por el supuesto efecto de la cafeína en la calidad del sueño del pequeño. Pero es probable que si has sido madre recientemente o conocer a alguien que lo haya sido, te haya sorprendido verle tomando una taza de esta bebida en algún momento del día con la tranquilidad de saber que no está haciendo algo “prohibido”.

¿Te preocupa que tomar café o té durante la lactancia afecte negativamente a tu bebé? La buena noticia es que la mayoría de las mujeres aún pueden disfrutar de sus bebidas favoritas mientras dan el pecho. Sigue leyendo para descubrir cuánta cafeína es seguro consumir durante este período y qué efectos puede tener un exceso de esta sustancia en tu hijo.

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¿Qué dice la ciencia al respecto?

El motivo por el cual se ha abierto la puerta mínimamente a la compatibilidad entre café y lactancia es porque la investigación científica reciente apunta a que un consumo modesto diario del mismo no afecta a la calidad del sueño del feto.

Así concluye, por ejemplo, un estudio realizado en Brasil por Ina Santos y su equipo de la Universidad Federal de Pelotas a 900 madres. Publicado en la revista Pedriatrics, demuestra que una dosis pequeña de café al día no afecta al sueño del bebé durante la lactancia.

Esta investigación está secundada por otras que también indican que una cantidad modesta de café no implica riesgo de que afecte al recién nacido, pero conviene tomar esta afirmación con alfileres, con mucho cuidado.

Efectos en el bebé

El café sigue siendo un producto que se desaconseja tomar durante la lactancia materna. El principal motivo es porque si no se controla la dosis diaria que se consume, el riesgo de que sí afecte al bebé es real, pero hay otros secundarios; por ejemplo, que no aporta beneficio alguno en lo que a la alimentación se refiere, e incluso puede potenciar la deshidratación en la madre, lo cual afectaría a la producción de leche, entre otros aspectos.

Si te cuesta mucho renunciar a él durante la lactancia, puedes aprovechar la puerta que ha dejado abierta la ciencia, pero debes controlar muy bien la cantidad que consumes. En concreto, son 300 mg al día el límite que, en general, los expertos ponen en el caso de madres de bebés saludables nacidos a término.

Visualmente, esto equivale a una taza o taza y media como mucho. Es decir, puedes tomarte tu “cafetito” al día, pero no más. Al menos, no debes hacerlo.

En general, la ciencia estipula esta cantidad máxima en bebés a partir de los tres meses de vida porque se cree que los recién nacidos sí son sensibles a la cafeína que toma su mamá. Y en el caso de que tu hijo sea un bebé prematuro, debes saber que también metaboliza la cafeína más lentamente, por lo que es sensible a cualquier cantidad de cafeína que pase por la leche, así que es aconsejable no tomar café en estos dos casos.

¿Por qué evitarlo?

Además, es bueno tener en la cabeza también que la cafeína es una sustancia que aparece en la leche materna rápidamente; de hecho, su pico se produce a la hora u hora y media de su ingesta.

Esto es un dato muy interesante para saber cuándo es más aconsejable tomar el café del día en caso de que no puedas resistirte a él porque, aunque el bebé tome pecho a demanda, muy pronto irá teniendo sus rutinas y entonces podrás saber cuándo, aproximadamente, puedes evitar que ese pico coincida con una toma.

En cualquier caso, si puedes evitar el café durante la lactancia, mucho mejor, o al menos tomarlo descafeinado, y mejor a partir de los tres meses de vida de tu pequeño.

Y en ningún caso es recomendable por parte de los expertos tomar más allá de esa taza diaria anteriormente referida.

Alternativas y recomendaciones adicionales

Todo lo dicho con el ejemplo del café como elemento vertebrador es extrapolable al resto de bebidas que tienen cafeína, como es el caso de las bebidas azucaradas, de las que nada bueno se puede sacar en términos de salud.

¿Cuánta cafeína se puede tomar en la lactancia?

Durante la lactancia, se considera seguro consumir alrededor de 300 mg de cafeína al día. Por lo general, puedes tomarte dos o tres tazas de café o cinco o seis tazas de té negro de 230 ml.

Ten en cuenta que la cafeína no se encuentra solo en el café o el té del desayuno, sino también en muchas otras bebidas, alimentos y medicamentos:

  • Refrescos y bebidas energéticas
  • Chocolate o helado de café
  • Algunos analgésicos de venta libre
  • Algunos suplementos dietéticos (por ejemplo, proteínas en polvo y barritas energéticas)

Consulta las etiquetas de información nutricional siempre que sea posible o pide información al médico o farmacéutico para saber si los suplementos o medicamentos que estás tomando contienen cafeína.

¿El café afecta al bebé durante la lactancia?

El consumo moderado de cafeína por parte de la madre no suele afectar a los bebés amamantados. Sin embargo, dado que cada niño es único, debes prestar atención a las reacciones de tu hijo.

Los bebés prematuros y menores de seis meses descomponen la cafeína más lentamente, por lo que es más probable que se vean afectados por el consumo de cafeína de la madre que los bebés mayores.

Si te preocupa que el café o el té que tomas puedan afectar a tu bebé, consulta al médico para obtener asesoramiento personalizado.

¿Qué debo hacer si mi hijo reacciona a la cafeína en la leche materna?

Si crees que tu bebé está reaccionando a la ingesta de cafeína, intenta reducir la cantidad que consumes al día o déjala durante unas semanas para que su sistema se limpie. No hay necesidad de dejar de dar el pecho mientras tanto.

Recuerda eliminar la cafeína de tu dieta gradualmente, ya que hacerlo de golpe puede provocar dolores de cabeza.

Consulta al pediatra para que te aconseje si sospechas que a tu peque le sienta especialmente mal la cafeína que consumes o si tienes alguna otra duda sobre cómo dar el pecho.

¿Qué bebidas contienen cafeína? ¿En qué porcentaje?

Echa un vistazo a esta tabla para saber la cantidad aproximada de cafeína que contienen algunas bebidas populares.

BebidaCantidad (ml)Cafeína (mg)
Café filtrado23095-190
Café descafeinado filtrado2302-5
Expreso3047-75
Café soluble23027-135
Té negro23030-80
Té negro descafeinado2302-5
Té verde23028
Cola35034
Cola light35046
Bebida energética23075
Concentrado energético60200

Recuerda que para la mayoría de las mujeres se considera seguro consumir hasta unos 300 miligramos de cafeína a diario mientras dan el pecho. Por lo tanto, si te tomas un café y un té negro al día, no habrá ningún problema.

Consideraciones adicionales

La cafeína, tanto del café como de otras bebidas (infusiones o refrescos), ingerida por la madre pasa a la leche materna en cierta cantidad, de forma que cuando el bebé lacta puede recibir esta cafeína y causarle irritabilidad, insomnio o intranquilidad.

¿Qué pasa si tomo cafeína y estoy lactando?

Se considera que si la dosis de cafeína ingerida por la madre es superior a 300 mg al día es (en dosis únicas no mayores de 200 mg) cuando pueden aparecer síntomas en el bebé. Por lo tanto un consumo de 2 a 3 tazas de café preparado en casa se podría considerar seguro para el lactante.

La cafeína tarda aproximadamente una hora en pasar totalmente al torrente sanguíneo y unas cinco horas en eliminarse por completo del organismo. Por tanto, una estrategia que se puede utilizar para evitar que al bebé le lleguen pequeñas o moderadas cantidades de cafeína es esperar un tiempo desde que se ingiere la bebida con cafeína hasta que se da de mamar al bebé.

En cualquier caso, si el bebé ingiere cafeína también hay que tener en cuenta que no la metabolizan tan rápido como los adultos, por lo que ésta permanece más horas, incluso días, en su cuerpo.

Otro aspecto que no se debe olvidar es que la cafeína no sólo está en el café sino que la podemos ingerir a partir de otros alimentos o bebidas.

El café tiene entre 40 y 200 mg de cafeína por cada 100 ml según el tipo de café. De media, un café normal podría tener entre 60 y 100 mg de cafeína. Es decir, que por un café, a priori, no le debe ocurrir nada al bebé. Sin embargo, debemos recordar que la cafeína se encuentra en otras bebidas, alimentos o incluso fármacos.

Por ejemplo, una lata de refresco de cola (330 ml) puede tener entre 93-106 mg de cafeína (si es light entre 114 y 122 mg); un té negro de unos 180 ml podría tener entre 4 y 16 mg de teína, 40 g de chocolate negro contienen unos 194 mg de teobromina, en una bebida energética de 330 ml hay entre 100 y 230 mg de cafeína y en una barrita de chocolate energética unos 100 mg.

La teobromina y la teína son sustancias de la familia de la cafeína que actúan al mismo nivel y de forma muy similar.

Y respecto a los medicamentos, numerosos fármacos, algunos muy comunes, contienen cafeína como excipiente en su composición, por lo que es importante prestar atención.

Bebidas energéticas y lactancia

El consumo de bebidas energéticas durante el periodo de lactancia y cómo puede afectar al lactante es una cuestión muy recurrente hoy en día.

Un estudio realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) determinó que no son recomendables, ya que suelen contener elevados índices de cafeína, más de la cantidad segura para el bebé lactante. Además, poseen otros ingredientes, como la taurina, que se suman al efecto de la cafeína y derivados.

Por regla general, el alto nivel de azúcar en estos productos también los hace poco adecuados, pues pueden llegar a contener más de 10 gramos de azúcar por cada 100 ml.

Niveles seguros de consumo

Podemos establecer dos niveles seguros a la hora de consumir bebidas con cafeína o derivados durante la lactancia.

El primero de ellos es el de riesgo muy bajo, que quiere decir que existen numerosos estudios científicos y consenso de expertos que han demostrado cualquiera o varios de los siguientes factores: que no presenta efectos secundarios en lactantes o neonatos durante un uso frecuente, que su falta de toxicidad está probada o que la farmacocinética es adecuada.

Ahora bien, esto significa que puede tomarse con un margen de seguridad bastante amplio, no que haya que abusar de ellos.

Después está el nivel de riesgo bajo, que establece que los efectos en el lactante y el periodo de lactancia pueden ser leves o adversos de forma moderada. Significa que no hay suficientes datos de dominio público, pero las características farmacocinéticas del producto, tanto en cuestión de eliminación del organismo como su efecto en el organismo, así como su composición físico-química, hacen que los efectos contraproducentes o adversos sean poco probables.

Dicho esto, es importante controlar en gran medida el consumo y sus horarios, las dosis, la edad del lactante y vigilar los posibles efectos que puedan producir.

En resumen, la cantidad de cafeína que se considera segura o de riesgo bajo para el bebé es la ingesta por parte de la madre de menos de 300 mg al día. Es decir, unas dos o tres tazas de café. Aunque se debe tener en cuenta el sumatorio final del día en el consumo de cafeína proveniente de otros productos.

Además, si espaciamos en el tiempo la toma de café con la toma del bebé procuramos que la cantidad de cafeína que queda en el cuerpo y en la leche, y por tanto la que llega al lactante sea menor.

Dieta equilibrada y lactancia

Es normal que, a la hora de amamantar al bebé, las mamás se pregunten qué pueden comer y qué no y si lo que comerán le afectará al bebé.

Lo mejor es que sigan una dieta variada y equilibrada en nutrientes, evitando alimentos procesados o con escaso valor nutricional.

El café es una de las bebidas más consumidas por la mayoría de las personas en el mundo; este es un gran estimulante del sistema nervioso central.

Durante la lactancia hay muchos compuestos ingeridos por la mamá que pasan a la leche materna; la cafeína tanto del café como de otras bebidas (té, mate, refrescos, cacao…) es uno de ellos.

¿Todo café es igual?

No todo el café es igual, también está la opción del café descafeinado, este tipo de café al que se ha extraído gran parte de la cafeína, aún contiene los antioxidantes beneficiosos del café.

Pero si aún así sigues escogiendo el café normal, siempre que sea en dosis bajas, puedes consumirlo.

A la hora de mezclar café y lactancia, un consumo moderado, de dos a tres tazas elaboradas en casa, puede considerarse seguro.

La cafeína ingerida por la madre, ya sea del café o de otras bebidas como infusiones o refrescos, pasa a la leche materna en ciertas cantidades.

Una vez ingerida, la cafeína pasa rápidamente a la leche materna, produciendo un pico a la hora aproximadamente después de su ingestión.

Los síntomas que puede presentar el bebé, por un consumo excesivo de cafeína materno, son irritabilidad, insomnio y nerviosismo. Estos síntomas pueden variar de un bebé a otro, y es particular en cada caso.

A pesar de esto, la Asociación Americana de Pediatría así como la Asociación Española de Pediatría, consideran seguro el consumo de cafeína durante la lactancia en cantidades inferiores a 300 mg al día.

¿Consumes café durante la lactancia?

Seguro que a muchas madres les ha surgido la misma duda acerca del efecto de la cafeína sobre sus bebés. La mayoría de las madres que amamantan pueden beber cafeína con moderación. Sin embargo, algunos bebés, especialmente los menores de 6 meses, pueden ser más sensibles a la ingesta de cafeína de la madre.

Un reciente estudio publicado en la revista “Pediatrics” analizaba el sueño del bebé en 900 madres que tomaban café.

Por su parte, la Academia Americana de Pediatría ha aprobado la cafeína como apta para el consumo en las madres que amamantan.

Recordemos que la cafeína consumida por la madre aparece rápidamente en la leche materna, obteniéndose el pico de concentración a la hora u hora y media después de la lactancia por parte del bebé.

Es muy importante tener en cuenta que la cafeína no solo está presente en el café.

Recomendaciones finales

Si eres de esas personas que disfruta con una buena taza de café cada día y tienes en mente dar el pecho próximamente o estás haciéndolo en estos momentos, es muy probable que te preguntes: “¿puedo tomar café dando el pecho?, ¿es malo tomar café durante la lactancia?, o ¿son incompatibles la cafeína y la lactancia?”

La Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Asociación Americana de Pediatría (AAP) coinciden en que sí se puede tomar café en la lactancia, salvo que un profesional de la salud determine lo contrario, ya sea por la salud de la madre o del bebé.

Eso sí, se recomienda hacerlo en cantidades moderadas o decantarse por variedades que no contengan cafeína o la contengan en dosis reducidas, como los Descafeinados NESCAFÉ® Dolce Gusto®.

“¿Cuánto café puedo tomar en la lactancia?”

Ahora que sabemos que en la lactancia se puede tomar café, es momento de descubrir qué cantidades máximas son las recomendadas. Hay que tener en cuenta que cada variedad y tipo de café contiene una cantidad diferente de cafeína.

Por ejemplo, la EFSA indica que una taza de café espresso de 60 ml contiene aproximadamente 80 mg de cafeína, mientras que un café americano de 365 ml contiene 154 mg de este estimulante.

Así pues, siguiendo las recomendaciones de la AEP, sí se puede tomar café amamantando, siempre que no se supere la cantidad recomendada de 200 mg, o lo que es lo mismo, un máximo de dos tazas diarias según la variedad que se consuma.

Por el contrario, si se excediera esta cantidad, parte de la cafeína que ingiere la madre, y que se transfiere a su leche, podría afectar al lactante, causándole irritabilidad, insomnio o nerviosismo, entre otros síntomas.

Si crees que ya sabes la respuesta a la pregunta “¿puedo tomar café en la lactancia?”, es posible que aún dudes sobre si es mejor espaciar las tomas al bebé tras su ingesta.

Debes saber que, aunque en las cantidades moderadas anteriormente citadas el café no debería tener efectos sobre el lactante, cada niño es diferente y puede ser que tu bebé sea más sensible a la cafeína.

Es por ello que, si crees que la cafeína en pocas cantidades afecta a tu hijo, pero no quieres renunciar al café con cafeína, ¡tenemos buenas noticias para ti!

En este caso, una estrategia que se puede utilizar es esperar para dar el pecho tras beber café hasta que la cafeína se haya eliminado prácticamente por completo del cuerpo, es decir, unas 4 o 5 horas.

¡Disfruta del café y la lactancia materna!

Ya lo ves: las autoridades sanitarias no desaconsejan el consumo de café en la lactancia con un recién nacido siempre que no se tomen más de dos o tres tazas diarias o que, en su defecto, se apueste por variedades descafeinadas. ¡Puedes seguir disfrutando de tus momentos cafeteros favoritos con las cápsulas NESCAFÉ® Dolce Gusto® mientras le das el pecho a tu bebé!

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