Árbol de la Vida: Significado de la Placenta y Rituales Ancestrales

¿Conoces la costumbre de plantar un árbol para celebrar el nacimiento de un niño? Te explicamos en qué consiste esa tradición y te descubrimos qué tiene que ver con la placenta. Antes, este órgano incluso se enterraba junto a las raíces del árbol para que fuera especialmente fértil.

El nacimiento de tu hijo es un acontecimiento muy importante en tu vida, tu familia crece. ¿Te gustaría plantar un árbol como símbolo de ese cambio? Crecerá junto con tu hijo, echará raíces profundas y se volverá grande y fuerte con el paso de los años. Puede ser un manzano que dará frutos o simplemente tu árbol favorito, nosotros plantamos un abedul en la entrada del huerto de plantas medicinales de Weleda en Schwäbisch Gmünd (nuestra sede en Alemania) como símbolo de alegría cada vez que una empleada o un empleado tiene un niño.

Antes de hablar de rituales me parece importantísimo dejar claros otros conceptos para poder comprender en toda su magnitud por qué pedir la placenta, por qué alguien querría honrar un órgano que durante las últimas décadas se ha tratado como desecho biológico.

La placenta es un órgano que se crea dentro de otro órgano. Tiene la peculiaridad de que se crea en el propio cuerpo, que convive un tiempo limitado pero de vital importancia para nuestra supervivencia (y la del bebé) y que después del nacimiento deja de estar en el cuerpo.

Además, la placenta es genéticamente exacta a tu bebé. Es decir, son como gemelos idénticos que van creciendo al mismo tiempo.

El Significado de la Placenta

Antes se solía enterrar la placenta junto al árbol, la placenta es un órgano fascinante con unas ramificaciones que le dan aspecto arbóreo. La placenta proporciona a tu bebé todo lo que necesita desde pocas semanas después de la fecundación y hasta el final del embarazo, desempeña las funciones de los pulmones, el hígado, los riñones y las glándulas endocrinas del bebé y constituye un nexo de unión y al mismo una separación entre madre e hijo.

La bolsa amniótica se adhiere a ella formando una cubierta protectora junto con el líquido amniótico. Una vez concluido el alumbramiento, la placenta se desprende lentamente de la pared uterina, que encoge rápidamente, y se expulsa con ayuda de una contracción.

Actualmente este órgano maravilloso, polifacético y admirable se suele tratar como desecho destinado a las incineradoras de los hospitales, pero no siempre ha sido así, si quieres llevarte la placenta para plantar un árbol con ella avisa en la clínica.

La placenta humana, con su bella forma de árbol y sus colores vibrantes, es un órgano prodigioso. Unida a la pared interna del útero y al bebé en formación, representa el estrecho y delicado vínculo materno-fetal asegurando un flujo vital constante, como el árbol que hunde sus raíces en la tierra para nutrir al fruto.

La placenta desempeña una multitud de funciones esenciales para el desarrollo y la protección del bebé durante el embarazo garantizando la provisión de nutrientes, oxígeno, hormonas, anticuerpos, así como la eliminación de desechos, sin que la sangre de la madre y del bebé se mezclen. Además de las funciones nutricional, pulmonar, endocrina y de evacuación, la barrera placentaria asegura la protección física y biológica del pequeño humano durante su gestación.

La placenta protege al feto en sus membranas (“la bolsa de las aguas”), un envoltorio suave y resistente, a la vez que contiene el líquido amniótico, manteniéndolo estéril y a temperatura constante. Aunque algunos tóxicos como el alcohol, el tabaco o ciertos fármacos logran traspasarla, la placenta resguarda al bebé de gran número de sustancias nocivas y agentes patógenos actuando de filtro.

También protege al feto enviando a la madre un mensaje inmunitario para “ocultarlo” de su sistema inmune, neutralizando posibles respuestas de rechazo por parte de anticuerpos maternos. La placenta vela por la vida del nuevo ser desde su etapa embrionaria y hasta después de su nacimiento, permaneciendo unida a la matriz materna y proporcionando oxígeno y nutrientes no sólo durante el embarazo y el parto, sino también inmediatamente después.

Cuando el cordón umbilical no se secciona de inmediato tras el nacimiento, puede seguir latiendo entre cinco y treinta minutos, suministrando un aporte extra de oxígeno al bebé que facilita su adaptación a su nuevo medio aéreo. Además, existe evidencia de que el corte tardío del cordón umbilical previene las deficiencias en hierro durante el primer año de vida del bebé.

Costumbres y Tradiciones

Hasta bien entrado el siglo XIX era normal enterrar la placenta. Una costumbre habitual en todas las épocas y en todo el planeta, hace milenios la placenta de los faraones se conservaba momificada.

Durante los miles de años transcurridos antes de que la medicina analizara más a fondo este órgano, su significado se derivó también de su aspecto. Sus finos vasos sanguíneos se ramifican como un árbol de la vida de forma fascinante y enteramente individual.

Se ha comprobado que el embrión y la placenta surgen a partir del mismo óvulo fecundado. Puede parecer que la placenta es un órgano materno pero tanto ella como la membrana que la rodea son en un 98 por ciento tejido del bebé y tienen su origen en él.

Rituales y Tradiciones en Torno a la Placenta

Hay distintos rituales de placenta que se practican alrededor del mundo porque en estas culturas se les otorga un significado especial. Desde centro energético o chakra a ángel guardian, hay multitud de interpretaciones. En las siguientes líneas quiero mostrar de forma resumida algunos de ellos alrededor del mundo.

La Placenta en Diferentes Culturas:

  • Chile (Pueblos Mapuches): Los partos son asistidos por parteras que realizan una "lectura" de la placenta. Esta se entierra al lado de un árbol nativo, agradeciendo a la tierra por proteger a la criatura.
  • Isla de Pascua (Rapa Nui): Se establece un paralelismo entre la tierra y la placenta. Después de cortar el cordón umbilical, se entierra la placenta y se planta un árbol encima. El crecimiento de la planta se interpreta como el modo de ser del niño.
  • Costa Rica: La placenta se envuelve en papel y se deposita bajo tierra junto a cenizas de una hoguera para proteger a la madre.
  • Indonesia: La placenta es vista como un hermano espiritual o ángel guardián del bebé. Se baña en agua de flores, se sella en una cáscara de coco, se envuelve en paños sagrados y se entierra en la puerta de la casa junto con oraciones y buenos deseos.
  • Nueva Zelanda (Maoríes): La palabra maorí para placenta es "whenua", que significa "Tierra". Se entierra la placenta porque refleja la visión de que la tierra proporciona nutrición física, emocional, espiritual e intelectual.
  • Perú (Achuar): La placenta es considerada la casa del niño. Después del parto, se entierra, simbolizando que se convierte en una forma sin ocupante.
  • China: Se deseca y se procesa para ser ingerida, utilizándose en la medicina tradicional por sus propiedades fortalecedoras.
  • España: Se encuentran rituales que consisten en enterrarla o lanzarla al mar. En euskera, la placenta se llama "selaun" (amigo del niño) y antiguamente se enterraba cuidadosamente para evitar que los animales la desenterraran.

¿Qué se hace con la placenta después del parto?

Una vez que se ha alumbrado la placenta hay que mantenerla refrigerada dentro de las 4 primeras horas. Si se va a encapsular enseguida, se puede mantener en el frigorífico. Si se va a tardar más de dos días en encapsularla hay que congelarla. Si se va a guardar para realizar otro ritual que no implique su consumo también se debe congelar hasta el día del rito. Lo mejor es conservarla en un tupper de cristal o de cerámica.

No obstante, yo no estoy formada para manipular la placenta. Si la quieres ingerir lo más recomendable siempre es consultar con la persona encargada de tratar con ella.

Hay una opción más que no voy a explicar con detalle para no extenderme demasiado. Pero tras alumbrar la placenta también se puede mantener unida al bebé. A esta práctica se le llama “nacimiento lotus”.

Placenta | Útero: Alquimia y Rituales❤️✨🕯️

Rituales de la placenta: ¿Qué se puede hacer con la placenta después del parto?

Como decía antes, el nacimiento lotus consiste en dejar el cordón umbilical sin cortar hasta que de forma natural se desprende del ombligo del bebé. Esto tarda entre 3 y diez días en suceder. Para ello se lava con agua la placenta por el lado más rugoso, que es el de la madre y después se seca suavemente con una toalla. Después se le da la vuelta (queda arriba el lado brillante, que es el del bebé) y se pone en una cesta cubierta con una toalla, entremetida o pañal. Se suele salar por los dos lados para evitar malos olores. A la mezcla de sal se le pueden poner mezcla de hierbas y flores secas, que se van cambiando los días posteriores hasta que se desprende el cordón.

Una vez que la placenta se ha alumbrado y toda la sangre que contenía el cordón ha vuelto a la criatura, se esperan unas 12h para quemar el cordón. Quien opta por este método lo hace en forma de ritual puesto que sienten que es una forma menos abrupta de cortar el vínculo con la placenta, tal y como ocurre con el nacimiento lotus.

En este ritual para la placenta pueden intervenir los miembros de la familia que deseen: mamá y pareja, hermanos/as… Se utilizan dos velas largas que quemarán el cordón uniendo sus velas. Se suele usar una cajita de madera con 4 muescas para las velas y el cordón. Se usa para recoger la cera y la gelatina de Wharton (sustancia dentro del cordón) como puedes observar en el video. En etsy puedes comprar la caja. Quemar el cordón umbilical suele durar 15 minutos.

Es muy simbólico que las personas que dieron vida a ese bebé unan sus llamas para su primer rito de paso. Hay que tener cuidado para proteger a la criatura del fuego de las velas y también del calor una vez que se han separado los extremos. Después se hace un nudo a la parte del cordón que aún queda unida a la criatura.

Para la ceremonia se pueden leer algunas palabras, poema o intenciones y acompañar con música especial. Como siempre digo, es importante que hagas tuyo el ritual.

Es inevitable mencionar su similutud con un árbol: ¡Placenta, árbol de la vida!, que ancla sus raíces y alimenta y provee. Eterna compañera en el proceso de crear vida. Como un mandala que nos recuerda que nuestro cuerpo es sagrado y poderoso.

¿Puedo pedir mi placenta en el hospital?

Efectivamente puedes pedir la placenta en el hospital para llevarla a tu casa. Pero pedirla no garantiza que te la vayan a dar. Para muchos hospitales la placenta es un mero residuo biológico del que deshacerse. Se olvidan por completo que puede estar asociado creencias espirituales y culturales que merecen ser respetadas.

Sin embargo hay otros lugares en los que sí te la facilitan sin ningún problema. ¿Por qué en unos sí y en otros no? Realmente siento que incluso en nombre de la evidencia científica les cuesta muchísimo adaptar y cambiar protocolos. ¡Imagina cuando el motivo tiene que ver con creencias!

¿Cómo solicito la entrega de la placenta en el hospital?

Yo recomiendo no esperar al momento del parto. Lo más prudente sería tener esta conversación con la matrona y/o obstetra que sigue tu embarazo para poder tener información sobre la predisposición del hospital a este tema.

Aunque te digan que sí te entregan la placenta, solicítalo en tu plan de parto, que deberías entregar en el Servicio de Atención al Paciente antes de tu fecha de parto. Pide que te sellen una copia con la que te quedes tú. Creo que el plan de parto es un herramienta indispensable que todas deberíamos presentar. Siempre.

En el caso de que te digan que no, puedes realizar una solicitud de entrega de placenta que debes llevar al Servicio de Atención al Paciente de ese hospital. Igual que con el Plan de Parto, lleva copia y que te la sellen. Yo te recomiendo que entregues el escrito de entrega de la placenta que ha redactado la abogada Francisca Fernández Guillén o el de Marta Busquets para la Asociación Dona Llum. Aquí abajo te dejo ambos links.

Además, tengo que recomendar el libro de Marta Busquets “Mi embarazo y mi parto son míos” para poder estar al tanto de tus derechos (al menos en el estado español) durante el embarazo y el parto.

A lo que no se suelen negar es a marcar su huella dejando una imprensión de la placenta en una cartulina. Soy consciente de que para quien desea llevarse su placenta a casa esto no es suficiente pero puede ser un detalle especial para quien no tenga un vínculo tan espiritual con ella y quiera tener la placenta impresa para siempre.

La placenta después del parto

Después de un parto, el proceso no termina con el nacimiento del bebé. Aún queda una etapa crucial: el alumbramiento de la placenta. Este proceso, que implica la expulsión de la placenta y las membranas, es vital para la salud materna.

La placenta, un órgano único que se desarrolla durante el embarazo, ha cumplido su función esencial de nutrir y proteger al bebé, y ahora debe ser expulsada de manera segura.

¿Qué es la placenta y cuál es su función?

La placenta es un órgano fascinante que se crea dentro del útero durante el embarazo. Tiene la peculiaridad de que se crea en el propio cuerpo, convive un tiempo limitado pero de vital importancia para la supervivencia del bebé, y después del nacimiento deja de estar en el cuerpo.

Genéticamente, la placenta es idéntica al bebé.

Las funciones de la placenta son vitales tanto para la madre como para el bebé. Esta se encarga de llevarle oxígeno al bebé, pero también de analizar meticulosamente qué nutrientes necesita para poder entregárselos. También es capaz de expulsar todas esas sustancias de deshecho que tu bebé ya no necesita.

Tiene dos caras: la cara del bebé y la cara de mamá. La cara del bebé es suavita y brillante, y es ahí donde se encuentra el cordón umbilical que conecta con él. El lado que está en contacto con la mamá o persona gestante es más rugoso y se encuentra adherido a la pared del útero donde se conecta con la circulación de esta.

Es tan fascinante que su complejo sistema permite mantener separados los sistemas circulatorios de las dos partes, pero a la vez se encuentran tan sincronizados que permite el intercambio de gases.

El proceso de alumbramiento

Una vez que el bebé ha nacido, comienza el periodo de alumbramiento. Después del nacimiento del niño, el útero sigue contrayéndose para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada junto con lo que fue la bolsa amniótica.

A menudo, el médico o la matrona ayudan tirando muy levemente del cordón umbilical, pero debe hacerlo con sumo cuidado para que el cordón no se rompa.

Una vez fuera la placenta, el médico o la matrona se fijarán en su aspecto. Primero comprobarán que está completa: ya que si se hubiese quedado restos podría provocar importantes hemorragias.

En algunas ocasiones, muy pocas, la placenta no llega a desprenderse. Y si la placenta se encontraba muy adherida, se realiza un legrado para asegurarse que no ha quedado ningún resto.

El dolor de las contracciones uterinas para alumbrar la placenta es leve, incluso muchas madres con la emoción del momento de ver a su bebé por primera vez, ni las notan.

El alumbramiento de la placenta dura entre 10 y 30 minutos pero puede incluso alcanzar la hora. Con él, el parto termina clínicamente.

A continuación el útero comienza a contraerse, ahora para reducir su tamaño y cerrar la herida que la placenta dejó en la pared del útero al desprenderse.

Manejo activo vs. Manejo expectante

La “Guía de Práctica Clínica de Atención al Parto” del Ministerio de Sanidad, recomienda el manejo activo del alumbramiento, esto es poner 5-10 unidades de oxitocina endovenosa directa (sin diluir) justo cuando sale el hombro anterior del bebé, pues esto disminuye en un 60% los casos de hemorragia posparto por atonía uterina y acorta la duración de esta etapa del parto.

Debe ser realizado personal capacitado y diestro en las maniobras y en ambiente hospitalario.

Aunque hay buena evidencia de que el manejo activo del parto aumenta algunas complicaciones maternas, como presión diastólica superior a 100 mm de Hg, nauseas, vómitos y cefalea, no se observaron otras complicaciones como incremento del dolor durante la tercera etapa, HPP secundaria, readmisiones por sangrado, necesidad de antibióticos o fatiga materna a las seis semanas.

Existen datos que sugieren que el uso rutinario de oxitócicos incrementa el riesgo de retención placentaria y por tanto la posibilidad de sufrir hemorragia posparto. El riesgo de HPP grave es casi el doble (x 1,8) cuando se administra oxitocina y es, además proporcional a la cantidad administrada.

Por último, la presencia del bebé y su interactuación con su madre, el contacto físico y visual entre ambos, y la succión del pecho, son el estímulo que el cuerpo de la mujer necesita, para producir la oxitocina suficiente para que se produzca la expulsión de la placenta.

Si 30 minutos después de haber administrado la oxitocina, la placenta sigue sin salir, es habitual proceder a realizar una tracción controlada de cordón para extraerla, lo que obliga a cortar el cordón umbilical si aún no hubiese sido cortado.

La mujer decidirá junto con el equipo médico en qué momento del parto quiere que se le tome esa vía. Si se la pone al principio, tendrá el inconveniente de llevarla puesta durante todo el proceso. Si lo hace al final tras el expulsivo, se estará interviniendo en un momento delicado, pero se permitiría a la mujer librarse de la vía durante el resto del parto y que se la pusieran sólo en el momento en que fuese necesaria para administrarle la medicación.

Retención placentaria

En algunas ocasiones, la placenta no se desprende de manera natural. Con el manejo activo en la tercera etapa del parto, la placenta normalmente es alumbrada dentro de los 30 primeros minutos desde el nacimiento del bebé (NICE, 2017).

Según la "Estrategia de Atención al Parto Normal", la duración de esta etapa del parto se considera prolongada si no se completa en los 30 minutos posteriores al nacimiento del neonato con manejo activo y 60 minutos con el alumbramiento espontáneo.

En el caso de que la placenta no se desprenda, el manejo sería: extracción manual la cual que puede causar hemorragia, infección y perforación uterina (Grillo-Ardila et al. 2014) sin olvidar el estrés postraumático de la situación en si misma.

Placenta Accreta

La Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA) de Vall d’Hebron reduce las complicaciones asociadas a la placenta accreta. Esta patología se produce cuando la placenta invade la pared muscular del útero.

Eso provoca que, después del parto, la placenta no se puede separar del útero de forma normal sin causar lesiones y sagrado.

Para reducir las complicaciones durante el parto que puede causar la placenta accreta, los profesionales de la UMPA programan el parto para la semana 34. El objetivo de programar el parto por cesárea (unas dos o tres semanas antes de llegar a término) es evitar un inicio espontáneo del parto que puede conducir a complicaciones fundamentalmente hemorrágicas.

Como explica el Dr. Manel Casellas, jefe de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta y médico del Servicio de Obstetricia de Vall d’Hebron, “después de la extracción fetal se realiza una histerectomía, es decir, la extracción del útero, con la placenta dentro. No intentamos la extracción manual de la placenta.

La eficacia de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta reside en el hecho de que está situada en un centro de tercer nivel con disponibilidad de recursos y está constituida por un equipo multidisciplinario formado por obstetras, cirujanos oncólogos ginecológicos, radiólogos intervencionistas, anestesiólogos, urólogos, neonatólogos y especialistas en resonancia magnética nuclear fetoplacentaria. Esta atención superespecializada es primordial para ofrecer a la paciente los mejores resultados.

Como señala el Dr. Manel Casellas, uno de los principales objetivos de la UMPA es reducir la morbimortalidad materna. Para eso, “los radiólogos intervencionistas colocan catéteres balón en las arterias ilíacas internas para poder hincharlos y reducir el flujo sanguíneo si el sangrado es importante”. Por otra parte, y para identificar posibles lesiones uretrales durante el procedimiento quirúrgico, los urólogos colocan catéteres en los dos uréteres. “Esto es muy útil en caso de sangrado, porque nos facilita localizar el uréter con el tacto si el sangrado es importante durante la histerectomía”, añade el Dr.

Cuatro años después de la puesta en marcha de la UMPA, ya se han tratado 24 pacientes. “Pero el que más se relaciona con la placenta accreta son las cesáreas previas. Y cuantas más cesáreas, más riesgo”, enfatiza el Dr.

Resultados de la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta (UMPA) de Vall d’Hebron:

Indicador Pacientes UMPA Pacientes Vall d’Hebron previas a UMPA Guías FIGO
Necesidad de transfusión de grandes cantidades de sangre 13,04% 57% 40%
Necesidad de reintervención quirúrgica 8,68% 33% 18%
Lesiones en la vejiga o el uréter 4,3% 13% 7-48%
Ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) 21% 35% 66%
Muerte materna 0% - 1-7%

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