Infertilidad Secundaria: Causas y Soluciones para un Segundo Embarazo

La infertilidad secundaria es una condición que afecta a muchas parejas que, tras haber tenido un embarazo previo, se enfrentan a dificultades para concebir de nuevo. Este problema es más común de lo que se piensa, y aunque puede generar frustración, existen soluciones eficaces disponibles. La esterilidad secundaria es algo relativamente frecuente. ¿Por qué ocurre esto? ¿No es un factor predictivo positivo el haber tenido un embarazo previo? Esta incapacidad para quedar gestante tras uno o varios partos previos, es una situación más común de lo que pensamos.

En la actualidad, una de las principales causas de esterilidad femenina es la edad de la mujer. La cantidad y la calidad de los ovocitos disminuyen con la edad, siendo muy notable a partir de los 35 años. Y esto es así se haya tenido o no un parto previo. En los últimos años, ha aumentado la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo. En 1990, en España las mujeres tenían su primer hijo a los 26,8 años, y en 2013 a los 30,4. Por tanto, si una mujer tiene su primer hijo casi a los 31, y espera unos cuantos años para tener el segundo, es probable que haya traspasado la barrera de los 35.

Los problemas de fertilidad de una pareja pueden tener su origen en el hombre, en la mujer o en ambos miembros de la pareja. Una vez se hacen las pruebas de fertilidad pertinentes, en un 30% la causa es masculina y en otro 30% femenina. El 40% restante se reparte entre una causa mixta o combinada, que se produce en el 20% de los casos, y una causa desconocida, en otro 20%.

Para averiguar la causa de infertilidad de la pareja, hay que hacer una serie de pruebas tanto en el hombre como en la mujer. Según los resultados obtenidos en este estudio de fertilidad, se podrá saber si el problema de fertilidad es masculino, femenino o una combinación de ambos.

Fuente: reproduccionasistida.org

Causas Comunes de Infertilidad Secundaria

Las razones por las que muchas parejas enfrentan dificultades para concebir un segundo hijo pueden variar. La infertilidad secundaria puede ser causada por una combinación de factores. Entre los más comunes se encuentran:

  • Edad materna avanzada: La edad es un factor determinante en la fertilidad. En la mujer, con la edad disminuye la cantidad y la calidad de los óvulos, lo que puede dificultar la consecución de un embarazo. La demora en plantearse un primer embarazo o un nuevo embarazo aumenta de forma inexorable la dificultad para conseguirlo. La reserva ovárica está en íntima relación con la edad y el ovario es un órgano con una “esperanza de vida reproductiva” corta.
  • Lesiones tubáricas: Las adherencias pélvicas, o cicatrices, que pueden haber producido una cirugía abdominal previa, incluyendo una cesárea, o una endometriosis, pueden afectar al correcto funcionamiento de la trompa de Falopio. O, incluso, liberar sustancias que afectarían negativamente a la calidad del ovocito, la fecundación o la implantación. Así mismo, la cicatrización de la trompa de Falopio, como resultado de una cirugía previa, una infección pélvica o por otras causas como la endometriosis, podría obstruirlas. En este caso, el óvulo no se encontraría con el espermatozoide.
  • Alteraciones en la producción espermática y problemas en el semen: Puede que en el momento de la primera gestación, la calidad espermática estuviera en el límite y que debido a la buena salud de los óvulos de la pareja esto no fuera un problema. Pero, con el paso del tiempo la fertilidad masculina puede disminuir, debido a problemas de salud, la ingesta de medicamentos, el estrés, o una nutrición inadecuada. Incluso aunque no haya descendido la calidad seminal, si lo ha hecho la ovocitaria, por lo que es posible que ya no sea tan fácil para los espermatozoides fecundar a los ovocitos.
  • Endometriosis: El diagnóstico de enfermedades vaginales o uterinas, como la endometriosis, ausentes o carentes de sintomatología durante el primer embarazo, también puede afectar a la fertilidad de la madre.
  • Otros factores uterinos: También se puede haber desarrollado un pólipo, que es un crecimiento benigno unido a la pared del útero, que podría dificultar la implantación. Fibromas y cicatrices en el interior del útero también tendrían el mismo efecto.

Además, existen distintos factores que pueden influir en que no podamos conseguir un segundo embarazo. En los últimos años, ha aumentado la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo. Hay mujeres que presentan una baja cantidad de ovocitos (detectada por una baja hormona antimulleriana) desde su nacimiento, y que su primera gestación se produjera cuando todavía esa reserva era adecuada. Pero, con el paso del tiempo, esa baja reserva ovárica se complica mucho, tanto por la cantidad, como por la calidad de los ovocitos que restan en el ovario.

Recuerda que la esterilidad secundaria es algo relativamente frecuente. Esta incapacidad para quedar gestante tras uno o varios partos previos, es una situación más común de lo que pensamos. Y puede ser igual de emocionalmente estresante que la “esterilidad primaria”. La pareja pasa por sentimientos autodestructivos, culpabilidad por no poder proporcionar un hermano a nuestro hijo.

Opciones de Tratamiento para la Infertilidad Secundaria

Dependiendo de las causas identificadas, las opciones de tratamiento pueden incluir:

  • Estimulación ovárica: Este tratamiento se utiliza para aumentar la producción de óvulos en mujeres con baja reserva ovárica. Se administra medicación hormonal bajo estricta supervisión médica para estimular los ovarios y lograr una ovulación más eficiente.
  • Inseminación artificial: Recomendado en casos donde el factor masculino o problemas cervicales dificultan la concepción. Este procedimiento consiste en depositar espermatozoides seleccionados directamente en el útero de la mujer durante el periodo más fértil, optimizando las probabilidades de éxito.
  • Fecundación in vitro (FIV): Es una de las técnicas más efectivas para superar problemas de fertilidad tanto masculinos como femeninos. En la FIV, los óvulos y espermatozoides se fecundan en un laboratorio, y posteriormente se transfiere el embrión al útero. Esta técnica es especialmente útil en casos donde otros tratamientos no han sido exitosos.
  • Cirugía: En casos donde las trompas de falopio o el útero presentan anomalías estructurales, una intervención quirúrgica puede ser necesaria. Por ejemplo, la corrección de adherencias uterinas o la reparación de trompas bloqueadas puede restaurar la capacidad reproductiva.
  • Donación de óvulos o esperma: En situaciones donde la calidad de los gametos es un factor determinante, la donación puede ser una solución viable. Este procedimiento es común en parejas donde la edad materna avanzada o problemas genéticos limitan las opciones de concepción natural.
  • Tratamientos personalizados: En la Clínica Imar, cada caso de infertilidad secundaria se aborda de manera única. Esto incluye evaluaciones exhaustivas para determinar el tratamiento más adecuado, como el uso de técnicas avanzadas como la ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides) o el diagnóstico genético preimplantacional (DGP).

Además, existen muchas maneras de abordar este problema, algunos tan sencillos como un cambio de estilo de vida y/o de alimentación, y otros más complejos como la cirugía para solventar los problemas de adherencias o endometriosis, pasando por la estimulación de la ovulación mediante medicamentos.

IVI - Esterilidad secundaria - Diagnóstico y tratamientos - UE, 2014

Cambios en el Estilo de Vida para Mejorar la Fertilidad

Aunque algunos casos de infertilidad secundaria requieren tratamiento médico, adoptar ciertos cambios en el estilo de vida puede ser de gran ayuda:

  • Mejorar la alimentación: Una dieta equilibrada rica en antioxidantes, vitaminas y minerales puede favorecer la fertilidad. Consumir alimentos como frutas, verduras, pescado rico en omega-3 y frutos secos mejora la calidad de los óvulos y el esperma.
  • Tener relaciones sexuales regulares: Especialmente durante los días fértiles del ciclo menstrual. Usar aplicaciones o métodos para identificar el periodo de mayor fertilidad puede incrementar las posibilidades de concepción.
  • Reducir el estrés: Practicar técnicas de relajación como el yoga, la meditación o ejercicios de respiración profunda puede mejorar las condiciones para concebir. El estrés crónico afecta negativamente el equilibrio hormonal.
  • Evitar sustancias nocivas: Reducir o eliminar el consumo de tabaco, alcohol y drogas es esencial, ya que estos hábitos pueden afectar tanto a la calidad del esperma como de los óvulos.
  • Mantener un peso saludable: Tanto el sobrepeso como el bajo peso pueden alterar los niveles hormonales y afectar la fertilidad.
Fuente: clinicamarmoles.com

¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?

Por ello, si después de un año manteniendo relaciones sexuales de manera regular no se ha logrado una gestación, se recomienda visitar a un especialista para que pueda determinar el origen del problema para concebir.

Los especialistas estiman que tras un año de mantener relaciones sexuales sin protección con una pareja estable la mujer puede quedarse embarazada. De no ser así, se recomienda consultar a un especialista para estudiar el caso. Este margen de tiempo se reduce a 6 meses en mujeres mayores de 35 años.

Es fundamental que las parejas que enfrentan la infertilidad secundaria busquen ayuda de un especialista en fertilidad si no logran concebir después de un período de tiempo razonable. Aunque tener un hijo previo puede ser un factor positivo, no garantiza que la concepción futura sea fácil.

La infertilidad secundaria es un desafío que puede afectar emocionalmente a las parejas, pero no es insuperable. Identificar las causas subyacentes y buscar ayuda de un especialista en fertilidad es el primer paso hacia una solución.

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