Morcilla durante la lactancia: ¿es seguro consumirla?

Si tienes un bebé y has decidido darle el pecho, ¡Puedes tener un montón de preguntas! Una de las más comunes acerca de la lactancia materna y la nutrición es si hay alimentos que pueden causar molestia a los lactantes.

En esta entrada veremos cómo los alimentos afectan a tu bebé y nombraremos los cinco principales que se sabe pueden causar molestia o irritabilidad.

¿Realmente hay alimentos que perjudican a los lactantes?

La verdad sobre los alimentos que tu consumes y el estado de ánimo de tu bebé es simple: cada bebé es diferente. Si bien algunos pueden sentirse más molestos si te comes una fabada asturiana o coliflor que son conocidos por causar gases, otros bebés pueden no tener problema con ello.

También pueden haber algunos alimentos que cambien el sabor de tu leche, lo que hace que tu bebé se sienta un poco más inquieto al comer.

La clave para descubrir qué alimentos molestan a tu pequeño y cuáles no, es simplemente tomar nota de cómo actúa tu bebé después de que consumes un determinado alimento. Si ves un patrón cada vez que comes ese alimento, existe una gran posibilidad de que tu bebé no lo tolere bien.

También puede ser útil mantener un diario de alimentos, ya que facilitará la identificación de los que molestan a tu bebé y que tan rápido después de tu consumirlos le afecta.

Productos que pueden perjudicar a tu bebé durante la lactancia

Con eso dicho, veamos algunos de los alimentos que más frecuentemente hacen que los lactantes sientan inquietos después de una toma.

1. Lácteos

Este es uno de los grupos alimentarios de los que más se habla cuando se trata de la lactancia materna y nuestra preocupación por que afecte a nuestro bebé. Muchas madres retiran los lácteos de su dieta cuando lactan si notan ciertos síntomas en sus pequeños. Si observas síntomas relacionados con sensibilidad o alergia a la leche de vaca como brotes en la piel, irritabilidad y/o cambios en las heces, entonces puede valer la pena eliminar los lácteos de tu dieta y ver si alguno de los síntomas mejora.

2. Cafeína

Para las mamás amantes del café es muy triste que sus bebés puedan ser sensibles a la cafeína. Sin embargo, la buena noticia es que es probable que si tomas una pequeña cantidad no cause ningún problema; pero sin duda consumir grandes cantidades de cafeína puede causar irritabilidad a medida que la cafeína pasa a través de la leche materna. Si notas que tu bebé está más inquieto de lo normal, es posible que debas reducir la cantidad de cafeína que consumes.

3. Soja

La soja es otro alérgeno común y con frecuencia se asocia con problemas durante la lactancia. Si sospechas que tu bebé podría estar reaccionando a la soja de tu dieta, puede valer la pena eliminarla y ver si las cosas mejoran.

4. Otros de los alérgenos más comunes

Algunas de las otras alergias alimentarias más comunes incluyen el trigo, el maíz, los huevos y el cacahuete. Estos son todos los alimentos que muchas mamás intentan eliminar de su dieta para ver si la molestia de sus bebés desaparece. Ten en cuenta que si tu bebé está reaccionando a un alimento que estás comiendo y notas sangre o mucosidad en las heces, definitivamente deberás llevarlo al pediatra para que pueda identificar qué alimento o alimentos necesitas eliminar lo mas pronto posible de tu dieta.

5. Alimentos ricos en fibra

Los alimentos ricos en fibra como el brócoli, coliflor, ciertas frutas como las ciruelas pasas, peras, así como los coles de Bruselas, el repollo y el ajo pueden causar irritación en tu bebé. Todos estos alimentos pueden llenarlo de gases y causarle malestar.

18 ALIMENTOS que debes comer durante la LACTANCIA 🍊🤱 ¡Tu bebé los necesita!

Embutidos durante la lactancia: ¿qué debes saber?

La alimentación durante la lactancia es un tema crucial para muchas madres, ya que lo que consumen puede afectar tanto su salud como la del bebé. Uno de los alimentos que a menudo genera dudas es el embutido.

En términos generales, los embutidos pueden consumirse durante la lactancia, pero es fundamental hacerlo con moderación y tomando ciertas precauciones. Los embutidos, especialmente los curados, son alimentos con alto contenido en sal y grasas saturadas, lo que podría no ser lo más beneficioso para una dieta equilibrada y saludable durante este periodo.

Recomendaciones al consumir embutidos durante la lactancia:

  1. Higiene y conservación: Asegúrate de que los embutidos se han conservado adecuadamente y que no han pasado su fecha de caducidad.
  2. Moderación: El consumo de embutidos debe ser moderado debido a su alto contenido en sal y grasas saturadas.
  3. Calidad del producto: Opta siempre por embutidos de alta calidad.

Si decides evitar los embutidos curados durante la lactancia, existen alternativas saludables que pueden proporcionar nutrientes similares sin los mismos niveles de sal y grasas saturadas.

En resumen, los embutidos durante la lactancia pueden formar parte de la dieta siempre que se consuman con precaución y moderación. Elegir productos de alta calidad y combinarlos con una dieta equilibrada ayudará a garantizar tanto tu salud como la de tu bebé.

Morcilla vegana: una alternativa saludable

Más allá de que sea una moda, los alimentos plant based -elaborados con proteínas vegetales que imitan en sabor y textura a la carne-, se están imponiendo por cuestiones de sostenibilidad y de salud, además de por ideología. Su peculiaridad es que de aspecto es bastante parecida a la convencional -el color de 'la sangre' se lo aportan las judías negras- y el sabor de esta morcilla vegetal está muy logrado, gracias a las especias que lleva en su elaboración.

Las podemos embutir en unas 'tripas' cien por cien vegetales, hechas con celulosa vegetal, pero si no las encuentras, puedes utilizar varias capas superpuestas de papel film -no las hagas muy grandes para que no se rompan-. Sacamos con cuidado, dejamos que se enfríen, retiramos el papel film y las cocinamos como más apetezca.

Otros alimentos a evitar en bebés menores de 3 años

En general, a partir de los dos años los pediatras recomiendan que tu bebé empiece a comer de todo con cautela y siempre estando muy atentos a la introducción de nuevos alimentos para detectar a tiempo cualquier clase de alergia. Algunos alimentos a evitar son:

  • Frutos Secos: A pesar de que su ingesta es fundamental en una dieta equilibrada para adultos, en el caso de bebés menores de 3 años su consumo está completamente desaconsejado por dos razones fundamentales. En primer lugar, los frutos secos son uno de los alimentos que más atragantamientos producen con el enorme riesgo que esto supone para tu bebé.
  • Salchichas tipo frankfurt: Aunque es uno de lo recursos más habituales para las cenas de los peques, las salchichas no son el alimento más adecuado para los menores de 3 años, ni tan si quiera para los más mayorcitos.
  • Conservas: No está aconsejado que tu bebé menor de 3 años consuma más de 2 gramos de sal al día, ya que sus riñones aún no están preparados para procesar tanta cantidad.
  • Bollería Industrial: Este recurso tan manido para desayunos y meriendas hemos de empezar a desterrarlo radicalmente de los menús de tu bebé, y más si son menores de 3 años.

Carnes durante la lactancia

Incluir carnes en la lactancia es fundamental para que la madre pueda obtener las proteínas necesarias. La carne es una magnífica fuente de proteínas y de otros nutrientes que son especialmente importantes para el correcto funcionamiento del organismo. Y si en condiciones normales son clave, más aún cuando estamos dando el pecho a nuestro bebé, ya que el bebé se nutrirá de todo lo que come la madre.

Eso sí, hay que tener en cuenta que el gran beneficio de la carne solamente se obtiene de manera óptima cuando se seleccionan las variedades adecuadas y no se suman altas dosis de grasa. Igual que ocurre durante el embarazo. Y, por supuesto, también influye mucho en ello la forma de cocción, ya que no es lo mismo hacerlas a la plancha o al horno que fritas.

Además, es importante que siempre estén bien cocinadas y que, a la hora de meterlas en la nevera o en el congelador, se encuentre en perfectas condiciones de higiene y seguridad, evitando romper la cadena de frío. A la hora de preparar la carne durante la lactancia, es muy importante que no queden crudas, sino que estén perfectamente hechas. Esto está relacionado con el hecho de que la madre puede contraer diversas enfermedades por consumir carne que está cruda.

Siempre es preferible elegir carnes con un bajo contenido de grasas. Y no solamente debes tener en cuenta el tipo de corte, sino también la manera de cocinarla. En Enmerjosa te recomendamos que intentes hacerla siempre a la plancha, cocida o al horno, y siempre con poco aceite. Puedes comer todos los tipos de carne, ya sea pollo, pavo, cerdo, ternera o cordero. Lo importante es que el corte sea lo más magro posible para que la cantidad de proteína sea superior a la de grasa.

Debes tener en cuenta que, para aportar a la leche materna un gramo de proteína, es necesario una ingesta del doble de esta cantidad aproximadamente de la alimentación, es decir, dos gramos de proteína por cada gramo de proteína de leche. Entre las opciones más beneficiosas de carne para la lactancia, se encuentran las llamadas «carnes blancas», que son el pollo, el pavo y el conejo. Debes tomar al menos dos raciones de carne blanca por semana. En cuanto a la carne roja, entre las que se encuentran el cordero y la ternera, no quiere decir que no puedas tomarlas, pero sí debes limitar su consumo a tres veces como máximo a la semana.

Además, al contrario de lo que ocurre durante los meses de embarazo por el tema de la toxoplasmosis, en el periodo de lactancia la madre puede comer todo tipo de embutidos, como jamón, chorizo, salchichón o longaniza, pero es importante que se haga con moderación, ya que estos productos tienen un alto contenido de grasa.

Si tienes dudas sobre algún tipo de carne, lo más recomendable es que te pongas en contacto con tu nutricionista o con el pediatra, ya que son los especialistas que mejor pueden diseñar tu dieta durante la lactancia.

Alimentos a evitar durante el embarazo

Durante el embarazo hay que evitar la carne cruda o poco hecha ya que su ingesta puede producir una toxoplasmosis. En general, el jamón es más seguro cuanto más curado esté y si no viene de un sitio de confianza es mejor evitarlo. Si el jamón está bien curado lo puedes tomar. El jamón de york, la mortadela, los quesos blandos no pasteurizados, los patés no enlatados y la pechuga de pavo pueden contener una bacteria llamada Listeria que es potencialmente peligrosa para el embrión. Las carnes procesadas y embutidos que han pasado por un proceso industrial son seguras.

Publicaciones populares: