Reglas sobre profesores dando clase a sus hijos: Análisis y normativa en España

Dar clases, sea en el nivel que sea, no es una tarea fácil, sobre todo si no tienes mucha experiencia. Desde la dirección hasta el profesorado, como el resto de miembros del centro, deben saber imponer disciplina. En este artículo, analizaremos los castigos escolares permitidos, la legalidad de ciertas prácticas disciplinarias y las tendencias actuales en educación.

Legalidad de los castigos escolares

En términos de educación, prácticamente todo está regulado, por lo que lo mejor es siempre dirigirse a los textos legales para tener una información certera sobre un tema.

¿Es legal castigar sin recreo?

Una de las dudas más recurrentes de los progenitores actuales es si es legal castigar sin recreo. En la web han proliferado los artículos con títulos tajantes afirmando que es ilegal castigar sin recreo, pero lo cierto es que no hay ninguna ley específica que lo ampare. Muchas personas hacen una interpretación del artículo 31 de la Convención Internacional de Derechos del Niño que recoge que «el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes».

No obstante, en ese texto no se menciona que este descanso deba darse obligatoriamente en las horas lectivas, sino que habla de un derecho del niño a nivel general. Entonces, ¿se puede castigar sin recreo? Sí.

Pueden castigarte sin recreo? 🧑‍🏫❌ es ILEGAL 🔥🔥🔥CARTA A UN PROFESOR!!

Expulsiones del instituto: ¿Con cuántos partes te expulsan?

Este suele ser otro tema bastante delicado en las escuelas, sobre todo a nivel de instituto. Tres partes suponen una expulsión de tres días. Tres expulsiones, un expediente disciplinario.

La situación que se da es la siguiente: en la fase de la adolescencia hay niños denominados conflictivos. Bajo este término paraguas podemos tener casos de todo tipo: niños que interrumpen o hablan durante toda la clase, niños que molesten o agreden a otros compañeros, niños que llevan a cabo acciones de vandalismo como hurtos o daños al mobiliario escolar... La gravedad y alcance de estos conflictos es ampliamente diversa. Esto puede conllevar que los profesores les pongan partes.

¿Qué es un parte en el instituto? Es un documento oficial en el que se relata un acto considerado conflictivo que puede entrañar consecuencias para el alumno.

Habrá ocasiones en las que expulsar a un niño del centro será la única vía, siempre en proporción al acto cometido. De igual forma que empleados de una empresa pueden ser despedidos por mala praxis, el alumnado también tiene que comprender esta lección desde los años de escuela; ya sea una expulsión temporal o permanente. Cierto es que, cuando se trata de una expulsión del centro, la decisión final no recae en el profesor, sino en la dirección de la escuela; aun así, el criterio docente será tenido en cuenta y de bastante peso.

¿Es legal echar a un alumno de clase?

Aunque menos controvertido que los dos anteriores temas, también hay un asunto que puede preocupar a padres y poner en conflicto a los decentes: echar a los alumnos de clase. ¿Esto está regulado? Al igual que hay momentos en que hay que expulsar a los niños del centro, habrá ocasiones en las que expulsar de clase. Aquí también podemos estar abiertos a la interpretación.

El artículo 24 del Real Decreto 1543/1988, de 28 de octubre, sobre derechos y deberes de los alumnos, establece que «Ningún alumno podrá ser privado del ejercicio de su derecho a la educación ni, en el caso de la educación básica obligatoria, de su derecho a la escolaridad.» ¿Esto implica que no se puede echar a un alumno de clase? ¿Se considera que echar al alumno de clase unos minutos es privar del ejercicio de su derecho a la educación? Hay dudas.

Lo cierto es que no es una práctica muy acertada porque el profesor sigue siendo responsable del alumno, por lo que tampoco le interesa perderlo de vista. Lo más común es pedir al alumno que salga unos minutos para tranquilizarse o llevarlo a otra aula con otro profesor. El profesor puede volver a explicar la materia y dar una atención personalizada al alumno que ha echado de clase.

Alternativas a los castigos tradicionales

En general, los docentes están de acuerdo en que es mejor no llegar al punto de tener que imponer un castigo. Sancionar puede ser útil, y forma parte del trabajo docente, pero prevenir a través de la enseñanza siempre es la mejor opción. Castigar solo tiene sentido si sirve de ejemplo, tanto para el estudiante que ha cometido la infracción, como para el resto de la clase.

Una falta cometida debe ser castigada, pero siempre en proporción al acto; así mismo, la reprimenda debe ir acompañada de una lección para todos los presentes. No debemos caer, eso sí, en la política del miedo, cuyo límite puede sobrepasarse fácilmente si no castigamos con sentido.

Por eso, es mejor hablar de prevención en lo que se refiere a las faltas de conducta y al incumplimiento de las normas básicas del aula y el centro. Las sanciones, como veremos ahora, pueden adoptar varias formas. Pero todas ellas deben ser útiles para que la persona que las ha cometido comprenda qué es lo que ha hecho mal y por qué no debe hacerlo.

La importancia de la advertencia

Antes de castigar hay un paso previo que no debemos obviar: la advertencia. Cuando hemos advertido de antemano de un mal comportamiento y de que este puede traer consecuencias, será más fácil comprender por parte del estudiante que dicho comportamiento ha sido abusivo. Así mismo, si el mal comportamiento se repite y no se hace caso a las advertencias, el hecho de que vaya acompañado de una sanción educativa, ayudará al alumno a comprender qué ha hecho mal. Y esto es algo que si se aprende, no aplica solo a la esfera educativa, sino a la vida en general.

El filósofo de la ilustración Denis Diderot también hizo su aportación sobre la cuestión: el incumplimiento de las normas debe ser castigado, pero siempre de forma inteligente, y sin ser severo sin necesidad. No obstante, en casos extremos, será necesaria, por ejemplo, la expulsión, ya sea temporal o permanente.

Cuando se da una situación de este tipo, es muy probable que el niño que recibe el castigo o expulsión intente rebatir el argumento, así como el grado de gravedad de su infracción. Si has tomado una decisión, es importante que te mantengas en ella, de ahí dependerá que el alumno te tome en serio el resto del curso; saber cómo hacer que tus alumnos y alumnas te respeten es uno de los primeros retos que encontrarás en tu carrera docente.

Finalmente, ten en cuenta que, aunque el castigo sea una medida disciplinaria necesaria, solo debe utilizarse como último recurso. Primero advierte, y si las repetidas advertencias no funcionan, el castigo será irremediablemente el camino a seguir. Pero no lo hagas de forma recurrente, recuerda: Cuidado con todos aquellos en los que el instinto de castigo es fuerte. Friedrich Nietzsche, filósofo alemán.

Tipos de faltas y su gravedad

Cuando un estudiante infringe una norma, ya sea en el aula o en las instalaciones, ya sabe que puede recibir un castigo y de qué tipo: un acto grave será castigado con mayor severidad, mientras que una infracción leve podría tener menos repercusión. Como es lógico, la sanción ejecutada por el profesor dependerá del tipo de violación de las normas.

Aunque esto es muy subjetivo, y dependerá también de la propia normativa del centro, podemos hacer una clasificación a grandes rasgos de las faltas y su gravedad:

  • Incumplimiento de las normas básicas de clase: En este apartado se engloba el prestar atención, levantar la mano antes de hablar, respetar el turno de palabra, no levantarse de la silla, escuchar a los demás, no utilizar el móvil en clase o, actualmente, no quitarse la mascarilla, etc. Estos actos se pueden sancionar de forma leve. En un primer momento puedes hacer una advertencia que pase a ser un castigo en caso de que el acto se cometa con bastante frecuencia.
  • No cumplir las normas generales del centro: Por ejemplo, si existe un código de vestimenta, normativas sobre el orden de entrada o de salida, actividades religiosas en los centros que lo sean...
  • Negativa a obedecer al docente: Durante la ejecución de una actividad o ejercicio o tras la advertencia de que algo no se está haciendo bien. Por ejemplo, si un alumno utiliza el teléfono en clase, y se le pide que lo guarde pero este se niega, podríamos imponer un castigo más severo, como por ejemplo, la visita al despacho de la dirección del centro.
  • Faltas a clase injustificadas: En niveles más elevados no asistir a clase sin justificación y hacerlo de forma repetida, puede ser motivo de sanción, por ejemplo, puede bajar la puntuación de la asignatura.
  • Faltas de respeto hacia los compañeros: Ya sea un insulto o menosprecio, estos actos no deberían ser tomados a ligera, un castigo estaría justificado.
  • Falta de respeto hacia el profesorado: Estas faltas también pueden derivar en un castigo algo más severo, pues afecta directamente a su autoridad. Esto es algo que un alumno no se debería poder permitir. Si se trata de un insulto, la sanción puede ser más grave todavía.
  • Acoso de un alumno o grupo de alumnos hacia otro: Este caso debe ser considerado como un acto extremadamente grave y debe ser tratado y atajado de inmediato, tanto por parte del docente como de la dirección del centro. Este tipo de comportamiento es grave y el profesor debe estar al tanto y denunciarlo.
  • Tenencia de sustancias ilegales: Tendrá como consecuencia inevitablemente importantes sanciones que pueden ir más allá de castigos escolares, si no problemas con la autoridad.
  • Violencia física: Ya sea hacia otro alumno o a un profesor, requerirá la más severa de las sanciones.

Estamos de acuerdo en que algunos de los supuestos anteriores son extremadamente graves y necesitan de un castigo; otros, se solventarán sin problema con una advertencia. Es tarea del cuerpo docente aprender a aplicar la autoridad en su justa medida: no es positivo castigar en exceso.

Por último, hay un caso en el que hay profesores que imponen castigos y está totalmente desaconsejado y es desmedido. Exacto, nos referimos a castigar a un alumno por no hacer algo bien o no entender una explicación. Se puede castigar por no entregar una tarea, pero si está mal hecha por falta de comprensión, el problema es otro. Del mismo modo, cuidado con los favoritismos: no se debe pasar por alto la infracción de ningún alumno, ni sancionar de forma más severa a los que tienden a portarse peor; el castigo debe ser acorde a la infracción independientemente de quién la cometa. Y ya ni hablar de tratos de favor a esos alumnos que se portan mal, pero resulta nos caen en gracia...

Castigar el fracaso es la mejor manera de evitar que la gente se atreva. Jack Welch, empresario estadounidense.

Tipos de castigo escolar

Aclarado todo esto, pasamos ahora a los diferentes tipos de castigo que se pueden utilizar de forma inteligente en el aula y que podemos clasificar dependiendo del tipo de infracción, la frecuencia de la misma y, por supuesto, su gravedad.

Debes saber que las herramientas que se utilizan para hacer cumplir las normas por parte del docente, están amparadas por la ley en España. Concretamente, la Ley 2/2010, de 15 de junio, de Autoridad del Profesor, que establece para el docente y que aplica a los castigos los siguientes puntos:

  • Potestad para tomar decisiones rápidas, proporcionadas y eficaces, de acuerdo con las normas de convivencia del centro, que le permitan mantener un ambiente adecuado de estudio y aprendizaje durante las clases, en las actividades complementarias y extraescolares, tanto dentro como fuera del recinto escolar.
  • Colaboración de los padres o representantes legales para el cumplimiento de las normas de convivencia.
  • Protección jurídica adecuada a sus funciones docentes.

Algunos ejemplos:

  • Anotar las infracciones cometidas en un cuaderno que verán sus padres: Está bien que los padres estén al tanto del comportamiento y progreso de sus hijos en la escuela, pero tampoco hace falta saber cada detalle. Un pequeño mal comportamiento no debe ser motivo para informar a los padres, ya que se puede percibir como un acto grave por parte de los progenitores y se acaba haciendo una montaña de un grano de arena. El que la información sobre un mal comportamiento llegue a conocimiento de los padres debe ser una línea roja para los niños. Con esto queremos decir que si a los niños les da igual que sus padres sepan que se han portado mal, algo falla.
  • Escribir una carta de disculpa: Aunque no cabe justificar un mal comportamiento en la falta de madurez, sí somos conocedores de que esto juega un papel crucial en ciertas acciones. Por lo tanto, enfrentar al niño a sus actos y pedirle que los describa, reconozca la culpa y se disculpe por ello, será un gran ejercicio para progresar como persona.
  • Hacer una tarea extra: Este es un castigo bastante recurrente que responde a una sanción leve que, aunque no tiene un gran trasfondo, sirve para marcar límites.
  • Ir al despacho de la dirección: Para que esto surta efecto, la dirección del centro debe tener autoridad. Los estudiantes deben tener asimilada la jerarquía y la importancia de cada figura en el establecimiento escolar. Por lo tanto, no hay que abusar de mandar a los alumnos a dirección, si no perderá esa connotación de alta autoridad.
  • Salir de la clase: Este tema ya lo hemos tratado anteriormente.

Publicaciones populares: