Fecundación sin Implantación: Causas, Diagnóstico y Soluciones

Lograr un embarazo no es tan fácil como parece, ni siquiera de forma natural. La posibilidad de que una pareja joven, sin problemas de fertilidad, que mantenga relaciones sexuales con regularidad y no utilice ningún método anticonceptivo lo consiga es solo de un 25%.

El proceso reproductivo comprende una serie de eventos entre los cuales la implantación es uno de los más críticos. Cuando, de forma repetitiva, esta implantación no tiene lugar sucede lo que conocemos como fallo recurrente de implantación (RIF) y es una situación tremendamente frustrante tanto para los pacientes como para los clínicos.

La implantación es el proceso mediante el cual un embrión se adhiere al endometrio para iniciar su desarrollo. Este evento ocurre generalmente entre el quinto y séptimo día después de la fecundación, cuando el embrión ha alcanzado la etapa de blastocisto. La implantación no implica solo que el embrión se «adhiera» al útero.

Comprender este proceso es fundamental para poder estudiar y diagnosticar la causa por la que un embrión no implanta. El hecho de haber sufrido un fallo de implantación no tiene por qué suponer el fin de la búsqueda de tu bebé.

¿Qué es la Implantación Embrionaria?

La implantación embrionaria es el proceso definitivo para conseguir el embarazo. Para poder confirmar el éxito del embarazo el embrión tiene que conseguir adherirse al endometrio para, a partir de este instante, iniciar la formación de la placenta.

Esta adhesión es imprescindible para que el embrión continúe con su desarrollo y se formen la vesícula vitelina y la placenta, básicas para poder nutrir al feto durante los 9 meses que dura el embarazo.

La implantación del embrión se produce cuando éste asume el estado de blastocisto (en el quinto día de evolución después de la fecundación), aunque no todo se centra en el embrión. El endometrio tiene que estar receptivo, situación a la que se llega en un estado hormonal concreto al que, cuando se busca el embarazo con técnicas de reproducción asistida, se induce en la fase en la que la paciente toma medicación para preparar el endometrio.

¿Cuáles son las principales soluciones para los pacientes con fallos de implantación?

Definición de Fallo de Implantación

La definición de fallo de implantación es muy importante de entender, se trata de la ausencia de gestación tras tres ciclos de fecundación in vitro o tras una transferencia de entre 6 a 10 embriones de buena calidad sin obtenerse la gestación, o embarazo.

Pero el hecho de que un embrión no se implante a la primera, no significa necesariamente que nos encontremos ante lo que los expertos denominan técnicamente un “fallo de implantación recurrente (FIR)”.

Según la SEF (Sociedad Española de Fertilidad), no existe una definición uniforme para el FIR. “Las antiguas definiciones, que incluían un alto número de ciclos de FIV fallidos o un alto número de embriones transferidos, han quedado obsoletas gracias a la mejor selección embrionaria y a los avances tecnológicos”, explica la Dra.

La definición consensuada más reciente es la pactada en el documento del “Consenso de Lugano”, que ha contado con la aportación de 27 expertos internacionales, explica la Dra. Marta Devesa, especialista en Reproducción de Dexeus Mujer.

A modo de conclusión: el hecho de no lograr un embarazo tras la transferencia de uno o dos embriones no supone que estemos ante un problema de fallo de implantación. Hay que ser cautos con las pruebas y tratamientos que se dan, muchos de ellos costosos y no exentos de efectos secundarios. Si has experimentado más de un fracaso reproductivo no saques conclusiones antes de tiempo ni te decepciones.

Proceso de Implantación

La implantación es el proceso por el cual el embrión en estadio de blastocisto se adhiere al endometrio materno dando inicio a la gestación. Consta de 3 fases: aposición, adhesión e invasión. Durante la aposición, las células embrionarias entran en contacto con el epitelio endometrial.

Como hemos explicado, el proceso de implantación se inicia cuando el embrión se adhiere al endometrio, pero a este punto se llega a través de un proceso que consta de cuatro fases. La primera es la de eclosión y precontacto, después llega la de aposición, la adhesión y finalmente la invasión. A continuación, pasamos a explicar cada una de ellas.

En la fase del precontacto o la eclosión el embrión, ya en estado de blastocisto, se ha desprendido de su zona pelúcida y se inicia la interacción con el endometrio. El blastocisto se orienta hacia el endometrio. Este inicio del proceso se efectúa entre el día 5 y 6 de evolución del embrión.

Entre el sexto y el séptimo día de evolución da lugar la segunda fase de la implantación, la conocida con el nombre de aposición. En esta fase los pinópodos, pequeñas protuberancias que forman parte de las células epiteliales endometriales, facilitan esta toma de contacto entre el blastocisto y el tejido endometrial. En este momento se inicia la relación bioquímica entre el embrión y las células endometriales.

Aproximadamente en el séptimo día del proceso llega el momento en el que el embrión se adhiere al epitelio endometrial gracias a la actuación de las moléculas de adhesión. Esta fase puede durar hasta varias horas y es el momento en el que el endometrio pasa a un estado receptivo.

Y finalmente, la cuarta fase se produce entre el octavo y noveno día, y se conoce como fase de invasión. En este punto el blastocisto penetra en el endometrio y entra en contacto con la sangre materna. En este momento empieza el desarrollo del embrión, que dará lugar a la formación del feto para, si todo evoluciona correctamente, finalizar en parto.

Factores Clave en la Implantación

  • Calidad del Embrión: Es un factor clave para la implantación. Para que un embrión pueda unirse al endometrio, es necesario que se encuentre en la etapa de blastocisto, que corresponde al día 5 o 6 de su desarrollo.
  • Endometrio Receptivo: El endometrio es la capa más interna del útero que se renueva en cada ciclo menstrual para prepararse para la implantación del embrión. Para que esto ocurra, el endometrio debe encontrarse en un estado receptivo e idealmente con un grosor entre 7 y 12 mm.
  • Sistema Inmune: El embrión es un cuerpo extraño para el organismo de la madre, ya que presenta antígenos que proceden del padre y de la propia madre. El sistema inmune de la madre debe “tolerar” al embrión, a pesar de reconocerlo como ajeno, pero si rechaza al embrión, este puede ser uno de los motivos por el que el embrión no pueda implantarse.

Esquema del proceso de implantación embrionaria.

Causas del Fallo de Implantación

Cuando, de forma repetitiva, esta implantación no tiene lugar sucede lo que conocemos como fallo recurrente de implantación (RIF) y es una situación tremendamente frustrante tanto para los pacientes como para los clínicos.

En el momento en el que se produce un fallo de implantación se elimina cualquier posibilidad de que el embarazo siga adelante y, a pesar de haber conseguido la fecundación (ya sea de manera natural o en el laboratorio), el proceso no acabará con el nacimiento de un bebé. La reproducción asistida ofrece la posibilidad de minimizar algunos de estos afectos gracias a las técnicas de las que se disponen actualmente.

Este contratiempo puede ser consecuencia de diferentes factores. Las causas más comunes son las anatómicas y endometriales, que se pueden detectar con una histeroscopia, una biopsia de endometrio o estudios de imagen. Con estas pruebas se pueden localizar malformaciones uterinas, miomas o la formación de pólipos en el endometrio.

También hay ocasiones en las que los fallos de implantación provienen de una alteración genético endometrial que se puede controlar y solventar con un test ERA (Endometrial Receptivity Array).

Como hemos comentado antes, en un proceso de reproducción asistida estos problemas se minimizan con diferentes estudios que se pueden realizar durante el proceso. Las alteraciones cromosómicas y genéticas de la mujer, más comunes en caso de maternidad avanzada, se pueden controlar a través de cariotipos, en el caso del hombre también se puede hacer un estudio del semen con la técnica FISH o un estudio de Meiosis, y el análisis de cada embrión antes de la transferencia nos permite aumentar el porcentaje de éxito.

Los problemas endocrinos también pueden influir, provocando alteraciones hormonales, o algunas intolerancias no diagnosticadas, como por ejemplo al gluten, también puede conllevar problemas de implantación.

Otro problema pueden ser las trombofílias que son alteraciones en algún factor de coagulación con propensión a desarrollar trombosis (coágulos sanguíneos). Hay defectos hereditarios y otros adquiridos que pueden alterar la circulación en la placenta. El diagnostico se hace con un análisis de sangre especifico y a veces hay que tratar con anticoagulantes.

Causas Embrionarias

Los fallos de implantación inducidos por causas embrionarias se deben, principalmente, a alteraciones genéticas en el embrión o en los gametos provenientes de los padres, es decir, el óvulo o el espermatozoide.

También hay embriones con alteraciones de la zona pelúcida, lo cual les impide realizar la eclosión para romperla y desprenderse de ella en la implantación.

Causas Uterinas

Existen ciertos factores que disminuyen la receptividad endometrial, como los que se comentan a continuación:

  • Infecciones crónicas asintomáticas del endometrio.
  • Alteraciones endocavitarias como los pólipos, tabiques o adherencias.
  • Anomalías en la ventana de implantación, como su desplazamiento antes o después de los 6-7 días posfecundación.

Algunas de estas alteraciones pueden ser tratadas con medicamentos o con el uso de técnicas como la histeroscopia.

Causas Sistémicas

En ocasiones, los problemas provienen de alteraciones en el funcionamiento de sistemas no relacionados con el aparato reproductor, como por ejemplo:

  • Trombofilias: alteraciones en los procesos de coagulación. Pese a ser una causa de fallo de implantación, los problemas de coagulación también pueden provocar abortos de repetición.
  • Trastornos del sistema inmunológico: rechazo del embrión por identificarlo como extraño. Un ejemplo sería el síndrome antifosfolipídico, ya que el sistema inmune de la mujer es muy activo y daña las células embrionarias. Esto provoca el rechazo de la implantación del embrión en el útero de la mujer.

Se desconoce el mecanismo por el que estas causas afectan a la implantación embrionaria, pero se está investigando en nuevas pruebas de diagnóstico que permitan la aplicación adecuada de un tratamiento.

Soluciones para el Fallo de Implantación

Una de las opciones que los tratamientos de reproducción asistida ofrecen para minimizar los posibles fallos de implantación es realizar la transferencia del embrión en estado de blastocisto. Esta opción se consigue alargando el cultivo del embrión en el laboratorio hasta el quinto día de evolución, pudiendo corroborar sus óptimas condiciones a la hora de realizar la transferencia. De esta manera el equipo de embriólogos puede detectar algunas anomalías en el embrión que puede dificultar una correcta implantación.

La aplicación del Diagnóstico Genético Preimplantacional también permite reducir los problemas de implantación. Con esta técnica se pueden detectar las posibles alteraciones cromosómicas realizando el análisis genético de una de las células del embrión, sin causar ningún perjuicio a su desarrollo.

En los casos en los que el fallo de implantación provenga por un problema en la expansión del embrión mientras está envuelto por la zona pelúcida, la eclosión asistida puede ayudar. Se realiza una pequeña incisión en esta zona para, así, facilitar la salida en el momento de la expansión.

A veces nos encontramos con casos en los que se repiten los fallos de implantación a pesar de realizar una transferencia óptima des del punto de vista del embrión, el útero y el endometrio. En estos casos la opción más aconsejada por el equipo médico es optar por realizar un tratamiento con donante. Si se percibe que el problema puede provenir de la mujer se opta por buscar una donante de óvulos, en caso que el problema provenga del hombre, se optará por una donación de semen o también se puede optar por una doble donación.

El último paso que una pareja tiene que superar para conseguir el deseado embarazo es la implantación del embrión en el endometrio. No conseguirlo viene dado por fallos de implantación, que pueden ser causados por varias causas y que, en los casos en que la pareja se encuentre en un proceso de reproducción asistida, pueden propiciar que el equipo médico recurra a ciertas técnicas o también a un cambio de tratamiento.

Con el paso de los años aumentan las dificultades de implantación, por lo que en los casos de una maternidad tardía los fallos de implantación son más comunes. Las causas más habituales guardan relación con alteraciones hormonales, anatómicas, endometriales y sobre todo genéticas. Estas alteraciones se pueden detectar y minimizar con técnicas de reproducción asistida que garantizan una mejor calidad del embrión transferido, por lo que aumentan las probabilidades de implantación.

La transferencia embrionaria en un proceso de reproducción asistida se puede realizar en estado de célula (con 2-3 días de evolución) o bien en estado de blastocisto (5 días de evolución), estado con el que el embrión empieza el proceso de implantación. Esta transferencia tardía propicia una mejor implantación, ya que el equipo de embriólogos puede seleccionar el que ha evolucionado mejor después de más tiempo.

Otra opción para intentar aumentar las posibilidades de éxito desde el laboratorio es el Diagnóstico Genético Preimplantacional.

Tratamientos y Abordajes

  • Cultivo largo hasta blastocisto: Permite realizar una mejor selección embrionaria y una mejor sincronización embrión-endometrio.
  • Test Genético Preimplantacional (PGT): Permite seleccionar embriones sanos, especialmente en mujeres con edad materna avanzada.
  • Tratamiento con heparina: Indicado para mujeres que padecen trombofilia.
  • Test de receptividad endometrial (ERA): Proporciona información sobre la receptividad del endometrio.
  • Eclosión asistida: Facilita la salida del embrión de la zona pelúcida.
  • Ovodonación y donación de semen: Considerado cuando hay fallos de implantación repetidos o factores masculinos severos.
Resumen de Causas y Soluciones para el Fallo de Implantación
Causa Posibles Soluciones
Alteraciones Embrionarias PGT, Cultivo hasta Blastocisto, Donación de Gametos
Problemas Uterinos Histeroscopia, Tratamiento Médico
Factores Sistémicos (Trombofilias, Inmunológicos) Heparina, Inmunoterapia (según evaluación)
Problemas Endometriales Test ERA, Tratamiento Hormonal

Enfoque Personalizado y Multidisciplinar

Para prevenir y abordar este problema, en Eugin ofrecemos un enfoque personalizado y multidisciplinar. En primer lugar, realizamos un estudio exhaustivo que puede incluir pruebas genéticas (como el cariotipo de la pareja), análisis de trombofilias y pruebas de imagen para valorar la anatomía uterina.

Cuando el fallo de implantación se debe a una baja calidad ovocitaria, especialmente en mujeres mayores de 40 años o con baja reserva ovárica, la ovodonación puede ser una opción muy eficaz. Al utilizar óvulos de una donante de menos de 35 años y sana, aumentan significativamente las probabilidades de obtener embriones viables y, por tanto, de lograr la implantación y el embarazo.

Cada paciente es única, y por eso nuestros tratamientos se diseñan a medida, con el objetivo de optimizar todos los factores que influyen en la implantación.

En Clínica Tambre la personalización es una de nuestras señas de identidad. Algunos trastornos del sistema inmunitario pueden hacer que el cuerpo reconozca al embrión como un invasor y lo rechace antes de la implantación. En ella estudiamos si las causas de que no se produzca el embarazo, bien por fallos de implantación o de que la paciente sufra abortos recurrentes, tienen un origen inmune.

Las trombofilias pueden estar implicadas en los fallos de implantación y los abortos de repetición.

En Tambre somos expertos en casos complejos, estudiamos los fracasos sucedidos en anteriores transferencias FIV en otras clínicas. Otra opción que puede resultar favorable consiste en no transferir los embriones en fresco, sino congelarlos para hacerlo más adelante, en otro ciclo.

Ante determinados problemas diagnosticados, como pólipos o miomas endometriales podemos realizar una histeroscopia para corregirlo.

Si has sufrido fallos de implantación o abortos de repetición y quieres que descubramos dónde puede estar el origen o necesitas una segunda opinión, déjanos ayudarte. Nuestro equipo especializado en casos complejos se encargará de estudiar y valorar cada uno de tus síntomas y circunstancias concretas.

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