Problemas Comunes Durante el Embarazo: Guía Completa para Futuras Madres

El embarazo es un período tan bello como desafiante. Esta etapa vital se caracteriza por una conexión primal con el estado más animal del ser humano y la ilusión de traer al mundo una nueva vida, pero también tiene una cara menos bonita: náuseas, problemas emocionales, desbalances hormonales, dolores óseos y mucho más. Aproximadamente el 8 % de los embarazos cursan con complicaciones que, de no tratarse, pueden afectar gravemente tanto al bebé como a la madre. Cuando una mujer enferma estando embarazada su angustia se multiplica, por ella y por su bebé.

En el embarazo, el organismo materno cambia drásticamente para que el feto pueda desarrollarse y crecer sin problemas. Se crean nuevos órganos y estructuras, como la placenta, la bolsa amniótica o el líquido que protege al bebé. En general, las mujeres gestantes deben evitar el contacto con personas con enfermedades infecciosas que se las puedan transmitir. En el embarazo, el sistema inmunológico de la mujer se modifica para que el bebé pueda crecer dentro de su organismo sin problemas.

Las enfermedades crónicas alteran directa o indirectamente el curso normal de la gestación, actuando sobre el futuro bebé o descontrolando la situación clínica de la madre. Es frecuente en un embarazo que a la paciente le asalte la duda de si puede vacunarse y qué vacunas están aconsejadas durante la gestación. Las infecciones del tracto urinario son las complicaciones más frecuentes del embarazo llegando a afectar entre el 5 y el 10% de todas las gestaciones. Cuando la embarazada es Rh negativo y el padre tiene el factor Rh positivo puede darse la llamada incompatibilidad Rh entre la madre y el bebé.

Aquí te presentamos 10 enfermedades comunes durante el embarazo. Aunque la mayoría de las gestaciones lleguen a buen término, siempre hay que ponerse en manos de un profesional médico y comentar con detalle cualquier signo o síntoma percibido.

COMO PREPARARSE PARA UN EMBARAZO SALUDABLE DESDE ANTES DE CONCEBIR/PREVIENE ENFERMEDADES

1. Anemia por Deficiencia de Hierro

La anemia por deficiencia de hierro, también conocida como anemia ferropénica, es un tipo de trastorno frecuente que tiene lugar cuando no hay suficiente cantidad de hierro en el organismo. Tal y como indican estudios, este evento fisiológico afecta hasta al 30 % de las embarazadas, pues el cuerpo de la madre utiliza más cantidad de este mineral para generar más sangre y así poder transportar el oxígeno necesario al feto. Los signos y síntomas de este estado incluyen debilidad, fatiga, mareos, dolor de cabeza, piel pálida, falta de aire y más. En los casos más graves, se puede experimentar presión arterial baja, latidos del corazón irregulares y dificultad para concentrarse.

2. Diabetes Gestacional

La diabetes gestacional tiene lugar cuando el cuerpo de la madre no puede producir suficiente insulina. Se trata de una de las enfermedades más comunes durante el embarazo y afecta al 2-10 % de mujeres en el proceso de gestación. La insulina es necesaria para que la glucosa ingrese en las células y estas puedan utilizarla como fuente de energía, pero en este proceso biológico los cambios hormonales y fisiológicos hacen que, en algunos casos, el uso de la insulina por parte del cuerpo sea menos eficaz. Todas las mujeres muestran algún grado de resistencia a la insulina al final del embarazo. De todas formas, este evento ocurre en algunos casos antes de lo esperado y se requiere asistencia médica.

3. Estados Emocionales Alterados

Si hablamos de enfermedades comunes durante el embarazo, tenemos que citar estados emocionales alterados. La depresión, un trastorno mental caracterizado fundamentalmente por sentimientos de tristeza y un bajo estado de ánimo, afecta hasta al 7 % de las mujeres embarazadas. Entre los pensamientos y sentimientos que más se asocian a la depresión gestacional, destacan la preocupación excesiva por el nacimiento del bebé, la autoestima baja, la incapacidad para encontrar disfrute en actividades que antes sí lo creaban, la respuesta pobre a la reafirmación, el uso de drogas o la desatención al embarazo.

4. Presión Arterial Alta Relacionada con el Embarazo (Hipertensión Gestacional)

La presión arterial alta relacionada con el embarazo, también conocida como hipertensión gestacional, se produce cuando hay un aumento de la presión arterial únicamente atribuible a la gestación. Esto quiere decir que no se debe, por ejemplo, a un mal funcionamiento de los riñones o a un problema vascular subyacente. Tal y como indican estudios, este trastorno es muy común y afecta a un 5-8 % de las embarazadas. Este tipo de hipertensión comienza después de las 20 semanas de embarazo y no suele reportar signos o síntomas claros. Tampoco tiene por qué suponer un problema ni para el feto ni para la madre y, por lo general, desaparece por sí sola durante las 12 semanas después del parto.

5. Preeclampsia

La preeclampsia es una complicación del embarazo que supone un paso más allá de la hipertensión gestacional. Esta condición cursa con una presión arterial alta y niveles elevados de proteína en la orina (proteinuria), lo cual indica un daño en los riñones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de preeclampsia oscila entre el 2 y 10 % del total de embarazos y es muchísimo más común en las regiones de bajo ingreso. Más allá de la hipertensión, la preeclampsia cursa con síntomas como niveles bajos de plaquetas en sangre (trombocitopenia), aumento de enzimas hepáticas, dolores de cabeza intensos, cambios en la visión, falta de aire, dolor en la parte superior abdominal, náuseas y vómitos.

6. Eclampsia

En la última de las condiciones relacionadas con la hipertensión gestacional tenemos la eclampsia, el comienzo de convulsiones o coma en una mujer embarazada con una preeclampsia previa. Cabe destacar que estas convulsiones no pueden ser explicadas por afecciones neurológicas para que el cuadro se considere como tal. Este estado es grave y se estima que ocurren alrededor de 5 a 7 casos por cada 10 000 partos en regiones de alto ingreso.

7. Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)

La práctica sexual es el primer paso para que sucedan la mayoría de embarazos. Huelga decirlo, pero como no se puede utilizar preservativo para que los espermatozoides del semen lleguen al óvulo, la mujer está en riesgo de infectarse con una ITS si su pareja no se ha realizado un análisis preventivo previo. También hay que tener en cuenta otras ITS muy comunes que pueden generar problemas durante el embarazo y el parto, como la gonorrea, la clamidosis, la tricomoniasis y otras.

8. Hiperémesis Gravídica

Este cuadro hace referencia a la presencia de náuseas y vómitos intensos durante el embarazo. La mayoría de las mujeres gestantes experimentan estos síntomas, sobre todo en los 3 primeros meses. De todas formas, los casos de hiperémesis gravídica son mucho más serios: se producen vómitos más de 3 veces al día, hay una náusea severa, se saliva mucho más de lo normal, tiene lugar pérdida de peso y se observa una clara dificultad para comer y beber las cantidades necesarias. Se desconoce la causa exacta de este cuadro, pero parece estar relacionado con los cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo. Evitar los desencadenantes de las náuseas es el método de acción inicial, pero si se corre riesgo de deshidratación por los vómitos puede requerirse la introducción de líquidos por vía intravenosa.

9. Placenta Previa

En este trastorno la placenta, estructura que provee oxígeno y nutrientes al bebé en crecimiento, se desarrolla en la parte más baja de la matriz y cubre toda la abertura hacia el cuello uterino (y no se instaura en la parte superior, como debería ser). El síntoma principal de la condición es la aparición de un sangrado vaginal súbito. Si el diagnóstico se produce después de la semana 36 o los factores de riesgo no son demasiados, dar a luz puede ser el mejor tratamiento.

10. Desprendimiento Abrupto de Placenta (Abruptio Placentae)

El desprendimiento abrupto de placenta (abruptio placentae) es una complicación grave del embarazo. Tal y como indican estudios, esta condición ocurre en el 0,4-1 % de las gestaciones, aunque es mucho más probable que suceda durante las últimas semanas antes del nacimiento en comparación con otros momentos del proceso. En este punto, cabe destacar que no se puede volver a adherir una placenta que se ha separado de la pared del útero durante el desprendimiento.

Una mujer embarazada tiene como tarea gestar a una criatura que pueda crecer y con el tiempo reproducirse. Este es el fin último de la gestación. Para poder hacerlo la mujer desempeña tres funciones básicas durante el embarazo: nutrir, proteger y transportar a su cría. Estas necesidades van a seguir presentes para los bebés una vez nacidos y, por tanto, estas funciones continuarán posteriormente con la lactancia y la crianza. Los cambios que la mujer experimenta en su cuerpo durante el embarazo tienen por objetivo facilitarle la realización de estas funciones.

Síntomas Comunes en el Primer Trimestre del Embarazo

Durante el primer trimestre del embarazo, las mujeres experimentan una serie de síntomas que son el resultado de los cambios hormonales y fisiológicos que ocurren en su cuerpo para apoyar el desarrollo del embrión y adaptarse a las nuevas demandas del embarazo. Si bien algunos de estos síntomas pueden ser incómodos, generalmente son temporales y disminuyen al llegar al segundo trimestre. Sin embargo, si algún síntoma es severo o preocupante, es importante que la mujer consulte con su obstetra. Algunos de estos síntomas más comunes son:

  • Náuseas matutinas: Están relacionadas con el aumento de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG).
  • Fatiga o cansancio extremo: Los niveles altos de progesterona inducen una sensación de cansancio extremo.
  • Sensibilidad e hinchazón de las mamas: Los cambios fisiológicos en las mamas son debido al aumento de los estrógenos y progesterona.
  • Micción frecuente: Aumento del volumen de sangre y la mayor actividad de los riñones llevan a una mayor producción de orina.
  • Cambios de humor: Las fluctuaciones hormonales pueden afectar los neurotransmisores en el cerebro.
  • Aumento o disminución del apetito: Las hormonas del embarazo alteran la percepción del hambre y el apetito.
  • Aversiones alimentarias o “antojos”: Los cambios hormonales alteran los sentidos del gusto y el olfato.
  • Mareos: El aumento del volumen sanguíneo y la vasodilatación pueden provocar mareos.
  • Estreñimiento: El aumento de los niveles de progesterona relaja los músculos del tracto digestivo.
  • Dolor abdominal: El útero comienza a crecer y los ligamentos que lo sostienen se estiran.

Estrategias para Aliviar las Náuseas y Vómitos Matutinos

Las náuseas y los vómitos matutinos pueden variar en su severidad y afectar la calidad de vida de la mujer embarazada. Afortunadamente, existen varias estrategias y tratamientos que pueden ayudar a aliviar estos síntomas. Para aliviar las náuseas y vómitos es recomendable:

  • Comer pequeñas porciones y de forma frecuente.
  • Evitar las grasas.
  • Comer galletas saladas, pan tostado o cereales secos antes de levantarse de la cama.
  • Evitar alimentos y olores desencadenantes de náuseas y vómitos.
  • Beber líquidos en pequeñas cantidades y a lo largo del día.
  • El jengibre ha demostrado ser eficaz para aliviar las náuseas en el embarazo.

Es necesario consultar al médico si los vómitos son persistentes y severos, impidiendo que la mujer retenga alimentos o líquidos, aparecen signos de deshidratación, si aparece pérdida de peso significativa, si los vómitos contengan sangre o bilis, o si los vómitos se acompañan de un dolor abdominal intenso.

Manejo de la Fatiga Extrema Durante el Embarazo

La fatiga extrema es uno de los síntomas más comunes que experimentan las mujeres durante las primeras semanas de embarazo. Aunque la fatiga es normal, hay estrategias para manejarla sin afectar significativamente la vida diaria:

  • Descanso adecuado y siestas cortas.
  • Dieta equilibrada.
  • Ejercicio moderado.
  • Organizar el día y delegar tareas.
  • Evitar la cafeína en exceso.
  • Controlar el estrés.

Si la fatiga es debilitante, no mejora con el descanso, o se acompaña de otros síntomas como mareos, dificultad para respirar o palpitaciones, es importante consultar al obstetra.

Consejos para Aliviar el Malestar en los Senos y los Cambios en el Cuerpo

Durante el primer trimestre del embarazo, los senos y otras partes del cuerpo comienzan a experimentar cambios significativos en respuesta al aumento de las hormonas como el estrógeno y la progesterona. Estos cambios son normales y forman parte de la preparación del cuerpo para el embarazo y la lactancia, pero pueden causar incomodidades. ¿Cómo podemos aliviar algunos de estos cambios corporales típicos del primer trimestre?:

  • Malestar mamario:
    • Usar un sujetador cómodo y bien ajustado.
    • Elegir la talla correcta.
    • Optar por ropa suelta.
    • Aplicar compresas frías o calientes.
    • Dormir con sujetador.
  • Cambios cutáneos:
    • Hidratación diaria.
    • Protección solar.
  • Hinchazón y malestar abdominal:
    • Usar ropa cómoda.
    • Hidratación y dieta adecuada.

Cómo Lidiar con los Cambios Emocionales y el Estrés

Durante el primer trimestre del embarazo, muchas mujeres experimentan una montaña rusa de emociones debido a los cambios hormonales, físicos y las nuevas responsabilidades que conlleva el embarazo. Estos cambios emocionales son normales, pero pueden ser abrumadores en algunos casos. Sin embargo, existen estrategias y recursos para lidiar con los cambios emocionales y el estrés durante este periodo:

  • Reconocer que los cambios emocionales son normales.
  • Hablar con la pareja.
  • Apoyo social.
  • Priorizar el descanso.
  • Cuidado personal.
  • Ejercicio regular.
  • Técnicas de relajación.

Complicaciones Durante el Embarazo

Las complicaciones durante un embarazo pueden surgir como un agravamiento de una enfermedad ya existente en la mujer antes de la gestación.

¿Por qué hay complicaciones durante el embarazo?

Las causas de las complicaciones del embarazo van a depender del problema concreto que esté experimentando la mujer. Sin embargo, hay ciertas circunstancias que estarían relacionadas con un mayor riesgo de tener complicaciones obstétricas. Algunas de ellas son las mencionadas a continuación:

  • Edad materna avanzada o madre adolescente.
  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.
  • Obesidad o bajo peso.
  • Enfermedades de transmisión sexual (ETS).
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Trombofilias.
  • Embarazo previo con complicaciones.
  • Embarazo múltiple.
  • Consumo de alcohol, tabaco y/o drogas.
  • Otras enfermedades: cardiacas, metabólicas (por ejemplo, de la tiroides), asma, epilepsia...

Por este motivo, es muy importante (y cada vez más frecuente) acudir a consulta cuando se quiere buscar una gestación. De este modo, el especialista podrá valorar el historial médico y si están aumentados ciertos riesgos. Así, la embarazada estaría prevenida sobre ellos y más controlada para evitar su aparición o para detectarlos cuanto antes.

Posibles Complicaciones

Entre las diferentes complicaciones que pueden surgir en el embarazo, vamos a mencionar algunas de las más comunes.

  • Diabetes gestacional: La diabetes aparece o se detecta en el embarazo y se caracteriza porque los niveles de glucosa en sangre están elevados (hiperglicemia) durante la gestación.
  • Preeclampsia: Es una complicación que puede aparecer a partir de la semana 20 de gestación o en las primeras semanas después del parto. Esta complicación está asociada a hipertensión y a la presencia de proteínas en la orina (proteinuria).
  • Parto prematuro: Generalmente, se habla de parto prematuro cuando este tiene lugar antes de las 37 semanas de gestación.
  • Aborto espontáneo: Se trata de la pérdida involuntaria de un embarazo antes de la semana 20 de gestación.
  • Problemas con la placenta: Durante el embarazo, también pueden ocurrir ciertos problemas relacionados con la placenta, como la placenta previa o el desprendimiento prematuro.
  • Hiperémesis gravídica: Consiste en la presencia constante de náuseas y vómitos durante el embarazo.
  • Anemia: En la mujer embarazada puede ser frecuente la anemia por déficit de hierro o anemia ferropénica, ya que las necesidades de hierro son mayores durante la gestación.
  • Depresión postparto: La embarazada puede sentirse vacía o triste e, incluso, tener sentimientos contradictorios durante unos días después del parto.
  • Infecciones: Una infección en la madre se puede transmitir al bebé en el embarazo, el parto o durante la lactancia materna.

Otras Complicaciones en el Embarazo

Pese a lo mencionado anteriormente, la embarazada también puede ser más susceptible a padecer otras complicaciones, como los problemas de encías o las hemorroides.

  • Los cambios hormonales durante el embarazo llevan a un aumento en la inflamación de las encías de la gestante.
  • También suele ser frecuente que la embarazada sufra de estreñimiento, lo que favorece la aparición de hemorroides.

Problemas Médicos que Pueden Complicar el Embarazo

Problemas médicos como enfermedades del tiroides, deficiencia de vitamina D, anemia, infecciones del tracto urinario e insulino resistencia entre otros, pueden complicar el embarazo. Dado las molestias propias de la gestación, muchas de estas patologías no son diagnosticadas ni tratadas, aumentando la morbilidad materna y fetal. Algunas de estas enfermedades tienen diferentes criterios diagnósticos comparados con la mujer no embarazada.

1. Hipotiroidismo

Las patologías de la glándula tiroides corresponden a la segunda endocrinopatía más frecuente, después de la diabetes mellitus, en las mujeres que se encuentran en edad reproductiva. Dentro de éstas, el hipotiroidismo es la de mayor prevalencia, siendo importante su diagnóstico, incluso antes de la presencia síntomas. Existe una estrecha relación entre la función tiroidea materna y fetal por lo cual, los efectos adversos del hipotiroidismo pueden afectar también al feto el cual requiere para su desarrollo de las hormonas tiroideas, siendo en el primer trimestre totalmente dependiente de la tiroxina materna.

En forma fisiológica, durante el embarazo disminuye la hormona estimulante del tiroides (TSH), aumenta la tiroxina (T4) y la triiodotironina (T3), la fracción libre de T4 (T4 libre) y el índice de T4 libre no cambia y disminuye la recaptación de T3. Esto es secundario al efecto de los estrógenos, los cuales estimulan la producción hepática de la proteína transportadora de tiroxina (TBG) y disminuyen su clearence hepático, con lo cual aumenta su vida media.

Las sociedades de endocrinología recomiendan realizar la medición de TSH en las mujeres embarazadas con mayor riesgo de patología tiroidea, es decir, aquellas que se encuentran en tratamiento, las que tienen antecedentes de historia familiar de enfermedad tiroidea autoinmune o historia personal de enfermedad autoinmune, radiación a nivel cervical, disfunción tiroidea postparto, hijo previo con patología tiroidea o diabetes mellitus tipo 1.

Tabla 1: Valores Normales de las Hormonas Tiroideas Durante el Embarazo

Hormona Valor Normal
TSH Varía según el trimestre (generalmente más bajo que en no embarazadas)
T4 Libre Similar a no embarazadas, pero puede estar ligeramente elevado

Tabla 2: Niveles de TSH y Ajuste de Dosis de Levotiroxina

Nivel de TSH (mUI/L) Ajuste de Dosis de Levotiroxina
0.5 - 2.5 Mantener dosis
>2.5 Aumentar dosis (bajo supervisión médica)

2. Deficiencia de Vitamina D

La vitamina D es un micronutriente esencial que se sintetiza en la piel a nivel subcutáneo después de la exposición a radiación ultravioleta B y que se metaboliza en el riñón e hígado. La forma biológicamente activa es la 1,25-dihidroxi vitamina D. La 25 hidroxi vitamina D, es la forma circulante primaria y es el mejor indicador del estado de vitamina D. Se considera deficiencia de vitamina D un nivel de 25 OH vitamina D<20ng/mL e insuficiencia de vitamina D un nivel de 25 OH vitamina D<30ng/mL.

En el embarazo, la placenta es el principal activador extrarrenal de vitamina D y a su vez tiene receptores de vitamina D, los cuales tendrían un rol en la implantación embrionaria y en la función placentaria, dado sus efectos angiogénicos, inmuno modulatorios y antiinflamatorios. Se ha visto que las pacientes que desarrollan diabetes gestacional tienen niveles de 25 OH vitamina D un 20% más bajo.

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