A menudo, los textos y publicaciones que habitualmente manejamos los pediatras, no proporcionan la información necesaria para resolver las dudas que las madres nos plantean durante la época de la lactancia de sus hijas o hijos. La lactancia materna (LM) es, por naturaleza, la mejor forma de alimentación del lactante y niño pequeño. Alimentar a los bebés con leche materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y después complementarla con otros alimentos oportunos, adecuados y correctamente preparados, es la vía para conseguir un desarrollo, salud y crecimiento óptimos en el niño, asegurar la salud futura de la madre y ahorrar costes innecesarios a las familias y a la sociedad.
Para ayudar a aclarar estas inquietudes, hemos recopilado una serie de preguntas frecuentes sobre la lactancia materna, junto con respuestas detalladas basadas en la evidencia y la experiencia de expertos. ¡Vamos allá!
6 Consejos 👩⚕️ para una Lactancia Materna 🤱 ¡EXITOSA!| MySalus
Preguntas comunes sobre la lactancia materna
- ¿Cómo sé si tengo poca leche?
Nadie tiene mucha ni poca leche. Tú creas la leche que tu bebé necesita. Las tomas del bebé al pecho estimulan la producción de leche, sobre todo las tomas nocturnas. Lo único que tienes que ver para comprobar que tu bebé se alimenta bien, es si después de tomar el pecho se queda saciado, hace pipís y cacas y engorda.
- Entonces, ¿cuántos pipís son normales?
Los primeros días pueden hacer solo 1-2 pipís al día hasta que a su mamá le suba la leche, desde entonces suelen hacer unos 6 al día y un mínimo de 4. Eso significa que está hidratado y comiendo bien. Pero no te obsesiones y cualquier duda pregunta siempre a tu pediatra.
- ¿Le puede dar mi pareja biberón durante la noche para que yo pueda descansar?
Es una pregunta que solo vosotros podéis responder y que dependerá de cada familia. Pero ten en cuenta que si no toma el pecho directo por la noche bajará la producción de leche porque la estimulación nocturna es la más importante.
- ¿Puedo dar chupete al bebé si quiero darle pecho?
Sí, pero siempre os recomendamos que esperéis a que la lactancia esté establecida, que suele ser alrededor del mes de vida.
- ¿Cuánta leche tiene que tomar un bebé al día?
Depende de cada bebé. Dos bebés pueden estar tomando diferente cantidad de leche y estar engordando igual porque tampoco es igual su metabolismo, ni su genética, ni lo que se mueven, etc. Lo único que tenemos que ver es que el peque crece a un ritmo normal y hace pipí y caca con frecuencia.
- ¿Le tengo que dar el pecho cada tres horas e ir cambiando de pecho?
Lo más importante es que sepas que los bebés siempre se alimentan a demanda y cada cuánto necesitan comer depende mucho de cada bebé. Algunos toman pecho cada hora y media y otros cada 4 horas o pueden variar, algunos toman más veces por la tarde y noche que por la mañana, etc. No hay reglas. Recuerda que darle pecho con frecuencia favorece la producción de leche y si tu bebé toma cada 2 horas y engorda en su percentil y hace pipí y caca, significa que necesita comer con esa frecuencia, no quiere decir que “tengas menos leche” que la mamá de otro bebé que se alimente cada 4h.
Y sobre cambiar de pecho, la recomendación es de que cambiéis al sentir que habéis dado una toma completa (la leche del final de la toma tiene más grasa que la del principio, así que es importante hacer esa “toma completa”). Para algunas mujeres es muy fácil saber si han dado una toma “completa” y para otras es más difícil (realmente no es algo matemático porque no es que haya una determinada cantidad de leche que se agote como la de un brick de leche… Esto no va así…) Normalmente el bebé te ayuda a saber cuándo ha terminado una toma porque ves que succiona y traga y al terminar se separa y está saciado, además te da la sensación de que las tomas suelen durar algo parecido (es aproximado y va cambiando según va creciendo tu bebé, si estás en una crisis de lactancia, etc.).
- ¿Es posible amamantar con un solo pecho?
¡Claro! Algunos bebés por diferentes motivos rechazan un pecho y siempre quieren tomar del mismo. ¡Y no pasa nada! Además, puedo hablarte “en primera persona” porque tengo muchas amigas que han amamantado durante más de 3 años con un solo pecho.
- ¿Es seguro realizarse tratamientos estéticos durante la lactancia materna?
Depende del tipo de tratamiento. En la web e-lactancia.org puedes consultar uno a uno y saber si determinados tratamientos estéticos son compatibles o no. Por ejemplo, en el caso de la toxina botulínica indica que bien administrada localmente, no deben alcanzarse niveles significativos en sangre por lo que el riesgo sería bajo.
- ¿Hay algún problema por darle durante mucho tiempo pecho al bebé?
Ningún problema. Es más, tiene muchísimos beneficios para los dos. Yo misma sigo dando pecho a mi hija después de 4 años.
Recuerda que la lactancia materna tiene muchísimos beneficios como disminuir el riesgo de muerte súbita del lactante o prevenir el cáncer de mama y de ovario en el caso de la mamá. Si tienes dudas o necesitas ayuda, acude a tu pediatra y a tu matrona para que te ayuden. Casi todas las mujeres que deciden dar el pecho a su bebé tienen las mismas dudas: ¿Tendré suficiente leche? ¿Se quedará con hambre? ¿Cómo sabré si ha comido suficiente?
Durante las primeras 48 horas, es el calostro (la primera leche) la que alimenta al bebé. Los galactogogos son los medicamentos que estimulan la producción de leche. Si un bebé toma el pecho siempre que quiere (a demanda) y además tiene menos de seis meses, no es necesario que ingiera ningún otro líquido, ni siquiera agua.
Aunque no es frecuente, durante la lactancia es posible que una mujer se quede embarazada. En este sentido, la mujer puede seguir dando de mamar a su bebé durante todo el embarazo, porque aunque se pueden producir ciertos cambios en el sabor y volumen de la leche, ésta sigue aportando sus efectos beneficiosos. Lo que puede suceder es que, debido a esos cambios, el bebé rechace el amamantamiento y se destete temporal o permanentemente.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) recomiendan que la lactancia se mantenga hasta los dos años o más.
Problemas Comunes y Soluciones
¿Cómo sé si mi bebé está tomando suficiente leche?
En la fase del recién nacido, valoramos si el bebé está recibiendo suficiente leche o no a través de diferentes parámetros o actitudes del niño y la madre: por la cantidad de pañales mojados que tiene, por la sensación de plenitud y tranquilidad del bebé, porque el pecho de la madre se nota más vacío, etc.
Si creo que mi bebé no está tomando suficiente leche, ¿qué debo hacer?
Lo primero que debes hacer es llamar a tu pediatra. Podemos intentar que se coja al pecho para una toma, pesar al bebé antes y después de la alimentación y correlacionarlo con la cantidad de gramos que probablemente ha consumido, aunque esto cada vez se hace menos porque crea mucha incertidumbre. A partir de ahí, podemos solucionar problemas si es necesario.
¿Qué debo hacer si mi bebé no se coge bien al pecho?
Si tu bebé no se agarra bien al pecho, esto se puede solucionar normalmente contando con alguien que te ayude a posicionarlo correctamente, bien sea tu pediatra o tu especialista en lactancia.
¿Cómo evito que mi bebé me muerda?
Si te está mordiendo desde recién nacido, probablemente signifique que el agarre es demasiado superficial y debes trabajar para lograr un agarre mayor. Si tu bebé te muerde cuando tiene ya nueve meses y acaban de salirle algunos dientes nuevos, generalmente les decimos a los padres que lo corrijan en el momento en que comienza a morder. Apártalo suavemente y trata de hablarle. A continuación, póntelo de nuevo en el pecho. Recibirá el mensaje de «oh, no me dejará mamar si sigo mordiendo». Si le dices que no a menudo y lo apartas, se detendrá. Los bebés son más inteligentes de lo que pensamos.
¿Es doloroso dar el pecho?
¡No debería! Si nunca has amamantado antes, la lactancia materna puede causarte sensibilidad porque tus pezones no están acostumbrados. Eso es perfectamente normal, pero la lactancia no debería causar ardor, llagas con costras en los senos o grietas en los pezones. Eso es signo de un agarre deficiente debido a diversas causas.
¿Con qué frecuencia debería alternar pechos?
Sea cual sea el pecho con el que empieces, generalmente ese será el pecho del que más tome tu bebé. Empieza con el primer pecho, déjalo terminar hasta el punto en que ya no succione y luego cámbialo al segundo pecho una vez que notes que se te ha vaciado ese primer pecho (el pecho se queda blando, no cae leche por las comisuras de la boca del niño, el bebé no hace ruido de deglución). Es importante que en cada toma al menos se vacíe un pecho, aunque solo tome de uno; de esa forma, el niño tomará la parte final de la toma, que es la que más grasa lleva y más sacia.
¿Debería establecer un horario de lactancia?
Lo bueno de la lactancia materna es que no tienes que establecer un horario porque no estás combinando con biberones. Hay que hacer una lactancia a demanda. Por lo tanto, si no eres una persona que siente la imperiosa necesidad de establecer horarios, lo mejor es no marcarse ninguno. Ciertamente, a los recién nacidos no se les debe poner un horario. Si intentas hacer que tu bebé de dos días se alimente cada tres horas, probablemente perderá peso porque necesita alimentarse con más frecuencia en ese momento. Esas tomas más cortas y frecuentes son naturales y necesarias. Una vez que tu bebé se alimente durante períodos más prolongados, estará bien dejarlo dormir más tiempo.
¿Qué dieta se recomienda para las madres que dan el pecho?
Una dieta variada y completa. En principio, no hay ningún alimento que esté prohibido consumir. En primer lugar, mantente hidratada y asegúrate de consumir suficientes calorías. Tu cuerpo va a darle prioridad al bebé. Por este motivo, si no estás bebiendo lo suficiente o no estás ingiriendo suficientes calorías al día, que generalmente son unas 300 o 400 calorías adicionales, tus nutrientes irán a tu bebé y luego tú te quedarás agotada. En segundo lugar, el consumo de alcohol está totalmente desaconsejado, por no mencionar el consumo de otras sustancias más tóxicas. Recuerda que, todo lo que tú ingieres o consumes pasa a la leche materna, incluso los olores, y perjudican la salud de tu bebé.
¿Puedo amamantar si estoy tomando medicación?
La mayoría de los medicamentos son seguros para madres lactantes, pero recomendamos que consultes con tu pediatra antes de iniciar o continuar con cualquier tratamiento.
¿Puedo dar el pecho si estoy enferma?
¡Por supuesto! Un resfriado, fiebre, vómitos o diarrea no son motivos para dejar de amamantar. Tu leche materna cambiará según a lo que hayas estado expuesta o los antibióticos que hayas tomado. Estás fortaleciendo la inmunidad de tu bebé amamantándolo cuando estás enferma ya que la leche contendrá anticuerpos que reducirán el riesgo de que tu bebé contraiga la misma enfermedad. Si estás amamantando mientras tienes gripe, un resfriado o incluso Covid-19, te recomendaríamos usar mascarilla mientras lo haces. También puedes optar por extraer la leche antes de las tomas y dejar que otra persona le dé la toma a tu bebé.
¿En qué casos es necesario utilizar un sacaleches?
Existen muchas situaciones en las que no es posible dar el pecho. Sin embargo, esto no debe impedir que el bebé pueda disfrutar de la valiosa leche materna. Para todas estas situaciones, es conveniente utilizar el sacaleches. El sacaleches se puede emplear para varios usos: lo podemos utilizar para estimular el flujo al inicio de la lactancia y ayudar al bebé a tomar el pecho, consiguiendo un flujo regular y una lactancia normal y cómoda.
También lo podemos utilizar para la extracción de la leche por diversos motivos: cuando a la madre no le es posible ofrecer directamente algunas tomas al bebé; en caso de bebés prematuros, bebés con labio leporino, mandíbula hendida y fisura palatina; aparición de mastitis, absceso mamario o grietas en los pezones u otras anomalías en el pecho de la madre; por último, para vaciar los pechos cuando se produce una congestión mamaria por sobreproducción.
¿Cuánto tiempo puede conservarse la leche materna una vez extraída y cómo?
Una vez extraída, la leche materna se puede conservar en la nevera, donde puede permanecer entre 12 y 24 horas, o en el congelador, donde puede conservarse hasta dos meses. Para conservar la leche, tradicionalmente se ha utilizado el recipiente para leche materna. Su principal característica es que es un producto “todo-en-uno”, ya que permite extraer, almacenar, congelar y alimentar al bebé sin necesidad de transferir el contenido a otro recipiente.
Recientemente, han aparecido en el mercado las bolsas de leche materna de un solo uso, desarrolladas para mejorar el espacio de almacenamiento, ser más higiénicas y económicas. Tienen una mayor superficie en forma horizontal que permite una congelación más rápida y una mejor descongelación, evitando, así, el deterioro de la leche y logrando una conservación óptima de ingredientes y propiedades. Estas bolsas incorporan un doble sistema de cierre con sellado que minimiza el riesgo de fuga. Además, resultan muy prácticas, ya que disponen de un campo para escribir el nombre, la fecha y la hora de la extracción, y hay una escala para controlar el volumen de leche. También tienen una apertura que facilita el llenado del biberón con la leche materna tras su descongelación.
La leche se puede descongelar al baño María o colocando el recipiente sobre un chorro de agua caliente, hasta que alcance la temperatura ambiente. Una vez descongelada, la leche materna no puede volver a congelarse; como mucho, se puede refrigerar hasta 24 horas en la nevera.
¿En qué casos está aconsejado el uso de pezoneras y cómo deben ser?
La conformación del pezón es diferente de unas mujeres a otras: existen pezones retraídos, planos, invertidos, prominentes… Algunas de estas formas pueden crear dificultad en el momento de lactar. Además, pueden aparecer problemas de irritación del pezón o dolor en esta zona. En estos casos, se recomienda el uso de pezoneras. Las pezoneras deben ser de silicona, ya que son más finas y suaves, logrando, con ello, una perfecta adaptación y una agradable sensación de confort.
Medicamentos y Lactancia
Muchas personas tienen dudas sobre continuar con su tratamiento durante la lactancia. Los beneficios de la lactancia materna para bebés y padres, el sistema sanitario y la sociedad en general son numerosos y diversos estudios lo plasman. De hecho, actualmente se conoce que existen muchos aspectos positivos que puede aportar la leche materna, como el aporte de células vivas. Esto indica su superioridad nutricional.
A muchas personas con recién nacidos les preocupa tener que omitir o suspender la lactancia si se encuentran en tratamiento farmacológico. Sin embargo, no todos los medicamentos afectan a la lactancia o son incompatibles con ella, por lo que es importante consultar a un profesional médico sobre las medidas que se deben tomar. El cuadro clínico de una persona puede ser complejo, por lo que cada caso es único. Se debe mirar, antes que nada, si el medicamento es capaz de pasar a la leche materna.
Si la respuesta es negativa, no es motivo de preocupación y no se debe suspender. Otros medicamentos pueden pasar a la leche en cantidades tan pequeñas que no suponen un riesgo:
- Insulina: se traslada a la leche materna en muy baja cantidad, inofensiva para el bebé. La insulina es imprescindible si la madre es diabética, por lo que este tratamiento no se debe suspender, y es compatible con la lactancia.
- Analgésicos y antipiréticos: del mismo modo, estos medicamentos se trasladan a la leche en cantidades ínfimas que no son perjudiciales para el bebé. De hecho, con frecuencia se usan en pequeñas cantidades para tratar la fiebre o dolor en los bebés. Si se toman puntualmente, no es necesario suspender la lactancia.
De la misma manera, a partir de los 6 meses el riesgo para los bebés se reduce, ya que son más eficientes al mover los medicamentos a través de sus cuerpos. Al dar el pecho, siempre es conveniente consultar con un profesional antes de tomar cualquier medicamento.
Otra cuestión que debería abordarse en la consulta es el momento de tomar la medicación. Por ejemplo, si se toma el medicamento justo después de amamantar, la exposición al medicamento del bebé puede reducirse.
Al depender de diversas circunstancias, no existe una respuesta única sobre si un medicamento es seguro o no durante la lactancia. Recuerda no automedicarte nunca y siempre consultar a un profesional.
