Preeclampsia en el Tercer Trimestre del Embarazo: Información Esencial

El embarazo es un período emocionante lleno de cambios, pero también puede presentar complicaciones de salud. Dos de las más peligrosas son la preeclampsia y la eclampsia, enfermedades exclusivas del embarazo que amenazan la vida de la madre y del feto.

La preeclampsia es una complicación grave que aparece a partir de la semana 20 de gestación, aunque en raras ocasiones puede manifestarse después del parto, en las primeras 48 horas posparto. Se define como una complicación que se da durante la gestación que se caracteriza por una presión arterial alta de la madre. Esta es inducida por el propio estado de gestación, así como por una presencia elevada de proteínas en la orina o proteinuria.

A continuación, exploraremos en detalle la preeclampsia, sus síntomas, causas, tratamiento y cómo manejar la hipertensión durante y después del embarazo.

Tipos de Hipertensión en el Embarazo

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. La hipertensión se caracteriza porque esta fuerza es demasiado alta.

Existen diferentes tipos de hipertensión durante el embarazo:

  • Hipertensión gestacional: Se desarrolla después de las 20 semanas de embarazo en mujeres que no tenían tensión alta antes de quedar embarazadas. A menudo, no presenta síntomas evidentes y se detecta mediante controles regulares de presión arterial durante el embarazo. Por lo general, la presión arterial vuelve a la normalidad después del parto, pero es importante monitorearla durante el período postparto.
  • Preeclampsia: Es una complicación grave que puede desarrollarse después de las 20 semanas de embarazo y se caracteriza por hipertensión y la presencia de proteína en la orina (proteinuria). Además puede haber otros síntomas como dolores de cabeza persistentes, cambios visuales o hinchazón excesiva, entre otros. La preeclampsia puede afectar a múltiples órganos y poner en peligro la salud de la madre y el bebé si no se trata adecuadamente.
  • Hipertensión crónica: Algunas mujeres presentan hipertensión antes del embarazo o antes de las 20 semanas de gestación. Cuando esta situación persiste durante el embarazo, se denomina hipertensión crónica y requiere una atención cuidadosa durante el embarazo para prevenir complicaciones tanto para la madre como para el bebé. Las mujeres con hipertensión crónica tienen un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia durante el embarazo.

Síntomas de la Preeclampsia

El principal síntoma de la preeclampsia es la tensión alta, pero no es el único. Los síntomas iniciales de la preeclampsia pueden pasar desapercibidos debido a que se confunden con los síntomas propios del embarazo, como el aumento de peso. De ahí la importancia de un buen control obstétrico y de la necesidad de asistir a todas las consultas.

Aunque en algunos casos la hipertensión puede no presentar síntomas evidentes, especialmente en las etapas iniciales, hay señales que las mujeres embarazadas deben tener en cuenta:

  • Presión arterial alta persistente (una presión sistólica superior a 140mmHg o una presión diastólica superior a 90mmHg). Se considera preeclampsia leve cuando la presión arterial está entre 140/90 mmHg y 160/110 mmHg.
  • Dolores de cabeza intensos y persistentes (que no ceden con el reposo ni analgésicos). Es un dolor muy característico que no remite con los analgésicos permitidos en el embarazo.
  • Cambios visuales (visión borrosa, destellos de luz o manchas en la visión).
  • Hinchazón excesiva (súbita y severa en manos, pies o cara). Es cierto que en el embarazo siempre se produce una pequeña hinchazón o edema. Por ejemplo, es frecuente que los pies se dilaten algo hasta el punto de tener que usar una talla más.
  • Malestar abdominal (dolor en la parte superior del abdomen).
  • Náuseas o vómitos. Es cierto que muchas mujeres experimentan náuseas y vómitos al comienzo del embarazo, y que unas pocas padecerán los que se llama hiperémesis gravídica, es decir, que no dejan de sufrirla a lo largo de todo el embarazo. La hiperémesis gravídica es algo más que tener las características náuseas y vómitos, síntomas que muchas embarazadas sufren en el primer trimestre de la gestación. La hiperémesis se dan cuando la embarazada padece vómitos durante todo el embarazo, hasta el parto.
  • Dificultad para respirar.
  • Aumento de peso de más de 2 kg. Por supuesto que en el embarazo se engorda, pero se coge peso de forma paulatina. Engordar en una semana o incluso en un día dos kilogramos, quiere decir que algo va mal, y hay que acudir al médico. Cuando este síntoma aparece de forma repentina en el segundo trimestre de embarazo, es un síntoma de preeclampsia, si se acompaña de cefalea y dolor de estómago.

Además de estos síntomas principales, la preeclampsia puede ocasionar un buen número de trastornos en todos los órganos. Esta complicación gestacional se asocia a un déficit de la llegada de la sangre a los órganos maternos como el hígado, el cerebro, los riñones o la placenta y, por tanto, que no le lleguen bien los alimentos al bebé. Otra de las consecuencias de la preeclampsia es que puede producir desprendimiento de placenta.

Causas de la Preeclampsia

Se desconoce el mecanismo final de la aparición de esta enfermedad. Se especula que puede existir una predisposición genética hereditaria acerca de una intolerancia inmunológica al embarazo, pero son teorías que todavía no se han confirmado. Su aparición provoca espasmos en los vasos sanguíneos del útero, cortando el riego sanguíneo al feto y, por lo tanto, ocasionando una falta de oxígeno.

No se sabe bien qué causa la presión arterial alta en el embarazo. Sin embargo, hay algunas situaciones que pueden aumentar la posibilidad de desarrollar hipertensión gestacional:

  • Haber tenido preeclampsia o hipertensión gestacional en un embarazo anterior.
  • Tener familiares que han sufrido estas afecciones médicas durante sus embarazos.
  • Tener hipertensión crónica, diabetes gestacional, enfermedad renal o ciertas enfermedades autoinmunes.
  • Tener sobrepeso y obesidad.
  • Los embarazos múltiples.
  • Durante el primer embarazo o cuando han transcurrido más de 10 años desde el último embarazo.
  • Tener más de 35 años de edad. Precisamente el incremento que se ha producido en los últimos años de esta patología se debe al aumento de la edad de la maternidad. “Muchas de estas mujeres antes del embarazo ya tenían una hipertensión”. En estos casos conviene que acudan a la consulta preconcepcional antes de quedarse embarazada para que se adapte la medicación al nuevo estado que persigue.

¿Qué causa la preeclampsia? ¿Cómo se trata?

Tratamiento de la Preeclampsia

El tratamiento de la hipertensión durante el embarazo es fundamental para controlar la presión arterial y prevenir complicaciones.

En las citas rutinarias que la embarazada tiene con su ginecólogo, se realizan diferentes pruebas precisamente para hacer un diagnóstico temprano de la preeclampsia y prevenir las fatales consecuencias que puede acarrear. Si además se observa alguno de los síntomas antes mencionados, el médico diagnostica una preeclampsia.

¿Cuáles son las recomendaciones más comunes utilizadas en el tratamiento de la hipertensión durante el embarazo?

  • Monitoreo regular de la presión arterial.
  • Estilo de vida saludable:
    • Mantener una dieta saludable: rica en frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. Alimentos ricos en potasio como plátanos y espinacas. Limitar la ingesta de sodio, grasas saturadas y alimentos procesados puede ayudar a controlar la presión arterial.
    • Controlar el peso.
    • Hacer ejercicio regularmente: caminar, nadar, hacer yoga prenatal ayuda a mejorar la circulación sanguínea. A diferencia de las recomendaciones de incrementar el ejercicio en los hipertensos en general, a la embarazada hipertensa se le propone mantener una actividad moderada y aumentar sus tiempos de reposo, incluso con periodos de siesta acostada sobre el lado izquierdo, porque tanto boca arriba como sobre el lado derecho, el útero grande comprime la vena cava y dificulta la buena circulación de la sangre. El reposo, además, mejora los edemas y ayuda a una correcta distribución del líquido corporal.
    • Dieta: se aconseja que sea equilibrada, variada y completa, rica en frutas y verduras, variada, sin reducción calórica salvo en casos muy concretos y bajo estricta supervisión del médico y el dietista.
    • Descansar lo suficiente: dormir 7-8 horas por la noche y descansar durante el día si es necesario.
    • Reducir el estrés.
    • Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
  • Medicamentos contra la hipertensión: “La embarazada puede tomar algunos (no todos) medicamentos para la hipertensión compatibles con el embarazo”.
  • Suplementos de calcio: Según la doctora Nieves Martell se pueden prescribir estos suplementos, pero “de forma controlada”.
  • Dieta rica en lácteos.
  • Dieta rica en proteínas: “Las necesidades de proteínas en el embarazo se multiplican y si bajan los niveles en sangre puede subir la tensión arterial”.
  • Ácido acetilsalicílico.
  • Sal: Respecto a la sal, así como en las personas hipertensas se suele aconsejar su restricción en el caso de las embarazadas no se toca. "No se aconseja reducir su ingesta y menos cuando hay edemas porque puede precipitar la severidad del cuadro”.
  • Seguir las recomendaciones médicas.
  • Supervisión fetal.
  • Descanso y reducción del estrés.

El tratamiento definitivo de la preeclampsia es la finalización del embarazo. Que sea parto natural o cesárea va a depender de las condiciones del cuello uterino ante la inducción del parto, así como del bienestar fetal. Si la enfermedad es leve y el feto está maduro, pero tras el tratamiento (24-48 horas) los síntomas persisten, se opta por inducir el parto. En cambio, si la paciente mejora se esperará a que las condiciones sean buenas para la inducción. En este caso, se disponen de tratamientos sintomáticos, que nos permiten ganar tiempo y madurez fetal, con la madre controlada.

La eclampsia es una situación tan grave que lo único que se puede hacer es interrumpir el embarazo. Con la preeclampsia no es necesario, siempre y cuando esté controlada y el médico -con los controles ecográficos- comprueba que el feto recibe los nutrientes necesarios y se desarrolla sin contratiempos.

Cuándo Consultar al Médico

Es fundamental que las mujeres embarazadas estén atentas a cualquier signo de presión arterial alta durante el embarazo y sepan cuándo consultar a su médico. Os recordamos, algunas situaciones en las que es importante buscar atención médica de inmediato:

  • Presión arterial elevada persistente.
  • Dolores de cabeza persistentes y severos.
  • Problemas en la visión.
  • Retención de líquidos que causa hinchazón excesiva.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor abdominal intenso.
  • Disminución de la producción de orina.
  • Náuseas o vómitos persistentes.

La presión arterial alta durante el embarazo puede ser un signo de complicaciones graves como la preeclampsia, que requieren atención médica inmediata para garantizar la salud tanto de la madre como del bebé.

Es fundamental tratar lo antes posible la preeclampsia para evitar su evolución a eclampsia, lo que supondría un grave peligro para la vida tanto de la embarazada como la de su bebé.

Complicaciones de la Preeclampsia

Cuando una mujer sufre preeclampsia en el embarazo es importante que tenga especial cuidado, pues es posible que se desarrollen complicaciones.

A continuación, se comentan cada una de ellas:

  • Crecimiento fetal retardado: cuando existe preeclampsia, las arterias que aportan sangre a la placenta están afectadas. Por tanto, el bebé no consigue la cantidad adecuada de sangre y oxígeno, así como de nutrientes.
  • Parto prematuro: en los casos de preeclampsia severa es necesario adelantar la fecha de parto, pero también puede ocurrir que el bebé nazca antes de la fecha prevista.
  • Desprendimiento de la placenta: esto significa que la placenta se separa de las paredes uterinas antes de que ocurra el parto, lo que conlleva a una gran pérdida de sangre en la mujer.
  • Síndrome de HELLP: es la destrucción de los eritrocitos o glóbulos rojos acompañada de un aumento de las enzimas hepáticas y de la cantidad de plaquetas.
  • Eclampsia: en los casos más graves de preeclampsia se deriva en eclampsia, lo que conlleva a convulsiones.

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