Los cólicos de lactantes son episodios frecuentes de llanto intenso e inconsolable en bebés menores de 5 meses, sin causa médica aparente. Afectan hasta al 40% de los recién nacidos, especialmente entre la 2. ª y 6. ª semana de vida, y suelen desaparecer hacia los 3-4 meses.
Aunque no representan un problema grave, generan gran angustia familiar. Los síntomas típicos incluyen llanto repentino (más común por la tarde-noche), encogimiento de piernas, abdomen tenso y cara enrojecida. Las causas pueden ser múltiples: inmadurez digestiva, gases, hipersensibilidad o incluso factores emocionales.
El diagnóstico es clínico y no requiere pruebas. No existe un tratamiento único, pero pueden ayudar medidas como:
- Cargar al bebé en brazos y calmarlo con movimientos suaves
- Masajes abdominales o colocarlo boca abajo sobre el regazo
- Evitar sobrealimentación y favorecer la expulsión de gases
- Probar cambios en la dieta solo bajo indicación pediátrica
Remedios para los cólicos del bebé.
¿Qué son los Cólicos en los Bebés?
El cólico del lactante se define como una situación en la que un bebé sano llora durante más de tres horas al día, más de tres días a la semana y durante al menos tres semanas sin una causa clara y es difícil de consolar. Aunque puede ser preocupante, estos episodios son frecuentes y pueden formar parte de su desarrollo normal en las primeras semanas de vida.
En los bebés con cólicos, los períodos de llanto suelen intensificarse y prolongarse a medida que avanza el día, sobre todo por la tarde o por la noche.
A veces, el llanto del bebé responde a necesidades básicas, como hambre, sueño o un pañal sucio. En estos casos, el llanto suele cesar tras alimentarle, consolarle o cambiarle el pañal.
Si, por el contrario, el bebé continúa llorando aunque haya comido, le hayas cambiado el pañal o le hayas consolado, es probable que se trate de un cólico del lactante.
Esto es lo que diferencia el llanto normal del llanto por cólicos. Normalmente, los bebés responden al consuelo y se calman en algún momento, mientras que en el caso de los cólicos el llanto es persistente y es imposible consolar al bebé.
¿Con qué frecuencia se dan los cólicos?
El cólico del lactante es bastante frecuente. Afecta a aproximadamente el 20 % de los bebés en todo el mundo, lo que representa uno de cada cinco. Esta situación suele darse en los primeros cuatro meses de vida y suele preocupar a los padres por la dificultad para calmar a los pequeños.
¿Cuáles son las causas del cólico del lactante?
Hasta la fecha, no se sabe con certeza cuáles son las causas de los cólicos en bebés. Sin embargo, se cree que existen varios factores y que a veces su combinación es lo que produce esta situación de llanto inconsolable.
Entre las posibles causas de los cólicos en bebés se encuentran:
- Gases intestinales. Muchos bebés con cólicos presentan gases, pero estos pueden ser consecuencia de tragar aire durante el llanto o la toma. Esta situación puede producirles molestias.
- Problemas digestivos. El cólico del lactante puede estar relacionado con la inmadurez del sistema digestivo o un desequilibrio de la flora intestinal.
- Temperamento del bebé. Algunos bebés tienen un carácter más sensible o son más irritables, lo que puede contribuir a los cólicos.
- Sensibilidad a los estímulos. Si el sistema nervioso de tu bebé aún es inmaduro, puede reaccionar con mayor sensibilidad frente a ruidos, luces o nuevas experiencias. Los bebés prematuros suelen mostrarse inquietos en lugar de llorar ante la exposición a estímulos.
- Reflujo gastroesofágico o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). Como el esfínter que separa el estómago y el esófago todavía está en proceso de desarrollo, algunos bebés pueden tener episodios de reflujo, es decir, el líquido del estómago vuelve a la garganta, lo que provoca incomodidad y llanto. Si estos episodios son habituales y aparecen acompañados de síntomas como irritabilidad y rechazo a la comida, podría tratarse de ERGE.
- Hambre o alimentación excesiva. Tanto el hambre como comer en exceso pueden provocar molestias y traducirse en llanto.
- Escasez de eructos. Eructar ayuda a liberar el aire que el bebé se traga al comer o al llorar. Si no se facilita el eructo, el aire retenido puede aumentar la sensación de malestar y provocar llanto.
- Alergias alimentarias o intolerancia a la leche. Si le das el pecho, puede que tu bebé tenga sensibilidad a algún alimento de tu dieta. En el caso de los bebés que toman leche de fórmula, puede tratarse de sensibilidad a algún componente de la leche.
- Exposición al humo del tabaco. Fumar durante el embarazo o la exposición del bebé a entornos con humo puede afectar al funcionamiento de su sistema digestivo y aumentar el riesgo de cólicos, además de otros problemas graves como el síndrome de muerte súbita del lactante y enfermedades respiratorias. Es fundamental que el bebé esté siempre en espacios sin humo.
- Estrés o tensión familiar.
- Problemas médicos subyacentes. En algunos casos excepcionales, el llanto inconsolable puede deberse a una patología como una hernia o una infección.
¿Cuáles son los síntomas de cólicos en bebés?
Si sospechas que tu bebé puede tener cólicos del lactante, fíjate si manifiesta alguno de los siguientes síntomas:
- Llanto inconsolable
- Gritos
- Extensión o elevación de las piernas hacia el abdomen
- Expulsión de gases
- Barriga hinchada o distendida
- Arqueo de la espalda
- Puños cerrados
- Cara enrojecida tras largos episodios de llanto
Estas señales suelen ser clave para identificar si el malestar se debe a un cólico.
¿Cuál es la diferencia entre el cólico del lactante y los gases?
Ambos pueden causar molestias en el bebé, pero existen diferencias importantes. El cólico del lactante ocurre cuando un bebé sano llora durante periodos largos sin una causa clara y es difícil de calmar. Suele producirse durante al menos tres horas al día, tres días a la semana y a lo largo de tres semanas, y tiende a desaparecer entre los tres y cuatro meses.
En cambio, los gases son consecuencia del aire que el bebé traga al comer y provocan molestias digestivas. Suelen alcanzar el punto máximo entre las 6 y 8 semanas y, en general, mejoran hacia los tres meses. El malestar debido a los gases suele disminuir al expulsarlos. Para aliviarlo, es importante hacer eructar al bebé a menudo, ponerlo boca abajo de vez en cuando y utilizar biberones diseñados para reducir la entrada de aire. Si tienes dudas sobre cómo saber si es cólico del lactante o simplemente gases, consulta a un especialista.
MASAJE ANTICÓLICOS: Alivia a tu bebé en 10 sencillos pasos
¿Cómo calmar a un bebé con cólicos?
Muchas familias están abrumadas y no saben qué hacer cuando un bebe tiene cólicos. Aquí encontrarás algunas estrategias para aliviar el cólico en bebés, incluso antes de que empiece el llanto:
- Mecer al bebé en brazos o en una mecedora puede ayudarle a sentirse mejor. También puedes utilizar una hamaquita, salir de paseo en el carrito o un portabebés, o colocar al bebé sobre tu pecho. Una vuelta en coche puede ayudar también. Tanto el movimiento como el contacto físico pueden tranquilizar a tu pequeño.
- La succión puede calmar al bebé.
- Coloca al bebé boca abajo sobre tus piernas y realízale movimientos circulares en la espalda.
- El sonido constante de un ventilador, el aspirador, una máquina de ruido blanco o la secadora pueden tener un efecto calmante.
- Si a tu bebé le gusta estar en el agua, puedes darle un baño en agua templada para que se relaje. Eso sí, nunca dejes al bebé solo cuando esté en la bañera.
Estas estrategias pueden ayudar a tranquilizar a un bebé con cólicos. La técnica de envolver al bebé o swaddling puede darle seguridad y confort.
Estos son algunos de los remedios más recomendados para cólicos del lactante. Y recuerda que en todo este proceso es muy importante tratar de mantener la calma.
¿Cuál es la mejor forma de sostener a un bebé con cólicos?
Puedes probar diferentes posturas para sostener al bebé y ver cuál le resulta más reconfortante. Muchos bebés se calman al estar en contacto directo con el pecho de la persona que lo cuida. También puedes probar a poner el bebé boca abajo sobre tu antebrazo, apoyando su cabeza cerca del codo. Sostenerlo en posición vertical, por ejemplo después de comer, puede facilitar la expulsión de gases y aliviar el reflujo.
Técnicas como mecerlo con suavidad, el swaddling o un baño templado suelen ser útiles para calmar a un bebé con cólicos. Es importante mantener la calma y la paciencia, ya que los bebés suelen notar el estrés del adulto y esto puede aumentar su malestar.
Posturas para aliviar los cólicos del lactante.
Tratamientos y Remedios para el Cólico del Lactante
Si te preguntas si hay alguna forma de acabar definitivamente con los cólicos del lactante, debes saber que no existe un tratamiento universal. A veces, el bebé llora hagas lo que hagas. Lo mejor es probar diferentes estrategias y, si un método no funciona en una semana, pasar a otro de la lista.
- Evita que tu bebé coma demasiado. Comer con una frecuencia excesiva puede provocar molestias. Lo más recomendable es esperar entre dos horas y dos horas y media entre tomas, aunque cada bebé es diferente.
- Cuida tu alimentación. Si le das el pecho a tu bebé, puedes probar a eliminar de tu dieta la cafeína, la cebolla, la col u otros alimentos que pueden causar cólicos al bebé durante la lactancia.
- Cambia de leche fórmula si es necesario. En caso de que le estés dando leche de fórmula a tu bebé, consulta a un profesional de la salud por si conviene cambiar a una fórmula hidrolizada (hipoalergénica), ya que el cólico del lactante podría estar relacionado con una intolerancia o alergia.
- Ayúdale a eructar con más frecuencia. No esperes siempre hasta el final de la toma para ayudarle a eructar: es mejor parar durante la toma para que eructe. Si usas biberón, puedes intentar que eructe cada 60 o 90 ml. Si le das el pecho, puedes aprovechar cuando cambias de pecho.
Seguramente cuando hayas puesto en práctica todas estas recomendaciones, tu bebé ya habrá superado esta etapa de cólicos.
¿Cuándo empiezan los cólicos del lactante?
Es normal que el llanto aumente en los bebés a partir de las dos semanas de vida. El cólico del lactante suele empezar entre la segunda y la cuarta semana de vida. Normalmente, los síntomas alcanzan su punto máximo entre la cuarta y la sexta semana.
¿Cuánto duran los cólicos del lactante?
El cólico del lactante suele empezar entre la segunda y la cuarta semana de vida. Normalmente, los síntomas alcanzan su punto máximo entre la cuarta y la sexta semana.
¿Cuando desaparecen los cólicos del lactante?
Lo más habitual es que desaparezcan en torno a los 4 meses, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta los 6 meses.
Cómo prevenir el cólico del lactante
Por desgracia, no existe una manera eficaz de prevenir los cólicos. Sin embargo, puedes intentar aliviar las molestias aplicando medidas sencillas en la alimentación y el ambiente del bebé, como evitar la sobrealimentación, ayudarle con la expulsión de gases y buscar rutinas que le calmen.
Cómo afrontar el cólico del lactante como madre, padre o cuidador
Cuidar de un bebé con cólicos puede ser agotador y generar ansiedad o sentimientos de inseguridad e impotencia en madres, padres y cuidadores. Es fundamental prestar atención también al propio bienestar emocional. Recuerda que puedes buscar apoyo si la situación te supera.
Jamás sacudas a tu bebé, por mucho que la situación te supere. El síndrome del bebé sacudido puede causar graves daños cerebrales e incluso la muerte.
Si sientes que no puedes más o que la situación te desborda, pon en práctica alguna de estas estrategias:
- Respira hondo y cuenta hasta diez.
- Deja al bebé en su cuna o en un lugar seguro y sal unos minutos de la habitación para tranquilizarte.
- Pide ayuda o apoyo emocional a familiares o amigos.
- Llama al médico para comprobar que no exista otra causa médica.
- Acepta ayuda de personas de confianza para que cuiden al bebé y puedas descansar.
- No te sientas culpable por tratar de calmar al bebé. No le vas a malcriar. Con tus mimos y tu compañía, le estarás ayudando a sentirse mejor y los cólicos acabarán pasando.
Técnicas de Masaje para Aliviar los Cólicos
El masaje para bebés con cólicos o gases es fundamental porque ayuda a aliviar las molestias del bebé, favoreciendo la expulsión de los gases y el tránsito intestinal. Lo ideal es realizar el masaje cuando notes que tu bebé tiene la barriga dura, lleva varios días sin hacer caca o está inquieto. Antes de iniciar el masaje, asegúrate de estar en un ambiente tranquilo, con luz tenue y temperatura agradable (24ºC). El bebé debe estar con las piernas dobladas tocando su barriguita, pero sin ejercer demasiada presión.
- Masaje "I Love U": Con el bebé tumbado boca arriba, colocamos un poco de aceite en las manos y lo calentamos. Empezamos dibujando una “I” en el vientre del bebé, de arriba abajo. Dibujamos después una “L” invertida, empezando por la parte derecha del vientre del bebé, y bajando por su izquierda. Terminamos dibujando una “U” invertida, empezando en la parte derecha e inferior de la tripa del bebé.
- Flexión de Piernas: Con el bebé boca arriba, agarramos las piernas del bebé y suavemente, las llevamos hacia el abdomen, mantenemos unos segundos y relajamos.
- Estiramiento Abdominal: Con el bebé tumbado boca arriba, sujetamos con una mano el vientre, y con la otra las rodillas flexionadas sobre la tripa. La mano que está sobre las piernas, las empuja suavemente a un lado y a otro, para provocar un estiramiento del abdomen.
- Presión Circular en el Sentido de las Agujas del Reloj: Con el bebé boca arriba, realizamos presiones suaves en la tripa en el sentido de las agujas del reloj, empezando desde el ángulo inferior derecho del abdomen.
- Masaje en la Espalda (Boca Abajo): Agarramos al bebé boca abajo si aún no sostiene la cabeza, o si ya es capaz de hacerlo, le colocamos tumbado boca abajo. Realizaremos una presión suave en el sentido contrario a las agujas del reloj, empezando en el ángulo inferior derecho de la espalda del bebé.
Posturas para Facilitar la Expulsión de Gases
La postura del bebé puede tener un impacto significativo en su sistema digestivo. Cuando el bebé está en posición horizontal después de alimentarse, puede ser más difícil expulsar los gases acumulados, lo que contribuye a la incomodidad abdominal.
- Posición vertical: Mantener al bebé en posición erguida después de alimentarlo permite que los gases se liberen con mayor facilidad.
- Posición boca abajo sobre el antebrazo: Esta posición, también llamada “técnica del avión”, implica sostener al bebé boca abajo sobre el antebrazo, con la cabeza hacia el codo y el abdomen sobre el antebrazo.
Recomendaciones Adicionales
- Vertical sobre tu pecho: coloca al recién nacido de forma vertical mirándote hacia ti. El cuerpo del peque debe quedar completamente enganchado a tu tórax (como cuando realizas piel con piel). Estando ahí colocado trata de erguirle la espalda. Es decir, que no le quede la espalda curvada (en forma de ‘’C’’). Esta posición suele ser más cómoda si la haces de pie.
- Sobre tu hombro: coloca al recién nacido sobre tu hombro. Sus brazos deben quedar alzados por arriba de tu hombro y su barriguita cayendo hacia tu pecho.
- Sobre tus piernas: siéntate y coloca al bebé sentadito sobre tus piernas. Con una mano mantenlo erguido agarrándole bien la cabecita por la barbilla. Ten en cuenta que cuanto más recto esté mejor (es decir; evita que la espalda esté curvada en forma de ‘’C’’).
Si el peque empieza a comer con mucha ansia y muy deprisa (normalmente se oye de forma muy sonora cómo le va entrando la leche por la garganta), mi recomendación es ir haciendo parones. Así le ayudaremos a expulsar el aire que esté tragando.
