¿Por qué se hinchan los pies en el posparto? Causas y tratamiento

Tras la alegría de la llegada de tu bebé, es posible que te encuentres con alguna secuela física inesperada, como la hinchazón de pies. Es común que mucha gente piense que tener los pies hinchados es un problema que se da solamente en los meses de embarazo, sin embargo, este tipo de alteraciones son muy comunes también en el postparto. Hasta dos semanas después del parto es bastante normal tener las extremidades (pies y piernas, sobre todo) muy hinchadas. Los días calurosos y húmedos pueden empeorar esta situación.

Causas de la hinchazón de pies en el posparto

Puede ser normal que en el postparto inmediato vuelvan a aparecer edemas. Se debe a la redistribución vascular que se produce desde el útero, que ha pasado de ser uno de los órganos más vascularizados para mantener la gestación a tener que distribuir el volumen sanguíneo a través de los tejidos periféricos propiciando la aparición de edemas.

El edema ocurre cuando se acumula demasiado líquido en los tejidos, algo normal durante el embarazo y que produce cierto grado de hinchazón. Al final del embarazo es normal que se empiece a notar un aumento de retención de líquidos sobre todo en las piernas. Se trata de un edema y se debe al enlentecimiento del retorno venoso por la compresión de útero sobre la pelvis. Este trastorno puede ser particularmente severo en mujeres con embarazo múltiple o exceso de líquido amniótico. El edema además suele empeorar al final del día y durante el verano.

El útero es cada vez más grande ejerciendo presión en las venas pélvicas y en la vena cava (la vena más grande que está en el lado derecho del cuerpo y que transporta la sangre desde las extremidades inferiores hasta el corazón). La presión del útero hace que la sangre que vuelve de tus piernas hacia el corazón circule más despacio, y que el fluido de las venas se retenga en los tejidos de los pies y tobillos. Esta complicación la veremos con más frecuencia durante los últimos tres meses de embarazo cuando el crecimiento uterino es más evidente.

Edema: Definición y causas benignas

El edema o retención de líquidos es la acumulación excesiva de líquido en la piel, que toma un aspecto hinchado y más frecuente en pies y piernas. El término médico para denominar este efecto es edema y se origina por un excesivo paso de líquido desde el interior de los pequeños vasos sanguíneos al espacio intersticial (entre los vasos sanguíneos y las células) de la piel, que se acompaña de una excesiva retención de sodio (sal) y agua en los riñones.

En el grupo de causas benignas, una de las más frecuentes -y que se debe descartar inicialmente- es la toma de algunos medicamentos como determinados antihipertensivos y anti-inflamatorios no esteroideos de uso muy común junto con corticoides y fármacos que contienen estrógenos. La supresión del fármaco en cuestión hará desaparecer los edemas en pocos días. En todos estos casos no existe una enfermedad de base y, por tanto, no es necesario ningún tratamiento específico salvo la restricción de la sal en la dieta o medidas físicas como el reposo en horizontal o uso de medias elásticas.

El llamado edema idiopático es un trastorno benigno que se presenta generalmente en mujeres jóvenes en ausencia de patología de base de ningún tipo y cuya causa es desconocida. Por lo tanto, su diagnóstico es por exclusión. Se caracteriza por episodios generalmente intermitentes de edemas sin relación con el ciclo menstrual y que empeoran a lo largo del día. Se han descrito trastornos psicológicos asociados, así como mayor frecuencia de obesidad, preocupación por el peso corporal y frecuente autoadministración de diuréticos. De hecho, algunos autores defienden que son los diuréticos la principal causa de este problema por efecto rebote cuando se suprimen.

Causas de edema potencialmente graves

Sin embargo, existen otras causas de edemas que sí son potencialmente graves, principalmente la insuficiencia cardiaca, la cirrosis hepática, el hipotiroidismo, el síndrome nefrótico (enfermedad de los riñones por la que se liberan demasiadas proteínas en la orina) y la insuficiencia renal. Por lo general, el especialista del órgano afectado (riñones, corazón o hígado) profundizará en el estudio del problema de base e iniciará el tratamiento. Éste siempre irá dirigido a tratar la causa, es decir, a mejorar la situación del órgano según el caso.

Finalmente, cabe subrayar que existen casos de edemas que no son generalizados sino localizados, habitualmente en una extremidad inferior.

¿Cuándo preocuparse por la hinchazón de pies?

Aunque habitualmente la hinchazón de los pies durante el embarazo es totalmente normal y no hay por qué preocuparse, puede llegar a ser peligroso en algunos casos extremos si se dan una serie de casuísticas muy concretas. Por eso, aunque los tobillos y pies hinchados en el embarazo no tienen porqué ser motivo de preocupación, nunca está de más que comentemos algunos síntomas que podrían indicar unos pies hinchados pudieran llegar a ser motivo de preocupación.

A veces, la hinchazón excesiva es un síntoma de un problema más complejo conocido como gestosis o preeclampsia, que se caracteriza no solo por la retención de líquidos, sino también por un aumento de la presión arterial y la presencia de proteínas en la orina. Los síntomas fácilmente reconocibles de la gestosis son, además de hinchazón excesiva, vómitos, dolor de cabeza, dolor abdominal y problemas de visión: en estos casos es mejor consultar inmediatamente a un médico para evitar complicaciones que podrían poner en grave peligro la vida de la madre. Pero, en principio, si no detectas todos estos síntomas, los pies hinchados durante el embarazo no deberían preocuparte ni son peligrosos.

No obstante, es necesario que acudas a tu médico si la hinchazón se extiende demasiado tiempo. Si se observa edema en manos o cara se debe acudir al médico. También es un motivo de consulta si la extremidad se empieza a poner muy caliente, roja o aparecen ampollas.

Recomendaciones para aliviar la hinchazón de pies

  • Para poder aliviar estas molestias se debe intentar mantener una postura con las piernas elevadas.
  • Evita estar sentada o tumbada durante mucho tiempo.
  • Haz elevaciones de pies y piernas y aguántalos durante unos diez segundos.
  • Disminuir la ganancia de peso sin control, es decir, la recomendación ginecológica, para un índice de masa corporal normal, es incrementar durante el embarazo 9-10 kilos.
  • Evitar ropa, tales como pantalones, medias y zapatos que produzcan gran compresión en los miembros y pies, permitiendo un margen de movilidad adecuado.
  • Decir no al sedentarismo y realizar ejercicio suave.
  • Una recomendación fundamental, en esta época del año, es la natación.

🦶🏻🔥 4 FORMAS de disminuir los PIES HINCHADOS durante el embarazo

En el embarazo sin complicaciones, el ejercicio físico es recomendable en todas las etapas. La intensidad y el tipo de actividad física siempre tienen que estar adaptadas a la gestación. Muchas embarazadas experimentan molestias como dolor de espalda, hinchazón, dificultades para dormir o incluso ansiedad.

Hinchazón de piernas y varices

En algunas ocasiones la hinchazón de piernas viene asociado a un cuadro de empeoramiento de varices, en estas ocasiones es preciso acudir a la consulta del obstetra o del cirujano vascular, según la gravedad. ¿La razón? Valorar la necesidad de medias de compresión o el empleo de venotónicos, para disminuir la sensación de hormigueo y pesadez que se generan, incluso cuadros dolorosos a la presión.

Hernia umbilical posparto: otra posible causa de molestias

Además de la hinchazón de pies, algunas mujeres pueden experimentar una hernia umbilical después del parto. Una hernia umbilical ocurre cuando una porción del contenido abdominal (por ejemplo, tejido graso o un asa intestinal) sobresale a través de un punto débil en la pared abdominal a la altura del ombligo. Cuando hablamos de hernia umbilical posparto, nos referimos a aquella hernia umbilical que se hace evidente después de haber dado a luz. En muchos casos, la mujer pudo tener una predisposición o una hernia muy pequeña antes, pero no era notable. El embarazo actúa como factor desencadenante: al relajar y estirar la pared abdominal, la hernia “sale a la luz” tras el parto. Es importante aclarar que esta hernia no es culpa de algo que hayas hecho mal: ocurre por los cambios normales de la gestación.

El ombligo es literalmente la cicatriz de donde estaba el cordón umbilical; es un punto naturalmente más débil de la anatomía. En la imagen se aprecia cómo una porción de intestino (protusión intestinal) puede sobresalir a través de la abertura en la pared abdominal cerca del ombligo. Los músculos abdominales y el tejido conectivo alrededor han cedido formando un saco herniario visible externamente como un bulto.

Síntomas de la hernia umbilical posparto

El síntoma principal de una hernia umbilical es la presencia de un bulto o hinchazón en la zona del ombligo. Sin embargo, la experiencia puede variar de una persona a otra.

  • Protuberancia en el ombligo: Puede ser desde un bultito pequeño del tamaño de una aceituna, hasta algo más prominente. Suele notarse más cuando estás de pie, al toser, al reír o al hacer esfuerzos que aumentan la presión abdominal.
  • Dolor o molestia local: Muchas hernias umbilicales posparto no duelen, especialmente si son pequeñas. Solo dan la sensación de “algo ahí”. Otras veces hay una molestia leve en la zona, una sensación de tirón, presión o sensibilidad alrededor del ombligo, sobre todo al final del día o tras actividad física.
  • Cambios en el ombligo: Es posible que notes tu ombligo distinto: más sobresalido ("ombligo salido" o tipo «outie») o que antes era hacia adentro y ahora está hacia afuera.
  • Síntomas digestivos inespecíficos: En general, una hernia umbilical pequeña no provoca trastornos digestivos. Pero si parte del intestino protruye, podrías sentir ocasionalmente hinchazón abdominal, náuseas ligeras o estreñimiento, aunque estos síntomas no son muy comunes y podrían deberse a otras causas.
  • Empeoramiento de síntomas al esfuerzo: Si cargas algo pesado, haces ejercicio intenso o incluso al final de un día en que has estado muy activa, es posible que el bulto esté más prominente y sientas más molestias.

Un punto clave: la mayoría de las hernias umbilicales posparto son reducibles, es decir, si empujas suavemente el bulto (o te recuestas), este se mete hacia dentro. Mientras la hernia sea reducible y no duela intensamente, indica que no hay atrapamiento grave.

¿Es peligrosa la hernia umbilical posparto?

Al descubrir una hernia umbilical, muchas mujeres se preguntan si es peligrosa. En general, una pequeña hernia umbilical posparto no representa un riesgo inmediato grave. Mucha gente convive con hernias pequeñas durante un tiempo.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que:

  • Aumento de tamaño: Las hernias tienden a agrandarse progresivamente. Con meses o años, el orificio puede ensancharse si se siguen haciendo esfuerzos, y el bulto será mayor. Una hernia que hoy mide 1 cm puede medir 3 cm en el futuro.
  • Estrangulación herniaria (complicación grave pero infrecuente): Es la complicación más seria de cualquier hernia. Significa que una porción del intestino queda atrapada fuera, en el saco herniario, y no logra regresar al abdomen, pudiendo comprimirse su riego sanguíneo. Esto causa un dolor intenso, el bulto se pone duro, puede haber enrojecimiento, náuseas o vómitos. Es una emergencia médica que requiere cirugía urgente. Afortunadamente, en hernias umbilicales pequeñas en mujeres jóvenes es poco común, pero el riesgo existe.
  • Hernia incarcerada: Similar a lo anterior, es cuando el contenido herniario se queda atascado aunque no esté estrangulado. Puede causar obstrucción intestinal parcial y mucho dolor.

En resumen, aunque una hernia umbilical posparto pequeña no sea urgente, no conviene olvidarse de ella. Más temprano que tarde, conviene planificar su reparación.

Conclusión

Ahora ya sabes por qué se hinchan los pies y los tobillos de las embarazadas, cómo podemos tratar de reducir la hinchazón y los posibles problemas en los que podría derivar. Si tienes cualquier duda o preocupación, no dudes en consultar con tu médico. No ignores ese bultito en el ombligo. Te animo a que, si sospechas que tienes una hernia umbilical posparto, consultes con un especialista. Aunque no sea urgente, obtener una valoración te dará información y paz mental. En definitiva, la hernia umbilical posparto es un problema que tiene solución.

Publicaciones populares: