La gestación de un bebé es un proceso complejo en el que intervienen muchísimos factores. Uno de los problemas que pueden surgir es el crecimiento intrauterino restringido (CIR), también conocido como retardo del crecimiento intrauterino (RCIU). Se habla de CIR cuando el ginecólogo detecta que el feto no está creciendo de acuerdo con el ritmo esperado, es decir, el feto es más pequeño de lo que correspondería para su edad gestacional.
Específicamente, este término significa que el feto pesa menos del 90% que otros bebés de la misma edad gestacional. Aquellos fetos que crecen más lentamente de lo que deberían suelen nacer con bajo peso.
La causa exacta del CIR se desconoce, aunque suele estar relacionado con alteraciones de la placenta, que es el tejido que transporta el oxígeno y los nutrientes de la madre al bebé. "En el crecimiento intrauterino retardado, la función placentaria está alterada", señala la Dra. Sara Arnedo.
Tipos de Crecimiento Intrauterino Retardado
Existen varios tipos de crecimiento intrauterino retardado:
- Según el origen del fallo: el retraso en el crecimiento intrauterino puede ser intrínseco o extrínseco.
- En relación al CIR extrínseco, este puede ser:
- Simétrico o tipo I: provocado por falta nutricional en la madre. El cuerpo del bebé es demasiado pequeño de forma generalizada.
- Asimétrico o tipo II: causado por fallos en la placenta y/o patologías maternas.
- CIR Mixto o tipo III: Lo habitual es que este tipo de CIR tenga lugar entre la semana 17 y 32 de embarazo.
Sin embargo, esta clasificación del CIR no se utiliza, sino que se tiene en cuenta los resultados de los controles ecográficos. De este modo, el CIR podría ser de perfil bajo o CIR con aplanamiento tardío en función de cuando se detecte.
Causas del Crecimiento Intrauterino Retardado
RESTRICCIÓN DEL CRECIMIENTO INTRAUTERINO
Diversos aspectos pueden provocar un retraso en el crecimiento fetal. Es posible que no reciba suficiente oxígeno y nutrición de la placenta durante el embarazo.
Causas Placentarias
En concreto, las causas placentarias son las más comunes en el crecimiento intrauterino retardado, aunque en numerosas ocasiones se desconoce el motivo exacto.
Cuando hay un mal desarrollo o envejecimiento prematuro de la placenta, presencia de miomas o cicatrices uterinas, es posible que el feto no reciba la cantidad de nutrientes necesaria y conlleve a un CIR. Además, la altitud y la administración de determinados medicamentos pueden influir en el crecimiento del feto.
Otras causas placentarias incluyen:
- Desprendimiento de la placenta.
- Placenta previa.
- Placenta adherida.
- Placenta retenida.
Factores Maternos
Algunos de los factores de riesgo en la futura mamá para el CIR son los siguientes:
- Tabaquismo: los hijos de madres fumadoras pesan entre 100-300 gramos menos que los hijos de las que no fuman.
- Alcoholismo: el alcohol provoca en el feto toda una serie de malformaciones y alteraciones conocidas, entre ellas el CIR.
- Drogadicción: el consumo de drogas también favorece el CIR.
- Nutrición: Si el incremento de peso es de menos de 6 kilos al final de la gestación, se triplica el riesgo de crecimiento intrauterino retardado.
- Elevado esfuerzo físico: las embarazadas que realizan trabajos que les suponen un gran esfuerzo físico, tienen más riesgo de que sus fetos sufran CIUR.
- Cardiopatías: las enfermedades de corazón y de los vasos sanguíneos como la hipertensión, provocan que llegue menos sangre y oxígeno a la placenta lo que afecta al crecimiento del futuro bebé.
- Enfermedades metabólicas: algunas enfermedades metabólicas disminuyen el nivel de vitaminas y sustancias nutritivas necesarias para el desarrollo normal.
- Las enfermedades renales o la anemia también incrementan el riesgo de padecer un retraso en el crecimiento fetal.
- La edad también puede influir.
Factores Fetales
En relación a los factores de riesgo en el feto para presentar un crecimiento retardado durante el embarazo se encuentran:
- Anomalías cromosómicas: patologías genéticas como el síndrome de Down, el síndrome de Turner, el síndrome de Patau, el síndrome de Edwards, entre otras, provocan por sí mismas un menor crecimiento del feto.
- Malformaciones congénitas: cuando el feto tiene alguna malformación en un órgano puede ser causa de CIR.
- Infecciones intrauterinas: existen agentes infecciosos que producen infecciones en el feto, afectando a su crecimiento intrauterino.
- El embarazo múltiple también sería un motivo de crecimiento intrauterino retardado.
¿Cómo se diagnostica el CIR?
La forma tradicional de evaluar el tamaño del feto consistía en medir la longitud del útero. Para ello, se tomaba la medida que había entre el pubis y la parte superior del abdomen.
Sin embargo, cada vez es más habitual el diagnóstico del crecimiento intrauterino retardado a través de una ecografía. Gracias a esta prueba de imagen se permite detectar el estado de la placenta, el volumen de líquido amniótico, el peso del feto y el diámetro de la cabeza. Además, la ecografía también permite medir la circunferencia abdominal.
En las ecografías se hacen mediciones de la cabeza (a través del diámetro biparietal), del abdomen (a través del diámetro o circunferencia abdominal) y de la pierna (midiendo la longitud del fémur).
“Se diagnostica con el seguimiento de la gestación, del peso materno, el control de la altura uterina y sobre todo con ecografía, estudio Doppler de arterias uterinas y de la arteria umbilical y cerebral media fetal”, explica la Dra.
Tanto la ecografía como el Doppler son pruebas inocuas y no presentan ningún riesgo ni para la madre ni para el bebé. Otra prueba diagnóstica de gran valor es la monitorización fetal antes del parto.
En ocasiones, se recurre a alguna prueba adicional para confirmar el diagnóstico y poder saber si es debido a una infección o a problemas a nivel genético.
Otro método de diagnóstico sería la ecografía Doppler basada en evaluar el flujo sanguíneo, aunque es una medida indirecta al crecimiento fetal intrauterino.
Tratamiento y expectativas de vida del CIR
El CIR aumenta el riesgo de aborto. Cuando se detecta, se hace un seguimiento cuidadoso durante el embarazo vigilando el crecimiento, los movimientos, la circulación y el líquido amniótico del bebé mediante una cardiotocografía en reposo, prueba que valora la presencia o ausencia de contracciones uterinas y el grado de bienestar fetal.
Dependiendo de los resultados de estos exámenes puede ser necesario adelantar el parto, y según la causa y gravedad del crecimiento retardado evolucionará el recién nacido. El pronóstico del bebé lo valorarán el obstetra y el pediatra.
Lo más frecuente es que no se tenga que adelantar el parto, ya que hay veces que, aunque el bebé sea pequeño sigue creciendo dentro del útero materno. Pero en los casos en los que el feto no está creciendo adecuadamente, se estanca su crecimiento o tiene problemas con el funcionamiento de la placenta, deberá finalizarse el parto antes de la fecha prevista.
“Cuando el crecimiento y los parámetros se alteran, se puede llegar a tomar la decisión de finalizar la gestación por el riesgo fetal elevado.
Si el bebé ha nacido antes de tiempo y es prematuro, tendrá que quedarse ingresado en el hospital. El pediatra irá controlando el peso del recién nacido y cuando haya alcanzado un peso adecuado, le dará el alta hospitalaria.
No obstante, “en las consultas de pediatría se les sigue los dos primeros años de vida. Luego, se les hace las revisiones que les corresponde por su edad. Además, si han tenido alguna secuelas se les hace las revisiones que precise”, añade la Dra.
¿Qué hacer si tengo retraso del crecimiento intrauterino?
Es muy difícil, prácticamente imposible, que una embarazada se percate de un retraso en el crecimiento intrauterino de su bebé. Sin embargo, esta condición requiere un seguimiento más exhaustivo. Es recomendable:
- Llevar una dieta sana y equilibrada.
- Acudir a todas las citas necesarias con el ginecólogo/a.
Consecuencias a corto y largo plazo del RCIU
A corto plazo, puede asociarse con un mayor riesgo de morbilidad-mortalidad neonatal.
Las consecuencias de la aparición de RCIU se clasifican en aquellas de aparición inmediata (morbilidad perinatal), a mediano y a largo plazo.
Es en relación a estas últimas que se plantea la “Hipótesis de Barker”: alteraciones causadas por patologías maternas, placentarias o del feto que se manifiestan en el periodo intrauterino y cuya expresión clínica es el RCIU, denotan la adaptación del feto al déficit de nutrientes fundamentales. Esto genera cambios en la función cardiovascular, endocrinológica y metabólica con el consiguiente aumento del riesgo de dislipidemia, hipertensión y diabetes mellitus tipo 2.
Un estudio publicado online en la revista Circulation demostró por primera vez que el retraso del crecimiento fetal en recién nacidos y niños hasta los 5 años es causa de importantes alteraciones cardiovasculares como el engrosamiento de la capa intima-media de las arterias carótidas, cambios en la morfología cardiaca (la forma del corazón es más redonda) y un aumento de la tensión arterial.
Futuros embarazos
Cuando una mujer ha tenido un bebé con crecimiento intrauterino retardado es un factor de riesgo para gestaciones futuras. Por eso, tienen un mayor seguimiento en su nueva gestación. Las mujeres que tienen un enfermedad de base como hipertensión arterial, tienen más riesgo de volver a tener otro hijo con CIR.
