¿Por qué no me quedo embarazada después de tener un hijo? Causas y soluciones

La infertilidad secundaria es una condición que afecta a muchas parejas que ya han tenido un hijo, pero encuentran dificultades para concebir de nuevo. Para muchas familias, el camino hacia el segundo embarazo puede ser inesperadamente complicado, generando preguntas como «¿Por qué no me quedo embarazada si ya tengo un hijo?» o «¿Por qué no me quedo embarazada del segundo hijo?». A pesar de haber logrado un embarazo previo, diversos factores pueden influir en la capacidad de concebir por segunda vez.

La infertilidad secundaria se refiere a la incapacidad de una pareja para concebir o llevar a término un embarazo después de haber tenido al menos un hijo sin problemas de fertilidad previos. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) define la infertilidad como la incapacidad para concebir tras 12 meses de mantener relaciones sexuales regulares sin utilizar métodos anticonceptivos.

Esta incapacidad para quedar gestante tras uno o varios partos previos, es una situación más común de lo que pensamos. Y puede ser igual de emocionalmente estresante que la “esterilidad primaria”. La pareja pasa por sentimientos autodestructivos, culpabilidad por no poder proporcionar un hermano a nuestro hijo.

Aunque puede parecer sorprendente, existen varias razones por las que una pareja que ya ha tenido un hijo puede experimentar infertilidad secundaria. Entre las posibles causas se incluyen factores relacionados con la reserva ovárica, problemas con las trompas de Falopio, cambios en el estilo de vida, o el factor masculino.

Factores que influyen en la infertilidad secundaria

Edad materna

Uno de los principales factores que influye en la infertilidad secundaria es la edad materna. Con el tiempo, la reserva ovárica de una mujer, es decir, el número y la calidad de los óvulos que tiene disponibles, disminuye naturalmente. Las mujeres que intentan concebir después de los 35 años pueden encontrar que su fertilidad es menor que cuando tuvieron su primer hijo. La Sociedad Española de Fertilidad (SEF) advierte que la disminución de la reserva ovárica y la calidad de los óvulos son factores clave en la disminución de la fertilidad con la edad.

En la actualidad, una de las principales causas de esterilidad femenina es la edad de la mujer. La cantidad y la calidad de los ovocitos disminuyen con la edad, siendo muy notable a partir de los 35 años. Y esto es así se haya tenido o no un parto previo.

En los últimos años, ha aumentado la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo. En 1990, en España las mujeres tenían su primer hijo a los 26,8 años, y en 2013 a los 30,4. Por tanto, si una mujer tiene su primer hijo casi a los 31, y espera unos cuantos años para tener el segundo, es probable que haya traspasado la barrera de los 35.

Hay mujeres que presentan una baja cantidad de ovocitos (detectada por una baja hormona antimulleriana) desde su nacimiento, y que su primera gestación se produjera cuando todavía esa reserva era adecuada. Pero, con el paso del tiempo, esa baja reserva ovárica se complica mucho, tanto por la cantidad, como por la calidad de los ovocitos que restan en el ovario.

Problemas en las trompas de Falopio o el útero

Las trompas de Falopio desempeñan un papel crucial en la fertilización, ya que es donde el óvulo y el esperma se encuentran para la concepción. Sin embargo, pueden surgir problemas en las trompas o el útero después de un primer embarazo. Algunas mujeres desarrollan cicatrices o adherencias en las trompas de Falopio debido a infecciones, cirugías o incluso después de un parto complicado.

El útero también puede verse afectado por factores como los abortos espontáneos o la presencia de miomas, que pueden alterar el revestimiento uterino, dificultando la implantación del embrión.

Las adherencias pélvicas, o cicatrices, que pueden haber producido una cirugía abdominal previa, incluyendo una cesárea, o una endometriosis, pueden afectar al correcto funcionamiento de la trompa de Falopio. O, incluso, liberar sustancias que afectarían negativamente a la calidad del ovocito, la fecundación o la implantación.

También se puede haber desarrollado un pólipo, que es un crecimiento benigno unido a la pared del útero, que podría dificultar la implantación. Fibromas y cicatrices en el interior del útero también tendrían el mismo efecto.

Así mismo, la cicatrización de la trompa de Falopio, como resultado de una cirugía previa, una infección pélvica o por otras causas como la endometriosis, podría obstruirlas. En este caso, el óvulo no se encontraría con el espermatozoide.

Factor masculino

El factor masculino también puede desempeñar un papel importante en la infertilidad secundaria. A medida que los hombres envejecen, la calidad del esperma puede disminuir, lo que puede reducir la probabilidad de embarazarme.

Puede que en el momento de la primera gestación, la calidad espermática estuviera en el límite y que debido a la buena salud de los óvulos de la pareja esto no fuera un problema. Pero, con el paso del tiempo la fertilidad masculina puede disminuir, debido a problemas de salud, la ingesta de medicamentos, el estrés, o una nutrición inadecuada.

Incluso aunque no haya descendido la calidad seminal, si lo ha hecho la ovocitaria, por lo que es posible que ya no sea tan fácil para los espermatozoides fecundar a los ovocitos.

Estilo de vida

El estilo de vida también es un factor significativo que puede afectar la fertilidad tanto en hombres como en mujeres. Hábitos como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, el estrés, y una dieta poco saludable pueden influir negativamente en la fertilidad.

Con la llegada del primer hijo puede que tus hábitos no sean los mismos que antes.

Los hábitos o conductas que afectan a la salud general, también repercuten en la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres. Problemas de peso, sobre todo, obesidad y delgadez extrema, consumo de tabaco y/o alcohol, exposición a tóxicos y sustancias químicas medioambientales. El porcentaje de población general expuesta es elevado, pero, en muchas ocasiones, son factores que se pueden corregir.

Otros factores de riesgo

  • Edad materna: A partir de los 35 años, la fertilidad de una mujer tiende a reducirse de manera considerable.
  • Abortos espontáneos: Las mujeres que han tenido abortos espontáneos previos pueden experimentar dificultades para concebir de nuevo.
  • Enfermedades como la diabetes, los trastornos tiroideos o la hipertensión pueden interferir con la fertilidad.
  • No es extraño que las mujeres presenten diferentes patologías que afectan a la ovulación, seguramente la más conocida es el síndrome de ovario poliquístico (SOP). En estos casos, el primer embarazo pudo ser sencillo, a pesar de tener ciclos largos o irregulares que hacen que sea difícil determinar el momento de la ovulación.

IVI - Esterilidad secundaria - Diagnóstico y tratamientos - UE, 2014

¿Cuándo buscar ayuda médica?

Cuando las parejas intentan concebir durante 12 meses sin éxito, es importante acudir a un especialista en fertilidad para investigar las causas de la infertilidad secundaria. Si tienes más de 35 años, un hijo y llevas más de seis meses o un año intentando quedarte embarazada sin resultados positivos, puede que se trate de una infertilidad secundaria.

Actualmente aconsejamos acudir al ginecólogo tras un año intentando conseguir embarazo. En general, las pruebas que se realizan para diagnosticar la infertilidad secundaria son las mismas que para la infertilidad primaria.

Nuestra recomendación es que acudáis sin temor a vuestro ginecólogo. Actualmente sabemos que la causa de la infertilidad tiene un origen femenino en aproximadamente un 35 por ciento de los casos; el factor masculino se detecta en aproximadamente otro 35 por ciento. En un 20 por ciento de las parejas con problemas para tener hijos, la esterilidad procede de ambos, mujer y varón.

Si crees puede ser tu caso, lo más aconsejable es que pidas cita con tu ginecólogo/a para que te haga una revisión completa y valore tu reserva ovárica. Si tu pareja es masculina, es fundamental que él también se haga un chequeo.

En nuestro centro existe la posibilidad de realizar un test de fertilidad de pareja, lo que agiliza mucho el diagnóstico porque permite evaluar los resultados de las pruebas y la situación de una manera conjunta.

Diagnóstico de la infertilidad secundaria

Hasta hace diez años, las parejas que acudían a las consultas de reproducción se sumergían en un sinfín de pruebas diagnósticas con el objetivo de afinar lo más posible en el origen de la esterilidad.

Basicamente este es el estudio inicial que se realiza a la pareja que consulta por esterilidad:

  • Realizaremos una ecografía transvaginal con el objetivo de valorar la morfología del útero y ovarios.
  • Para ello es de gran interés el ciclo menstrual, es decir, el patrón de reglas.
  • Además de esto solicitamos un perfil hormonal entre el tercer y quinto día de la regla que consiste en la determinación de la FSH, LH, estradiol, hormona antimullerina y perfíl tiroideo y otra analítica hormonal, la progesterona, entre los días 20 y 22 del ciclo.
  • Se pide un seminograma con REM. En ocasiones, el seminograma requiere ser repetido, ya que es una prueba que puede estar influida por numeroso factores como, por ejemplo, el estrés, tóxicos (alcohol y tabaco), numerosos fármacos o simplemente los días de abstinencia.
  • La histerosalpingografía es una prueba de imagen con contraste. La finalidad de dicha prueba es estudiar la morfología de la cavidad uterina y comprobar que las trompas -que es el lugar donde se produce la fecundación- sean permeables. Consiste en inyectar un contraste a través del cuello del útero: éste atraviesa la cavidad uterina, pasa a través de las trompas y cae en la cavidad abdominal.

Tratamientos disponibles

Existen varios tratamientos disponibles para las parejas que enfrentan infertilidad secundaria. La elección del tratamiento depende de la causa subyacente y las circunstancias específicas de la pareja.

  1. Medicamentos para la estimulación ovárica: Si la reserva ovárica es baja o hay problemas con la ovulación, los medicamentos para la estimulación ovárica pueden ser una opción eficaz.
  2. Inseminación artificial: Es una técnica de reproducción asistida que implica la introducción directa de esperma en el útero durante el período fértil de la mujer.
  3. Fecundación in vitro (FIV): Es una opción para las parejas que no pueden concebir de forma natural. Este procedimiento implica la fertilización del óvulo fuera del cuerpo y la posterior transferencia del embrión al útero.
  4. Adopción de un estilo de vida saludable: Es una forma eficaz de mejorar las probabilidades de embarazarme y superar la infertilidad secundaria.

Además de estos tratamientos, existen muchas maneras de abordar este problema, algunos tan sencillos como un cambio de estilo de vida y/o de alimentación, y otros más complejos como la cirugía para solventar los problemas de adherencias o endometriosis, pasando por la estimulación de la ovulación mediante medicamentos.

La punción ovárica es un paso más dentro de los tratamientos de reproducción asistida. El objetivo es extraer óvulos para realizar una fecundación in vitro (FIV).

Consejos adicionales

  • Alimentación balanceada: Incluir frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y proteínas magras aporta los nutrientes esenciales para la fertilidad.
  • Ejercicio moderado y control del estrés: Mantenerse activa con actividades físicas moderadas promueve una mejor circulación y salud hormonal.
  • Evitar sustancias perjudiciales: Reducir o eliminar el consumo de tabaco, alcohol y medicamentos no esenciales es fundamental para la calidad de los espermatozoides y los óvulos.

Consideraciones Finales

Desafortunadamente, tener un hijo no es ninguna garantía de que se pueda concebir fácilmente una segunda vez. Esto es lo que suelen pensar muchas de las parejas que se encuentran en esta situación, ya que son bastante menos proclives a buscar ayuda con el fin de resolver este problema.

La infertilidad secundaria es una realidad que afecta a muchas parejas que desean agrandar su familia. A pesar de haber tenido un hijo sin problemas, diversos factores como la edad materna, la reserva ovárica reducida o problemas de salud pueden interferir en la concepción de un segundo hijo.

Es fundamental buscar ayuda médica si después de 12 meses de intentos no se ha logrado el embarazo, barajando la posibilidad de someterse a diferentes técnicas de reproducción asistida.

En este contexto, hemos elaborado una guía con todos los procedimientos posibles para que tengáis una visión global sobre los métodos de fertilidad. En CER Santander, nuestro enfoque integrativo aborda cada caso con atención personalizada, ofreciendo soluciones de fertilidad adaptadas a las necesidades de cada pareja para superar la infertilidad secundaria y hacer realidad el sueño de formar una familia más grande.

No dudéis en contactar con nosotros, ya sea a través de nuestro formulario web o por redes sociales.

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