¿Por qué no hay embrión en el saco gestacional? Causas y soluciones

El embarazo anembrionario, también conocido como huevo huero, es una gestación en la cual se desarrolla el saco gestacional sin hacerlo el embrión o éste es reabsorbido y, por lo tanto, no llega a visualizarse ecográficamente. Es un problema relativamente frecuente.

El denominado embarazo anembrionario es un problema más frecuente de lo que se pueda pensar, pues es la causa de aproximadamente la mitad de los casos en los que el embarazo se interrumpe durante el primer trimestre (aborto bioquímico) se produce cuando el óvulo resulta fertilizado pero, tras implantarse en el útero, se desarrolla el saco gestacional pero sin que albergue un embrión en su interior.

En este artículo abordaremos qué es un embarazo anembrionario, sus síntomas, su diagnóstico y las opciones de tratamiento.

Comparación de un embarazo normal con un embarazo anembrionario.

¿Qué es el embarazo anembrionario?

Una gestación anembrionada, también conocido como huevo huero, es un tipo de embarazo en el cual se desarrolla un saco gestacional vacío, sin la existencia de un embrión en su interior. En palabras más simples: es como si fuera un embarazo sin bebé.

El embarazo anembrionario ocurre cuando, tras la fecundación del óvulo, se forma un saco gestacional sin embrión en su interior. Esta situación se produce cuando un óvulo fecundado por un espermatozoide se implanta en la cavidad uterina, pero no se desarrolla el embrión.

La gestación se inicia tras la fecundación del óvulo, lo que genera un proceso de división celular que primero genera el saco gestacional, al que rodea lo que se denomina trofoblasto, a partir del cual se formará la placenta.

Tras la fecundación, es decir, tras la unión del espermatozoide con el óvulo, comienzan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del saco gestacional, rodeado de una “concha” o cubierta denominado trofoblasto (y que es el que dará lugar a la futura placenta). En el interior del saco gestacional se desarrollará el embrión.

En el caso del embarazo anembrionario se forma el saco gestacional con su cubierta trofoblástica. Pero no se visualiza el embrión, debido a que éste ha detenido su desarrollo en una etapa muy precoz, antes de alcanzar un milímetro de tamaño.

Desarrollo embrionario normal

Tras producirse la fecundación entre el óvulo y el espermatozoide se forma un embrión que multiplica sus células hasta llegar al estadio de blastocisto, el cual tiene una capa periférica de células que conforman el trofoectodermo, y un pequeño conglomerado de células llamada masa celular interna.

Una vez el blastocisto se ha implantado en el útero, el trofoectodermo dará lugar a la placenta, y la masa celular interna a los discos embrionarios que formarán el feto. Es el proceso conocido como gastrulación.

Desarrollo embrionario (Parte 1) - De la fecundación a la formación del Blastocisto.

Causas del embarazo anembrionario

Las causas de la gestación anembrionada son variadas y, en ocasiones, difíciles de identificar. La causa exacta de los embarazos anembrionarios es difícil de determinar.

Se puede llegar al embarazo anembrionario de diferentes formas, bien porque después de la fecundación se interrumpe la división celular o bien porque, a pesar de que continua la mitosis, se forman el saco gestacional y el trofoblasto pero no el embrión.

Normalmente, la causa principal de este tipo de embarazo es la presencia de alteraciones a nivel genético en los gametos, ya sea en el óvulo, en el espermatozoide o en ambos. Esto provoca que, pese a producirse la fecundación, el desarrollo embrionario se detenga.

La única causa bien identificada de aborto son las alteraciones genéticas, es decir, las anomalías cromosómicas del embrión. La incidencia de cariotipo fetal anormal es del 90% en embarazos anembrionados.

En el 80% de los casos, las causas del embarazo anembrionado son las alteraciones cromosómicas en el óvulo y/o espermatozoides, que generan un error en la codificación de la fecundación y la detención precoz del desarrollo embrionario.

Otra de las causas es la división anómala del embrión después de la fecundación.

A continuación, se detallan algunas de las causas más comunes:

  • Alteraciones cromosómicas: La causa más frecuente de un embarazo anembrionado son las anomalías cromosómicas o genéticas que ocurren en el momento de la fecundación. Estos errores pueden estar presentes en el óvulo o en el espermatozoide y pueden llevar a la detención del desarrollo embrionario. Algunas de las alteraciones cromosómicas más comunes incluyen las trisomías, monosomías o poliploidías.
  • Alteraciones hormonales: Los desequilibrios hormonales también pueden jugar un papel crucial en la aparición de una gestación anembrionada, y es que las hormonas son esenciales para la correcta implantación y desarrollo del embrión. Un desequilibrio hormonal puede afectar a la capacidad del embrión para desarrollarse adecuadamente o también puede impedir que el útero proporcione un entorno adecuado para su desarrollo.
  • Edad: A medida que las mujeres envejecen, la calidad de sus óvulos tiende a disminuir, lo que aumenta la probabilidad de problemas genéticos y, en consecuencia, de sufrir un embarazo anembrionado.
  • Implantación deficiente: Otra causa potencial del embarazo anembrionado es una alteración en la implantación del óvulo fecundado en el útero.

¿Cómo se detecta? Síntomas y diagnóstico

La detección de una gestación anembrionada generalmente se realiza durante las primeras etapas del embarazo, casi siempre en el primer trimestre.

Al inicio de la gestación pueden estar presentes los síntomas típicos del embarazo: ausencia de la menstruación, prueba de gestación positiva, aumento de la sensibilidad mamaria, náuseas, etc. Una de sus particularidades es que el cuerpo de la mujer puede no reconocer la falta de desarrollo embrionario de inmediato.

En etapas tempranas de la gestación, mediante la realización de una ecografía, en la actualidad, podemos detectar estos embarazos anembrionarios, incluso antes de que se produzca el sangrado vaginal. Precisamente, cuando la mujer se ha sometido a un procedimiento de reproducción asistida, el diagnóstico del embarazo anembrionario se puede obtener con la realización de una ecografía transvaginal transcurridas las primeras seis o siete semanas desde el momento de la implantación. En ella se observa un saco gestacional que alcanza un tamaño de dos centímetros pero en cuyo interior no se aprecia la existencia de un embrión.

A pesar de la ausencia de un embrión en desarrollo, el cuerpo de una mujer puede continuar mostrando signos de embarazo debido a la presencia del saco gestacional y a la producción de hCG. Estos síntomas pueden incluir la falta de menstruación, náuseas, sensibilidad y cansancio. Sin embargo, con el tiempo, si el cuerpo detecta que no hay un embrión en desarrollo, estos síntomas pueden disminuir.

Sin embargo, estos síntomas pueden desaparecer repentinamente, cuando el embrión deja de crecer y los niveles hormonales disminuyen.

Los principales síntomas por los que se suele consultar son el sangrado vaginal y/o dolor leve tipo calambre. Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de embarazo como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos.

Previamente, todas las pruebas de embarazo han sido positivas y se han presentado los síntomas propios de la gestación, como es el caso de las náuseas o el aumento de la sensibilidad de las mamas, aunque estos se han ido diluyendo con el tiempo. Posteriormente se producen los signos de aborto: surge un dolor pélvico y se inicia un leve sangrado vaginal que aumenta con el paso del tiempo.

El sangrado y el dolor abdominal durante el primer trimestre de embarazo son bastante comunes. Mediante exploración física se puede observar la presencia o no de restos de sangra o coágulos en el canal vaginal.

  • Ecografía transvaginal: Este tipo de ecografía permite obtener imágenes detalladas del interior del útero. Durante la ecografía el ginecólogo buscará el saco gestacional. En un embarazo normal, el embrión debería ser visible en el interior del saco gestacional a partir de las 6-7 semanas de gestación. Mediante ecografía transvaginal, podemos detectar el embrión tan pronto como a las 6 semanas de gestación.
  • Análisis de los niveles de hCG: La hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) es una hormona producida durante el embarazo que se puede medir a través de análisis de sangre y orina. En un embarazo evolutivo normal, los niveles de hCG aumentan de manera constante durante el primer trimestre. Sin embargo, en una gestación anembrionada, los niveles de hCG pueden no aumentar tal y como se esperaría. En el embarazo anembrionado, el test beta HCG da positivo porque esta hormona es producida por las capas celulares del saco gestacional, aunque no haya embrión.
  • Historial médico y exploración física: Factores como antecedentes de abortos espontáneos, edad materna avanzada, y problemas de salud subyacentes pueden aumentar la sospecha de una gestación anembrionada.

Ecografía transvaginal mostrando un saco gestacional vacío.

¿Cuándo se detecta?

El diagnóstico se realiza por ecografía, donde se observa el saco gestacional vacío. Ésta debe repetirse a la semana siguiente para confirmar si el embrión se ha formado o no, y si hay latido cardiaco.

El diagnóstico del embarazo puede realizarse en diferentes etapas. Si en ninguna de éstas se localiza el embrión, nos encontramos con un embarazo anembriónico:

  • El saco gestacional es la primera estructura que puede ser visible por ecografía transvaginal en la cuarta y quinta semana de gestación.
  • La vesícula vitelina es una estructura proveniente del embrión que se puede observar en el interior del saco gestacional por ecografía transvaginal 2-3 días después de visualizarse éste. La vesícula vitelina es la primera estructura que puede identificarse en el saco gestacional.
  • Entre la semana 7 y 12 de embarazo es posible escuchar el latido cardiaco del feto con una ecografía de ultrasonidos, también llamada eco-doppler.
  • Finalmente, la visualización de la vesícula vitelina por ecografía pélvica de ultrasonido confirma definitivamente que hay embarazo.

Además de la ecografía, se comprobará la ausencia de síntomas de embarazo y el nivel de las hormonas para realizar un diagnóstico definitivo. Si éste empieza a disminuir significa que el embarazo ha sido interrumpido.

El embarazo anembrionario puede diagnosticarse por medio de una ecografía, donde se observa un saco embrionario vacío o lleno de líquido, pero no se observa un embrión.

El diagnóstico de embarazo anembrionario se establecerá ante el hallazgo de un saco gestacional, rodeado por el trofoblasto, mayor de dos centímetros y en cuyo interior no se visualice un embrión. En caso de dudas respecto a la fecha de la última regla, es preferible repetir la ecografía a los 7-10 días, antes de precipitarnos en establecer el diagnóstico de huevo huero.

Tratamiento del embarazo anembrionario

Como la de cualquier tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. La mujer puede notar que los síntomas del embarazo disminuyen o desaparecen. Después se produce un sangrado vaginal que va aumentando de intensidad y que, cuando se acompaña de dolor pélvico, indica que la expulsión es inminente.

Tras el diagnóstico del embarazo anembrionado habrá que conseguir la expulsión vía vaginal de este embarazo no viable.

En algunos casos, el cuerpo expulsa el saco gestacional de manera espontánea sin necesidad de intervención médica.

Una vez realizado el diagnóstico, si no se expulsa naturalmente, se procederá a la evacuación uterina.

Una vez que se ha comprobado la ausencia de estructuras embrionarias, no tiene sentido que el saco gestacional vacío permanezca en el interior del útero de la mujer, pues las células degeneran y las sustancias tóxicas que producen pueden dar lugar a serias alteraciones en la salud. El aborto es, por tanto, la única solución posible para estas pacientes, con el consecuente estudio genético del producto extraído.

A continuación, se presentan las opciones de tratamiento disponibles:

  • Observación y espera: En determinados casos, el médico puede recomendar esperar para ver si el cuerpo es capaz de expulsar el saco gestacional por sí mismo. Este proceso puede llegar a demorarse durante varias semanas, y en todo este tiempo se realizará un seguimiento detallado para asegurar que no haya complicaciones.
  • Tratamiento médico: El uso de determinados medicamentos, siendo algunos de los más comunes el misoprostol y la mifepristona, puede facilitar la expulsión del saco gestacional. Se utilizan medicamentos para inducir la expulsión del tejido gestacional y evitar complicaciones. Tratamiento médico mediante la administración de misoprostol.
  • Cirugía: Si el tratamiento médico fracasa, o si se prefiere una resolución más inmediata, puede llevarse a cabo un legrado uterino. Este procedimiento quirúrgico consiste en raspar las paredes del útero para extraer y evacuar el saco gestacional. Mediante tratamiento médico o la realización de un legrado.

¿Qué esperar después de un embarazo anembrionario?

Si se presenta con una evolución normal, un aborto de estas características no tiene implicaciones reproductivas futuras.

El hecho de que se haya producido un embarazo anembrionario no implica necesariamente que pueda volver a ocurrir. El hecho de que el embarazo anembrionario se haya padecido una vez no significa que haya riesgo de que vuelva a ocurrir en el futuro, ni que la mujer presente problemas de fertilidad.

Si se ha producido en embarazo anembrionado, no significa que la mujer presente problemas de fertilidad porque la gran mayoría podrá conseguir un embarazo normal, pero aumenta el riesgo de un segundo aborto.

Un aborto de estas características, si se presenta con una evolución normal, no tiene implicaciones reproductivas futuras. La paciente podrá quedarse embarazada sin ningún problema tras recibir el tratamiento oportuno que requiera su caso concreto.

Sólo si se repite conviene realizar un estudio para tratar de determinar la causa que impide el desarrollo embrionario. En caso de que fuera recurrente y se repitiera varias veces de manera consecutiva, convendría llevar a cabo un estudio genético en la pareja para determinar la causa que impide el desarrollo embrionario.

Se recomienda mantener una salud general óptima y evitar el consumo de sustancias nocivas como el tabaco, el alcohol o las drogas. Si estás planeando un embarazo (tanto si has sufrido un embarazo anembrionario como si no) es importante llevar una alimentación saludable, realizar ejercicio físico adecuado y evitar el tabaco y el alcohol.

En caso de que se sucedan dos o más abortos consecutivos, es aconsejable realizar un estudio para diagnosticar cual es el problema que impide la evolución normal de la gestación. El haber presentado un aborto previo aumenta el riesgo de un segundo aborto, independientemente de la edad materna.

Impacto emocional

Un embarazo anembrionario acaba en un aborto espontáneo, lo cual puede tener un impacto emocional significativo. Muchas mujeres no hablan de sus pérdidas gestacionales. Sin embargo, todas lo experimentan con un mayor o menor grado de ansiedad y estrés. El embarazo anembrionario tiene un impacto emocional que no debe subestimarse.

Es posible que la mujer no sepa que ha tenido un embarazo anembrionado, ya que se produce el aborto, pero puede confundirse con la menstruación.

Sobre todo, es importante recordar que es un proceso de “control de calidad” natural, en el cual el propio cuerpo detecta problemas como malformaciones o anomalías genéticas y que no significa que no podamos tener un embarazo saludable más adelante.

Si estás embarazada, o crees que puedes estarlo, debes acudir al médico si experimentas cualquier cambio inusual.

Aspecto Descripción
Definición Saco gestacional se desarrolla sin embrión.
Causas Anomalías cromosómicas, desequilibrios hormonales, edad materna avanzada, problemas de implantación.
Síntomas Similares a un embarazo normal al principio, luego disminuyen o aparecen sangrado y dolor.
Diagnóstico Ecografía transvaginal y análisis de niveles de hCG.
Tratamiento Observación y espera, tratamiento médico con medicamentos, o cirugía (legrado).
Posibilidad de repetición No implica necesariamente que vuelva a ocurrir.

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