El Trastorno del Espectro Autista (TEA) engloba un conjunto de trastornos del neurodesarrollo caracterizados por déficits en la comunicación y las interacciones sociales, así como intereses y comportamientos restringidos y repetitivos, o dificultades o discapacidades en el lenguaje. En los últimos cuarenta años la prevalencia de los trastornos del espectro del autismo se ha incrementado significativamente, situándose en la actualidad en 1 caso por cada 100 nacimientos (Autismo Europa, 2012), lo que cifraría en más de 450.000 el número de personas con TEA en España. No obstante, el número de personas afectadas por este tipo de trastorno sería superior al millón si se considera el profundo impacto que produce en el sistema familiar en el que se desarrolla la persona, repercutiendo por lo tanto en cada uno de sus miembros.
De acuerdo con las cifras proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente uno de cada 100 niños ha sido diagnosticado con autismo. Al respecto, según un informe de los Centros de Control de Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), para el año 2023 se han determinado trastornos del espectro autista en 1 de cada 36 niños (2,8 %), en edades cercanas a los 8 años. También se piensa que estas cifras no son tan fieles o exactas.
En relación a la diferencia de prevalencia entre hombres y mujeres, se registran cuatro varones por cada mujer. Al respecto, podría ser que las mujeres tengan más plasticidad cerebral y necesiten una agresión genética más invasiva, pero aún no hay un estudio concluyente. Sobre el incremento de la prevalencia en general, que en Estados Unidos ha llegado a situarse en 1 de cada 88 niños, la mejora en el diagnóstico y la especialización de los profesionales no explicaría por sí sola este aumento. Existen factores genéticos, biológicos y ambientales que impactan en las familias, en la vida social y escolar de los niños/as.
En definitiva, el Trastorno del Espectro Autista es una condición compleja y diversa que requiere comprensión, aceptación, intervención y apoyo.
Causas Genéticas del Autismo
Las causas del autismo son mayoritariamente genéticas, así, la mayor parte del riesgo de sufrir TEA viene determinado por variantes genéticas en nuestro genoma. Sin embargo, los factores ambientales pueden también influir en la aparición del trastorno.
El caso del trastorno del espectro autista (TEA) es especial, puesto que sus causas genéticas se han estudiado durante años y la investigación se encuentra en un estado más avanzado que en otros trastornos psiquiátricos. Hace ya muchos años que se han correlacionado varias microdeleciones y microduplicaciones en el genoma con la incidencia de autismo. En los últimos años, los estudios y la mejor tecnología en diagnóstico genético nos han permitido relacionar más de un millar de genes que pueden incrementar el riesgo de desarrollar este trastorno.
En genética se conocen al menos 200 genes implicados, pero podrían llegar a ser unos 2000 porque existe mucha interacción entre ellos y se están descubriendo múltiples mutaciones que todavía no se han descrito. Así, un solo gen no podría explicar la causa el autismo.
Aunque existen condiciones asociadas con el autismo derivadas de mutaciones en un solo gen, como los síndromes de X frágil y Rett, se han identificado unos 100 genes diferentes que podrían estar asociados. Por tanto, en la actualidad resulta difícil ofrecer un consejo genético a las familias que ya tienen algún miembro con autismo y se están planteando tener un hijo/a.
También es común que progenitores, hermanos u otros familiares cercanos de personas con autismo compartan ciertos rasgos genéticos y conductuales del autismo sin llegar a presentarlo plenamente. Por último, la genética también podría explicar por qué los niños tienen más probabilidades que las niñas de tener autismo. Por todo ello, se hace imprescindible seguir promoviendo la investigación para avanzar en el conocimiento sobre el origen del trastorno del espectro del autismo, como los estudios de seguimiento de bebés en riesgo de presentar TEA.
Esta gran variabilidad puede ser consecuencia de la interacción entre los distintos genes y diferentes factores ambientales. Se ha demostrado que determinadas variantes genéticas causan autismo, al menos en algunos casos. Sin embargo, es difícil relacionar un gen o una alteración genética concreta con unas características y síntomas determinados en cada caso.
Factores Ambientales y Otros Factores Asociados
Como se mencionó al inicio, este trastorno está relacionado con el desarrollo del cerebro, afectando el modo como se comunican las neuronas. A su vez, dicha situación puede asociarse con otras causas:
- Síndrome del cromosoma X frágil (SXF): un trastorno genético debido a la mutación del gen FMR, ubicado en el cromosoma X, ocasionando un déficit en la producción de ciertas proteínas.
- Infecciones virales: un estudio realizado en Suecia señala que padecer una infección viral durante el embarazo puede incidir en lesiones del sistema nervioso central, lo que aumenta el riesgo de que el niño desarrolle autismo.
- Medicamentos: se piensa que algunos medicamentos administrados durante el embarazo también pueden ser una posible causa del autismo.
Aparte de lo ya mencionado, se considera que hay otros factores asociados con una mayor posibilidad de desarrollar autismo.
Las investigaciones realizadas a lo largo de los últimos años han permitido descartar las vacunas como causa de autismo, ya sea contra el sarampión, las paperas o la rubéola.
Actualmente, persisten algunos mitos con respecto a cuáles son las causas del autismo. Y si bien la ciencia no lo ha podido determinar con exactitud, se han identificado algunos factores asociados, presentes tanto en las personas con esta condición como en sus familiares.
Los Trastornos del Espectro del Autismo no son una enfermedad curable ni son trastornos adquiridos tras el parto (por ejemplo a través de determinados alimentos o vacunas, etc.). Por el contrario, gracias al aval que nos aportan las investigaciones científicas, sabemos que los TEA son trastornos que tienen una base neurobiológica.
Estudios científicos sobre este tema indican que la edad de los progenitores interviene en cuanto a la posible afectación del material genético. Así mismo, otras investigaciones aseguran que los niños/as cuyo hermano/a mayor presenta autismo tienen un 7% de probabilidades de desarrollar también este trastorno, cuando el riesgo de la población general es únicamente de un 1%, siendo también el riesgo menor si este hermano/a mayor con Autismo es medio hermano.
Causas del autismo infantil
Diagnóstico Genético del Autismo
Hoy en día, podemos ofrecer diagnósticos genéticos de autismo de forma asistencial y rutinaria: aparte de las diversas ventajas que ofrece el diagnóstico de TEA en sí, la probabilidad de detectar una o más mutaciones asociadas de forma clara al autismo ha aumentado en los últimos años del 15-20% a un 30-40%. El principal propósito del test es saber la causa y, por lo tanto, el porqué del trastorno.
Este test va dirigido a pacientes diagnosticados de trastorno del espectro autista.
Sin embargo, y pese a los beneficios del diagnóstico genético, muchos pacientes diagnosticados de autismo no llegan a la consulta del genetista. El principal obstáculo hoy en día sigue siendo la falta de información: todavía pocos pacientes o familiares son conscientes de las posibilidades que ofrecen este tipo de estudios. La mayoría de las personas autistas y sus familias no están informadas: en los Estados Unidos, aproximadamente a uno de cada tres niños con autismo se le ofrecen pruebas genéticas. (Los números evaluados son más altos en algunos países, como Francia y el Reino Unido, y más bajos en otros, como Austria y la mayoría de los países con escasos recursos) Una encuesta de 108 pediatras en Utah encontró que el 70% nunca había pedido pruebas genéticas para el autismo.
El diagnóstico directo y preciso ofrece al paciente y a sus familiares una explicación para su trastorno, que puede permitirles obtener cierta paz al descartar otras causa como deficiencias en el cuidado o la educación de los niños.
Otra función importante del diagnóstico genético del autismo es ayudar a las familias a tomar decisiones reproductivas cuando el trastorno de su hijo tiene causas genéticas, pues el riesgo de recurrencia es mucho mayor y en la actualidad se conoce mucho mejor.
Tipos de Pruebas Genéticas
- Array: Identifica variantes de tipo deleción o duplicaciones de pequeño tamaño, que no se pueden identificar en un cariotipo.
- Test de Portadores: Estudio en el paciente de las enfermedades denominadas autosómicas recesivas previamente a empezar el tratamiento. El resultado del test revela si el individuo es afecto o portador. En caso de ser afecto el paciente ya lo sabría porque son enfermedades de determinada gravedad. Sin embargo, lo que nos interesa es la condición de portador. Un individuo portador de una enfermedad recesiva no expresa síntomas, pero tiene un riesgo del 25% de trasmitirla a su descendencia en caso de que comparta la misma mutación en el mismo gen que su pareja reproductiva. Para ello realizamos un matching genético entre ambos progenitores que reduce al máximo este riesgo. En mujeres y donantes femeninas también estudiamos las Enfermedades ligadas al cromosoma X.
- Test genético preimplantacional de enfermedades monogénicas o TGP-M. Este estudio se realiza en los embriones generados, para evitar la trasmisión de enfermedades monogénicas (un gen) dominantes o recesivas a la descendencia. Evitamos la transmisión de una enfermedad familiar producida por un gen conocido. Por ejemplo, una pareja que sabe que ambos son portadores de la misma enfermedad recesiva serían candidatos a este estudio. También si la pareja conoce casos en su familia de enfermedades autosómicas dominantes en otros miembros de su familia.
- Test genético preimplantacional para evitar enfermedades asociadas a alteraciones cromosómicas o TGP-A. En este caso también realizamos el estudio directamente en los embriones.
- Test Prenatal No Invasivo: este estudio se lleva a cabo a partir de las 10 semanas de gestación. Estudia las alteraciones cromosómicas en el ADN fetal circulante en el torrente sanguíneo de la madre.
Tratamiento y Pronóstico del Autismo
Aunque no existe cura para el autismo, algunas mutaciones están asociadas a diferentes problemas clínicos, como epilepsia o trastornos renales, mientras que otras no lo están. En este sentido, conocer la mutación específica puede permitir a familiares y profesionales sanitarios realizar un seguimiento más concreto de estas comorbilidades, o incluso, poner medidas para prevenirlas. Este beneficio puede aumentar considerablemente en función de las copatologías del paciente, como la obesidad.
La identificación de autismos con orígenes genéticos comunes también ha permitido, especialmente en Estados Unidos, generar redes de soporte específicas entre pacientes o familiares de pacientes con formas de autismo genéticamente similares.
Por último, cabe mencionar la importancia de la farmacogenética en el tratamiento del autismo. Aunque no existe un tratamiento para este trastorno, muchos pacientes con TEA reciben tratamientos psiquiátricos (antidepresivos, benzodiazepinas, antipsicóticos, etc.) para regular su comportamiento o determinadas comorbilidades (como trastornos gastrointestinales, dolor o fatiga). En Estados Unidos, por ejemplo, uno de cada tres pacientes con TEA recibe tratamiento psicotrópico, y este tratamiento se suministra sin tener en cuenta la genética del paciente. Sin embargo, hoy sabemos que la respuesta diferente de los pacientes autistas a algunos de estos fármacos se regula por un grupo de genes, cuyas diferentes variantes dan lugar a distintas velocidades de absorción de estos medicamentos en los pacientes con TEA. Por ejemplo, la amitriptilina, un antidepresivo tricíclico se regula mediante dos enzimas codificadas por los genes CYP2D6 y CYP2C19.
El pronóstico del TEA varía ampliamente dependiendo de factores como la severidad de los síntomas, la presencia de discapacidad intelectual, el desarrollo del lenguaje y la intervención temprana.
Avances Clave en la Investigación del Autismo Idiopático
El 80 % de las personas con un trastorno del espectro autista no tienen una causa conocida que explique su condición. En estos casos, en los que se habla de autismo idiopático, no se encuentra ninguna mutación clave que pueda ser la responsable. En 2018, un equipo de investigadores con participación del IRB Barcelona encontró una relación con alteraciones en una proteína llamada CPEB4, pero el mecanismo permanecía desconocido. Ahora lo han descifrado y lo publican en la revista Nature.
Según el centro, se trataría de un “avance clave en el autismo” que “podría explicar por qué algunas personas desarrollan autismo sin una mutación genética” y “permite vislumbrar un posible enfoque terapéutico con nuevas terapias”.
La proteína CPEB4 forma en las neuronas una especie de “gotas” que permiten almacenar instrucciones para fabricar otras muchas. Sin embargo, en personas con autismo se pierde una pequeña parte de ella. “Es lo que llamamos un microexón”, explicó Méndez. En este caso son apenas “ocho aminoácidos en una proteína que tiene cientos de ellos, es decir, una parte muy muy pequeña”. En 2018 comprobaron lo siguiente: “Si generábamos un ratón sin esos ocho aminoácidos, desarrollaba todas las manifestaciones del espectro autista”, recordó el investigador.
En personas sin autismo, “cuando la neurona es estimulada, los condensados se diluyen de forma reversible, permitiendo la expresión”, señaló Salvatella. Sin embargo, cuando falta los ocho aminoácidos, las gotas permanecen sin diluirse formando agregados irreversibles, y con ello “cientos de genes, muchos de los cuales están implicados en el autismo, no se activan. Esto hace que la neurona no funcione correctamente y se produzcan alteraciones en el neurodesarrollo que al final conducen a un trastorno del espectro autista. Es decir, no hay una mutación concreta en un gen, sino una regulación incorrecta de cientos de ellos.
Según Méndez, “casi todas las personas con autismo idiopático estudiadas tenían algún grado de pérdida del microexón. La asociación era estadísticamente significativa y muy llamativa, pero no tenemos información sobre la relación entre el grado de pérdida y las manifestaciones. Tampoco están claros los factores que podrían aumentar el riesgo. “Lo que parece es que se produce durante el desarrollo embrionario en respuesta a distintos tipos de estrés”, comentó el investigador.
“Haber comprendido el mecanismo molecular por el que puede desarrollarse autismo en ausencia de mutaciones nos pone sobre la mesa la posibilidad de evitar la formación [irreversible] de esos agregados”, afirmó Salvatella. “En este estudio demostramos que, como mínimo, es posible. Y, obviamente, vamos a trabajar en ello”, anunció. “Lo que hemos conseguido”, añadió Méndez, “es añadir esos ocho aminoácidos y conseguir que las gotitas vuelvan a hacerse líquidas. Lo hemos hecho en el tubo de ensayo, pero luego habrá que demostrar que funciona en neuronas, luego en el ratón y de ahí ya iríamos a humanos.
Para Raúl Méndez, “es el típico proyecto que surge en la máquina de café, de la cercanía multidisciplinar mientras se comentan los experimentos. Es un trabajo que viene de la máquina de café del IRB”. La continuación del proyecto y la búsqueda de una mejor comprensión y de posibles tratamientos implicará consorcios de gran tamaño y financiación, reconocieron ambos investigadores.
Según Salvatella, “ahora mismo estamos al principio del principio. Tenemos una prueba de concepto, que es importante, pero no es más que eso.
