¿Por Qué la Leche Materna Sale Transparente? Composición y Variaciones

La leche materna es el alimento ideal para los bebés, adaptándose a sus necesidades en cada etapa de su desarrollo. Su composición varía, y una de las preguntas más frecuentes entre las madres es si su bebé está recibiendo la "leche del principio" o la "leche del final". Hoy, exploraremos este tema y otros aspectos importantes sobre la composición y el color de la leche materna.

La Leche Materna: Un Alimento en Constante Evolución

La leche materna es un líquido vivo que cambia su composición según las necesidades del bebé. No siempre es del mismo color, y esta variación puede deberse a causas fisiológicas, dietéticas o patológicas.

La leche materna es el único alimento que experimenta variaciones en su composición. Y uno de los componentes que más varía es la grasa. Para entendernos, podemos imaginar que las moléculas de grasa de la leche son muy pesadas, y avanzan lentamente pegadas a las conductos para llegar al pezón. Esto hace que se necesite un rato para que por fin lleguen al bebé.

El pecho es opaco, no nos permite ver su contenido. El único que sabe qué está tomando en cada momento es el bebé. Por tanto, nosotras no vamos a saber qué está tomando pero podemos estar seguras de que él sí lo sabe.

En resumen, lo de la leche del principio y la leche del final ha sido una complicación más añadida para las madres lactantes, un tema que ha preocupado a muchas madres de manera innecesaria.

¿Leche del Principio o Leche del Final?

Una preocupación común es saber cuándo el bebé está tomando la leche del principio (más acuosa y rica en lactosa) o la leche del final (más rica en grasa y calorías).

Asesoras de lactancia, comadronas, IBCLC… hemos insistido y repetido hasta la saciedad −y durante años− la importancia de que el bebé llegue a tomar la leche del final del pecho. Nos hemos empeñado en repetir que era importante que los bebés llegaran a la leche del final y quizá habría sido más simple hablar de la importancia de la lactancia a demanda y sin restricciones durante la toma. No podemos saber qué está tomando en cada momento.

El pecho es mágico y si se permite que el bebé mame a libre demanda, conseguirá adaptarlo perfectamente a sus necesidades en cada momento.

Tienes dos pechos y sólo debes saber que con un pecho por toma, durante los primeros meses, los bebés tienen de sobras para alimentarse. Así pues, deja que elija el menú, deja que decida cuándo y cuánto quiere mamar. Deja que sea él el que se suelte y diga basta. Confía en tu cuerpo.

Tu cuerpo y tu bebé estáis intensamente conectados y a partir de la demanda de tu bebé, tu cuerpo reaccionará fabricando una leche óptima en cada momento.

Por tanto, nosotras no vamos a saber qué está tomando pero podemos estar seguras de que él sí lo sabe.

Variaciones de Color en la Leche Materna

Seguro que si te preguntan de qué color es la leche materna, tu primera respuesta sea que es blanca. A lo mejor te lanzas y dices que puede ser amarillenta. Pero… ¿azul?, ¿marrón?, ¿verde?

Y si, puede tomar tonalidades tan variadas como marrón, rosácea, azulada e incluso verdosa.

Aquí hay una tabla que resume las posibles variaciones de color y sus causas:

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Color Causa Descripción
Blanco Leche madura Color común durante la primera mitad de la toma, rica en agua y sustancias hidrosolubles.
Amarillo Calostro Primera leche después del parto, espesa y rica en nutrientes.
Marrón Síndrome de las tuberías oxidadas Ocurre en los primeros días tras el nacimiento debido al aumento de la circulación sanguínea en los conductos galactóforos.
Rojo Grietas en el pezón Sangrado leve debido a grietas, no es perjudicial para el bebé.
Verdosa Dieta Consumo excesivo de verduras de hoja verde, suplementos de algas o bebidas isotónicas.
Negra Medicamentos Algunos medicamentos, como la minociclina, pueden teñir la leche de color negro.

Marrón: Cuando la leche materna toma este color recibe el nombre de síndrome de las tuberías oxidadas. Esto pasa en los primeros días tras el nacimiento del bebé y tiene una causa fisiológica. En los días justo antes del parto aumenta la circulación sanguínea en los conductos galactóforos.

Amarilla: La primera leche tras el parto recibe el nombre de calostro. También se le conoce como “oro líquido” debido al color amarillo que tiene y, sobre todo, a la gran cantidad de nutrientes que tiene. Es una leche espesa y escasa. También puede aparecer hacia la segunda mitad de las tomas, cuando la leche es más grasa y densa y suele tener un color blanco o amarillo.

Este color se produce cuando la madre tiene grietas en el pezón o con lesiones más profundas y severas, como una mastitis. A pesar de que el aspecto puede asustar un poco, al bebé no le pasa nada por tomar esta leche.

Verdosa: Puede aparecer por causas dietéticas si se toma una cantidad excesiva de verduras de hoja verde, suplementos de algas o bebidas isotónicas. También los suplementos de vitaminas pueden provocar esta tonalidad.

Negra: Hay algunos medicamentos, como la minociclina (fármaco para el acné) que pueden teñir la leche materna de color negro. En caso de duda, es siempre preferible consultar al especialista, para que valore si las causas del cambio de color son fisiológicas, dietéticas o si puede deberse a causas patológicas que haya que tratar. Igualmente, antes de tomar cualquier medicamento, complejo vitamínico o producto que genere dudas, hay que informar al especialista de que se está amamantando.

Composición de la Leche Materna

El calostro es la primera leche (a no ser que haya sido un parto prematuro en cuyo caso se produce la leche pretérmino). Se trata de un líquido denso, cremoso y de color amarillento, que el pecho materno produce antes de la subida de la leche. Esta, generalmente, tiene efecto pasados unos tres días después del parto. Este oro líquido de la maternidad es fundamental para los pequeños ya que contiene todos los nutrientes necesarios para sus primeros días de vida y contribuye a aumentar las defensas inmunitarias del neonato.

Características del calostro: Las más evidentes apreciables a simple vista son el color y la consistencia. El calostro es visiblemente diferente a la leche madura. Pero el rasgo más distintivo del calostro es su composición única, que le hace parecerse mucho a la sangre.

El color del calostro: Al principio, el calostro tiene un color muy pálido pero, después, va adquiriendo un tono amarillento, cada vez más intenso. Sin embargo, con el paso de los días, la leche se aclara, hasta llegar al color blanco, aunque no llega a ser del mismo color que la leche de vaca.

El aspecto: El calostro es más denso que la leche materna ya que es rico en proteínas, y más transparente, porque es más aceitoso y rico en grasas. Esto es debido a que está adaptado a las necesidades de alimentación inmediatas del pequeño y cuenta con todos los nutrientes adecuados para el desarrollo físico y mental del bebé.

Su sabor: El calostro tiene el mismo sabor que el líquido amniótico por lo que aporta una sensación de tranquilidad y seguridad muy importante para facilitar la transición del recién nacido durante esos primero días de vida. Como está acostumbrado a probarlo en el período fetal, percibe que existe una continuidad entre lo que probaba en la barriga y la nueva vida que le aguarda.

Dado que el calostro está muy concentrado, es espeso y pegajoso. Puede tener un tono naranja, amarillo, transparente o blanco. Lo más común es que sea amarillo porque contiene betacaroteno (es decir, el pigmento que da color a alimentos como las zanahorias). Si tu calostro es algo acuoso, no te preocupes, ya que es diferente en cada mujer.

Composición del calostro: La principal misión del calostro es aportar una gran cantidad de energía y defensas al bebé, ya que es su primer alimento. El calostro está compuesto por:

  • Inmunoglobulinas.
  • Grasa.
  • Proteínas como la lactoferrina.
  • Hidratos de carbono.
  • Vitaminas.
  • Agua.

La leche materna es líquida; mientras que el calostro es denso y tiene una consistencia pegajosa. El calostro es, por tanto, un líquido mucho más concentrado.

El calostro también tiene muchas más proteínas que la leche madura, que tienen una importante tarea de protección, nutrición y, además, controlan los niveles de azúcar en sangre del bebé. La lactoferrina es una proteína presente en el calostro, con actividad antibacteriana y antifúngica. Entre la composición del calostro se encuentran inmunoglobulinas (Ig), por lo que ayuda a formar el sistema inmune del bebé. El tipo más abundante de Ig en el calostro y la leche materna es la IgA. Además, el calostro tiene un alto contenido en lactoferrina. En ambos casos, estas sustancias ayudan a luchar contra infecciones.

El calostro proporciona un consistente aporte de inmunoglobulinas A, importantes factores protectores que el organismo no es capaz de producir hasta el tercer mes de vida. Por un lado, combate las infecciones, ya que está compuesto hasta en dos terceras partes de glóbulos blancos. También tiene una importante función a la hora de fortalecer el intestino y sus paredes, puesto que cuenta con un anticuerpo crucial que se denomina sIgA. Otros componentes del calostro y que tiene una función imprescindible para la primera alimentación de tu pequeño, son los minerales y vitaminas.

Beneficios del Calostro Materno

El calostro contiene un alto contenido en proteínas y nutrientes, por lo que es fundamental para el bebé. Además, su contenido es fácil de digerir y ayuda a crear el sistema inmunitario.

Las cantidades siempre son mínimas y perfectamente adaptadas a la capacidad estomacal del bebé. A medida que el bebé ingiere el calostro, este va tapizando su mucosa intestinal y le protege de infecciones. El calostro, además, evita la adherencia de patógenos y reviste la mucosa gástrica de una capa protectora que evita que las bacterias puedan penetrar en ella. El calostro está lleno de células vivas que trabajan para proteger al recién nacido. Estas células transmiten información inmunológica de madre a hijo por lo que ofrecen una protección tanto a corto plazo como en la edad adulta.

Etapas de la Leche Materna

Con el paso de los días y las semanas, la leche varía su composición.

  • Primeros días: tras su nacimiento, el bebé tomará una leche amarillenta y espesa de fácil digestión. Se trata del calostro, una leche que la madre produce desde el 2.º trimestre de embarazo. Rico en proteínas y anticuerpos, el calostro es el alimento ideal para el recién nacido. Además, le ayuda a evacuar las primeras heces (o meconio). Debe darse sin limitación, lo antes posible. No te preocupes por la poca cantidad de calostro producida (entre 20 y 40 ml por toma): corresponde con las necesidades del bebé tras el nacimiento.
  • 3.º / 14.º día: el calostro deja paso a la "leche de transición". Fluida y anaranjada, tiene menos proteínas, pero gana en lactosa (azúcar), grasas y calcio. Corresponde a lo que comúnmente se conoce como "la subida de la leche", que implica una producción más abundante. ¿Cómo se la reconoce? Notarás una sensación de calor y congestión en el pecho, incluso como un crujido. Importante: cuanto más des el pecho, más leche producirás.
  • Al cabo de dos semanas: la leche se hace "madura". De color blanquiazul y ligeramente translúcida, contiene lo indispensable para el crecimiento del bebé: agua, proteínas, hidratos de carbono (un 90% de los cuales lactosa para el desarrollo del cerebro), grasas (ácidos grasos esenciales), sales minerales (calcio, hierro, fósforo...) y todo tipo de vitaminas. Se recomienda un suplemento de vitamina D (durante el embarazo) y de vitamina K (tras el parto). Consúltalo con el médico de cabecera o el ginecólogo.

La leche materna no sólo cambia de color y consistencia con el paso de las semanas, sino que también lo hace a diario según el momento del día. ¡Cambia incluso en el transcurso de una misma toma!

De esta manera, por la mañana la leche posee más cantidad de lactosa. A mediodía, sube el nivel de grasas, y por la noche prevalecen las proteínas. Estas modificaciones abogan por una lactancia a demanda en términos de frecuencia y duración, de modo que tu hijo reciba toda la variedad nutricional necesaria para su crecimiento.

Durante la toma, la leche se adapta también a las exigencias del bebé. Al principio, el líquido es prácticamente transparente. Particularmente rico en agua y azúcar, calma el hambre y la sed. A medida que avanza la succión, la leche se hace más densa e incluye más grasas y proteínas para aportarle la energía que le ayuda a crecer bien. Hacia el final de la toma, el nivel de grasas se multiplica por cuatro para saciar al pequeño glotón. Gracias a esta sensación de saciedad, el niño aprenderá a regular su apetito. De ahí la importancia de dejarle tomar el pecho hasta que lo suelte, señal de que es hora de pasar al otro o simplemente de dar por finalizada la toma.

Recomendaciones Finales

La lactancia materna es el mejor alimento que le podemos dar a nuestros hijos, de forma exclusiva, desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida, y con alimentación complementaria hasta los 2 años o más. La lactancia materna tiene que ser a demanda.

La leche materna siempre es buena en una madre sana. No existen leches maternas de baja calidad o que sean aguadas o leches maternas malas. Los nutrientes de la leche materna son los mismos para todos, por lo tanto todas las leches maternas alimentan por igual, siempre que la mamá esté en buen estado de salud.

El mejor parámetro para saber si come lo suficiente o no, es el peso del bebé. Si tu bebé está ganando peso adecuadamente, no te preocupes.

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