Polaramine y el Embarazo: Riesgos y Consideraciones

El embarazo es una etapa crucial en la vida de una mujer, donde la salud tanto de la madre como del feto son de suma importancia. Durante este período, el uso de medicamentos, incluso los de venta libre como los antihistamínicos, debe ser cuidadosamente considerado y consultado con un profesional de la salud. Los antihistamínicos son los medicamentos más empleados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas. Se trata de un grupo de fármacos cuya característica común es la de inhibir los efectos de la histamina. La histamina es una sustancia química presente en todos los tejidos del organismo, fabricada y almacenada en células especializadas llamadas mastocitos y en un tipo de glóbulos blancos de la sangre llamados basófilos.

Para ello, la histamina actúa a través de cuatro tipos distintos de receptores, llamados H1, H2, H3 y H4. Los antihistamínicos propiamente dichos son los inhibidores específicos de los receptores H1, y el término antihistamínico se reserva, por consiguiente, para estos fármacos.

Los antihistamínicos se emplean, sobre todo, en el tratamiento sintomático de distintas enfermedades alérgicas, ya que muchos de sus síntomas (picor de ojos, goteo de nariz, picor de piel…) están causados por la acción de la histamina. Además, se han venido usando desde mediados del siglo XX en numerosas enfermedades y procesos, como: rinitis y conjuntivitis alérgicas y no alérgicas; urticarias agudas y crónicas; control del picor y del rascado de diversas causas dermatológicas (p. ej., picaduras, dermatitis) y no dermatológicas (p. ej., prurito metabólico); tratamiento sintomático de infecciones respiratorias catarrales y de la tos inespecífica; mareo del movimiento (cinetosis), náuseas y vértigos, y para el tratamiento menor del insomnio y de la anorexia (falta de apetito).

¿Qué es Polaramine?

Polaramine, cuyo principio activo es el maleato de dexclorfeniramina, es un antihistamínico utilizado para aliviar los síntomas de alergias como rinitis, conjuntivitis y urticaria. Actúa bloqueando la histamina, una sustancia que el cuerpo produce durante una reacción alérgica.

Riesgos de los Antihistamínicos durante el Embarazo

En general, es aconsejable evitar durante la gestación cualquier tipo de medicación que no sea imprescindible; el primer trimestre es especialmente importante, sobre todo hasta la octava semana de gestación.

El punto de partida de cualquier embarazada debe ser que cualquier medicamento puede afectar al feto y que se deben evitar si no son absolutamente imprescindibles, principalmente durante el primer trimestre. Si como hemos dicho, se trata de embarazos en los que es absolutamente necesario la administración de antihistamínicos para tratar a la futura mamá, siguiendo la clasificación de la FDA se administrarían los antihistamínicos H1 que se encuentran dentro de la categoria B y que normalmente se acepta su uso mientras no existan alternativas más seguras.

Los antihistamínicos se pueden administrar por vía oral (en comprimidos, jarabes o gotas), inyectable (intramuscular o intravenosa), o tópica (en crema, en colirio, en espray nasal o en gotas óticas). Los antihistamínicos se unen a los receptores H1 de la histamina, pero sin activarlos, solo manteniéndolos en su forma inactiva durante horas. Con ello se logra que la histamina no llegue a producir sus efectos sobre la piel (picor, habones o ronchas, etc.), ni en la mucosa respiratoria (lagrimeo, picor nasal y ocular, estornudos, destilación, etc.). Además, algunos antihistamínicos presentan también propiedades antiinflamatorias, inhibiendo la propia liberación de histamina por los mastocitos y frenan, hasta cierto punto, el desarrollo de las reacciones alérgicas.

Los antihistamínicos son un tratamiento sintomático; es decir, contrarrestan los síntomas de las enfermedades alérgicas, pero no se considera que “curen” la enfermedad. Por ello, parece lógico tomarlos “a demanda” en función de los síntomas alérgicos. Sin embargo, muchas enfermedades alérgicas, como la rinitis alérgica o la urticaria, pueden ser muy persistentes en el tiempo y beneficiarse del tratamiento continuo durante varios meses; además, las propiedades antiinflamatorias de los antihistamínicos pueden contribuir a la prevención de nuevos síntomas.

Clasificación de la FDA y Antihistamínicos

La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) clasifica los medicamentos según su riesgo durante el embarazo. Es crucial consultar esta clasificación y discutirla con el médico antes de tomar cualquier antihistamínico durante el embarazo.

  • Clase X: Estudios en animales o humanos han demostrado alteraciones fetales o existe evidencia del riesgo fetal.

Consideraciones Específicas sobre Polaramine durante el Embarazo

No hay estudios adecuados y bien controlados acerca de la utilización de dexclorfeniramina en mujeres embarazadas, por tanto, su seguridad no ha sido establecida. Se desconoce si maleato de dexclorfeniramina/metabolitos se excretan en la leche materna.

Advertencias y precauciones: Hable con su médico o farmacéutico antes de tomar POLARAMINE 2 mg anotados tableta. Este medicamento trata solamente las manifestaciones de su alergia. Es apropiado buscar el origen. Si los síntomas persisten o empeoran, consultar al médico. Este medicamento contiene lactosa. Su uso no está recomendado en pacientes con intolerancia a la galactosa, deficiencia de lactasa de Lapp o problemas de absorción de glucosa y galactosa (enfermedad hereditaria rara).

En caso de enfermedad a largo plazo del hígado o los riñones consulte a su médico para que pueda ajustar la dosis. De tomar este medicamento requiere recomendación médica, en las personas mayores: · propensos a estreñimiento, vértigo o somnolencia, · que tiene trastornos de la próstata; Informe a su médico antes de tomar este antihistamínico. Abstenerse de bebidas alcohólicas o medicamentos que contienen alcohol durante el período de tratamiento. EN CASO DE DUDA, NO DUDE EN su médico o farmacéutico.

Si usted está embarazada o amamantando, si piensa que está embarazada o planea quedar embarazada, consulte a su médico o farmacéutico antes de tomar este medicamento. Puede tomar este medicamento durante los dos primeros trimestres del embarazo. El uso durante el 3er trimestre se debe considerar si es necesario y limitado a un uso ocasional. Al final del embarazo, el abuso de este medicamento puede causar efectos adversos en el recién nacido. Este medicamento pasa a la leche materna. Por lo tanto, no se recomienda para las madres lactantes. Pregunte a su médico o farmacéutico antes de tomar cualquier medicamento.

Alternativas a Polaramine durante el Embarazo

Si es necesario el uso de antihistamínicos durante el embarazo, existen alternativas consideradas más seguras, como la loratadina y la cetirizina. Sin embargo, siempre se debe consultar al médico antes de cambiar o iniciar cualquier tratamiento.

Se consideran suficientemente seguros para ser utilizados durante el embarazo la dexclorfeniramina, la loratadina y la cetirizina.

Los antihistamínicos de segunda generación se encuentran en su mayor parte dentro de las categorías de riesgo bajo durante la gestación, de acuerdo con la documentación existente y la relación riesgo-beneficio conocida.

Afecciones Alérgicas Comunes durante el Embarazo

La alergia también afecta a las embarazadas aunque de una forma especial. Síntomas de rinoconjuntivitis, asma, alergia al polen o a los ácaros o incluso reacciones anafilácticas pueden hacer que el embarazo sea mucho más pesado de llevar.

Rinitis del Embarazo

Es una inflamación de la mucosa nasal sin infección ni causas alérgicas que se debe a la dilatación de los vasos sanguíneos y al aumento del volumen sanguíneo que ocurre durante el embarazo. Los síntomas son similares a los de la rinitis alérgica y afectan a un 20 o 30 % de las embarazadas. Suele comenzar en el primer trimestre, pero puede aparecer en cualquier momento del embarazo.

Asma durante el Embarazo

Durante el embarazo, los síntomas de asma pueden empeorar, mejorar o mantenerse sin cambios. Cuando el asma empeora durante el embarazo, los ataques de asma pueden producirse en cualquier momento, pero lo más frecuente es que ocurran entre las semanas 24 y 36. Las necesidades de oxígeno del feto son muy altas y la disminución o falta de oxígeno puede causar deterioro del crecimiento y de la supervivencia del feto. La mayoría de los medicamentos que se usan en el tratamiento del asma pueden utilizarse durante la gestación.

Los antihistamínicos de segunda generación son el tratamiento de elección en las rinitis y rinoconjuntivitis alérgicas. Se pueden administrar por vía oral (en comprimidos, jarabes o gotas), o tópica (en colirio o en espray nasal). Uso tópico: en la conjuntivitis alérgica, los colirios antihistamínicos tienen un rápido inicio de acción, de 3 a 15 minutos, y la ventaja ya comentada de un cierto efecto antiinflamatorio local. Uso sistémico: los antihistamínicos de segunda generación por vía oral alivian el picor nasal y ocular, el lagrimeo, los estornudos y el goteo nasal, aunque son menos eficaces sobre la congestión.

En la urticaria crónica (la que dura más de 6 semanas), el tratamiento de primera línea son los antihistamínicos no sedantes, inicialmente a dosis convencionales. Los antihistamínicos mejoran el picor y disminuyen el número, tamaño y duración de las ronchas (habones) que ocurren en la urticaria, tanto aguda como crónica.

Recomendaciones Finales

  • Consulta Médica: Antes de tomar cualquier antihistamínico durante el embarazo, es fundamental consultar con un médico para evaluar los riesgos y beneficios.
  • No Automedicación: Evitar la automedicación es crucial durante el embarazo.
  • Alternativas Seguras: Explorar alternativas más seguras bajo supervisión médica.

Desde LaFarmaOnline.com nos gusta remarcar lo de la automedicación porque existen medicamentos para tratar los síntomas de la alergia que se pueden vender sin receta, y que los puede comprar cualquier persona sin haber consultado con su médico, pero aunque esto sea legal, no quiere decir que vaya a ser inocuo para la embarazada ni para el feto.

Los estudios existentes de excreción en la leche materna sugieren que el lactante recibiría en torno al 0,1 % de la dosis administrada a la madre. A pesar de ello, los lactantes cuyas madres han sido tratadas con antihistamínicos clásicos pueden llegar a presentar irritabilidad o somnolencia.

Amamantar es una buena manera de aumentar el sistema inmunológico del bebé. Dar de mamar siempre es útil y recomendable.

38. La alergia y el embarazo. Dr. Pedro Ojeda Fernández

Tabla 1: Antihistamínicos de Segunda Generación Disponibles por Vía Oral

Antihistamínico
Bilastina
Cetirizina
Desloratadina
Ebastina
Fexofenadina
Levocetirizina
Loratadina
Mequitazina
Mizolastina
Rupatadina

Aunque hay casi medio centenar de antihistamínicos comercializados, que comparten una eficacia más o menos similar sobre los síntomas alérgicos. No obstante, se trata de un grupo muy heterogéneo de medicamentos, con farmacología, metabolismo, efectos secundarios y perfil de interacciones distintos.

Los antihistamínicos clásicos o de primera generación se usan en las rinoconjuntivitis alérgicas, las urticarias, el control del picor, la tos catarral, las náuseas, el tratamiento y prevención del mareo del movimiento, el insomnio y otras indicaciones. Son fármacos que penetran bien en el SNC y son poco selectivos en sus acciones. Por todo ello, causan sedación, somnolencia, aumento del apetito y efectos anticolinérgicos (sequedad de boca, visión borrosa, estreñimiento, retención de orina, etc.). Pueden tener consecuencias negativas sobre el rendimiento escolar y laboral, y ser causa indirecta de accidentes domésticos y de tráfico.

Por otra parte, sus efectos anticolinérgicos también se utilizan con fines terapéuticos, como su capacidad para inhibir el vómito y el mareo, o de secar las mucosas para aliviar el goteo nasal. Los antihistamínicos clásicos se transforman rápidamente en el hígado en derivados (o metabolitos) inactivos, por lo que es necesario tomarlos tres o cuatro veces al día.

Los antihistamínicos no sedantes o de segunda generación son, en su mayor parte, derivados o análogos de los clásicos, pero con una acción más selectiva y menor distribución en el SNC, por lo que resultan menos nocivos sobre el rendimiento laboral y escolar, la conducción de vehículos, el manejo de maquinaria y otras actividades diarias que dependen del grado de alerta. Presentan menos interacciones medicamentosas que los fármacos clásicos y casi todos permiten su administración en una dosis única diaria (lo que mejora el cumplimiento). Los antihistamínicos no sedantes son los fármacos de primera elección en la rinoconjuntivitis alérgica y en la urticaria aguda y crónica. Sin embargo, no sirven para tratar ni prevenir las náuseas ni el mareo de movimiento. Hay muchos más antihistamínicos de primera generación, la mayoría formando parte de compuestos anticatarrales de venta libre.

Dexclorfeniramina puede producir somnolencia alterando la capacidad mental y/o física requerida para la realización de actividades potencialmente peligrosas, como la conducción de vehículos o el manejo de máquinas.

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