A los niños les encanta la poesía. Es lógico: son cortas, con ritmo, rima y palabras hermosas que les llama poderosamente la atención. Son fantásticos recursos didácticos y pedagógicos. Los poemas cortos para niños pueden ser una gran herramienta didáctica, tanto en el colegio como en casa.
Aprender a amar la lectura desde la infancia es fundamental para el desarrollo académico de los más pequeños. En cualquier caso, todos los poemas tienen un punto en común: son una excelente forma de expresión de las emociones y, además, nos ayudan a comprendernos mejor como personas. Algunos hablan de amor y otros de desamor. En algunos se cuestiona la propia existencia, mientras que otros son todo un canto a la vida. Los hay de protesta, motivacionales, centrados en estampas cotidianas o aquellos que expresan los más profundos anhelos.
Muchos de esos poemas son cortos y fáciles de aprender gracias a su formato. Las rimas hacen que aprender diferentes palabras sea mucho más sencillo, algo ideal para actividades escolares.
¿Qué poemas cortos son mejor para niños?
A lo largo de la historia de la literatura, muchos grandes autores y autoras se han dedicado a la poesía infantil. Este tipo de piezas suelen tener un buen equilibrio entre sencillez y moralejas, que enseñan a la vez que enamoran a los más pequeños. Por eso, si quieres un ejemplo de poema corto para niños o quieres enseñarles a hacer un poema corto y fácil, has llegado al lugar adecuado.
Aquí tienes una selección con 10 poesías para niños de autores muy conocidos:
- Mariposa del aire, de Federico García Lorca: Este precioso poema dedicado a una elegante y ligera mariposa, encandila por su sencillez a los más pequeños, y no podía faltar en esta selección de poesías para niños de autores muy conocidos. Puedes usarla para trabajar las descripciones y las metáforas. ¿Qué puede representar la mariposa? ¿La poesía? ¿La inspiración? Puedes hablar de ello con tu hijo.
Mariposa del aire,
qué hermosa eres,
mariposa del aire,
dorada y verde.
- La princesa está triste, de Rubén Darío: Otro gran clásico en esta selección de poesías para niños de autores muy conocidos. Esta poesía se utiliza en muchas escuelas para incentivar la memoria y hablar de las emociones. ¿Qué es la tristeza? ¿Qué sentimos cuando estamos tristes? ¿Por qué estará triste la princesa? ¿Puede el amor ponernos tristes? ¿Y la falta de libertad?
La princesa está triste.
¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan
de su boca de fresa.
- Parejas, de Gloria Fuertes: Sin duda, la poetisa más conocida y popular entre los niños es Gloria Fuertes, quien dedicó muchísimos de sus versos a los más pequeños, y que también tenía que estar presente en esta selección de poesías para niños de autores muy conocidos. Aquí tienes una de sus poesías, que también puede usarse para mejorar la dicción de los niños, ya que es una poesía un tanto ‘trabalenguas’. Establece además la relación entre los objetos.
Un paraguas y un zapato
se casaron en secreto;
la sombrilla y el patín
fueron novios un ratín.
- Así es, de María Elena Walsh: Otra de las grandes poetisas infantiles es la argentina María Elena Walsh, quien dedicó preciosos versos y letras de canciones inolvidables a los niños. Esta es una poesía muy corta con la que puedes trabajar la rima, la memoria y la atención.
El invierno es frío,
así es, así es.
El verano es mío,
así es, así es.
- Canción del sarampión, de Elsa Bornemann: Las poesías de Elsa Isabel Bornemann son un acierto seguro con los niños, y también debían estar presentes en esta selección de poesías para niños de autores muy conocidos. Son muy divertidas y sus rimas son muy sencillas de entender. Además, los niños aprenden con ellas rico vocabulario y descripciones fantásticas. Ideales para los más pequeños.
- Soneto de repente, de Lope de Vega: Si quieres explicar a tu hijo qué es un soneto, nada mejor que esta simpática poesía, que lo explica a las mil maravillas.
- A una nariz, de Francisco de Quevedo: Este divertido poema fue escrito en el siglo XVII por Francisco de Quevedo como una parodia a la nariz del poeta Luis de Góngora. También se conoce esta poesía como ‘A un hombre de gran nariz’. Llama muchísimo la atención la cantidad de adjetivos y comparaciones que se pueden emplear para hablar de una nariz grande.
- Pegasos, lindos pegasos, de Antonio Machado: ¿A qué niño no le gustan los pegasos y los unicornios? Forman parte de la fantasía, la imaginación y los sueños. Incentiva la imaginación de tu hijo con este hermoso poema dedicado a los tiovivos o carruseles de feria.
Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.
Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
en un carrusel de la feria.
- Apegado a mí, de Gabriela Mistral: Las canciones de cuna también son preciosas poesías que puedes leer (y cantar) con tu hijo. Aquí tienes una de Gabriela Mistral.
- ¿Qué es poesía!, de Gustavo Adolfo Bécquer: Uno de los poemas más cortos y directos que existen sobre la poesía es este. No hay mejor manera que explicar a los niños que la poesía es el sentimiento que algo o alguien despierta en otra persona.
¿Qué es poesía?
¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Además de poesías, recuerda que en la web encontrarás cuentos, fábulas, leyendas… Muchos de estos relatos, los podrás escuchar narrados mediante podcast. los encontrarás en el canal de podcast de Tucuentofavorito.com en Spotify y en Ivoox.
Otros poemas cortos para niños:
- El gallo despertador, de Gloria Fuertes:
A las cinco, el gallo despertador
le vale el gallo despertador.
- Agua, ¿dónde vas?, de Federico García Lorca:
Agua, ¿dónde vas?
en el alto chopo están.
- Sol de invierno, de Antonio Machado:
Es mediodía. Invierno.
la verdinosa piedra.
- Canción de cuna del elefante, de Adriano del Valle:
se limpiaba la nariz…
- Otoño llegó, de Gloria Fuertes:
Otoño llegó,
con las hojas secas me dejan jugar.
- Llega el invierno, de Marisol Perales:
porque se ha dormido.
- Los ratones, de Lope de Vega:
ese cascabel al gato?
- De ola en ola, de Antonio García Teijeiro:
la lleva el viento.
- Las gaviotas, de Julián Alonso:
que van por el cielo.
- Pobre burro, de Gloria Fuertes:
o llamarle persona.
- Los sueños, de Antonio Machado:
está el jardín envuelto en luz dorada.
- La cuna, casi en sombra, de Gabriela Mistral:
copos en ruecas de marfil y plata.
- La merienda, de Ana María Romero Yebra:
sigue apagada.
- Crepúsculo, de Baldomero Fernández Moreno:
con nube de oro.
Y un pajarito negro.
- Todo está en su sitio, de Gloria Fuertes:
la única sabia fue la vaca.
- En el día del cumpleaños, de Germán Berdiales:
1, 2.
de mis años.
- Miedo, de Gabriela Mistral:
me la vayan a hacer reina!
- La rama, de Octavio Paz:
sobre la rama quebrada.
- Las cinco vocales, de Carlos Reviejo:
con sus profesores.
- Abril, de Juan Ramón Jiménez:
¡Mi corazón en el tuyo!
- Los gatos, de Marisa Alonso Santamaría:
Utiliza estos poemas como un juego. De esta forma, los más pequeños se divertirán a la vez que se benefician de muchísimas cosas.
Aquí tienes algunos ejemplos de poemas muy simples y divertidos, que se pueden utilizar para niños de 8, 9 y 10 años:
Cuando sea mayor, o muy mayor,
no olvidaré esta canción
de la Vacación.
¡Qué bien juego en el verano
con mi hermana, con mi hermano!
Bajo el sol y sin abrigo,
con mi amiga, con mi amigo.
Con la pelota de goma
¡Chuto!
Canta en la punta del pino
un pájaro detenido,
trémulo, sobre su trino.
Se yergue, flecha, en la rama,
se desvanece entre alas
y en música se derrama.
El pájaro es una astilla
que canta y se quema viva
en una nota amarilla.
Alzo los ojos: no hay nada.
Manolito el caracol
sale sólo si hace sol,
pues no le gusta ni un pelo
que llueva lluvia del cielo.
“Es caracol de secano”,
explica a todos su hermano.
“Sueña de noche y de día
con vivir en Almería”.
¿Y qué hace un caracol
viviendo bajo una col
si él lo que quiere es estar
muy cerquita de la mar?
Manolo le echa coraje,
coge todo su equipaje
y se dispone a viajar
hasta Roquetas de Mar.
“Vaya, vaya, vaya, vaya…,
pero qué enorme es la playa”.
Y olvida pronto su pena
tomando el sol en la arena.
Un día llega una ola,
arrastra una caracola
y Manolo, de repente,
se enamora locamente.
Caracola y caracol
son felices bajo el sol:
se pasean por la orilla
de la mano y sin sombrilla.
Animaos a leer poesías a los niños, ¿cuándo es el mejor momento?
