Antes de que llegue el momento de dar a luz, tu cuerpo experimentará una serie de cambios y sensaciones que indican que el parto se acerca. Este período, conocido como pródromos de parto, puede durar días o incluso semanas, y es crucial estar informada para afrontarlo con tranquilidad. No te asustes, porque este periodo depende de muchos factores.
Es un momento muy esperado, porque por fin tendrás a tu bebé en tus brazos y podrás darle todos los besos y mimos que has guardado para él o para ella. Llega la noticia más esperada: ¡estás embarazada! Después vendrán el primer mes de embarazo, el segundo, el tercero… el noveno mes de embarazo; y con el discurrir de los meses, los miedos, las ilusiones, las emociones… y, de repente, un buen día, lo que llega es el momento culmen de toda esta bonita historia: el parto.
Señales y Síntomas Preparto
Desde que empiezas a notarlos, pueden ser días o incluso semanas antes de que se inicie del parto. Si experimentas todos o alguno de esto síntomas, lo más importante es que estés tranquila y confíes en ti y en tu capacidad para parir. Estos síntomas preparto solo indican que el nacimiento de tu bebé se acerca, pero aún no tienes que acudir al hospital.
1. Mejora en la Respiración
Una de las primeras cosas que notarás antes del parto es que respiras mejor. La cabecita de tu bebé se apoyará en la pelvis, por lo que la altura uterina descenderá y sentirás que la respiración no es tan dificultosa.
2. Molestias Pélvicas
Muchas veces, este descenso de la cabeza de tu bebé producirá una serie molestias en la zona de la pelvis, del pubis y en las ingles.
3. Expulsión del Tapón Mucoso
Antes de dar a luz, se puede producir la expulsión del tapón mucoso, que se trata, como su propio nombre indica, de un tapón de moco que se encuentra en el cuello del útero. Cuando se producen las primeras contracciones, el cérvix se va ablandando y cambia de posición, lo que produce la expulsión del tapón mucoso. A veces el tapón se expulsa de manera completa y te lo encontrarás en tu braguita. No te asustes, porque te encontrarás el flujo vaginal con algunos hilitos de sangre.
En este caso, no es necesario que acudas al hospital puesto que el parto puede tardar en desencadenarse días o incluso semanas. Si tienes dudas de si es el tapón mucoso o has roto la bolsa, ponte una braguita negra y camina, notarás la diferencia. "¿Habré roto la bolsa o no?".
4. Aumento de Energía y Necesidad de "Anidar"
Algunas mujeres pueden experimentar un aumento repentino de energía en los días o semanas previos al parto. Además, también pueden tener la necesidad de «anidar» o preparar el hogar para el bebé.
5. Movimientos Fetales
Siempre debes notar moverse a tu bebé, no es cierto que los bebés se muevan menos al final del embarazo. Tenemos que partir de la base de que todos los bebés son diferentes, por lo que cada uno va a tener un patrón de movimientos distinto.
Cuándo Acudir al Hospital
Bien, hemos visto que algunas señales te han indicado que está muy próximo el momento de acudir al hospital, pero ¿cuándo sé que el parto comienza de forma inminente? Respuesta: Si sientes contracciones regulares cada 5 minutos, que aumentan de intensidad de manera progresiva y que persisten durante una hora, es el momento de acercarte al hospital.
Otras veces, el parto se inicia con la rotura de la bolsa, este es el único momento de todo el proceso que es importante saber a qué hora ha ocurrido. En este caso, debes observar el color del líquido amniótico: si es claro y notas a tu bebé moverse con normalidad, no es necesario correr para ir al hospital. ¿Sabes que hay bebés que nacen envueltos en la bolsa, sin que se rompa? Son los partos velados.
Que se produzca un descenso abrupto o ausencia de movimientos fetales. Si los movimientos son muy escasos o débiles, o si hay ausencia de movimientos, hay que acudir inmediatamente al hospital.
El ritmo y la intensidad de las contracciones te indican que debéis poneros camino del hospital. A partir de aquí comenzará una nueva etapa del trabajo de parto. El/La obstetra-ginecólogo/a o la matrona (persona que te acompañará durante todo tu proceso de parto y con quien podrás contar para recibir información sobre tus dudas o cuando necesites ayuda) serán los que decidan si se produce tu ingreso.
En el caso de que el resultado sea positivo y haya que ingresarte para que des a luz, se hará una exploración vaginal para saber si el parto da comienzo y se monitorizará tanto el latido cardiaco fetal como la intensidad de las contracciones. Hay que tener en cuenta que la monitorización fetal se realiza tanto en las semanas anteriores al parto, cuando el embarazo llega a término, como durante el propio proceso de parto. Se utiliza para controlar la actividad cardiaca fetal y saber las condiciones en las que están la madre y el bebé.
Etapas del Parto
Aunque cada alumbramiento es diferente, desde un punto de vista médico, todos pasan por tres fases: dilatación, expulsivo y alumbramiento.
1. Dilatación
La primera fase del parto va desde su inicio hasta la dilatación completa del cuello uterino. Los médicos o comadronas utilizan una definición para hacer un “diagnóstico de inicio de parto”. Los criterios que se utilizan no son exactamente iguales entre países o sociedades científicas. Varios señales te han indicado que era el momento de acercarse al hospital, el obstetra o la matrona han considerado que tenías que ingresar en el hospital y la exploración vaginal indica que realmente ha comenzado tu parto.
La dilatación es la fase más larga del parto. En un primer parto puede durar de 8 hasta 12 horas, o incluso más. No es verdaderamente importante mientras el bebé y la mamá estén bien. A lo largo de la fase de dilatación, las contracciones del útero son cada vez más frecuentes y duran más tiempo. Durante esta fase, y como indica su nombre, se produce poco a poco la dilatación del cuello uterino. Al mismo tiempo, la cabeza del feto “entra” en la pelvis (o “se encaja” en términos técnicos) y empieza a descender hacia la vulva, lo cual se define técnicamente como “descenso”.
El feto debe atravesar la pelvis de la madre, que forma un canal algo irregular, de pocos centímetros de largo. Este descenso es lento, y por ello tarda unas horas en atravesar. El canal es estrecho y la cabeza pasa, pero de forma justa, por ese canal. Los profesionales que controlan el parto utilizan para entenderse unos planos imaginarios para saber “a qué altura” está el feto en la pelvis materna. Reciben el nombre de planos de Hodge, y son 4 planos. En el primer plano, el feto está entrando en la parte superior de la pelvis. En el cuarto plano, su cabeza está ya saliendo de la pelvis, entre el pubis y el coxis, preparada para salir. Normalmente en la fase de dilatación el feto pasa del primer al tercer plano, y en la siguiente fase ya pasa al cuarto plano.
La duración del parto dependerá de muchos factores, en especial, si la mujer es primípara (es su primer parto) o multípara (la mujer ha dado a luz más veces), la colocación del feto y si tiene que ser inducido. La Fase de dilatación es la más larga. Para las madres primíparas, es necesario que el cuello del útero se borre para que comience a dilatar. Para las multíparas, se borra el cuello del útero y se dilata casi al mismo tiempo, por eso, esta fase suele durar más en las primíparas (entre 4 y 12 horas aprox.) y menos en las multíparas (entre 2 y 8 horas aprox). Según avanza la dilatación, las contracciones serán rítmicas (cada 2 o 3 minutos). Si no fueran, habría que utilizar suero con oxitócica.
2. Expulsivo
La fase de expulsivo empieza cuando se alcanza la dilatación completa y acaba en el momento en que el feto sale completamente al exterior. Se llama dilatación completa porque en ese momento el cuello del útero se ha dilatado tanto que forma un solo conducto con la vagina. Durante esta fase, es normal que la mujer empiece a notar una necesidad de apretar, muy parecida a la de hacer de vientre.
Los pujos de la madre son una ayuda importantísima para ayudar el feto a salir. En un parto normal, el bebé sale mirando hacia la espalda de su madre. Esto es debido a la forma ovalada de la última parte estrecha que tiene que atravesar en la pelvis, entre el pubis y el coxis. Casi todos los partos ocurren así, porque es la forma más eficiente para salir. Esta fase expulsiva puede durar desde una a dos horas habitualmente, pero si se ha administrado anestesia epidural puede ser más larga.
Dentro de la fase del expulsivo, evidentemente el momento más importante para los padres es la salida de la cabeza. También es el momento más importante para el profesional, que deberá poner la máxima atención para que todo transcurra de la forma más natural posible y, a la vez, de forma controlada. Es importante que la cabeza del bebé salga lentamente para evitar una descompresión brusca y que se proteja el periné (espacio entre el ano y la vagina materna).
Es normal que la mujer sienta la necesidad de empujar muy fuerte en el momento en que sale la cabeza, pero es importante controlar esta fuerza para asegurar que la salida sea lo más suave posible. En ese momento, la ayuda de un profesional experimentado es fundamental, porque ayuda a la salida lenta de la cabeza y, a continuación, de los hombros, protegiendo en todo momento el periné de la madre. La protección del periné es muy importante antes de que salga la cabeza fetal por él. Si se considera que el periné no se distiende bien, especialmente en las mujeres para las que es el primer parto (primíparas), en ocasiones se realiza una episiotomía (un pequeño corte) para reducir el riesgo de que se produzca un desgarro.
La fase de expulsivo comprendería desde que el cuello uterino ha alcanzado la dilatación necesaria (10 centímetros) hasta que el bebé comienza a desplazarse al canal de parto y se produce la expulsión del feto (sobre una hora en las primíparas y unos 15 minutos en las multíparas). En este momento sentirás una presión en el periné que desencadenará en un pujo incontenible. Esos empujones son los que facilitarán la salida del bebé hacia el exterior. En este momento vuelve a cobrar gran importancia la preparación previa al parto y los Ejercicios de Kegel. Para la madre será más fácil controlar todo este proceso si no ha tenido que recibir anestesia epidural. Al final de esta fase, la madre deberá controlar los pujos para proteger la cabecita del pequeño y, una vez que aparezcan sus hombros, deberá volver a empujar de manera intensa y prolongada.
La anestesia epidural es un método que se utiliza para aliviar el dolor de la futura madre durante el proceso del parto. Se trata de una punción en la zona lumbar para anestesiar la parte inferior del cuerpo. Se suele poner cuando la dilatación ya ha comenzado, las contracciones son regulares y se ha comprobado que el feto está bien. Si bien es cierto que las ventajas de la anestesia epidural son destacadas, hay que tener en cuenta que tiene una serie de contraindicaciones y varios efectos secundarios.
3. Alumbramiento
Aunque es habitual utilizar este término como sinónimo de parto, en medicina esta tercera fase hace alusión, en realidad, a la salida de la placenta. El parto no ha acabado técnicamente hasta que sale la placenta y las membranas ovulares.
Una vez vaciado el útero, se ponen en marcha unas señales que hacen que la placenta se desprenda y se expulse. Es un proceso muy delicado porque la placenta recibe muchísima sangre. Por ello, inmediatamente después de desprenderse la placenta, la madre tiene una gran contracción uterina continua. En ocasiones a la placenta le cuesta salir y se considera que es mejor actuar, porque es una de las causas de hemorragia postparto. Es una de las complicaciones más frecuentes en entornos en los que no hay profesionales. En la historia ha sido una de las causas más frecuentes de muerte materna en el parto, y por desgracia todavía lo es en algunas partes del mundo. En medios con recursos, es una complicación muy importante y que requiere atención muy urgente y especializada.
Y tras tanto esfuerzo, uno de los momentos más bonitos de todo esta increíble experiencia para ti es lo que se conoce como “Contacto piel con piel”. Se trata de algo muy sencillo (poner al bebé recién nacido sobre tu pecho para establecer un primer contacto con él) pero de gran importancia y que tiene múltiples beneficios para ambos.
Al final del embarazo notarás como disminuye la presión sobre tu diafragma y estómago. También puede que sientas más ganas de orinar. Se debe al descenso del feto, uno de los primeros avisos o síntomas de que el parto está cerca. Si estás esperando tu primer hijo, el descenso o encajamiento se producirá unas semanas antes del parto. Hacia el final del embarazo, la mujer puede notar el vientre más bajo. Se debe a que la cabeza del feto desciende hasta el punto más bajo de la pelvis, colocándose para recorrer el canal del parto.
Cuando todo haya pasado, te aconsejamos que eches la vista atrás: han sido 9 meses de emociones, de miedos, de alegrías, de sufrimiento, de momentos únicos; has padecido los síntomas del primer, segundo y tercer trimestre de embarazo; has experimentado un parto y has vivido mil y una situaciones extraordinarias. Ahora llega una etapa totalmente diferente, el postparto o puerperio. Es el momento de vivir la vida desde otra óptica: la de ser padres.
Semanas Finales del Embarazo
A partir de la próxima, todos sus órganos estarán formados por completo y será, en términos médicos, un bebé a término. Ya has llegado a la última semana en la que, si naciera tu bebé, sería considerado prematuro.
Su peso puede oscilar entre unos 2.600 o 2.700 gramos, las mediciones que tomaremos durante las ecografías obstétricas son las que nos permitirán calcular el peso fetal. La medida media del bebé en los alrededores de la semana 36 del embarazo, desde la cabeza a los pies, es de unos 47 centímetros.
Los huesos que forman el cráneo del feto no están fijos. Pueden moverse unos respecto a otros e, incluso, superponerse. Una particularidad que facilitará el tránsito del bebé por el canal del parto.
Tu cuerpo se prepara para el parto y, como consecuencia, el cuello del útero se acorta. Aumenta también la cantidad del flujo vaginal y puedes empezar a notar contracciones debidas al encajamiento del bebé. La incomodidad que notabas en las semanas anteriores irá en aumento.
En esta semana se debe realizar el cultivo vaginal y rectal. Esta prueba nos permitirá identificar a todas esas pacientes que son portadoras de una bacteria llamada Estreptococo Beta Agalactiae. Este germen no es perjudicial para la madre pero obliga a administrarle antibiótico durante el proceso de parto para evitar que el bebé se infecte.
El niño durante esta época inicia el encajamiento, sobre todo si es el primer parto, en la pelvis. Notarás que la parte superior de la barriga ha bajado. Este descenso del feto en la pelvis provocará una disminución de la dificultad de respirar debido a que el fondo del útero no presiona sobre las costillas. Este descenso del bebé también va a darte la sensación de que tu hijo se mueve menos. Por otro lado, otra sintomatología como la acidez de estómago o la micción más frecuente empeorarán.
Gracias a las condiciones del cuello de la matriz, es decir, longitud del cuello, dilatación y consistencia del mismo, podremos tener una idea orientativa de si el parto será antes de la fecha probable o bien se esperará hasta la semana 39. En esta visita, el obstetra tendrá una especial atención en la valoración de tu pelvis, es decir, que tiene una forma anatómica normal y que es lo suficientemente grande como para que pase tu hijo.
Si el embarazo hasta ahora ha sido estrictamente normal, no tienen por qué realizarse más pruebas complementarias, pero si tu médico lo cree conveniente puede ser que te solicite un registro fetal o incluso otra ecografía. Durante estas últimas semanas prácticamente no vas a aumentar de peso. En esta visita, tu médico volverá a valorar tus condiciones cervicales, la posición y presentación del feto, tus constantes habituales así como tu peso.
A partir de la semana 42 se considera que se trata de un embarazo prolongado y, por lo tanto, tu médico te va a inducir el parto o te va a programar para una cesárea. De la semana 39 hasta la 41 tu médico te citará una vez por semana (siempre que todo esté correcto), y a partir de la semana 41 te citará cada 48 horas hasta la semana 42.
