La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea crónica e inflamatoria que se manifiesta en forma de enrojecimiento, inflamación y picazón en la piel de varias zonas del cuerpo. Es uno de los tipos más comunes de eczema, término que abarca diferentes tipos de hinchazón en la piel.
La dermatitis atópica ocurre más comúnmente en bebés y niños; sin embargo, puede afectar a personas de todas las edades. Es un trastorno crónico que suele empezar en el primer año de vida, y que puede durar hasta la edad adulta. Lo normal es que mejoren en verano.
¿Qué es la dermatitis atópica?
La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que pueden padecer las personas alérgicas. El eczema o dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que aparece en niños y adultos con una piel especialmente sensible. Es una alteración crónica (es decir, puede durar años), que quiere decir que el niño tendrá épocas mejores o peores, dependiente del clima, la época del año, el estado de hidratación de su piel...
Causas de la Dermatitis Atópica
No se ha identificado una causa única que provoque la dermatitis atópica. Sin embargo, la genética suele influir en su manifestación. Se acepta que la dermatitis atópica tiene un gran componente genético, es decir, que hay una alteración en la composición normal de la piel que se hereda dentro de la familia. En las familias con niños con dermatitis atópica, es frecuente encontrar miembros (padre, madre, hermanos, tíos...) con antecedentes de alergias, que han sufrido esta enfermedad, o bien bronquitis asmática o rinoconjuntivitis alérgica.
También existen otros factores relacionados con su aparición. Por ejemplo, se ha observado que suele aparecer en personas que padecen o que tienen antecedentes familiares de alergias, rinitis alérgica o asma. En los procesos de atopía suele estar implicado un componente genético. A menudo estas afecciones son hereditarias y se dan en personas que también padecen otras patologías como alergias o asma.
Cuando nuestra piel se encuentra sana nos protege de diferentes factores ambientales como alérgenos e irritantes que pueden desencadenar los síntomas de la dermatitis atópica u otros tipos de eczema. Las rutinas de higiene que afectan la barrera cutánea también pueden contribuir.
La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea crónica e inflamatoria, en la que está involucrado el sistema inmunológico. Provoca extrema sequedad en la piel que causa picores fuertes, inflamación y eccemas en la piel a lo largo de la superficie cutánea de todo el cuerpo, pero es más comúnmente visible en la zona interna de las rodillas y los codos, así como en la cara.
La piel atópica es una piel con la barrera cutánea deteriorada. Esta barrera se vuelve porosa y deja de cumplir su función protectora. Ya no es capaz de retener el agua presente de forma natural en la piel y ya no la protege de las agresiones externas (alérgenos, contaminación, etc.). Menos protegida, la piel atópica se reseca, se inflama y es más reactiva a su entorno.
Síntomas de la Dermatitis Atópica
La dermatitis atópica provoca una inflamación en la piel, sin embargo, también se manifiesta en diferentes síntomas que pueden variar mucho dependiendo la persona.
- Manchas en la piel.
- Pequeñas protuberancias en la piel.
- El síntoma principal es el picor, intenso y persistente.
La dermatitis atópica y la aparición de estos síntomas suele empezar en la infancia, antes de los 5 años. El síntoma de picazón de la dermatitis atópica, cuando llega a ser grave, puede resultar en un rascado excesivo de la piel y en diversas complicaciones.
Otros síntomas incluyen:
- Infección en la piel.
- Trastornos del sueño.
- Descamación crónica de la piel.
En bebés los síntomas aparecen en cuero cabelludo, eccemas en la cara, tronco, codos y rodillas. Conforme el tiempo va pasando, los síntomas van evolucionando y cambiando de apariencia y zonas del cuerpo.
Distribución variable de los eczemas según la edad:
- Bebés: cara, tronco (tórax, barriga, espalda), superficies extensoras
- Niños: cara, cuello, superficies flexoras (delante de codo, detrás de rodilla)
- Adultos: cara, cuello, brazos, tobillos
Como consecuencia del brote el niño o niña puede encontrarse más irritable, descansar peor por dificultad del descanso…
Existen otros signos que pueden orientar a una piel atópica: piel escamada, queratosis pilar, queratosis folicular, hiperlinealidad palmar, sequedad de labios, pliegue de Dennie- Morgan, pitiriasis alba (manchas blanquecinas, en cara, en verano porque no se pigmentan al darles el sol).
Evoluciona con brotes de eccemas, con períodos de mejoría en los cuales puede no haber ningún síntoma y otros de empeoramiento. Los brotes pueden llegar ser muy frecuentes en ocasiones.
Tratamiento de la Dermatitis Atópica
Si sufres de dermatitis atópica existen diferentes tratamientos para ayudarte a sobrellevar los molestos síntomas de sus brotes. Estos incluyen medicamentos como los antihistamínicos, que ayudan a controlar las alergias, en el caso de que estas hayan sido las desencadenantes del brote.
Además, aparte de medicamentos por vía oral existen opciones de cuidados de la piel a nivel tópicos, los cuales se aplican directamente en la piel afectada para proteger o aliviar sus síntomas. Entre ellos se incluyen emolientes y cremas para hidratar la piel, controlar la picazón o reparar la piel.
Desde hace años se dispone de tratamientos tópicos de primera línea, aplicados directamente sobre la piel, que han demostrado eficacia en el control de la dermatitis atópica. En la última década, el mayor conocimiento de los mecanismos inmunológicos implicados en la enfermedad ha permitido el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas.
En primer lugar, utilizar productos tópicos que calmen y reparen la piel, puede hacer que la calidad de vida de la persona, y en particular de los niños, mejore sustancialmente. Entre estos productos podemos encontrar cremas específicas que combinan ingredientes emolientes, reparadores, antioxidantes y con potencial antiinflamatorio y calmante. Algunos ejemplos podrían ser la caléndula, el aceite de oliva, la manzanilla, la glicerina, la alantoína, el pantenol o algunos antioxidantes como la vitamina E.
Si la inflamación es extrema y aguda o los síntomas del brote no mejoran, el pediatra o dermatólogo puede prescribir medicamentos como corticoides de administración tópica.
El objetivo del TRATAMIENTO DE BASE (siempre debemos hacerlo) es restaurar la barrera cutánea.
Tratamiento tópico: cremas o soluciones con medicamentos antiinflamatorios.
- Corticoides tópicos: Los corticoides tópicos son el fármaco de primera elección debido a su poder antiiflamatoria.
- Inmunomoduladores (inhibidores de la calcineurina): Son unas sustancias que bloquean la respuesta inmunitaria.
La hidratación es la base del tratamiento (indispensable) para recuperar la piel. Reduce la frecuencia, duración e intensidad de los brotes. Aplicación diariamente, de manera extensa y frecuente (varias veces al día, al menos 2 veces al día, aunque la piel esté bien), realizando un suave masaje.
Si es posible con cremas hidratantes emolientes adecuadas para piel atópica, especialmente formuladas sin sustancias irritantes, que con su hidratación extra ayuden a:
- Hidratar y restaurar la barrera natural de la piel.
- Favorecer la retención de agua y disminuir la la sequedad.
- Alivien la sensación de prurito (picor).
- Favorezcan el crecimiento de la microflora habitual de la piel que prevenga las sobreinfecciones.
La crema hidratante está compuesta por agua + grasa.
A más agua, más fluida, hidrata menos. A más grasa, más espesa, hidrata más.
Existen diferentes presentaciones, de más agua a más grasa: Loción - Crema - Pomada - Ungüento.
Higiene diaria
Puede bañarse, si quiere, todos los días.
Es recomendable baño o ducha de corta duración (5-10 minutos. idealmente inferior a 5 minutos), que puede ser diario, con agua templada (fresquita, alrededor de 30ºC, no utilizar agua caliente)
En niños mayores es preferible la ducha al baño
Es preferible emplear productos específicos para dermatitis atópica. Limpiadores de ducha no jabonosos específicos, hipoalergénicos, sin perfumes ni irritantes (tipo “syndet” = sin jabones, sin detergentes).
Se puede emplear aceites de baño, que además de hidratar limpian la piel de escamas y costras. Se pueden incorporar al agua aceites de baño o copos de avena coloidal en forma de emulsiones que se disuelven en el agua de la bañera o aplicar sobre la piel todavía húmeda tras el mismo (Baños con Oliantum/Avena..).
No usar esponja ni frotar la piel. Debe aclararse muy bien para retirar restos del detergente.
Evitar el empleo de suavizantes y lejía.
Ambiente: Evitar calor excesivo y la sequedad ambiental.
Mantener constante la temperatura y la humedad, evitando cambios bruscos de temperatura.
No abusar de la calefacción en casa (al mínimo o desconectarla por la noche).
La habitación debe estar a una temperatura constante (Tª ambiental 20- 22 grados).
Mantener el entorno libre de las sustancias que puedan producir reacciones alérgicas (alérgenos) como el polvo, los acaros o el pelo de los animales. Y de las que puedan irritar la piel del niño como humo del tabaco, detergentes o perfumes.
Ventilarse diariamente con frecuencia
Es mejor limpiar con aspiradora.
Evitar humos
Deporte
Se recomienda no limitar el ejercicio físico. Como el sudor puede causar picor es recomendable ducharse después de hacer deporte.
Sol y playa
El paciente atípico puede bañarse en el mar o las piscinas, aunque en situaciones de brotes importante es preferible evitar los baños en mar o piscinas para evitar una mayor irritación por los desinfectantes o el cloro de las piscinas
El sol puede mejorar los síntomas de la dermatitis atípica, pero debido a los efectos perjudiciales no se puede recomendar sistemáticamente. Es necesario, ante exposición solar, el uso de una crema solar de alta protección SPF50 y específicas para pieles atópicas y evitar exposición solar a las horas más fuertes.
El sudor también puede provocar irritaciones. Utiliza multiprotectores específicos.
Como los restos de sal del mar y el cloro pueden irritar la piel se recomienda aclarar bien la piel después del baño y usar una crema hidratante emoliente posteriormente.
TRATAMIENTO DEL BROTE
“La piel sana se hidrata, la piel enferma se trata”.
A pesar de los cuidados antes mencionados (higiene adecuada y estricta hidratación), el niño puede tener fases de empeoramiento (brotes). Si aparecen eczemas, con piel inflamada hay que consultar al pediatra, hará falta el uso de medicamentos.
El objetivo del tratamiento es suprimir la inflamación y mejorar la barrera cutánea.
La aplicación de la crema hidratante sobre el eczema puede empeorar el picor.
Tratamiento tópico: cremas o soluciones con medicamentos antiinflamatorios.
Corticoides tópicos:
Los corticoides tópicos son el fármaco de primera elección debido a su poder antiiflamatoria.
- A uso más precoz - mejor pronóstico del brote.
- Sobre las zonas de piel afectada, sobre los eczemas. Durante períodos breves de tiempo, aunque días necesarios hasta que se vaya el eczema.
- Se aplicarán una o dos veces al día hasta resolución
Existen diferentes potencias, que se elegirán en función de la edad, zona a tratar… Por ejemplo, la piel de la planta de los pies es más gruesa y requiere un corticoide más potente que, por ejemplo, los párpados.
Su potencia también variará en función de la presentación: emulsión menos potente que crema o pomada. En oclusión aumentará todavía más la potencia (zona del pañal)
Efectos secundarios poco frecuentes, Son fármacos muy seguros si se utilizan de manera adecuada siguiendo las recomendaciones del pediatra o dermatólogo.:
- Potencia y concentración adecuada
- Lugar adecuado
- Tiempo adecuado
- Requieren prescripción médica
Es el principal enemigo de la dermatitis atópica es el miedo a usar corticoides.
Inmunomoduladores (inhibidores de la calcineurina)
Son unas sustancias que bloquean la respuesta inmunitaria.
Se usan cuando no se controla la dermatitis atópica con los corticoides o hay mucho riesgo de atrofia de la piel. Van muy bien en la cara en donde los corticoides pueden tener problemas.
Tipos:
- Pimecrolimus (1%) (Elidel®): en caso de dermatitis atópica leve o moderada. Se puede usar en la fase inicial para evitar la progresión del brote. Su uso en cara y cuello es una buena opción, ya que los corticoides aquí tienen un uso muy limitado.
- Tacrolimus (0.03%) (Protopic®): en caso de dermatitis atópica de intensidad moderada-grave.
Se usan solo en niños a partir de los 2 años.
Se administran 2 veces/día en las zonas de la dermatitis hasta curación.
En las primeras aplicaciones es normal presentar una sensación de escozor, que puede reducirse introduciendo el medicamento en la nevera 30 minutos antes de la aplicación.
Otras consideraciones del tratamiento:
En ocasiones es necesario utilizar tratamientos a largo plazo para evitar brotes. Como tratamiento preventivo o de mantenimiento (tanto con corticoides como con inmunomoduladores) vuestro pediatra o dermatólogo puede indicaros aplicar el tratamiento 2-3 veces a la semana, en las zonas donde suele salir la dermatitis.
La absorción de la hidratación es superior si oclusión. En este caso hidrataremos, pondremos el corticoide y aplicaremos el pijama o ropa húmeda. Encima pondremos la ropa seca
Antihistamínicos: fármacos que disminuyen el picor por el efecto sedante (vía diferente de la histamina), por vía oral. Usar si el niño tiene picor intenso, está irritable, se rasca mucho… Durante periodos cortos de tiempo y de forma intermitente.
Otros:
- Corticoides orales: sólo se usan en casos de dermatitis extensas y graves.
- Antibióticos /antifúngicos en crema u orales: sólo si hay infección sobreañadida por rascado de los eczemas
Baños con lejía. La lejía se ha demostrado que a concentraciones adecuadas no solo no es irritante, sino que tiene efecto antimicrobiano.
Los baños en los que se le diluye lejía (0’005%) se podrían usar en niños con dermatitis atópicas con lesiones sobreinfectadas y rebeldes a tratamiento convencional.
¿Cómo?
- Usar lejía doméstica que contenga exclusivamente hipoclorito sódico (sin perfume ni detergente) a una concentración del 6% como máximo.
- Proporción de 4ml por cada 5 litros de agua
- Para una bañera de 150 litros son necesarios 120 ml de lejía.
- El baño debe ser de una duración aproximada de 10 minutos, y con agua templada hasta el cuello.
Si sufres de dermatitis atópica hay diferentes cambios de estilo de vida y cuidados que puedes implementar para ayudar a prevenir los brotes. Lo principal es evitar (o por lo menos tratar de limitar) el contacto con los factores desencadenantes.
Consejos Adicionales para el Cuidado de la Piel Atópica
El cuidado de la piel, en general, te ayudará a evitar los brotes de dermatitis atópica. A la hora de ducharte, procura evitar los jabones excesivamente fuertes. Además, limita tus duchas a 10 o 15 minutos y utiliza agua tibia en lugar de agua caliente, la cual puede secar tu piel.
En niños pequeños, el baño debe ser corto y usando agua caliente-tibia, sin hacer uso de jabones. Es preferible utilizar aceites de baño infantiles, que proporcionan hidratación y protección a su piel. No debemos usar esponjas ni ningún utensilio para frotar la piel; el agua y las manos del cuidador (padre, madre, abuelo...) son suficientes.
En niños más grandes, es preferible la ducha que el baño, y deben usarse jabones de tipo "syndet" (que quiere decir, "sin detergentes"). En algunos casos más severos, se puede recurrir al baño, añadiendo aceites de baño -como en niños pequeños- o polos de avena coloidal; en este último caso, el niño debe permanecer 10-15 minutos dentro de la bañera.
Para secarse, las toallas o albornoces deben ser de algodón y no haber sido tratados con suavizantes durante su lavado. Es mejor secar simplemente por contacto, esto es, sin frotar la piel del niño para no irritarla.
Cuando el niño salga de la bañera o plato de ducha, y tras secarlo brevemente (con la piel levemente húmeda), es necesario aplicar una loción o crema hidratante infantil por todo el cuerpo. Son preferibles aquellas cremas sin perfumes ni ciertos conservantes y, en general, al folletín del producto se especificará que es apto para el uso en bebés y niños de corta edad. Su médico o farmacéutico puede aconsejarle cuáles son los productos más adecuados.
Hay que evitar la lana y ciertas fibras sintéticas. Se recomienda el uso de algodón para toda la ropa, incluyendo la de la cama. Al lavar la ropa, es preferible hacer un enjuagado adicional con agua -para eliminar residuos de detergentes- y evitar los suavizantes en exceso.
¿Puede ir a la piscina? Excepto en casos graves de dermatitis atópica, no hay demasiado problema. Sí que es cierto que el agua de la piscina es bastante irritante para el niño con dermatitis atópica. Aun así, un buen enjuague a la ducha posterior y la aplicación inmediata de una crema hidratante pueden contrarrestar estos efectos indeseables de las piscinas. En caso de brotes más graves de eczema, puede ser necesario interrumpir temporalmente la actividad.
Hace falta recordar que el ejercicio físico es muy positivo para la salud de estos niños, como lo es para cualquier otro.
El sol puede mejorar los síntomas de la dermatitis atópica, pero debido a sus efectos prejudiciales sobre la piel, no se puede recomendar sistemáticamente. En cambio, los baños en agua de mar sí son beneficiosos.
Es necesaria una protección solar adecuada, con cremas solares pediátricas de índice de protección superior a 40 (aplicar siempre 20-30 minutos antes de la exposición y repetir la aplicación después de los baños y cada 60-90 minutos), evitar las horas centrales del día (de 11 a 16 horas), mantener una buena hidratación del niño con agua o zumos, y recordar que los parasoles, la ropa y las gorras o viseras son también elementos de protección imprescindibles. Los niños menores de 3 años no deberán tomar el sol en ningún caso.
¿Tiene que seguir alguna dieta especial? No.
La toma de pastillas antihistamínicas se recomienda en casos de dermatitis atópica cuando el niño tiene mucho picor, se rasca mucho y está irritable. En general, se toman durante periodos de tiempos cortos y de forma intermitente.
El tratamiento de los brotes de dermatitis atópica en niños
¿Es necesario que le hagan pruebas de alergia?
Si el niño no muestra otras manifestaciones (como asma, rinitis o conjuntivitis alérgica, diarreas...), en general no están indicadas. Sólo en niños pequeños con dermatitis atópica importante es necesario descartar alergia a ciertos alimentos como el huevo o la leche de vaca. Su especialista le orientará adecuadamente en caso necesario.
¿La dermatitis atópica se cura?
Es frecuente que el niño mejore mucho o se cure antes de llegar a la pubertad, pero esto no es siempre así y tampoco se puede predecir de forma fiable.
Estadísticas de la Dermatitis Atópica
La dermatitis atópica muy frecuente en la infancia (1/5). Afecta hasta un 25% de los niños menores de 7 años y a un 7-10% de adultos. La mayor parte de los niños comienzan antes del primer año de la vida (50% antes de los 6 meses, el 85% se diagnostican en <5 años). Lo más frecuente es que mejoren a lo largo de la infancia (hacia los 5-6 años), remitiendo el 75% antes de la adolescencia y únicamente un pequeño porcentaje de adultos tenga dermatitis atópica.
La dermatitis atópica suele afectar con mayor prevalencia a bebés entre los 2 y 6 meses de edad, aunque puede aparecer en cualquier etapa de la vida.
Tabla resumen de tratamientos
| Tratamiento | Descripción | Indicaciones |
|---|---|---|
| Cremas emolientes | Hidratan y restauran la barrera cutánea | Uso diario, varias veces al día |
| Corticoides tópicos | Antiinflamatorios | Durante brotes, aplicar sobre eczemas |
| Inmunomoduladores | Bloquean la respuesta inmunitaria | Cuando los corticoides no son suficientes o hay riesgo de atrofia |
| Antihistamínicos | Disminuyen el picor | En casos de picor intenso e irritabilidad |
| Baños con lejía diluida | Efecto antimicrobiano | Lesiones sobreinfectadas y rebeldes |
