Pezón Aplanado Durante la Lactancia: Causas, Soluciones y Consejos

La lactancia materna suele ser un momento muy especial y gratificante para la madre y su bebé. Sin embargo, en algunos casos, puede resultar molesta, dolorosa e ineficaz si el bebé no consigue mamar lo suficiente. Uno de los problemas que pueden surgir es el pezón aplanado, que puede causar dolor y dificultades en la lactancia. A continuación, exploraremos las causas, soluciones y qué es normal y qué no durante los primeros días de lactancia.

Técnicas de agarre en la lactancia

Causas del Pezón Aplanado Durante la Lactancia

El pezón aplanado puede ser causado por varios factores:

  1. Mala postura y agarre defectuoso: Cuando un bebé mama en una mala postura o con un mal agarre, el pezón puede sufrir compresiones o traumatismos que producen una falta de riego sanguíneo en el mismo. Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche.
  2. Isquemia del pezón: La isquemia del pezón consiste en una falta de aporte sanguíneo al pezón que puede causar mucho dolor: al pezón deja de llegarle sangre por unos instantes, se queda de color blanco y duele mucho. Existen principalmente tres causas por las que una madre puede sufrir una isquemia transitoria del pezón, unas relacionadas con el dolor y el mal agarre y también relacionadas con problemas de mala circulación previos en la madre.
  3. Síndrome de Raynaud: Cuando hablamos de Síndrome de Raynaud nos referimos a una afección en la cual las temperaturas frías o las emociones fuertes causan espasmos vasculares. Esta reacción al frío o al estrés es más fuerte en personas que padecen del fenómeno de Raynaud. Los vasos sanguíneos se estrechan más y más rápidamente que en casos normales. Normalmente, cuando una madre lactante sufre episodios puede tenerlo también en los pezones. Los pezones después de la toma sufren cambios de coloración y aparece un dolor muy intenso.
  4. Miedo y estrés: Cuando una madre tiene miedo porque amamantar le resulta doloroso, tiene grietas o ha tenido experiencias negativas puede llegar a segregar gran cantidad de catecolaminas (hormonas del miedo) que pueden causar trastornos a nivel circulatorio. Esto hace que aparezcan episodios de isquemia en el pezón. Finalmente es necesario puntualizar que el miedo y el estrés producen un aumento de catecolaminas y noradrenalinas que producen una disminución del flujo sanguíneo en las arterias más pequeñas y, por consiguiente, empeoraría los cuadros anteriormente expuestos.

Además, existen varios factores que pueden favorecer un agarre defectuoso y originar lesiones en el pezón, como por ejemplo los pezones planos, la micrognatia o la anquiloglosia. La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia. En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón.

Soluciones para el Pezón Aplanado

Existen varias soluciones para abordar el problema del pezón aplanado y mejorar la experiencia de lactancia:

  1. Corregir el agarre: El tratamiento consiste en modificar el agarre. La “postura biológica”, que es la que se considera más primitiva o mamífera, ayuda en los casos de mal agarre ya que, mediante el agarre espontáneo, el recién nacido que está colocado sobre el abdomen de la madre, trepa hasta llegar a la mama y espontáneamente se agarra, evitando que enganche mal el pezón.
  2. Posturas cómodas: Debe intentar probar otras posturas en la que el niño y la madre estén cómodos, hasta conseguir el agarre del niño.
    • De acunamiento: Es la más tradicional. Lo más frecuente es coger al bebe con un brazo, y colocarle cruzado sobre el pecho de forma que el bebé queda frente al pecho utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
    • Es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
  3. Aplicar calor local: Tras la toma se observa la punta del pezón blanca, que puede tornar a azulada y que tras el paso del tiempo o aplicación de calor se vuelve rojiza y finalmente a su coloración normal. El calor lo puede aplicar con la mano, sujetando y apretando el pecho hacia las costillas.
  4. Cuidar la alimentación: En algunas bibliografías recomiendan tomar lecitina durante unos días, dieta rica en vitamina C y D para mejorar el sistema inmunitario y abundante ingesta de líquidos.
  5. Consultar a un profesional: Si ya hay síntomas, no esperes. Una valoración profesional a tiempo puede ahorrarte días (o semanas) de incomodidad y ayudarte a disfrutar de la lactancia desde el principio.

¿Qué es Normal y Qué No Durante los Primeros Días de Lactancia?

Durante los primeros días de lactancia, es esencial que como madre puedas distinguir entre lo que se considera una molestia común y pasajera y lo que puede ser una señal de alerta.

Señales Normales (Aunque Incómodas)

  • Molestias al inicio de la toma: es normal sentir cierta sensibilidad cuando el bebé empieza a succionar, especialmente si es tu primera lactancia o si el agarre aún está perfeccionándose.
  • Sensibilidad moderada en los pezones: los pezones pueden sentirse más sensibles de lo habitual debido al aumento de la fricción por la succión.
  • Cambios en el apetito y sed aumentada: la producción de leche requiere mucha energía e hidratación.
  • Tomas muy frecuentes: el recién nacido tiene un estómago muy pequeño y necesita alimentarse a menudo.

Signos que Indican que Algo No Va Bien

  • Dolor intenso y persistente durante las tomas: si el dolor no mejora con el paso de los días o si cada toma se convierte en una experiencia dolorosa, puede haber un problema de agarre o alguna causa subyacente como un frenillo limitante.
  • Grietas profundas o sangrado en los pezones: aunque puede haber sensibilidad, las heridas visibles, sangrantes o muy dolorosas no son normales y requieren atención inmediata.
  • Hinchazón severa de los pechos: si tus pechos están extremadamente duros, calientes y doloridos, puede haber una acumulación excesiva de leche por una obstrucción de los conductos que dificulta la salida y el agarre del bebé.
  • Síntomas generales como fiebre, escalofríos o malestar general: estos pueden ser señales de una infección como la mastitis, que requiere tratamiento específico.
  • El bebé no moja suficientes pañales o parece no estar saciado: esto puede indicar que no está recibiendo suficiente leche, y es un motivo claro para realizar una valoración del agarre y de la producción de leche.
  • Pezones deformados tras la toma: si el pezón sale aplastado, en forma de barra de labios o con pliegues, puede ser señal de un agarre inadecuado.

Tabla de Resumen: Señales Normales vs. Signos de Alerta

Señales Normales Signos de Alerta
Molestias al inicio de la toma Dolor intenso y persistente
Sensibilidad moderada en los pezones Grietas profundas o sangrado
Cambios en el apetito y sed aumentada Hinchazón severa de los pechos
Tomas muy frecuentes Fiebre, escalofríos o malestar general
El bebé no moja suficientes pañales
Pezones deformados tras la toma

Cuándo Pedir Ayuda Profesional

No tienes que esperar a que el dolor se vuelva insoportable o a que las dudas se acumulen para buscar apoyo. Si sientes que algo no va bien, que tu bebé no se alimenta con tranquilidad o simplemente te gustaría asegurarte de que todo está bien, es un buen momento para pedir ayuda.

Una valoración profesional a tiempo puede ahorrarte días (o semanas) de incomodidad y ayudarte a disfrutar de la lactancia desde el principio. Recuerda que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de amor y cuidado hacia ti y tu bebé. Estás aprendiendo y tener una guía en este proceso puede marcar una diferencia enorme en cómo vives tu maternidad.

Beneficios de una Valoración Temprana

  • Corrección del agarre antes de que cause dolor.
  • Prevención de mastitis, ingurgitaciones o grietas.
  • Detección de dificultades como frenillo corto o tensiones posturales.
  • Apoyo emocional y técnico desde el principio.

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