"Ha nacido una estrella" es una historia poderosa y torrencialmente apasionada, que ha sido adaptada en diferentes versiones a lo largo del tiempo. Hay que tener valor para afrontar una historia tan torrencialmente apasionada y trágica como ésta. La trama se centra en el mundo del espectáculo musical, por eso los protagonistas deben cantar.
En esta nueva versión de la historia de amor, Cooper, nominado cuatro veces al Oscar ("El Francotirador", "La gran estafa americana (American Hustle)", "El lado bueno de las cosas"), debuta como director, y también la protagoniza junto a Gaga en su primer papel protagonista en una gran producción. Bradley Cooper debuta en la dirección con esta historia, y era vital que tanto Lady Gaga como él cantasen en directo durante la película.
Sí, la historia no es original, pero Cooper escribe, dirige y protagoniza una película que, como casi todas las primeras películas, es mejorable. Buenísima actuación de Bradley Cooper y me ha sorprendido como cantante. Lady Gaga está a la altura. Oh Diosa LADY GAGA!
Lady Gaga y Bradley Cooper en "Ha Nacido Una Estrella"
HA NACIDO UNA ESTRELLA ✔️ Comparativa entre versiones
La Versión Original de 1937: Un Documental Dramatizado
La versión original de 1937, dirigida por William A. Wellman, es mucho más que un Pigmalión melodramático. Estamos ante la primera de las versiones que se han hecho de esta obra y la única que no se decantó por el enfoque musical.
Wellman muestra la cruda realidad de una industria saturada de aspirantes sin aparente mérito. Mientras se busca la vida trabajando de camarera conoce a Norman Maine, un galán ya maduro cuya carrera va cuesta abajo debido al alcohol, vicio que ya ha empezado a mermar sus facultades y que le mete en constantes jaleos que afean su imagen y la de quienes le contratan.
La película es una especie de documental dramatizado sobre la misma industria del cine. Y no me refiero, que también, a que veamos lo duro que es entrar en ella, lo artificial y desapasionado que es todo lo que queda detrás de la lente, los choques de egos, lo poco que se cotiza el pasado, etc. Estoy hablando de algo más sutil que, sin embargo, Wellman nos pone ante los ojos directamente y sin ambages aunque lo disfrace de gag o de escena de transición o de extra sin frase.
Ese algo es el reverso no sé si oscuro, desde luego poco luminoso, de una industria que, paradójicamente, es capaz de alimentarse, obtener beneficio e incluso limpiar de alguna forma su conciencia con la mostración de su propia inmundicia moral.
Los planos de comienzo y fin, que se corresponden con las primera y última página del mismo guion, a mí me encantan porque, además de constituir un sencillo truco barato y resultón para darle fuste a la película, pueden retorcerse e interpretarse de muchas formas, como otros momentos de la película, que se asienta sobre una peculiar dialéctica entre vida real y vida ficcionada.
Es documentar porque están hablando de estrellas del momento; es para nosotros imposible comprender la película hoy en día, porque está hecha en presente perfecto. Tenemos que darnos cuenta: antes las películas que no eran de época, eran inmediatas, se hacían muy rápido y sin vocación de trascendencia histórica, al compás del presente y quien las veía se acercaba a ellas más como nosotros hoy en día a lo que cuenta un tipo en youtube sobre el procés o sobre la cría del hurón que, como va hoy al cine alguno que yo me sé, a juzgar con displicencia los bruñidos estilemas del viejinuevo cine de Pawel Pawlikowski o a disfrutar epatado con la última precuela de la secuela de la tercera parte del quinto tomo de algo que sucedió hace mucho tiempo, en una jarana muy lejana.
Además de John Bowers, el personaje de Maine se inspira en John Gilbert y John Barrymore, también echados a perder por el alcohol. De hecho hay una escena especialmente dura -y brillante por su tratamiento casi cómico- en la que Niles, el productor-protector, visita a Maine en un sanatorio de rehabilitación, que fue prácticamente dictada por George Cukor, director luego de la versión de 1954, quien vivió todo aquello en una visita a John Barrymore.
La misma decisión de tener a Janet Gaynor como protagonista -elegida por Wellman expresamente, contra la idea de Selznick de contratar a la más sofisticada Merle Oberon, entonces muy de moda- es una idea que se encuadra en esta visión que he llamado «documental» de Ha nacido una estrella. En efecto, Gaynor es una actriz que incluso en 1937 ya debía resultar algo trasnochada al público. Por mucho que adoremos sus papeles en Amanecer o El Séptimo Cielo o aquellos romances con Charles Farrell es imposible no calificar su actuación de primitiva.
Otra virtud que en mi opinión tiene la película de Wellman, ausente en las demás, es la magnífica construcción de los secundarios. Al igual que ocurre con los grandes directores de su generación, o como en el mejor cine de su época, los secundarios no pueden ser seres que transportan cosas o que dicen frases. Deben tener su propia personalidad, marcada y -esto es lo difícil- enunciada y reconocible en tan solo unos segundos. Wellman, como Ford por ejemplo, es un consumado creador de secundarios llenos de carisma que no roban protagonismo ni se tragan la historia.
Tabla Comparativa de las Versiones de "Ha Nacido una Estrella"
| Año | Director | Protagonistas | Enfoque Principal |
|---|---|---|---|
| 1937 | William A. Wellman | Janet Gaynor, Fredric March | Drama, crítica a Hollywood |
| 1954 | George Cukor | Judy Garland, James Mason | Musical, drama |
| 1976 | Frank Pierson | Barbra Streisand, Kris Kristofferson | Musical, rock |
| 2018 | Bradley Cooper | Lady Gaga, Bradley Cooper | Drama romántico, música pop |
La Versión de 2018: Bradley Cooper y Lady Gaga
En "Ha nacido una estrella", Bradley Cooper y Lady Gaga representan la apasionada historia de Jack y Ally, dos almas artísticas que unen sus destinos tanto en el escenario como en la vida. Cooper encarna al veterano músico Jackson Maine, que descubre a Ally y se enamora de ella, una artista que lucha por salir adelante.
Si algo hay que destacar del largometraje es el papel de Lady Gaga. La diva protagoniza la cinta dando vida a una mujer frágil en aras de buscar cumplir su sueño: ser una superestrella. La buena dirección de actores de Cooper consigue sacar el mayor potencial de Gaga.
Los momentos en los que cantan juntos Jackson (Cooper), un cantante veterano con diversas adicciones, y Ally (Gaga), una joven promesa de la música, demuestran una sincronía mágica. Hay que alabar también que el realizador canta las canciones en directo, puesto que es la única condición impuesta por Gaga para participar en la película.
Dos de los mejores momentos de Ha nacido una estrella tienen relación con varias canciones, pero si hay una que destacar es “Shallow”. Esta canción es aquella que une por primera vez en los escenarios a Jackson y Ally y descubre al personaje de Gaga como todo un portento. La banda sonora es lo mejor del filme, junto a Lady Gaga. Cada vez que la artista y Cooper salen en pantalla cantando, el efecto lágrima y pelos en punta emergen a la perfección.
El guion de Ha nacido una estrella es muy habitual, previsible y simple, y sale poco de la línea original. El exceso de romanticismo a veces chirría, pese a la gran química que Cooper y Gaga demuestran tener en la pantalla. Respecto a la parte visual es una película que sin ser fea tampoco destaca.
Bradley Cooper y Lady Gaga interpretando "Shallow"
En 2019 la película ha obtenido el Oscar a Mejor canción por Shallow, escrita e interpretada por Lady Gaga.
A Star is Born y sus remakes: la misma historia en épocas diferentes
Un desenlace que, sin duda, hizo llorar a más de uno, pero que tampoco fue nada fácil para la propia Gaga a la hora de enfrentarse al rodaje de aquella emotiva escena. La cantante y actriz recibió, momentos antes de iniciar la grabación de la canción, la noticia de que su mejor amiga Sonja Durham acababa de fallecer a causa de un cáncer, según explico ella misma en una entrevista con Entertainment Weekly.
Mi gran, gran, gran amiga Sonja murió de cáncer ese día. Teníamos que rodar en 30 minutos y abandoné el set porque su marido me llamó y me subí al coche. Se murió 15 minutos antes de que llegase. Me tumbé junto a ella, con su marido, con su perro, con su hijo... Cuando volví, Bradley fue muy amable conmigo y lo superamos. Interpreté la canción. Me dijo: 'No tienes que hacerlo de nuevo. Está bien'.
Dirección: William A. Guión: Dorothy Parker, Alan Campbell, Robert Carson. Argumento: William A. Fotografía: W. Esther Blodgett (Janet Gaynor), una muchacha que aspira a convertirse en actriz, viaja a Hollywood encuentra trabajo como camarera y conoce a un famoso actor en decadencia (Fredric March) por culpa de su adicción al alcohol, iniciándose una relación. Él se da cuenta del enorme talento de ella y se empeña en convertirla en una nueva estrella de la canción, introduciéndola en el mundo de los musicales cinematográficos. Está basada en la película “Hollywood al desnudo” (1932) de George Cukor, pero esta vez Wellman se centra en retratar con un humor crítico el tipo de vida que se respiraba en la vorágine del glamuroso Hollywood de la época.
Como protagonista tenemos a Janet Gaynor (primera actriz en recibir un Oscar en 1929 por sus interpretaciones en el cine mudo, en las películas “Amanecer” y “El séptimo cielo”, ambas de 1927) que encarna perfectamente a esa muchacha ingenua y tímida, que espera como muchas su oportunidad para ser una estrella. Dando perfecta réplica a la actriz, nos encontramos al carismático y gran actor Fredrich March, fantástico en su papel, tanto en los momentos cómicos como en los dramáticos, muy digno en las escenas más patéticas y transmitiendo siempre ese aire de desencanto e infelicidad de una estrella fracasada.
En "Ha nacido una estrella", Bradley Cooper y Lady Gaga representan la apasionada historia de Jack y Ally, dos almas artísticas que unen sus destinos tanto en el escenario como en la vida. Utilizando la sinopsis de la versión clásica de James Mason y Judy Garland, porque todo lo demás está contemporaneizado a estos nuevos tiempos, «Ha nacido una estrella» está perfectamente diseñada para el lucimiento de la artista. Para que de menos a más, te deje boquiabierta con su voz y con cómo es capaz de hacer con ella lo que le venga en gana.
El espectador viaja en todo tipo de emociones siguiendo sus primeras ilusiones, sus logros y las partes más apesadumbradas. Todo lo logra en un marco cinematográfico que le marca su presencia tanto cuando se siente más pequeña ante el mundo, como cuando ya es toda una diva en el escenario. En tonos más oscuros con algo de luz, para luego plasmar su presencia por completo en los instantes más estelares. Y es que la fotografía juega un papel fundamental en esta película, y desde mi sensación actuaba como un potenciador brutal de cada una de las escenas.
Bradley Cooper (Jackson Maine) interpreta a un músico con una fama reconocida que tiene problemas personales de alcohol y drogas, y en una noche de esas perdidas en bares descubre la voz de Lady Gaga (Ally) y se dispone totalmente a ayudarla a seguir el camino de la fama, y de paso enamorarse de ella. El ejercicio de contemplar cómo suceden todos estos procesos es hermoso, conocedores todos de que muy improbable que se produzca en la vida real, pero es un deleite de miradas y diálogos de los que hacen que te resbales de la butaca del cine.
Si bien es cierto que ambos actúan de maravilla, y que se necesitan mutuamente para llegar a esos puntos increíbles de emoción con sus personajes, yo considero que lo que hace Lady Gaga con su talento musical se sale de lo normal, y permite que vibres completamente con cada uno de los temas que interpreta. Necesita ese apoyo y refuerzo del rol de Bradley Cooper, pero es un conductor que siempre genera a la sorpresa final que ella muestra.
Confieso que ha habido escenas justo del comienzo, especialmente las que homenajean a la película clásica, y particularmente los últimos minutos de «Ha nacido una estrella» que me han parecido realmente sublimes, y en los puntos exactos por los que uno sabe a ciencia cierta que ha disfrutado de una buena historia, y que va a dejarse llevar con muchos instantes vertiginosos como si viéramos un concierto de nuestro artista favorito.
Abstenerse, eso sí, poco seguidores de Lady Gaga o quienes buscan un musical a la antigua con sus reglas estipuladas. Estamos ante una banda sonora y una propuesta más actualizada, con una artista que es toda una estrella y que nació para ello, sin duda.
“Siempre he sabido que quería dirigir, pero también sabía que necesitaba tener una perspectiva propia. Saber por qué lo estaba haciendo, de lo contrario no había ninguna razón para hacerlo. Siempre quise contar una historia de amor, porque es algo con lo que todo el mundo puede identificarse: el amor, su pérdida, el subidón que provoca. Es lo que te hace sentir más vivo…”. Bradley Cooper nos presenta a Lady Gaga en ‘Ha nacido una estrella’.
“Tal vez sea hora de dejar atrás el pasado” (Jackson Maine)
Bradley Cooper ha decido ir un paso más allá en su carrera dentro la industria cinematográfica y aquí debuta como director. Y este debut alcanza, tras las cámaras, muy buenos resultados. En la dirección de Cooper se nota mucho cuidado en la puesta en escena, y cariño por lo que se está contando y por cómo se está contando. La misma escena en la que se forma el título del film es un ejemplo de esto.
Cierto es que la historia, más que menos, es por todos conocida… y que ya antes han existido varias versiones y miles de imitaciones. Sin embargo, esto no puede ser obstáculo para alabar la buena labor de Cooper sabiendo colocar siempre la cámara en el mejor sitio y consiguiendo muy buenas escenas con planos secuencia, planos de detalle, generales, cámara en mano,…
Otro aspecto técnico que destaca muchísimo, y que quizás sea lo mejor de la película, es su sonido. Resulta alucinante como el film es capaz de meternos por completo en los conciertos como si estuviéramos en el mismísimo escenario junto a los artistas. Es una gozada escuchar a Jackson Maine tocar su guitarra eléctrica siendo jaleado por todo el público. En este sentido, acierto pleno de Bradley Cooper al decidir grabar las canciones en directo y en lugares tan icónicos como el Teatro Griego de Los Ángeles o El Forum, además de los escenarios de los festivales de música de Coachella y Stagecoach. El sonido de ‘Ha nacido una estrella’ es un puro caviar.
Como expuse antes, el argumento no va a sorprender a nadie. Estamos ante la típica historia de una joven con gran talento que vive en el anonimato hasta que alguien la descubre y la lanza a la fama. Así pues, en pantalla vemos como Jackson Maine conoce a Ally y cae rendido ante ella a todos los niveles. Lo que viene luego es un romance contado con sensibilidad y cero chabacanería. Por supuesto, también se ahondará en los entresijos del mundo del espectáculo. Este es el caso de esos managers que transforman tu imagen hasta que ya no te conoces a cambio de fama y éxito. Como extra, se incorporan también algunos guiños en forma de frases al pasado de la propia Lady Gaga.
Respecto a la banda sonora hay que decir que en la película sonarán muchísimas canciones originales escritas para la misma. Varias de estas canciones fueron compuestas por Lady Gaga y también algunas llevan la firma de Bradley Cooper. Ni que decir tiene que Lady Gaga interpreta muchísimas de ellas de todos los estilos dejando patente su excelente categoría. Ahora bien, el propio Bradley Cooper también se atreve a interpretar varias de ellas. Para ello tomó clases de guitarra, piano y voz durante cinco días a la semana en un periodo de seis meses. El resultado es fantástico, tan es así que mi canción favorita de la película es “Black Eyes” interpretada con mucha fuerza y carisma por el actor. Además, el tema “Shallow” con Lady Gaga y Bradley Cooper ganó el Oscar a la mejor canción original en la gala del 2019.
“El talento está por todas partes”. Lluvia de estrellas.
Interpretativamente Bradley Cooper brilla mucho. Su personaje es todo un regalo que el actor se ha hecho a sí mismo. Cooper luce carismático subido al escenario guitarra en mano y haciéndose dueño de la gente. Por otro lado, fuera de las luces nos entrega una muy buena actuación como una estrella en el ocaso de su carrera. Un hombre de pasado difícil y problemas de salud. Un tipo que te cae bien y que ves que necesita “algo” a lo que agarrarse ahí fuera para no sucumbir al alcohol y las drogas. Ese “algo” es Ally… y cuando la ve cambiar (o él cree que cambia) todo se le viene abajo. La estrofa de una de sus canciones es un perfecto retrato del personaje y sus adicciones: “Tal vez sea hora de dejar atrás el pasado. Cuesta mucho que un hombre cambie. Que lo intente ya es complicado”.
Y no menos regalo es el papel de Ally que el propio Bradley Cooper le ha escrito a Lady Gaga. La megaestrella de la canción hace en el film lo que mejor sabe hacer: cantar canciones por un tubo y de todos los estilos, incluso canta dos a capela. Así pues, bien se puede decir que Lady Gaga hace de Lady Gaga. Ahora bien, no de la Lady Gaga “monstruita” sino de la Lady Gaga real. Esa que Bradley Cooper quiso que saliera en su película sin maquillaje de ningún tipo. Dejando al margen las canciones, la artista se desenvuelve bien en la cinta, especialmente al principio cuando hace de chica humilde y también en los momentos de puro drama.
Del resto del elenco el que más destaca es Sam Elliott marcando la diferencia y elevando con su presencia todas y cada una de las escenas en las que sale, especialmente junto a Bradley Cooper. Aquí interpreta a Bobby, el hermano mayor y “representante” Jackson Maine. Bobby se ocupó de él desde la más temprana adolescencia y dejó que Jackson se llevara toda la gloria pasando él a la oscuridad.
También tienen cierto protagonismo un entusiasta Anthony Ramos (Ramón, el mejor amigo de Ally), Andrew Dice Clay (Lorenzo, el padre de Ally) y Rafi Gavron que cumple bastante bien y sin ningún tipo de exageración ni excentricidad en su papel de Rez, el manager que se hará cargo de Ally. Finalmente, muy agradable presencia para Dave Chappelle como Noodles, un viejo amigo de Jackson. ¡Ah! Finalizo esta crítica de Ha nacido una estrella, una película producida con cariño y gusto por volver a contarnos una vieja historia con estrellas de hoy en día. Cómo musical que es recomiendo verla en versión original para disfrutarla al máximo.
Jackson Maine (Bradley Cooper) es un músico veterano cuya carrera se encuentra en las últimas. Maine descubre a una talentosa cantante llamada Ally (Lady Gaga), una joven aspirante a estrella que sueña con triunfar en el apasionante mundo del espectáculo. Será entonces cuando Jackson decida ayudar a la joven a impulsar su carrera y lanzarla al estrellato, convirtiéndose en su mentor. Entre los dos nacerá una apasionada relación amorosa que se verá enturbiada por el carácter autodestructivo de Maine.
Nueva versión del clásico Ha nacido una estrella (1937), de William A. Wellman que supone el debut en la dirección del actor Bradley Cooper (Joy, El francotirador), que también interpreta el papel masculino protagonista. La cantante Lady Gaga (American Horror Story, El tour de los Muppets) da vida a la joven aspirante a estrella.
Ha nacido una estrella se inicia con un rockero famoso que toma alcohol y barbitúricos antes de salir al escenario y con una camarera, futura estrella del pop, que sube la cuesta de un callejón oscuro de Los Angeles. Estas dos escenas sin diálogos, que explican con lucidez y con economía narrativa lo que veremos después, resumen en pocos minutos el espíritu negro y desesperanzado de un filme que muestra, sin tapujos, la cara más amarga del show business. Es más, son dos secuencias que confirman el buen hacer de Bradley Cooper tras las cámaras, que, en su debut como director, se convierte en uno de esos artesanos con fuste del viejo Hollywood. En Ha nacido una estrella, Cooper consigue actualizar con éxito la historia que David O. Selznick y William A.
Una estrella se eleva; el otro se estrella y se quema. Es una historia tan antigua como el tiempo, aplastada y fatigada por la repetición constante. Entonces, ¿por qué demonios Bradley Cooper eligió hacer su debut como director con el tercer remake de A Star Is Born? ¿Qué podría aportarle al papel del autodestructivo cabeza de cartel que vive a la sombra de la protegida que ama? ¿Y por qué tuvo a Lady Gaga, que se arriesgó en su primer ... Orson Welles, sin menester alguno de presentación, dirige la épica dramática cumbre en la historia del cine, “Citizen Kane.” Alex Garland, novelista y guionista de”28 Days Later,” dirige uno de los más soberbios thrillers psicológicos de ciencia ficción del nuevo siglo, “Ex Machina.”
