Petequias en Niños: Causas y Cuidados según Lucia, Mi Pediatra

Las petequias son unas lesiones en la piel de las que hablamos mucho los pediatras. Pero, ¿qué son las petequias? Son manchas planas (sin bulto), con forma de punto (aunque pueden ser algo más gruesas), de color rojizo o violáceo y que no desaparecen cuando las presionamos con el dedo (como pasaría con un lunar).

Por esto último son fáciles de distinguir de casi todo el resto de lesiones de la piel, que sí aclaran con presión y que no suelen indicar gravedad si no se asocian a otros síntomas.

Ejemplo de petequias en la piel.

¿Cuál es su causa?

La salida de sangre desde los vasos sanguíneos, que puede ocurrir por distintas causas, como son los sobreesfuerzos, las infecciones o alteraciones de la pared de los propios vasos.

¿Y por qué nos preocupan?

En casi todos los casos, las petequias se deben a procesos banales, pero a veces no es así. Por ello, se suele necesitar un análisis de sangre si las vemos al explorar a un niño. Con los datos del análisis, los síntomas que presenta, la exploración y el estado general del paciente, tendremos distintos escenarios:

  • En niños con buen estado general, con tos o vómitos repetidos y petequias alrededor de la cara, lo más frecuente es que estas petequias sean por sobreesfuerzo y no se asocien a procesos graves.
  • Pueden tener fiebre, ya que es frecuente una causa viral (hasta el 75% de los procesos con fiebre y petequias suelen ser víricos), pero el paciente tendrá buen estado general.
  • Las petequias también pueden estar causadas por traumatismos repetidos en una misma zona, como puede ser el rascado.
  • Se dan en una zona concreta y el paciente no tendrá otros síntomas o lesiones, salvo costras por el propio rascado.

Cuando se extienden por todo el cuerpo es importante fijarse en otros datos.

  • Si el niño asocia sangrados o hematomas, podemos estar ante un cuadro de disminución de plaquetas, como podría ser la trombocitopenia inmune primaria.
  • Si el paciente no solo tiene petequias, sino que también tiene otras lesiones de mayor tamaño, abultadas y violáceas, la causa puede ser una inflamación de los vasos conocida como vasculitis.

Dentro de las vasculitis, una de las más conocidas es la púrpura de Schönlein-Henoch, y aunque es poco frecuente, es típica de la edad infantil. No está claro por qué se produce, pero suele deberse a procesos infecciosos, por lo que no es raro que el niño también tenga fiebre. Además, pueden presentar síntomas gastrointestinales, alteraciones en la orina o rara vez inflamación articular.

En el caso de fiebre, petequias y mal estado general, podemos estar ante un cuadro de infección bacteriana grave, como la sepsis o meningitis meningocócica. Aunque es una enfermedad muy poco frecuente, precisará ingreso hospitalario y tratamiento agresivo urgente.

Es importante recordar que toda fiebre junto con manchas en la piel debe ser valorado por el pediatra. Aunque la mayoría de las veces son enfermedades sin mayor importancia como es el exantema súbito, el megaloeritema , la escarlatina, el mano pie boca o incluso la mononucleosis infecciosa, en ocasiones se trata de enfermedades más graves como podría ser una sepsis meningocócica o en este caso, una enfermedad de Kawasaki cuando además cumple el resto de criterios.

Enfermedad de Kawasaki

La enfermedad de Kawasaki es una enfermedad poco común que afecta principalmente a niños menores de 5 años. Se caracteriza por:

  • Fiebre alta prolongada.
  • Erupción cutánea.
  • Manos y pies rojos en el momento agudo (al inicio de la enfermedad) y descamación de la piel de los dedos (en la fase subuaguda).
  • Adenopatía (ganglio aumentando de tamaño) unilateral en el cuello. Suele ser uno solo, mayor de 1.5 cm de diámetro y a un lado del cuello.

Pero ojo, que en ocasiones el diagnóstico no es tan sencillo y nos encontramos con lo que llamamos un Kawasaki incompleto o atípico: fiebre prolongada de causa inexplicada con menos de 4 de los criterios diagnósticos principales y con hallazgos de laboratorio o ecocardiográficos compatibles

Además, para el diagnóstico, ya sea de un Kawasaki completo o incompleto, nos apoyamos en los resultados de las pruebas de laboratorio con unos indicadores inflamatorios específicos elevados (PCR, VSG, PCT, leucocitosis con neutrofilia), hiponatremia (sodio bajo) e hipoalbuminemia (albúmina baja), transaminasas elevadas (pruebas hepáticas elevadas) y piuria estéril (leucocitos en orina sin presencia de bacterias). En la segunda semana desde el inicio de la fiebre es común la trombocitosis (plaquetas aumentadas)

Cuando en la ecocardiografía se objetivan aneurismas coronarias, confirmamos el diagnóstico, sin embargo los aneurismas, cuando están presentes, no aparecen en los primeros días de la enfermedad si no a partir de la semana.

Las manifestaciones y complicaciones cardiológicas son las que realmente marcan el pronóstico de esta enfermedad a corto y a largo plazo.

La mayoría de los pacientes no tendrán afectación cardiaca por lo que no necesitarán revisiones a largo plazo, es decir, decimos que la enfermedad es autolimitada y se irá como vino, sin secuelas. Sin embargo, todos aquellos que hayan presentado inflamación a nivel del pericardio, del miocardio, del endocardio (incluyendo válvulas) o de las arterias coronarias precisarán controles con el cardiólogo infantil durante meses incluso durante años.

Su origen aun es desconocido, aunque se cree que se debe a una respuesta “exagerada” de nuestro organismo en respuesta a un agente infeccioso y secundariamente a esa respuesta, se dañan nuestros propios vasos sanguíneos.

Además, también se baraja la posibilidad de que pueda haber un componente genético ya que el riesgo de que la padezcan hermanos de niños que ya la han tenido es algo mayor y además la enfermedad de Kawasaki es más frecuente en determinadas áreas geográficas como es Japón, Corea e islas del océano Pacífico.

Para que el tratamiento disminuya de forma importante el posible daño en las arterias coronarias, es importante instaurarlo en los primeros 10 días de enfermedad. Los fármacos que utilizamos habitualmente son la aspirina y la gammaglobulina intravenosa.

Siempre solemos decir que toda fiebre junto con manchas en la piel debe ser valorado por el pediatra. Si a pesar de tener un diagnóstico la fiebre persiste más de 5-6 días también preferimos reevaluar a ese paciente.

Erupción cutánea característica de la enfermedad de Kawasaki.

¿Cuándo consultar con el pediatra?

  • Siempre que el estado general del niño se vea afectado, habría que consultar. Si le baja la fiebre pero el niño sigue decaído, tristón, sin querer jugar o fatigado, es momento de hacer una visita al pediatra.
  • En lactantes menores de 3-6 meses.
  • Si tiene fiebre más de 48 horas en niños menores de 2 años.
  • Si tiene fiebre más de 3 días en niños mayores de 2 años.
  • Si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o tiene un llanto muy intenso, irritable.
  • Si rechaza la alimentación o los líquidos.
  • Si aparecen manchas en la piel. Ojo con las manchas rojo vino que al estirar la piel con los dedos no desaparecen. Se llaman petequias y es motivo de acudir a Urgencias.
  • Si observáis alguna circunstancia que vosotros mismos consideréis inusual y os preocupe. No tengáis miedo de preguntar, para eso estamos.

¿Cuándo debo acudir a Urgencias?

  • Afectación del estado general.
  • Fiebre alta y alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias…)
  • Convulsiones.
  • Dificultad para respirar o para mantenerse despierto.
  • Rigidez de nuca o dificultad/dolor para flexionar el cuello.
  • Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel.

Soy consciente que tomar la decisión de acudir o no a Urgencias os preocupa. Os comprendo. Os entiendo porque yo también he tenido que llevar a mis hijos en alguna ocasión a Urgencias.

Exantema o Petequias: Aprende a diferenciarlas

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