Peso Normal de la Placenta en la Semana 39 de Embarazo: Desarrollo del Bebé y Consejos Esenciales

¡Esta es la penúltima semana de tu embarazo! En la semana 39 tu bebé puede estar listo y dispuesto para nacer y ya no se considera prematuro, como sabes. Tu hijo o tu hija debería estar situado bajo tu pelvis o terminando de encajarse en tu cuello uterino: este es el proceso de borramiento y dilatación del cuello uterino que ya vimos en la semana 37 y que consiste en la apertura de este con el objetivo de dar inicio al parto. ¡Tu bebé ya debería pesar más de 3 kg ahora mismo!

Este crecimiento acelerado durante las últimas semanas va a ir dejando menos espacio para moverse dentro del útero o, lo que es lo mismo, te va a ir cargando con un peso extra que aumenta a un ritmo mucho más rápido estas semanas. En realidad, no. Su cerebro sigue desarrollándose dentro de ti como lo hará tras el nacimiento y, aunque apenas dispone de espacio, el bebé sigue ejercitándose y practicando movimientos que le serán muy útiles tras su nacimiento (como el reflejo de succión).

Estas dos semanas pueden parecer una última subida si comparamos el embarazo con escalar una montaña, ¿no crees? Es un buen momento para avisar a todo el mundo de que el parto está muy cerca (sí, también a tu ginecólogo) y de asegurarte de que tu maleta para el hospital sigue donde la habías dejado preparada en la semana 35 (¡no vaya a ser que alguien la haya cambiado de sitio!).

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¿Y si empiezan las contracciones?

También se ha demostrado que los partos suelen ser más cortos en mujeres que pueden comer algo durante este proceso. Al fin y al cabo, si tu médico no ve contraindicaciones posibles, un bocadillo ligero puede ayudar casi tanto como mantenerte hidratada (¡algo que también deberías hacer!). Toma un poco de sopa o gazpacho, unas tostadas, un yogur...

Uno de los grandes miedos de muchas mamás es que su bebé se quede enredado por culpa del cordón umbilical. ¿Qué te parece aprender un poco más sobre este tema y quedarte tranquila? El cordón umbilical queda enrollado en más de un 20% de los nacimientos a nivel mundial (esta es la razón principal por la que muchas familias sienten miedo de que algo así pueda suceder), pero es muy difícil que impida el parto.

Además, el problema no es que el bebé no pueda respirar (recuerda, el oxígeno le llega al bebé a través del cordón), sino que el flujo de sangre se detenga. Si eres del 50% de las mamás que tienen a su hijo o hija antes de las cuarenta semanas, puede que la próxima visita ya sea en el hospital y con tu bebé en brazos, ¿o no?

El embarazo se considera “a término” a partir de la semana 37. Eso significa que tu hijo o hija está completamente desarrollado y listo para poder vivir sin ayuda fuera del vientre de la madre. Esta semana 37 quizás te sientas bastante incómoda y no puedas dormir bien por la noche. Según las investigaciones realizadas, durante el tercer trimestre es cuando peor se duerme. Intenta buscarte momentos durante el día para descansar.

En esta etapa también puedes sentir muchas más contracciones Braxton Hicks y, además, éstas pueden durar más o ser más incómodas. Algunas veces, cuando comienzan a venir muy seguidas, podrías creer que el parto ya ha empezado. Quizás también sientas que tienes más flujo vaginal que antes. Si ves que tiene huellas de sangre o es rosado y mucoso puede que estés expulsando el tapón mucoso que sella el útero, y esto significa que ¡probablemente el parto esté muy cerca!

En el último mes de embarazo hay más posibilidades de desarrollar una enfermedad seria que se llama preeclampsia. Tu médico comprobará tu tensión sanguínea para asegurarse de que no es demasiado elevada, que no hay un exceso de proteína en tu orina y que tus manos y tu cara no están excesivamente hinchadas, ya que estos son los tres síntomas clave de la preeclampsia. Como la tensión puede subir por el estrés de estar en la consulta médica es buena idea comprobar que en casa vuelve a bajar, si lo hace es una buena señal.

En la semana 38 el bebé sigue engordando. Ya puede coger cosas con sus manitas (como agarrarse sus pies o el cordón umbilical). Estas dos últimas semanas se te pueden hacer un poco largas. Procura tomarte tiempo para ti sobre todo si el bebé viene con bajo peso, ya que el descanso le va a favorecer. Hablar con otras madres de tu entorno o de grupos de apoyo puede ayudarte a vivir la recta final.

Es la semana 39 a pesar de que tu hijo o hija está ya muy apretado en tu vientre, se mantendrá activo hasta la hora del parto. Solamente un 5 por ciento de los bebés nacen en la fecha. No dejes que te agobien con frases como “se está retrasando”. Es posible que de repente te quieras poner a limpiar los baños enérgicamente, organizar el cuarto del bebé u ordenar la casa.

Según los expertos, este impulso es probablemente la manifestación moderna de lo que se conoce como el instinto ancestral y casi animal de "anidar", es decir, de preparar "el nido" o tu hogar para acoger a tu bebé. El bebé sigue acumulando grasa para poder mantenerse calentito al nacer.

Y por fin llega la semana 40. Después de largos meses de espera, la fecha prevista para tu parto llega. A veces los bebés no nacen en esta semana sobre todo si tu fecha de parto se calculó basándose únicamente en el primer día de tu último periodo, ya que a veces las mujeres ovulan más tarde de lo que se da por sentado, y en ese caso te habrías quedado embarazada unos días después de lo que calculas.

Por regla general, en esta semana se hace una revisión del latido cardiaco fetal, es decir, una monitorización. Es posible que en esa revisión te propongan también hacerte un tacto para ver si el cuello del útero está madurando o no. Esta exploración rutinaria no tiene sentido, porque si está mucho o poco dilatado puede cambiar en cuestión de horas o quedarse igual durante días. Además, puede ser muy incómodo y aumentar el riesgo de infección.

Eso sin olvidar que algunos profesionales sanitarios de la “vieja escuela” realizan a veces una intervención llamada Maniobra de Hamilton para provocar el inicio del parto. Seguro que puedes imaginar cómo será el parto. Quizás hayas visto en algunas series de televisión, que las mujeres siempre rompen aguas de manera muy espectacular, en medio de un lugar lleno de gente, y que inmediatamente se ponen de parto.

Pero no debes preocuparte, porque este tipo de escenas no son nada comunes. Tan sólo en un 15 por ciento de los casos, el saco amniótico se rompe justo antes de empezar el parto. De todas formas, si rompes aguas estate tranquila, porque todavía pueden pasar horas hasta que sientas la primera contracción. Fíjate en el color de las aguas y sólo debes acudir al hospital inmediatamente si son de color marrón ya que son significativos de aguas meconiales, es decir, de sufrimiento fetal.

Si el líquido es transparente lo mejor que puedes hacer es darte una ducha, salir a dar un paseo o ver una película que te guste. En cualquier caso, hay signos más comunes de que el parto va a empezar. Por ejemplo, sentir un flujo mucoso al ir al baño o verlo en tu ropa interior. Esta mucosidad es el tapón mucoso del que hemos hablado al principio. Forma un tapón que sella el cuello del útero durante el embarazo para proteger a tu bebé de infecciones.

Otra señal de que el parto ha comenzado es tener contracciones regulares, que cada vez vienen a intervalos más cortos. Cuando las contracciones duren un minuto o más y venga en intervalos de 3 a 7 minutos es que el parto va encaminado.

El peso del bebé suele ser una gran preocupación para los padres, incluso desde el embarazo, ya que desean que su bebé se desarrolle correctamente y esté sano. Durante la gestación, es posible estimar el peso fetal por ecografía y, una vez que nace, poco después del parto, se podrá pesar al bebé y medir su longitudAdemás, posteriormente, es importante que el especialista controle periódicamente, en cada revisión, el peso y el tamaño del bebé.

Estas mediciones pueden dar información de cómo está siendo su desarrollo e, incluso, alertar de posibles problemas.

Durante la gestación, se estima el peso del bebé a partir de ciertas mediciones realizadas durante las ecografías de control del embarazo. Este peso es estimado, puesto que no se está pesando realmente al bebé, pero servirá al especialista para comprobar cómo va creciendo y desarrollándose.

Tras el parto, le realizarán al bebé una serie de exámenes para comprobar que está sano. Dentro de ellos, se encuentra la medición del peso del recién nacido, un control muy importante.

Lo más habitual es que el bebé tenga al nacer un peso alrededor de los 3000 gramos, entre los 2500 y los 4000 gramos. Si pesa menos de 2500g, se considera que es un bebé de bajo peso al nacer, mientras que si supera los 4000g es un bebé de peso alto al nacer.

Sin embargo, es normal que los recién nacidos bajen hasta un 10% del peso que se determinó al nacer, debido a la pérdida de fluidos, en sus primeros días de vida.

Sin embargo, el bebé recuperará pronto este peso que ha bajado y volverá a pesar lo mismo que al nacimiento a los 10-15 días tras el parto.

Posteriormente, el bebé llevará un gran ritmo de aumento de peso:

  • Primeros tres meses de vida: entre 700-900g cada mes.
  • Tercer al sexto mes: unos 500-600g al mes.
  • Sexto al noveno mes: alrededor de 350-400g mensuales.
  • Noveno mes al año de edad: en torno a 250-300g por mes.

Por tanto, el aumento mensual de peso va siendo menor a medida que avanza el primer año de vida del bebé. No obstante, el peso inicial que tenía al nacimiento se llega a triplicar para el momento en el que el bebé cumple sus primeros 12 meses, cuando pesará alrededor de 9 kilos.

Los bebés que nacen con un peso inferior a 2500g se considera que tienen bajo peso al nacer. Estos bebés, aun siendo más pequeños, pueden estar sanos. Sin embargo, los bebés con bajo peso al nacer también pueden padecer un mayor riesgo de problemas de salud y necesitar ciertos cuidados.

Entre los problemas que pueden presentar estos bebés se encuentra:

  • Complicaciones para mantener la temperatura idónea, es decir, en la termorregulación.
  • Infecciones.
  • Ictericia (color amarillento de la piel).
  • Dificultades para alimentarse y aumentar de peso.
  • Problemas respiratorios.

Además, a largo plazo, el bebé puede presentar un retraso en el desarrollo y problemas de aprendizaje, así como un mayor riesgo de hipertensión arterial, diabetes, obesidad y alteraciones cardiacas.

Existen varias causas que pueden hacer que el bebé presente bajo peso al nacer, como por ejemplo:

  • Parto prematuro.
  • Embarazo múltiple.
  • Complicaciones con la placenta.
  • Problemas en la embarazada (hipertensión, enfermedades cardíacas, problemas renales...)
  • Alteraciones genéticas en el bebé.
  • Ciertos medicamentos, tabaco, alcohol y drogas en el embarazo.
  • Algunas infecciones durante el embarazo.
  • Aumento insuficiente de peso en el embarazo.
  • Embarazada de edad adolescente o mayor de 35.
  • Padres pequeños.

Por todo ello, los bebés con bajo peso al nacer pueden requerir atención en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) hasta que aumenten de peso y puedan ir a casa.

Cuando un bebé pesa al nacer más de 4000g, presenta un peso alto al nacimiento. Esta condición puede causar ciertas dificultades en el parto y aumentar el riesgo de sangrado tras el parto.

Cuando se determina que un bebé tiene muy bajo peso al nacer significa que ha presentado un peso en el momento del nacimiento inferior a los 1500g.

La principal causa de un muy bajo peso al nacer es que se haya producido un parto prematuro, generalmente, antes de la semana 30 del embarazo.

No tiene por qué. El peso del bebé es una de las principales preocupaciones de los papás y las mamás debido a que desconocen si está bien. Sin embargo, hay varios aspectos que pueden influir en el peso en el momento del nacimiento. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Estatura de los progenitores.
  • Parto único o parto múltiple. Si la mujer da a luz a gemelos, trillizos, etc.

Mediante esta calculadora del peso ideal en el embarazo es posible controlar el aumento de peso en cada semana de gestación y compararlo con el rango de peso considerado como saludable para ese periodo. Los beneficios de ganar un peso adecuado en el embarazo están demostrados con numerosas investigaciones.

Por ejemplo, en un estudio realizado en EE.UU., publicado en la American Journal of Obstetric and Ginecology se comprobó que las mujeres que habían engordado más de un 26% respecto a su peso inicial tenían 3,8 veces más probabilidades de desarrollar hipertensión gestacional y cuatro veces más riesgo de sufrir preeclampsia.

"Esto depende del peso inicial del que parta la gestante y de la altura que tenga", indica la ginecóloga del Hospital La Paz, la doctora Onica Armijo Suárez. "Con la altura y el peso -prosigue- calculamos el Índice de Masa Corporal (IMC) de la gestante".

"No es lo mismo que la paciente pese 45 kg, pues la dejaremos engordar más, hasta 16-18 kilos, a otra gestante que pese 100 kilos, en cuyo caso la dejaremos engordar poco. De hecho, la pondremos una dieta y ejercicio si su embarazo nos lo permite", insiste la Dra.

"Es importante mantenernos en un peso adecuado antes del embarazo. No se trata de una cuestión estética, sino de una cuestión de salud. Mantenernos dentro de los límites del peso normal nos puede evitar ciertas complicaciones que se asocian con la obesidad, como abortos de repetición o dificultad para conseguir el embarazo.

Y una vez que consigas el embarazo, intenta ganar el peso adecuado. Una vez conseguido el embarazo las complicaciones de tener un índice de masa corporal (IMC) fuera de los límites normales también son importantes. Para saber cuánto debes engordar en el embarazo no es lo mismo que estés embarazada de gemelos o trillizos que de una gestación única.

"A las gestantes gemelares -explica-, como es lógico, se les permite un mayor incremento, que puede llegar a los 20-24 kilos", comenta la Dra. Lo mejor es que se pese en su domicilio. “Si esto no es posible, la pesaremos en la consulta, siempre con el mismo peso, retirando los zapatos y ropas de abrigo pesadas ", nos comenta la Dra.

No hay un peso estándar para la barriga de la gestante. "El peso de la embarazada depende de la grasa corporal de la paciente y de la suma del peso de la placenta, el líquido amniótico, y del peso del bebé. No se va a pesar el abdomen de la embarazada, solo se observa cómo crece y si la altura uterina es la adecuada para las semanas de gestación de las que está en cada momento", apunta la Dra.

"Para controlar la ganancia de peso en el embarazo es importante pesarnos con regularidad. Controlar la ganancia de peso durante el embarazo suele ser una preocupación para todas las embarazadas. Generalmente lo vemos como un problema fundamentalmente estético, por lo complicado que resulta perder esos kilos de más una vez que nace el bebé. En ocasiones un exceso de peso puede deberse no a que la madre coma más de lo que debe o porque hace muy poco ejercicio. Puede ser síntoma de alguna complicaciones.

Diabetes gestacional, esta es la alteración metabólica más frecuente en las embarazadas obesas o con sobrepeso. Complicaciones durante el parto y con una mayor tasa de cesáreas. La obesidad puede afectar al desarrollo del bebé, provocando que el bebé sea excesivamente grande o que tenga ciertas malformaciones, como defectos del tubo neural (espina bífida, por ejemplo).

La mejor forma de mantener un peso saludable en el embarazo, si no hay contraindicaciones, es cuidando nuestra alimentación y haciendo ejercicio de forma regular. En la revista Nutrición Hospitalaria, en 2016 se publico el estudio Influencia del ejercicio físico sobre la calidad de vida durante el embarazo y el posparto. Revisión sistemática.

Tres comidas principales con dos tentempiés a base de fruta o lácteos nos permite controlar las molestias gástricas que pueden aparecer en el embarazo y no tener demasiadas horas el estómago vacío. Hacer ejercicio de forma regular no sólo ayuda a controlar el peso, también nos ayuda a mantenernos ágiles y activas en el embarazo. Natación, yoga y pilates para embarazadas o simplemente caminar son actividades que se recomiendan para las embarazadas.

En el primer trimestre el embarazo apenas se justifica ganancia de peso. El bebé es un pequeño embrión y la placenta apenas un pequeño disco y entre ambos no superan los 50 gramos. Muchas mujeres que no engordan nada. El tercer trimestre es el de mayor ganancia de peso del bebé, notarás, a partir de la semana 28/30 de embarazo cómo crece tu barriga más rápidamente y empiezas a notar las molestias típicas que provoca el crecimiento del bebé.

“Es el momento en el que el feto más engorda y más grasa va incorporando a su cuerpecito. Nosotras también retenemos más líquidos y por ello durante esta etapa es en la que más se engorda, unos 5 o 6 kg. Tu obstetra y matrona te ayudarán a controlar tu peso. Pero si sigues una dieta saludable y no comes por dos seguro que tendrás un embarazo estupendo y tras el parto no te costará quitarte esos kilos de más”, explica la Dra. Vol.

"El útero durante la gestación multiplica su peso de forma espectacular. "En este caso el control de la ganancia de peso es, si cabe, mas importante aún. Es muy importante prestar atención a la dieta. Mantener una dieta saludable, equilibrada y sana junto con la realización de ejercicio físico de forma regular son los pilares para mantener el peso a raya y mantenernos activas y ágiles durante el embarazo.

Según la matrona Natividad García, "en el caso de mujeres muy delgadas previamente es importante valorar su tipo de alimentación, para conocer las posibles carencias o si es una cuestión, simplemente, de su naturaleza propia.

Tabla de Aumento de Peso Recomendado Durante el Embarazo

IMC Pre-Embarazo Aumento de Peso Total Recomendado (kg)
Bajo peso (IMC < 18.5) 12.5 - 18
Peso normal (IMC 18.5 - 24.9) 11.5 - 16
Sobrepeso (IMC 25 - 29.9) 7 - 11.5
Obeso (IMC ≥ 30) 5 - 9

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