La introducción de frutas en la dieta de tu bebé es un paso clave para ampliar su paladar y proporcionarle nutrientes esenciales. Durante este proceso, muchas familias buscan maneras de hacer que las papillas sean más completas y aceptadas por el bebé. Por eso las papillas de frutas suelen considerarse como el primer alimento del niño tras la lactancia exclusiva.
¿Por Qué la Papilla de Frutas es Importante?
Las papillas de frutas son especialmente importantes en la alimentación del bebé. Se empezará a partir de los 6 meses con una papilla de frutas por su aporte vitamínico, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola. La papilla de frutas es rica en vitaminas, minerales y fibra, fundamentales para el desarrollo del bebé. La manzana y la pera aportan fibra y antioxidantes, mientras que el plátano proporciona energía y potasio.
La fruta es clave en nuestra dieta y no hacer bien su introducción en los niños puede tener consecuencias en su salud. “La fruta es fuente de muchos nutrientes esenciales (vitamina C y A, potasio, antioxidantes, folatos…). Si no conseguimos introducirla en la infancia, será difícil que se incorpore de modo natural en la adolescencia y la edad adulta. Por el contrario, tomarla tiene múltiples beneficios para la salud. Incluso puede ayudar al niño a mejorar algunas dolencias.
¿Cuándo y Cómo Introducir la Fruta?
Suelen introducirse después de conseguida la aceptación de los cereales, aunque puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. A partir de los 6 meses se pueden introducir muchos alimentos en la alimentación del bebé, y la fruta suele ser el primero. Y a esa edad, la textura más práctica es la papilla.
No hay ningún orden específico a la hora de elegir la fruta que vamos a proporcionar al bebé. Las dos opciones son válidas. El sistema de elección va a depender de las habilidades y actitud de los padres y de la madurez del bebe.
“Se puede comenzar por la fruta que queramos, siempre que esperemos 3-5 días para añadir una nueva”, afirma esta dietista-nutricionista. Tradicionalmente, la manzana, la pera, el plátano y la naranja suelen ser los primeros en incorporarse a la dieta del niño. Esta elección se debe más a la facilidad de encontrarlos en cualquier mercado durante todo el año, que a las consignas de ningún manual pediátrico. Sin embargo, sugiere cautela con las más alergénicas (albaricoque, kiwi, fresas, piña, nectarina o melocotón). “Es preferible añadirlas un poco más adelante, cuando las reacciones anafilácticas sean más fáciles de solventar por los profesionales sanitarios”.
La cantidad de fruta va aumentando a medida que avanzan las semanas y en función del desarrollo del bebé. “Normalmente se comienza con unos 80-100 gramos de fruta madura fácilmente masticable o chafada con un tenedor y se va incrementando la cantidad. Pero todo va a depender de lo que el niño demande, debemos escuchar sus necesidades sin obligarlos a comer más de lo que quieran”, recomienda.
Para los bebés que empiezan con la alimentación complementaria, se aconseja pelar la fruta antes de triturarla o chafarla o tomarla por el sistema BLW (Baby Led Weaning). Recomienda utilizar preferiblemente, fruta fresca de temporada y de cercanía. Lo ideal es prepararla en el momento de la toma.
Las papillas de fruta pueden servirse a temperatura ambiente o a la temperatura del refrigerador. Elige la que más le guste a tu bebé.
¿Cuándo empezar a darle alimentos sólidos a un bebé?
Receta Básica de Papilla de Frutas
Preparar una papilla de frutas casera te permite elegir ingredientes frescos y adaptarlos según tus necesidades. Aquí tienes una receta básica:
- Lava y Pela las Frutas: Lava bien la manzana y la pera, luego pélalas y retira el corazón y las semillas.
- Cocina las Frutas: En un cazo, añade el agua o la leche y las frutas troceadas.
- Tritura: Tritura hasta obtener una textura homogénea.
Variedad de frutas: Puedes alternar las frutas según la temporada para ofrecer nuevos sabores y nutrientes.
Textura adaptada: Al principio, procura que la papilla tenga una consistencia suave.
Ejemplo de Receta: Papilla de Pera y Plátano
Aquí tienes una receta sencilla y deliciosa:
Ingredientes:
- 1 pera
- 1/2 plátano
Preparación:
- Lava y pela la pera y el plátano.
- Corta la fruta en trozos pequeños.
- Tritura la fruta hasta obtener una consistencia suave.
Consejos Adicionales
- Añadir Leche: Si tu pequeño tiende a rechazar la leche tras tomar frutas, añadir leche a la papilla puede ser una manera fácil y nutritiva de incluirla en su merienda diaria.
- Conservación: Si va a pasar más tiempo, se oxidará y adquirirá un color marrón parduzco. “Para evitarlo, puedes añadirle a la papilla un chorro de zumo de limón, meterla en un tarro de cristal y conservarla en el frigorífico un máximo 48 horas. Los trozos de fruta que nos sobran de un día para otro (media manzana, unos gajos de naranja, un trozo de plátano…), los podemos guardar tapados en la nevera. Para que no se oxiden (es decir, que no se oscurezcan) podemos rociarlos con unas gotas de limón. “Siempre que estén aptos para comer, son perfectamente aprovechables para la papilla del día siguiente”.
- Paciencia: Lo normal es que un niño rechace el alimento hasta 20 veces antes de tomarlo. Entre las posibles estrategias, propone poner menos cantidad de la fruta objeto del rechazo, y combinarla con otras que sepamos que le gustan más.
Tabla de Frutas Recomendadas por Edad
| Edad | Frutas Recomendadas | Precauciones |
|---|---|---|
| 6-8 meses | Manzana, pera, plátano | Pelar y cocinar para facilitar la digestión |
| 8-10 meses | Melocotón, albaricoque | Observar posibles reacciones alérgicas |
| 10-12 meses | Fresas, kiwi | Introducir en pequeñas cantidades debido a su potencial alergénico |
Espero que este consejo os sea tan útil como lo fue para mí. ¡Prueba este consejo y cuéntanos tu experiencia! Si tienes otros trucos para las comidas de los más pequeños, compártelos con nosotros.
