Cuando llega la temporada de fresas, es difícil resistirse a incluirlas en el menú del bebé. Su sabor dulce, su textura suave y lo fáciles que son de preparar hacen que sean una de las frutas más versátiles desde que empiezan con la alimentación complementaria.
Aunque a partir de los 6 meses se pueden introducir muchos alimentos en la alimentación del bebé, la fruta suele ser el primero. Y a esa edad, la textura más práctica es la papilla. Por eso las papillas de frutas suelen considerarse como el primer alimento del niño tras la lactancia exclusiva.
En esta selección te traemos varias recetas con fresas para bebés pensadas para distintas etapas: algunas para empezar desde los 6 meses y otras para cuando ya tienen más práctica. Tanto si hacemos BLW como si seguimos una alimentación más tradicional con papillas y triturados, las fresas se pueden usar en un montón de recetas que no requieren ni azúcar ni ingredientes raros.
¿Cuándo y cómo introducir la papilla de fresas?
La papilla de fresas para bebés es una opción fresca, sencilla y llena de sabor que muchos padres consideran cuando el bebé ya ha probado otras frutas básicas como el plátano, la manzana o la pera. Aunque las fresas son una fruta muy común en la dieta familiar, a veces surgen dudas sobre su introducción en bebés por el riesgo potencial de alergias.
Aunque tradicionalmente se recomendaba retrasar las fresas por el riesgo de alergias, actualmente se acepta ofrecerlas desde los 6 meses si no hay antecedentes familiares de alergia. La primera vez que ofrezcamos fresa debe ser sola, sin mezclarla con otras frutas, y observando cómo reacciona el bebé durante las 24-48 horas siguientes.
No hay ningún orden específico a la hora de elegir la fruta que vamos a proporcionar al bebé. Las dos opciones son válidas. El sistema de elección va a depender de las habilidades y actitud de los padres y de la madurez del bebe.
“No hay una recomendación en firme, se debe valorar cada caso. Algunos bebés muestran interés por los alimentos sólidos y se sienten mejor cuando ellos manipulan la comida (método BLW o destete dirigido por el bebé, por sus siglas en inglés). Para los padres, las papillas, frente al alimento entero, tienen las ventajas de la comodidad a la hora de preparar y dispensar el alimento al niño.
“Se puede comenzar por la fruta que queramos, siempre que esperemos 3-5 días para añadir una nueva”, afirma esta dietista-nutricionista. Tradicionalmente, la manzana, la pera, el plátano y la naranja suelen ser los primeros en incorporarse a la dieta del niño. Esta elección se debe más a la facilidad de encontrarlos en cualquier mercado durante todo el año, que a las consignas de ningún manual pediátrico. Sin embargo, sugiere cautela con las más alergénicas (albaricoque, kiwi, fresas, piña, nectarina o melocotón).
“Es preferible añadirlas un poco más adelante, cuando las reacciones anafilácticas sean más fáciles de solventar por los profesionales sanitarios”. Lo normal es que un niño rechace el alimento hasta 20 veces antes de tomarlo.
Textura y preparación
Si el bebé está en la primera etapa (6-8 meses), la papilla debe estar completamente triturada y sin grumos. Troceamos las fresas y las trituramos con una batidora hasta obtener un puré fino.
Para los bebés que empiezan con la alimentación complementaria, se aconseja pelar la fruta antes de triturarla o chafarla o tomarla por el sistema BLW (Baby Led Weaning). Recomienda utilizar preferiblemente, fruta fresca de temporada y de cercanía. Lo ideal es prepararla en el momento de la toma. Si va a pasar más tiempo, se oxidará y adquirirá un color marrón parduzco.
“Para evitarlo, puedes añadirle a la papilla un chorro de zumo de limón, meterla en un tarro de cristal y conservarla en el frigorífico un máximo 48 horas. Los trozos de fruta que nos sobran de un día para otro (media manzana, unos gajos de naranja, un trozo de plátano…), los podemos guardar tapados en la nevera. Para que no se oxiden (es decir, que no se oscurezcan) podemos rociarlos con unas gotas de limón.
“Siempre que estén aptos para comer, son perfectamente aprovechables para la papilla del día siguiente”.
La cantidad de fruta va aumentando a medida que avanzan las semanas y en función del desarrollo del bebé. “Normalmente se comienza con unos 80-100 gramos de fruta madura fácilmente masticable o chafada con un tenedor y se va incrementando la cantidad. Pero todo va a depender de lo que el niño demande, debemos escuchar sus necesidades sin obligarlos a comer más de lo que quieran”, recomienda.
3 PAPILLAS CON PLÁTANO PARA BEBÉ, DESAYUNOS PARA BEBÉS A PARTIR DE 7 MESES
Alergia a las fresas: síntomas y precauciones
¿Cuáles son los síntomas de la alergia a las fresas? La alergia a las fresas provoca una liberación de histaminas más elevada de la que el organismo puede manejar. Ello provoca una reacción alérgica, que puede ir desde la aparición de ronchas en la piel que ha estado en contacto con la fresa hasta hormigueo o inflamación de la lengua o la garganta.
En un estadio más avanzado, la alergia a las fresas puede provocar náuseas, calambres estomacales, diarrea y vómitos. (Te interesa: Cómo saber si el niño es alérgico a algún alimento)
Debemos estar atentos a síntomas como sarpullidos, enrojecimiento alrededor de la boca, vómitos, diarrea o mucosidad. Estos pueden aparecer tras la primera o segunda exposición.
Cuándo acudir al médico
Si tu bebé tiene una reacción alérgica a las fresas, aunque pueda parecer de menor importancia, debes acudir al médico de inmediato.
Recetas con fresas para bebés
Aquí tienes algunas ideas para incorporar las fresas en la dieta de tu bebé:
- Papilla de fresas naturales: Una forma suave y natural de introducir esta fruta en la dieta del bebé, ideal desde los 6 meses.
- Helado de fresas y yogur para bebés: Una opción refrescante y sin azúcar perfecta para los días de calor. Solo necesitas fruta madura y un buen yogur natural. Deja enfriar bien antes de ofrecérselas al bebé.
- Tortitas de ricotta y fresa: Blanditas, fáciles de agarrar y perfectas para bebés a partir de 6-7 meses. Deja enfriar antes de servir a tu bebé.
La combinación de frutas entre sí a la hora de elaborar postres que gusten a los niños es todo un acierto. A continuación, te damos un buen ejemplo de ello: una rica receta de postre de fresas y pera.
Fresas congeladas: ¿son una buena opción?
Sí, pero asegúrate de descongelarlas completamente y cocinarlas ligeramente si son muy ácidas o si el bebé es pequeño. El plátano, la manzana, la pera y el melocotón cocido son opciones suaves que equilibran el sabor de la fresa.
Lo ideal es ofrecerla fresca, porque la fresa pierde textura y sabor al congelarse. Si necesitas adelantar trabajo, puedes congelarla, pero mejor en porciones pequeñas (tipo cubitera) y consumiéndola en menos de 1 mes.
Papillas caseras vs. industriales
La publicidad nos intenta convencer de que las papillas industriales son más equilibradas que las de casa. “Mi recomendación es la casera, sin discusión alguna. La fruta que se come justo recién de pelarla o triturarla mantiene todos sus nutrientes intactos, mucho más que en un producto ya elaborado”, señala.
Tampoco es que no sean recomendables. Muchos padres añaden algún ingrediente (una galleta, leche, cereales, un poco de miel…) a la papilla de fruta con la esperanza de que así el bebé la tome mejor. “Lo mejor es que sea solo de frutas. ¡Paciencia!”.
En cuanto a los cereales en la papilla de fruta, “si el bebé tiene un percentil de peso bajo para su edad y necesitamos que suba, sí son recomendables. Si no, aconsejo dar la fruta sola que, por sí misma, tiene unas propiedades maravillosas.
¿Qué hacer si el bebé rechaza la papilla?
Muchos padres se encuentran con que su niño rechaza la papilla durante días e incluso dudan de que pueda ser signo de una intolerancia. Una vez descartada la intolerancia, toca ser pacientes. “Lo normal es que un niño rechace el alimento hasta 20 veces antes de tomarlo.
Entre las posibles estrategias, propone poner menos cantidad de la fruta objeto del rechazo, y combinarla con otras que sepamos que le gustan más.
Compota de manzanas y fresas: una alternativa deliciosa
No hay nada como las recetas simples y caseras, y no podemos olvidar la compota que siempre se ha hecho en casa. La que hacemos más a menudo es la de manzana o manzana y plátano, pero aprovechando la época de fresas os animo a disfrutar de esta deliciosa y fácil receta de compota de manzanas y fresas. Refrescante y saludable, puedes disfrutarla tal cual a cucharadas, o es perfecta para poner de base de un yogur o como añadido encima.
- Limpia y pela las manzanas, y empieza a cortarlas en láminas de unos 3 o 5 milímetros de grosor mientras las vas girando sobre la mano. Sin demasiadas preocupaciones, toscamente, hasta encontrar el corazón de las manzanas, que retirarás.
- Lava las fresas, quítales el rabito y córtalas por la mitad.
- Cuando empieza a burbujear, baja el fuego a potencia mínima y mantén al fuego unos 30 minutos.
- Déjalo al fuego hasta que veas que la manzana está muy tierna y las fresas se han deshecho.
Valor Nutricional (por ración)
A continuación, se presenta el valor nutricional estimado por ración de una papilla de fresas:
| Componente | Cantidad |
|---|---|
| Valor energético | 132,91 kcal |
| Proteínas | 2,37 g |
| Hidratos de carbono | 13,85 g |
| Grasas | 6,82 g |
Conclusión
Si estás en plena fase de introducción de alimentos, la papilla de fresas para bebés es solo una de las muchas formas en que podemos aprovechar esta fruta tan versátil. A medida que el bebé crece, podemos pasar a texturas más densas o incluso a trozos si seguimos el enfoque BLW. Tanto si estás empezando con los purés como si buscas ideas para ofrecer fresas BLW de forma segura, te dejamos más recetas con fresas para bebés que se adaptan a cada etapa.
