Pañales de Tela Antiguos Chiripa: Un Vistazo a la Historia y su Relación con la Sociedad

La historia del capitalismo está llena de casualidades y factores que confluyeron para dar forma al sistema que conocemos hoy. En este contexto, vale la pena explorar cómo ciertos elementos de la vida cotidiana, como los pañales de tela antiguos chiripa, se entrelazan con la evolución social y económica.

Un camión de reparto de pañales de tela en 1949.

El Mercado Libre y la Utopía del Siglo XIX

Karl Polanyi, historiador y economista austriaco, plantea que el mercado libre es una utopía del siglo XIX, similar a otras como las de Owen o los falansterios. La diferencia radica en que esta utopía triunfó, pero es incompatible con aspectos esenciales de la antropología humana y genera violencia y sufrimiento.

Históricamente, el mercado libre siempre ha requerido fuertes ayudas del Estado y otras instituciones sociales para su implementación y para paliar los efectos de sus crisis. Lo que parece mercado libre en realidad es una ortopedia pública estatal muy potente y que tiene unos costes altísimos.

La Intervención del Estado y el Poder de las Élites

Desde los años setenta, lo que pareció liberalización ha tenido mucho de intervención del Estado, pero dirigida a reforzar el poder de las élites en lugar del bienestar social. Margaret Thatcher decía que la economía es el medio, pero que el fin es conquistar las almas y los corazones, y tenía toda la razón.

El Surgimiento del Capitalismo: Una Confluencia de Factores

El capitalismo surgió históricamente de chiripa, como consecuencia de una confluencia de factores que se habían dado por separado en otras sociedades pero nunca simultáneamente. En otras sociedades había habido una gran afluencia de metales preciosos, una gran masa de mendigos a la deriva sin disponer de medios de producción, desarrollo tecnológico, etcétera, pero nunca había pasado que de repente, en unos pocos países, se dieran todas esas circunstancias a la vez.

El capitalismo no es inevitable, sino el resultado de una serie de casualidades que fueron alimentadas o impulsadas políticamente por una clase, la burguesía industrial, que utilizó una violencia extrema para conseguirlo. El capitalismo fue resultado de medidas nada consensuales, nada resultado del pacto social.

Esquema del capitalismo.

Es importante recordar que el capitalismo no es inevitable, no es la única opción, sino el resultado de una serie de casualidades que al final, pero sólo al final, fueron alimentadas o impulsadas políticamente a través de medidas no siempre coherentes por una clase, la burguesía industrial, a la que le interesaban, y que efectivamente a veces utilizó una violencia extrema para conseguirlo.

El Trabajo Asalariado y la Producción Esclavista

El tipo de trabajo que se generalizó en la sociedad industrial -repetitivo, serial, no cualificado, con muy escaso control sobre los medios de producción, etcétera- es algo que sólo se conocía en la producción esclavista de materias primas en las colonias. Los campesinos y los artesanos tradicionales se caracterizaban por tener un gran control sobre su proceso productivo, por controlar todos o la mayor parte de los pasos de la producción de la pieza, y tenían también cierto control de cómo trabajaban, en qué condiciones y en qué horarios.

Lo que hoy asociamos al trabajo, que es llegar y obedecer unas órdenes y que te pauten completamente ese proceso, sólo se había experimentado en las colonias. El capitalismo tampoco es eso que se suele decir que es: el sistema más en consonancia con un supuesto instinto emprendedor y competitivo innato en la especie humana.

El Comercio y sus Límites

Es verdad que el intercambio es una cosa antropológica universalmente extendida. Todas las sociedades han comerciado en alguna medida, pero la expresión clave ahí es «en alguna medida». A eso de que todas las sociedades han comerciado hay que añadir que todas las sociedades han impuesto grandes límites a con qué se comerciaba, en qué momento y hasta qué punto.

Una pauta que fue tan universal como el comercio hasta épocas muy recientes es que no se comerciaba con bienes de primera necesidad y que ese comercio no ponía en riesgo la supervivencia material de la sociedad. No se comerciaba con el suelo, no se comerciaba con el trabajo… El mercado era algo que pasaba algunos días en algunos lugares.

En las primeras fases del proceso de mercantilización fue así. En los países católicos se percibe bien ese escándalo que produjo la idea de empezar a comerciar con bienes de primera necesidad, de mercantilizarlo todo, de abrir las puertas a la especulación financiera, etcétera. Era algo literalmente inmoral y quienes lo practicaban, los primeros comerciantes modernos, eran auténticos buscavidas que habían perdido el contacto con su comunidad y el compromiso con sus normas sociales y por distintos motivos circulaban de un lugar a otro buscando oportunidades allí donde las hubiera.

El Mercado como Espacio Democratizador

No hay que demonizar el mercado, porque el mercado ha tenido, a veces, resultados muy positivos. En Atenas, por ejemplo, Pericles lo impuso como una manera de impulsar la democracia frente a las prácticas clientelares de la aristocracia. El mercado era un espacio en el que cada cual podía encontrar sus medios de subsistencia a bajo precio, y por lo tanto algo que tuvo efectos democratizadores reales.

El capitalismo no es un modo de producción en consonancia con la naturaleza humana, sino, por el contrario, uno tremendamente antinatural, que nos separa temerariamente de nuestra esencia más profunda como seres humanos.

En resumen, la historia de los pañales de tela antiguos chiripa nos recuerda cómo incluso los aspectos más cotidianos de la vida están imbuidos en la complejidad de la evolución social y económica. Comprender esta relación nos permite reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestra sociedad.

Breve Historia del Pensamiento Económico | Historia de la Economía en 20 minutos

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