En este artículo, exploraremos dos figuras destacadas: Raúl Rodríguez, el talentoso hijo de la cantante Martirio, y José Sánchez del Río, el joven mártir cristero. A través de sus historias, descubriremos la riqueza de la música andaluza y la valentía en la defensa de la fe.
José Sánchez del Río
Raúl Rodríguez: Un Músico que Conecta Andalucía y el Caribe
Raúl Rodríguez (Sevilla, 1974) es mucho más que el hijo de la célebre cantante Maribel Quiñones, conocida artísticamente como Martirio. Es guitarrista, antropólogo cultural y un innovador musical que ha dedicado más de 20 años a explorar los orígenes del flamenco y su conexión con otras músicas del mundo.
Ha compartido escenario con artistas de la talla de Kiko Veneno, Santiago Auserón y, por supuesto, su madre, Martirio. Su trabajo no se limita a la interpretación; también investiga y experimenta, buscando nuevos caminos para la música tradicional.
"Razón de Son": Un Viaje Musical y Antropológico
Su primer trabajo en solitario, "Razón de Son", es un disco-libro que resume veinte años de investigación sobre músicas fronterizas. En él, Raúl Rodríguez conecta Andalucía con el Caribe a través de su instrumento fetiche: el tres flamenco.
Raúl Rodríguez define su trabajo como "antropomúsica", un concepto que integra su formación en antropología cultural y música. Busca entender la naturaleza de la música andaluza no solo a nivel técnico, sino también desde su significación cultural.
En cada canción, Raúl explica lo que ha estudiado y averiguado, desde la historia de la décima y la improvisación hasta la de los negros curros, los andaluces libres del siglo XVI. Es un cuaderno de trabajo abierto, no un tratado cerrado, ni conclusiones acabadas.
El tres flamenco, elaborado por el propio Raúl con su lutier de Triana, Andrés Domínguez, es un híbrido entre el instrumento cubano de tres cuerdas y la guitarra flamenca. Tres cuerdas dobles de acero y resonancias que transitan del mundo árabe a un Caribe afroandaluz. Todo un hallazgo tímbrico.
“Me dedico a algo que no existe. Exploro un folclore imaginario, a media distancia de todos los puertos. Uso cordajes originales. En ocasiones parece actual. Tiene memoria porque entronca mestizajes. Así que estamos creciendo los dos a la vez. El tres flamenco es un vehículo de viaje en alta mar”.
Rodríguez ha subrayado lo de ‘contaor’ porque reivindica la música en la que la información era más importante que el modo de contarla. Está en la senda de los antiguos juglares, trovadores y repentistas.
En esa línea, el repentista cubano Alexis Díaz-Pimienta, afincado en Andalucía, colabora en el disco y participará en algunos de los conciertos que Raúl ofrece este mes en formato de cuarteto.
Raúl Rodríguez y Martirio
La Influencia de Martirio
La relación entre Raúl y Martirio va más allá de la de madre e hijo. Son inspiración y espejo, ejemplo recíproco para el arte y la vida. Raúl aprendió el oficio en casa, no solo a tocar la guitarra, sino también la actitud de respeto al arte, la ética y las ganas de aprender.
Martirio, por su parte, ha enfrentado numerosas travesías a lo largo de su carrera, pero nunca se ha doblegado. Su fuerza proviene de la polio que sufrió desde pequeña, del amor y de su vocación por la música.
Martirio y Raúl Rodríguez, espíritus indomables
El Legado de Raúl Rodríguez
Raúl Rodríguez no solo es un músico talentoso, sino también un investigador incansable y un creador innovador. Su trabajo busca conectar culturas y romper barreras, demostrando que la música es un lenguaje universal que puede unir a personas de diferentes orígenes.
José Sánchez del Río: Un Niño Mártir en Defensa de su Fe
Mientras que Raúl Rodríguez explora la música como un puente entre culturas, José Sánchez del Río es un ejemplo de valentía y fe inquebrantable. Este joven mexicano, conocido como el "niño cristero", fue torturado y asesinado por defender su fe católica durante la persecución religiosa en México en la década de 1920.
José Sánchez del Río nació el 28 de marzo de 1913, en Sahuayo, diócesis de Zamora (Michoacán, México). Sus padres fueron Macario Sánchez y María del Río. Fue bautizado en la parroquia de Santiago Apóstol de Sahuayo, lugar donde sería encarcelado y donde comenzará su martirio casi quince años más tarde.
En Guadalajara, donde la familia se había visto obligada a trasladarse, el joven muchacho José visita la tumba del joven abogado Anacleto González Flores, cruelmente martirizado el 1 de abril de 1927 y que fue proclamado beato en 2005 junto con otros ocho jóvenes seglares, entre los cuales estaba el mismo José, y tres sacerdotes.
La Cristiada y la Persecución Religiosa
Para entender la historia de José Sánchez del Río, es necesario conocer el contexto de la Cristiada, una guerra civil que enfrentó al gobierno mexicano y a grupos de católicos que se oponían a las políticas anticlericales del presidente Plutarco Elías Calles.
Las leyes impuestas por el gobierno restringían la libertad religiosa, prohibiendo las celebraciones públicas, limitando el número de sacerdotes y exigiendo que todos los religiosos se registraran ante las autoridades civiles.
Ejemplos de la legislación que se imponía:
- Constitución de Querétaro de 1917:
- No se pueden pronunciar sermones ni prédicas "que pueden fomentar el fanatismo público".
- Prohibidos los cobros de diezmos, derechos de bautizos, matrimonios o responsos.
- Prohibidas misas por el alma de los difuntos.
- Solo dos misas los domingos y sin toques de campanas.
- Ley de Plutarco Elías Calles
- Todos los sacerdotes deben ser mexicanos [expulsión de misioneros]
- Prohibidas las celebraciones en lugares públicos.
- Toda educación incluso en las escuelas debe ser laica.
- Se disuelven todas las comunidades religiosas y se prohíbe a sus miembros la vida en común.
- Se les prohíbe a los sacerdotes criticar en público las leyes.
- Todos los templos pasan a ser propiedad de la nación y el gobierno decidirá cuáles permanecerán abiertos al culto.
El Martirio de José Sánchez del Río
A pesar de su corta edad, José decidió unirse a los cristeros para defender su fe. Sirvió como portaestandarte, llevando la imagen de la Virgen de Guadalupe y los colores nacionales de México.
En un enfrentamiento con las tropas gubernamentales, José cedió su caballo a un líder cristero y fue capturado. Fue encarcelado en la iglesia parroquial de Santiago, transformada en cárcel y caballeriza por los soldados.
El 10 de febrero de 1928, tras ser torturado, le cortaron la planta de los pies y le hicieron caminar sobre sal hasta el cementerio municipal, siendo apuñalado para impedir que se pudiesen escuchar los disparos en la población. Sin embargo, en cada puñalada gritaba con un filo de voz: “¡Viva Cristo Rey!”, “¡Viva Santa María de Guadalupe!”. Entonces el jefe militar con su pistola le disparó un par de tiros en la cabeza. Su cuerpo fue arrojado en una pequeña fosa, recubierto con poca tierra.
Su valentía y fe inquebrantable lo convirtieron en un símbolo de la resistencia católica en México. Fue canonizado por el Papa Benedicto XVI en 2016.
Monumento a José Sánchez del Río
Presos en la población de Cotija, el mismo día 6 pudo mandar una carta a su mamá desde la cárcel oscura y maloliente de Cotija:
«Cotija, lunes 6 de febrero de 1928. Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate este día. Creo en los momentos actuales voy a morir, pero nada importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios, yo muero muy contento, porque muero en la raya al lado de Nuestro Señor. No te apures por mi muerte, que es lo que me mortifica; antes, diles a mis otros hermanos que sigan el ejemplo del más chico y tú haz la voluntad de Dios. Ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre. Salúdame a todos por la última vez y tú recibe por último el corazón de tu hijo que tanto te quiere y verte antes de morir deseaba. José Sánchez del Río».
Hacia las 7 de la tarde logra mandar una carta a su tía María, donde le comunica que sería fusilado poco después por su fidelidad a Cristo y a la fe católica, y le pide que otra tía, llamada Magdalena, le llevase la Comunión. Lo logrará. Todo aconteció hacia las 8 de la noche. La carta a su tía refleja el gozo profundo de saberse cercano al martirio.
Carta a su tía María«Sahuayo, 10 de febrero de 1928. Sra. María Sánchez de Olmedo. Muy querida tía: Estoy sentenciado a muerte. A las 8 y media se llegará el momento que tanto, que tanto he deseado. Te doy las gracias de todos los favores que me hiciste, tú y Magdalena. No me encuentro capaz de escribir a mi mamacita, si me haces el favor de escribirle a mi mamá y a María S. Dile a Magdalena que conseguí con el teniente que [me] permitiera verla por último. Yo creo que no se me negará a venir. Salúdame a todos y tú recibe, como siempre y por último, el corazón de tu sobrino que mucho te quiere y verte desea. ¡Cristo vive, Cristo reina, Cristo impera! ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe! José Sánchez del Río que murió en defensa de su fe. No dejen de venir. Adiós».
El Legado de José Sánchez del Río
José Sánchez del Río es un ejemplo de fe y valentía para los católicos de todo el mundo. Su historia nos recuerda la importancia de defender nuestras creencias, incluso ante la adversidad.
Con cada vez mayor frecuencia, estados y gobiernos occidentales abandonan la fe, práctica religiosa y cercanía a la Iglesia que les caracterizó a lo largo de la historia y la sustituyen por un laicismo que acaba por colocar a los católicos en situaciones de evidente persecución por su fe.
| Nombre | Nacimiento | Martirio | Canonización |
|---|---|---|---|
| José Sánchez del Río | 28 de marzo de 1913 | 10 de febrero de 1928 | 16 de octubre de 2016 |
La multa a los organizadores del Rosario en Ferraz, en España, la multa al británico Adam Smith-Connor, cuyo hijo por rezar en silencio ante un abortorio donde su hijo fue abortado o el caso de la Agencia antidiscriminación sueca contra un pastelero por no querer participar en una boda gay son algunos ejemplos.
Ante el incremento de estos episodios, los católicos disponen de multitud de ejemplos que les precedieron a la hora de vivir con firmeza y coherencia su fe en la persecución, llegando a sufrir el martirio.
Nuestros patronos, San Acisclo y Santa Victoria, junto con el resto de mártires de Córdoba, son testimonio vivo hoy en día, a pesar del paso del tiempo que nos separa. Estos dos hermanos fueron los primeros mártires de Córdoba, perseguidos y martirizados por orden del emperador romano Diocleciano, dejando a para todos los cristianos un amplio testimonio de oración en comunidad y caridad con los más pobres.
