Aprendamos de los Niños: Explorando la Música Infantil y el Legado de Paco Candela

Paco Candela (Mairena del Aljarafe, 1971) se inició en el mundo de la música con tan solo 7 años, cuando comenzaron sus primeros cantes. Tras pasar unos años como solista en Grupo de Danza de San Ildefonso de su ciudad natal, se introdujo en el Flamenco participando en sus primeros concursos e intercambios de peñas, desde este momento empezaron sus primeros conciertos en multitud de ferias y fiestas privadas. Fue el inicio de una carrera incipiente que prometía imparable y así fue con el transcurso de los años siempre ligado al Flamenco y cantando por Tangos, Peteneras, Fandangos, Sevillanas y Rumbas.

Próximamente Paco Candela iniciará una gira de conciertos en los que presentará `ALMA DE PURA RAZA´.

Una ardiente mezcla de guitarra española y música flamenca (colección completa de álbumes)

La Búsqueda de Música Infantil Auténtica

La búsqueda de canciones infantiles puede ser un desafío. La música infantil mainstream “transmite mensajes pensados por y para facilitar la vida del adulto, del tipo de ‘qué guay es el cole’ o ‘recoger es lo más’”.

Frente a eso, las letras de Yo Soy Ratón se convierten en auténticas piezas reivindicativas, en las que parecen que son los niños los que hablan y piden respeto para unos seres que tienen derechos y preocupaciones propias. “Y no me digas que no cuando es que sí, / aunque pudiera yo nunca te lo haría a ti. / Y no me digas que sí cuando es que no, / que los pequeños también tenemos corazón”, canta Manu Rubio en “Canción Protesta”, uno de los himnos generacionales de Yo Soy Ratón, una canción dedicada “a todos los niños que tienen algo que protestar ante sus papás”.

Pero si hablamos de himnos generacionales, quizá esta sea la canción que mejor conecta con las preocupaciones infantiles y, desde ya, la que más triunfa entre los pequeños:

¿Es Necesaria la Música Infantil?

“Necesario para los niños es la alimentación, el sueño, los cuidados y el afecto”, contesta Manu Rubio. “Pero no estaría de más renovar esta música de vez en cuando: es que llevamos cantando 'Pimpón el Muñeco' desde los años 60”, dice.

El cantante de Yo Soy Ratón defiende la razón de ser de una música pensada para los niños y niñas, aunque esto no quiere decir que los “padres pongamos únicamente música infantil a nuestros hijos”. “Si vemos al niño como un ser de acción y no solo de reacción, o sea, ávido de información pero capaz de integrarla por sus propios medios, tenderemos a crear y a ofrecerles canciones y dibujos que inviten a pensar, y, en consecuencia, a que saquen sus propias conclusiones”, dice Rubio.

“Tengo la convicción de que los niños y las niñas que escuchen ahora buena música, no se conformarán con menos en el futuro. Por eso insisto en la variedad”, dice Manu Rubio, de Yo Soy Ratón

Una Nueva Ola de Música Infantil

¿Hay una nueva ola de grupos que hacen canciones diferentes para niños? Manu responde forma de tajante: “Pues afortunadamente cada vez somos más. En mi lista de favoritos están Jimena Ruiz Echazú, Dr Sapo, La Chica Charcos, Chumi Chuma, Billy Boom Band, Vagavatú, La Fantástica Banda, Caracolino, Luigi Puk, Petit Pop, La Banda del Cante Pirata, y si tiras del hilo seguro que amplías la lista”. “Tengo la convicción de que los niños y las niñas que escuchen ahora buena música, no se conformarán con menos en el futuro. Por eso insisto en la variedad”, dice a La Pirata.

Para Brieva, pese a defender la necesidad de que los niños escuchen de todo, sostiene que hay proyectos, como Un cuento propio, que “no sólo logran hacer buena música, respetuosa con la sensibilidad e inteligencia de los niños, sino que además aportan historias interesantes y valores muy necesarios”. Este dibujante y músico hace una “defensa de lo popular, de aquello que se va cociendo y seleccionando al fuego lento del tiempo y la convivencia, del prueba y error compartido”.

En en ese sentido destaca el trabajo de folcloristas como Joaquín Díaz, que ha recopilando cientos de tonadas que, “al no ser música concebida por ejecutivos de la industria cultural, se adentran en las intrigantes aguas de los temas de adultos”. “Yo recuerdo quedarme fascinado por el enigmático sentido de muchas de ellas, basculando entre el surrealismo y el atisbo de cosas que ya entendería más tarde”, dice.

La compositora e intérprete Maite Arroitajauregi lidera Mursego, un proyecto entre música clásica y electrónica, de “experimentación y cacharreo”. También lleva años enseñando música a niños de entre tres y seis años. “En mis clases, apenas utilizo canciones infantiles, enfocadas al público infantil, como en casa. Intento ponerles de todo, de todo lo que a mí me parece que tiene calidad, desde música tradicional, rap, música clásica”, explica a La Pirata.

Arroitajauregi coincide con Brieva: lo que escuchan de pequeños “aunque creamos que no van a entender la letra, se quedará en algún lugar de su memoria”. Para esta compositora e intérprete, la memoria musical es “superpotente” y hace que el mensaje perdure. “Tenemos que darles alimento, en algún momento eso les resonará”, resume.

“Aunque creamos que no van a entender la letra, se quedará en algún lugar de su memoria”, dice Maite Arroitajauregi (Mursego): “Tenemos que darles alimento, en algún momento eso les resonará”. Sin embargo, reconoce que cuando “son muy pequeños, cuando quieres que canten contigo, trabajar el lenguaje por ejemplo, es mejor empezar con canciones fáciles, simples, pocos acordes, poco salto de alturas”. Todo depende, aclara, de la “finalidad” de elegir una canción u otra: “Yo tengo niños que todavía no hablan bien, no les voy a cantar canciones con ocho estrofas”.

Puestos a mencionar algunos de sus grupos de música infantil favoritos, Maite señala a 2 Princeses Barbudes: “Musicalmente me parece una preciosidad y el hecho de que los discos sean conceptuales me gusta mucho, y los directos; Petit Pop: “No se si nos hace más ilusión a las madres y padres porque les escuchábamos de jóvenes en otros formatos”; y, por supuesto, Imanol Urbieta, uno de los precursores de la música infantil en euskera, fallecido en 2016.

Otro proyecto que destaca Maite son los recopilatorios temáticos en varias lenguas del Estado de Minimúsica. Le gusta especialmente la canción “Aeiou”, de Joan Colomo, que abre el cuarto volumen, publicado en 2014, dedicado a la educación: “Sin saberlo, mi hijo reivindica la escuela pública”. Otros músicos que participan de estos recopilatorios son Christina Rosenvinge, Refree, Candela y los Supremos, Papá Topo, María Rodes, Marlango, Za! o Doble Pletina.

Los Referentes, los Clásicos

Tres compositores y cantantes argentinos son mencionados como referentes por varias de las fuentes consultadas para este artículo: María Elena Walsh, Judith Akoschky y Luis Pescetti. La primera, poeta, escritora, compositora y cantante es para varias generaciones de argentinos -y también de españoles a través de las versiones de Rosa León- la banda sonora de su infancia.

“El reino del revés”, “El brujito de Gulubú” o “Manuelita la Tortuga” mezclan letras inteligentes, surrealistas, cuando no de una sutil y a veces no tan sutil crítica social: “Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, / que un ladrón es vigilante y el otro es juez / Y que dos y dos son tres”. Perseguida por la Triple A y censurada por la dictadura militar (1978-1983), muchas de las canciones de María Elena Walsh se convirtieron también en himnos por la libertad y la democracia. Es el caso de “Canción de cuna para un Gobernante”, “En el país de no me acuerdo” o “Como la cigarra”. Esta última, popularizada por Mercedes Sosa, ha revivido recientemente transformada en símbolo de la resistencia y la solidaridad en tiempos de confinamiento en la lucha contra el coronavirus.

Para Maite Arroitajauregi, otra de las grandes referentes de la música infantil es la argentina Judith Akoschky, profesora y especialista en didáctica musical, cuyos discos se colaron en todas las casas de una generación en Argentina y otros países limítrofes. Los cuatro volúmenes de Ruidos y ruiditos, el primeros de ellos grabado en 1976, son un despliegue de inteligencia y experimentación musical, que dan un aire inolvidable a todo un repertorio de canciones populares de ambos lados del océano.

En la lista de clásicos argentinos no podía faltar, guitarra en mano, el escritor, compositor, intérprete y humorista Luis Pescetti, “un gran referente que lleva décadas comprometido y creando contenido infantil de calidad”, según nos cuenta Manu Rubio. Al igual que Yo Soy Ratón, Pescetti habla de las cosas que les preocupan y divierten a los niños, sin concesiones a sus padres y madres ni a los tabús de lo que deben escuchar los más pequeños según las normas de lo políticamente correcto.

Las canciones de Pescetti, “un auténtico genio”, según Mar de Petit Pop, no hacen ascos a hablar de pedos, caca, “sangre coagulada revuelta en ensalada”, calzoncillos amarillos y vampiros chupasangre. Su tema “Tenemos hambre” es todo un himno a las cosas asquerosas.

Entre los referentes españoles, la cantante de Petit Pop menciona a los Payasos de la Tele y Parchís, del que fue “fan de póster”, uno de los grupos que junto a Enrique y Ana abrieron el mercado de la música infantil en España a finales de los 70. “Enrique y Ana tienen tres o cuatro canciones muy muy punks como ‘Caca, culo, pedo, pis’, ‘Haz ruido’ o el Súper Disco Chino... Son temazos ochenteros a tope”.

Dentro de los clásicos no podía faltar las grandes canciones de la Bola de Cristal, llenas de crítica y muchos de los mejores músicos de una generación: Alaska, Loquillo, Kiko Veneno, Santiago Auserón, Burning o Hombres G.

Tampoco podían faltar en esta selección de clásicos cantautores políticamente comprometidos, que grabaron desde el exilio -interior o exterior- algunas de las canciones más emblemáticas de la lucha antifranquista. Algunas de ellas se convirtieron -interpretadas por abuelas, padres y madres- en canciones de cuna cantadas en todo el mundo hispanohablante. En 1964, Chicho Sánchez Ferlosio grabó con una magnetófono casero una serie de canciones que llegaron clandestinamente a Suecia, donde se publicó un disco llamado Canciones de la resistencia española. El nombre del autor fue omitido por cuestiones de seguridad. De ahí que muchos temas convertidos en símbolos contra el régimen, como “Gallo rojo, gallo negro”, fueran considerados temas populares de la Guerra Civil.

También de 1964 data la primera grabación de Paco Ibáñez, con letras de Góngora y García Lorca, en abierto desafío a la dictadura. Sus canciones le valieron el destierro y el exilio desde 1971 hasta la muerte del dictador. “El Lobito bueno” o “Palabras para Julia”, ambas con letra de José Agustín Goytisolo, se han ganado un puesto entre los clásicos de la música infantil, especialmente en las casas progres y rojas.

Animales para el Examen

Si algo sorprende de las canciones infantiles al uso, de los libros para peques -especialmente los sonoros- y de la educación por parte de padres y Escuelas Infantiles es la obsesión por grabar a sangre en las cabezas de los más pequeños el nombre de animales y sus correspondientes sonidos. Unos animales que la enorme mayoría de niños y niñas nunca podrán ver fuera de un zoo -una experiencia que desaconseja tajantemente Petit Pop en una canción- y que en el caso de los animales de granja -salvo aquellos que sean veganos o vegetarianos- terminarán ingiriendo entre mentiras y eufemismos de sus padres.

Si aún así no se quiere privar a los niños y niñas de convertirse en maestros en la materia, ahí van unas canciones que, por lo menos, hablan de animales de una forma original.

  • Una de la cantante y compositora Mariana Baggio, discípula de Judith Akoschky: “Los exploradores”.
  • Una de Yo Soy Ratón, donde explora ritmos orientales y habla de la diversidad, utilizando los animales como excusa: “Diferente”.

Y para los educadores exigentes y para aquellos niños que ya se sepan los animales de granja y los de la selva africana, incluimos en esta selección po...

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