Pablo Echenique Robba, nacido en Rosario, Argentina, en 1978, es una figura destacada en la política española, conocido por su papel en Podemos. Actualmente, es diputado en las Cortes Generales, tras ser elegido en las elecciones generales del 28 de abril de 2019.
A pesar de llevar más de seis años en la política, muchos aspectos de su vida personal permanecen relativamente desconocidos. Este artículo explora su historia, desde su infancia en Argentina hasta su consolidación como figura política en España.
Infancia y Llegada a España
Para comenzar a contar su historia, Pablo Echenique Robba (Rosario, Argentina, 1978) elige una anécdota ilustrativa: un chico de diez años volando a 50 kilómetros por hora por la carretera, cuesta abajo, en su silla de ruedas, con un amigo encima.
Pablo Echenique en 2019.
Aunque nació en Argentina -en mitad de la dictadura militar de Videla, Galtieri y Viola-, y pasó su infancia allí, Echenique emigró a España con 13 años, gracias a una pequeña red que su familia tenía en Zaragoza, alrededor de El Mangrullo, el restaurante que había fundado allí unos años antes su tío tras escapar por los pelos de las garras de la Junta Militar.
Llegó a España cuando tenía 13 años, con su madre Irma y su hermana Analía. La discapacidad de Echenique fue una de las razones por las cuales su familia emigró a España. El político sufre atrofia muscular espinal, una enfermedad hereditaria y degenerativa, desde que era apenas un bebé.
A pesar del pasado de su tío y del contexto en el que nació, Echenique reconoce que fue “un idiota político” hasta los 30 años.
Formación Académica y Primeros Pasos Profesionales
Echenique habla de idiotez a pesar de su 150 de cociente intelectual que le permitió, entre otras cosas, doctorarse en física teórica en esos años y obtener una plaza en el CSIC.
Después, trabajó en el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la misma institucón educativa.
Todo ello sin renunciar a la juerga y las borracheras, que detalla en un capítulo extremadamente personal sobre su juventud, las relaciones con sus amigos y también sobre el amor y el sexo. “Fui entendiendo durante aquellos años que el verdadero factor de bloqueo que impedía que tuviera relaciones de pareja era un miedo fabuloso al rechazo, que no me dejaba ni siquiera dar los primeros pasos”, cuenta como aperitivo de un pequeño ensayo sobre los afectos.
Trayectoria Política en Podemos
Entrevista con Pablo Echenique | España
Desde la creación de Podemos, Echenique ha estado en el partido. Se une al partido participando en la creación del Círculo Discapacidad y presentándose como candidato en las primarias para elegir la lista para las elecciones europeas.
- 2014-2015: eurodiputado.
- 2015-2017: secretario general de Podemos Aragón.
En junio de 2017 fue reprobado en el Ayuntamiento de Zaragoza tras ser multado por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social por la contratación irregular de un asistente personal.
Su “idiotez” política lo lleva a afiliarse a Ciudadanos entre 2008 y 2009, pero se desencanta cuando observa que el partido no tiene vocación de victoria.
Echenique junto a Pablo Iglesias.
El ahora portavoz de Unidas Podemos aprovecha en sus líneas anécdotas como esta para analizar, por ejemplo, las razones que alimentan el crecimiento de la ultraderecha en España -el antinacionalismo, la demonización de Podemos en los últimos años y más recientemente, dice, el antifeminismo-.
Pocos días después, Pablo Iglesias visitaría Zaragoza como primera parada en su ruta para construir el partido. Sé de ciencia y sé de discapacidad. Usadme”. La historia a partir de aquí es más o menos conocida.
Echenique se vuelca en el círculo de Zaragoza, lo que le da la relevancia suficiente como para que el equipo que organiza el partido en Madrid lo convoque a algunos actos. “No sé si hoy participaría en una operación como aquella, en la que la dirección implícita está en manos de una organización política concreta con sus propios intereses y en la que yo ni siquiera militaba”, apunta.
Aquella oposición, parapetada bajo el paradójico nombre -mirado con los ojos de 2023- de Sumando Podemos, salió derrotada frente al equipo fundador de Iglesias, Iñigo Errejón, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero y compañía, pero a Echenique le sirvió para dos cosas.
Primero, para acumular una relevancia pública y mediática que luego le ayudaría a ganar las primarias a la secretaría general de Podemos Aragón frente al candidato patrocinado por Iglesias. Y segundo, para adquirir una enseñanza.
En esos años salvajes, veloces, en función de la biografía que los cuente, Echenique va sumando desafíos políticos a los obstáculos que su discapacidad le opone cada día.
Apenas unos meses después del nacimiento de Podemos, sale elegido como eurodiputado y tiene que enfrentarse a “la tortura de volar”. Por la falta de accesibilidad de los aviones, le obligaban por ejemplo a facturar su silla y dejarla en la bodega del avión, con el riesgo (cumplido) de que se rompiese un aparato carísimo.
Eso implica además que el personal de asistencia debe llevar a la persona en volandas desde la silla hasta el asiento del avión, con las complejidades que ese proceso entraña.
Echenique aprovecha este repaso de su vida personal y política para saldar algunas cuentas. En su análisis establece que para cuidar cualquier proyecto político es necesaria la lealtad a la persona que asume el liderazgo no como un ejercicio de seguidismo irracional, sino como una estrategia “pragmática, eficaz e inteligente”.
Iglesias pide al entonces secretario general de Podemos Aragón que asuma la secretaría de organización del partido a nivel nacional a principios de 2016, tras el cese de Sergio Pascual. “[Errejón] se preocupó y preocupó de llenar el aparato del partido con personas afines a él”, relata Echenique.
Personas que sin embargo tenían claro que su lealtad no era hacia Iglesias ni hacia Podemos sino hacia Íñigo Errejón. “Como ellos mismos se jactaron entonces en sus chats internos, crearon, durante aquellos años y mediante ese mecanismo. un partido dentro del partido.
Un detalle curioso que deja la lectura de este libro es que Echenique se responsabiliza de la introducción de la plataforma de mensajería Telegram al inicio de Podemos y a través de la que se gestó su primera gran crisis, que culminó con la salida del errejonismo y la creación de Más Madrid primero y Más País después.
La ruptura casi definitiva de Podemos se produjo durante Vistalegre II. El flamante secretario de Organización había pasado de ser el principal rival de Iglesias en la primera asamblea a su lugarteniente en la segunda. Errejón, que pretende encabezar el proyecto ideológico pero dejar el liderazgo visible en manos de Iglesias, sale derrotado.
Echenique incluye una anécdota en el libro para sustentar su teoría de que al rival lo habían aupado, como a él en la primera asamblea, los medios de comunicación.
Después del golpe de la salida definitiva del errejonismo, dos años más tarde, Podemos vive unos momentos muy delicados. Echenique completa con su perspectiva lo que contó Pablo Iglesias en ‘Verdades a la cara’: su ofrecimiento para ser candidato en las elecciones a la Comunidad de Madrid evitó que el líder del partido dimitiera.
“Es lo más importante que he hecho para Podemos”, reconoce ahora. De aquellas sesiones junto a Ione Belarra y con Carmen Calvo en la mesa de enfrente, Echenique achaca a las malas artes de los socialistas que se llegase a filtrar un documento con sus propuestas cambiando su título por “Exigencias de Podemos”.
Y extrae una conclusión que bien podría valer para el momento en el que este libro sale a la luz. “El primer requisito para que una negociación salga bien es que todas las partes quieren llegar a un acuerdo”, dice.
En su capítulo final, Echenique aborda la dimisión que finalmente sí fue tras la primera bola de partido de 2019 en la que asegura, “salvó España”. “A la mayor parte de la gente Pablo se le fue de golpe. Pero a mí se me fue yendo por fases”, cuenta.
De hecho, explica que en 2020, meses antes de que tomase la decisión definitiva, cuando eligió el momento oportuno, Iglesias le avanzó que dejaría la política institucional. Aquello pasó meses más tarde, tras los resultados electorales en Madrid en los que se había presentado como candidato para evitar que Unidas Podemos desapareciese de la Asamblea regional.
Echenique cierra el libro con un mensaje hacia el futuro.
Vida Personal y Matrimonio con María Nelo
Echenique está casado desde el 9 de agosto de 2012 con María Alejandra Nelo Bazán, venezolana a la que conoció en la universidad cuando ella estudiaba el doctorado. La mujer del político, más conocida como Maríale, vio por primera vez a Echenique en el Campus Río Ebro. Estuvieron quedando, pero fueron despacio. Hasta la sexta cita, según Echenique, no se besaron.
Es licenciada en Bioanálisis por la Universidad de los Andes (Venezuela) y desde 2016 es doctora en la Universidad de Zaragoza, como su marido. Su tesis fue "Caracterización del promotor y de la función de MTCH1".
Pablo Echenique y su mujer viven en el barrio de Salamanca. A pesar de que es una de las zonas más caras y 'pijas' de la capital, ambos residen en un bajo de unos 40 metros. Ambos eligieron vivir en un bajo para facilitar el acceso del político al piso.
Para comprarla, tuvo que pedir una hipoteca de 83.000 euros con el Banco Santander. En 2017, cuando presentó sus cuentas, tenía un total de 46.317 euros en sus cuentas bancarias.
Echenique adora a sus perros, llamados Luffy y Leela.
Entrevista a María Nelo
Nos citamos con la esposa de Pablo Echenique en su pueblo, donde residen, Nuevo Baztán, a unos 45 minutos de Madrid en coche. Al llegar nos encontramos a una mujer tímida pero confiada, de mirada amable, que nos guía hasta una cafetería a la que suele acudir a desayunar. «El pueblo ahora está vacío, pero los fines de semana se llena, hay mucha gente», nos comenta, mientras se refugia en su bufanda, que no se quita durante toda la entrevista. Tras pedir un café con leche, llega la primera pregunta obligada: por qué hablar ahora y por qué con THE OBJECTIVE. Responde clara: «Llámalo intuición, me lo propusiste hace años y te dije que no, porque teníamos a la prensa muy encima, pero ahora me he animado. Creo que las secciones de Sociedad de los periódicos son un espacio protagonizado por los políticos de derecha, y es necesario que la gente también conozca esta parte de nosotros, para acercarnos a ellos, para que nos entiendan.
María Nelo no está atravesando su mejor momento, pero quiere salir del bache. Prueba de ello es que se encuentra en búsqueda activa de empleo mientras se forma en casa en diversos campos. Todo ello mientras acude a su terapia, debido a sus problemas de salud mental y, en especial, a la fobia social que padece. La fobia social la tuvo un tiempo apartada del mundo, sobre todo del laboral, y Pablo Echenique fue y sigue siendo su principal apoyo, y viceversa, ya que juntos han formado el tándem perfecto.
R.- Pues estábamos los dos en Zaragoza, trabajando en la universidad, y yo le veía pasar por una calle céntrica de la ciudad, con su silla de ruedas, de un lado a otro, corriendo, y siempre nos saludábamos. Y luego abrieron un campus, en otro lado, y todos nos tuvimos que trasladar allí. Entonces, un día, yo estaba saliendo del laboratorio y me encontré con él; me preguntó que dónde estaba su despacho, ya que nunca había ido a esta parte nueva del campus. Y yo le dije: «No sé dónde está, pero te ayudo a buscarlo». Y ahí fue el primer contacto más cercano. Y le empecé a escribir.
R.- ¡No! Siempre decíamos de quedar para tomar un café, poníamos fechas… pero, al final, por unas cosas u otras, acabábamos anulando. Y no se daba, no se daba, hasta que finalmente se dio. Llegado el momento, como habíamos tardado tanto en concretar una cita, yo le dije: «¡Pongámonos bonitos!». Y fuimos a un concierto benéfico, de piano, que a mí me encanta. Y después de eso, volvimos a quedar y… él se acuerda mejor que yo de esto [sonríe].
R.- ¡No! Me acuerdo que poníamos la Sinfónica de Venezuela, de Dudamel, que a Pablo le gusta mucho. Nos veíamos mucho, casi todo el tiempo, y yo me quedaba mucho en su casa. Entonces le propuse irme a vivir con él, porque prácticamente no pisaba mi otro piso y seguía pagando alquiler. Y fue rápido lo de irnos a vivir juntos. Desde entonces, estamos muy bien. Nos casamos el 9 de agosto de 2013.
R.- No queríamos hacer una boda como las que se hacen aquí… con grandes banquetes y muchísimos invitados. Queríamos hacer algo diferente, así que nos fugamos a Tenerife y allí nos casamos. Con dos testigos, un amigo suyo y una amiga mía.
R.- Mi familia es católica, pero yo entré en conflicto cuando tuve un novio musulmán.
R.- Sí, solo he tenido dos grandes amores en mi vida, serios, me refiero. Yo inicié mis relaciones tarde, a los 28 años, cuando vine en 2008 a España. Entonces conocí a un musulmán, y me enamoré perdidamente de él.
R.- No, no. Te cuento: nos conocimos porque yo estaba haciendo la maestría y él también; él era genetista de plantas, y yo, de humana. Y nos conocimos y hubo feeling. Llegué a ir a Marruecos, a la mezquita. Y estábamos muy enamorados. Pero nos tuvimos que separar porque ninguno se pudo quedar en España. En 2008 yo me tuve que regresar a Venezuela a acabar mi maestría y él se tenía que ir a su país. Lo último que supe de él es que se fue a Canadá.
Volviendo a Pablo, vivís los dos con vuestros dos perros. R.- Estamos hipotecados, pero es nuestra, sí.
R.- A mí no, pero en mi entorno cercano -en el laboratorio donde trabajaba, por ejemplo- había muchos comentarios al respecto. Mucha gente era muy prejuiciosa.
R.- A ellos no les chocó para nada. Mi mamá adora a Pablo. Nunca tuve ningún impedimento por parte de la familia ni nada.
María Nelo conoce Podemos como la palma de su mano e incluso ha formado parte del partido, aunque sin cargo, ya que estuvo de asistente de su marido, Pablo Echenique, cuando este trabajaba en el Parlamento Europeo. Ella entraba con él y le ayudaba incluso con las votaciones.
R.- No, porque yo no soy el adversario.
P.- ¿Y qué te parece esta faceta de Pablo Echenique? R.- Yo le he apoyado hasta el final.
R.- No tuve tiempo de pensarlo, yo me emocioné porque pensé: «Esta gente está fichando a gente corriente».
R.- No, aunque sí que llevé las redes sociales de Podemos Zaragoza y Aragón.
R.- Tengo amistades en el partido. La videalcaldesa de aquí del pueblo [Nuevo Baztán], por ejemplo, es de Podemos y es mi amiga.
R.- Veremos en las próximas elecciones europeas si remontamos.
R.- A ella no la conozco personalmente, pero a él sí. Íñigo Errejón no es una persona honesta, es como insensible, calculador. Creo que vende humo.
R.- Pues al principio, con lo de Venezuela, les tenía cierta reticencia, pero como nos tocó convivir mucho en el Parlamento Europeo, pues al final él se ha ganado mi confianza. Con Irene no he hablado mucho, pero una vez fuimos a cenar a su casa, al chalet, y me parece una persona inteligente, cercana y buena.
R.- No sé qué polémica hay en torno a su casa, parece que la gente de izquierdas no pueda tener chalets. Han cambiado mucho, como todos, Echenique también. La gente evoluciona.
R.- Te cuento una anécdota. Un día iba con mi perrito por el campo, y hay ciertas horas en los que los canes pueden ir sueltos, sin correa. Pues de pronto un perro se acerca al mío y su dueño se molesta muchísimo. Y me dice: «Es que yo sí que cumplo la ley, ustedes no lo hacen». Es decir, a veces me siento juzgada por ser ‘la esposa de’.
R.- Sí, me identifico con la ideología de Podemos porque he podido estar cerca del partido, verlo crecer, ser testigo de todos los pasos que han ido dando desde 2013, cuando Pablo Echenique empieza a seguir a Pablo Iglesias en sus redes sociales, y ve que va a ir a Zaragoza a dar un mitin, que es donde vivíamos nosotros. Entonces mi marido decide ir y ahí se conocieron y empezó todo.
Habla bajo y pausadamente. De hecho, reconoce que los españoles solemos alzar demasiado el tono de voz. Ella no, quizá por su carácter templado. Sus ojos parecen sinceros y cálidos, pero encierran cierta tristeza. ¿Las razones? Quizá no las conoce ni ella, pero no por ello ha dejado de luchar ni un solo instante en salir adelante. Nadie le ha regalado nada nunca. Salió de Venezuela con carrera y amplió en España sus estudios. Aún lo sigue haciendo. Admite devorar los libros de texto y es una apasionada del aprendizaje, sobre todo si hay números y fórmulas de por medio. La literatura le queda lejos, pero disfruta viendo series con su marido y compartiendo tiempo con gente e intercambiando opiniones, a pesar de su fobia social, la cual, poco a poco, va superando o, al menos, va conviviendo pacíficamente con ella. Un hándicap que no la ha frenado y que, quizá, la ha convertido en quien es en la actualidad: una mujer consciente de sus orígenes y de sus puntos débiles y fuertes.
R.- Siempre me ha encantado estudiar. En 2009 me vine a España, con una beca, y estuve haciendo un doctorado en Biología Molecular. En el último año, conocí a Pablo en la universidad. Luego dejé mi carrera por el tema de la enfermedad (empecé a sufrir problemas de salud mental y tuve que parar un poco…). En esos años estuve con Pablo, apoyándole en todo.
R.- Bueno, empecé a sufrir de fobia social, entonces hice otra formación a distancia para aprender a programar. Lo terminé y ahora también soy programadora. Siempre he sido muy buena estudiante. Luego empecé a buscar empleo, pero a la vez me apunté a un programa de una fundación que lo que hace es formar a personas en diferentes áreas para potenciar su empleabilidad en función de lo que más están demandando las empresas.
R.- Es algo contradictorio, pero, a pesar de la fobia social que me ha venido a raíz de mi enfermedad, lo que me gusta es compartir tiempo con la gente.
R.- Ver series, por ejemplo, aunque en el ordenador, porque no tenemos televisión.
R.- Sí, mucho. Tengo la suerte de que, a pesar de la situación en Venezuela, que es terrible, las tengo aquí, en España, a las dos; estamos muy unidas. Además, con el tema de mi enfermedad me han ayudado muchísimo. Y mis padres sí que están allí. Hablo normalmente con ellos, sobre todo con mi padre.
R.- Cuesta dinero traerles. Les ayudé en el 2012 a venir y desde entonces no los veo.
R.- De niña, muy tímida. Y de adolescente, más desinhibida y parrandera. Me acuerdo que tenía una amiga y solíamos ir las dos de discotecas, y a todo el mundo le parecía muy raro, porque no era habitual, en esa sociedad machista, ver a dos mujeres salir juntas de fiesta y solas. Y luego crecí y todo bien, era una chica normal.
R.- Sí, uno de anime; otro de la molécula de dopamina, que tiene que ver con la salud mental; otro de «yo decido sobre mi cuerpo»; y este, que es como de recarga.
R.- Yo creo que para lo avanzados que estamos no deberíamos comer carne. Yo aspiro a dejarla.
R.- Cuando llegué a España, me llamaron mucho la atención los desahucios. Me decían que este o aquel se habían suicidado por haber sido desahuciados. En un país como este, que haya casos de suicidio, me parece un atraso total.
R.- Por normalizar la relaciones, por lo que decía, hacen falta entrevistas de sociedad en la izquierda, para acercarte a las personas. Además, si uno no cuenta las cosas al final se las inventan.
Controversias y Críticas
Hasta hace poco, Echenique cobraba 47.999,98 euros anuales. Esta cantidad levantó ampollas en Podemos, ya que tienen la regla de que los políticos del partido no pueden ganar más de tres veces el salario mínimo, por lo que lo máximo que podía haber percibido era 30.907 euros. No se sabe si lo devolvió. En teoría, según Podemos, la diferencia entre ambos sueldos debe ser donada.
Por muy ridículas que sean las "manifestaciones" de la clase alta, golpeando señales de tráfico con palos de golf y cucharas de plata, la cosa es seria. Una minoría privilegiada no puede saltarse las normas y ponernos en peligro a todos.
Separación de María Nelo
María Alejandra Nelo Bazán, conocida en su entorno de familia y como Mariale, es una venezolana de 43 años que ha saltado al primer plano de la actualidad al anunciar su separación con el ex dirigente de Podemos Pablo Echenique.
El ya ex político anunció hace dos años que dejaba la actividad parlamentaria y de directiva de la formación para centrarse en su labor investigadora. A su lado, siempre Mariale.
Echenique, físico teórico y con una discapacidad del 88% debido a una atrofia muscular espinal conoció a su ya ex esposa en 2009, en la Universidad de Zaragoza. La venezolana también sufría una discapacidad y congeniaron. Ella se dedicaba a la investigación genética, como él.
A lo largo de este decenio largo como matrimonio María fue un apoyo fundamental para Echenique, asumiendo roles de cuidado mutuo debido a las limitaciones físicas de ambos, aunque ella misma reconoció haber priorizado las necesidades de él sobre las suyas, especialmente en detrimento de su carrera profesional.
María se describe como una persona reservada, renuente a salir en los medios y en actos de masas lo que llevaba mal con la popularidad de su pareja a lo largo de estos últimos diez años.
La pareja no tuvo hijos, pese al deseo de ambos.
Aunque no han podido cumplir con ese sueño y con la separación ya avanzada, la venezolana asegura mantener una relación cordial con su ex marido a quien define como "el amor de su vida".
La petición de divorcio firmada por ella se ha conocido a raíz de una entrevista que ha aparecido recientemente en la web The Objective. En ella María Nelo expresa su deseo de recuperar su libertad y priorizar su desarrollo personal y profesional, tras años de sentirse en un segundo plano, acompañando a Echenique en su labor.
Tras vivir en Zarazoza, la venezolana asegura que afronta una vida profesional satisfactoria en este año y reside al sur de Madrid, independencia y felicidad en lo personal que compensa el pesar por haber roto con su pareja.
