Cuando pensamos en cómo dar lo mejor a nuestros hijos, pocas decisiones son tan fuertes, completas y sostenibles como amamantar. Lejos de ser solo una forma de alimentar, la lactancia materna es la forma natural en que las personas estamos diseñadas para crecer.
Es salud, vínculo, nutrición… y también un regalo para el medio ambiente. A continuación, exploraremos los múltiples beneficios de la leche materna, que van más allá de la simple alimentación.
Salud para tu bebé, salud para ti
Amamantar y ser amamantado no es “lo ideal”: es la norma de salud. La leche materna no solo nutre por completo al bebé, sino que ayuda a prevenir infecciones respiratorias, diarreas, otitis, asma, obesidad y otras enfermedades.
Y, además, en las madres disminuye el riesgo de cáncer de mama y ovario, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e incluso la depresión posparto. Por otro lado, usar fórmulas artificiales implica mayor riesgo de enfermedad, más visitas al médico y por tanto más ingresos.
La leche materna como forma principal de nutrición sin impacto
Además de ser el mejor alimento para tu bebé, la leche materna es uno de los alimentos más ecológicos que hay. Se produce en el cuerpo de la madre, sin requerir fábricas, envases, transporte ni refrigeración. Tampoco requiere inversión en publicidad.
Está siempre lista, a la temperatura perfecta, sin generar basura. Es el mejor producto local. Por el contrario, la producción de fórmulas infantiles gasta grandes cantidades de agua, energía y recursos naturales. Casi todas las fórmulas infantiles se basan en la leche de vaca en polvo, y para fabricar solo un kilo de esta, se usan unos 4.700 litros de agua.
La ganadería industrial (responsable del 14.5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero), es la base de esta cadena. Alimentar a un bebé con fórmula durante un año puede generar más de 4 toneladas de CO2, una huella de carbono que la lactancia no tiene.
En un contexto global de crisis climática y desgaste ambiental, la lactancia materna se revela como una acción muy ecológica; frente al modelo industrializado que sostiene la producción de fórmulas artificiales. La leche materna es un ejemplo de sostenibilidad viva. Cada toma es una acción silenciosa a favor del planeta.
Se estima que la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses evita el uso de más de 1.5 millones de toneladas de fórmula infantil al año a nivel mundial. A esto se suma el uso de biberones, tetinas y accesorios que generan residuos plásticos difíciles de reciclar.
Beneficios de la leche materna
Cuidar la lactancia es cuidar la vida, es cuidar el futuro.
Apoyo social, político y económico
Pero para que la lactancia se desarrolle de forma plena, requiere apoyo social, político y económico. Hay que promover leyes laborales que garanticen permisos adecuados, habilitar espacios dignos de lactancia, formar personal de salud con enfoque de derechos, y proteger a las familias de la publicidad engañosa de la industria de fórmulas.
Promover y proteger la lactancia materna no es una cuestión de nostalgia ni una cruzada personal: es una política de salud pública con impacto directo en el bienestar humano y en la sostenibilidad del planeta.
Inicio y proceso de la lactancia materna
Antes de revisar cuáles son los beneficios de dar el pecho a vuestros bebés (o futuros bebés), conviene que sepáis que la lactancia debe iniciarse tan pronto como se pueda después del parto. Es en estos primeros momentos de vida cuando al recién nacido le resulta más fácil buscar y succionar el pecho de la madre.
Digamos que posee una capacidad de alerta que le hará arrastrarse hacia la mama de manera completamente natural e innata. De ahí que en los últimos tiempos se remarque tanto la importancia del contacto piel con piel.
Es importante que os desprendáis de cualquier sentimiento de culpa e iniciéis este proceso con una actitud abierta, tranquila y flexible. La lactancia materna requiere de un periodo de aprendizaje y adaptación en el que ambos encontréis la postura en la que os sintáis más cómodos.
Que puede ser: la posición de la cuna, del balón de rugby, del caballito o en paralelo. Otra cuestión relevante hace alusión a la pérdida de rigidez en los horarios, tan común en épocas pasadas. Hoy en día tenemos claro que lo mejor para el bebé es la alimentación a demanda.
Otras dificultades iniciales como los pezones planos, la ingurgitación mamaria, el conducto galactóforo obstruido o la mastitis podrían impedir la viabilidad de la lactancia materna. Si tras consultarlo con los especialistas se decide que la lactancia natural es excesivamente difícil y estresante para la madre y el bebé, que esta situación no os cree conciencia de que sois malas madres, como desgraciadamente transmiten ciertas personas.
Beneficios nutricionales e inmunológicos
La leche materna es un líquido vivo, altamente nutritivo y digestivo, perfecto para satisfacer las necesidades del bebé en sus primeros meses de vida. Asimismo, supone el complemento ideal para potenciar su crecimiento. De esta manera se prevendrán enfermedades tales como los catarros, las otitis, las bronquiolitis, neumonías, etc.
La lactancia materna favorece el correcto desarrollo de la estructura dental, así como del sistema neurológico. El niño verá multiplicadas las posibilidades de, en un futuro, tener una salud bucal óptima.
Dar el pecho no solo es positivo para el bebé, también es muy beneficioso para la mamá, sobre todo en los días posteriores al parto. La leche materna es sustento y seguro de bienestar, físico pero también psicológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 primeros meses de vida.
Más que un alimento: sustancias biológicamente activas
La leche materna no solo debe considerarse como un alimento, sino también como una fuente excepcional de sustancias biológicamente activas. De hecho, no se limita a proporcionar al niño energía y nutrientes para el crecimiento, sino que también es capaz de estimular y modificar el funcionamiento del organismo infantil a varios niveles.
Cada vez son más los estudios que documentan las propiedades biológicas de los componentes de la leche humana. "La leche materna es un alimento que interactúa incesantemente con el niño, revelándose en todos los aspectos como un 'tejido vivo', capaz de activar, entre otras cosas, la relación con la madre y hacer que el sistema inmunológico sea más capaz de enfrentar los desafíos de la vida, incluidos los relacionados con infecciones, alergias, tumores e incluso enfermedades crónicas en adultos", explica Riccardo Davanzo, Presidente del Grupo Técnico Operativo Multidisciplinario sobre la Lactancia Materna del Ministerio de Salud de Italia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca cómo la salud y la nutrición de la madre y el niño están estrechamente relacionadas. En todos los aspectos, se trata de una actividad privilegiada, tanto biológica como relacional.
La promoción de una nutrición infantil óptima, como la proporcionada por la leche materna, forma parte de una estrategia más amplia destinada a la protección materno-infantil, incluso desde el punto de vista mental.
"Esta perspectiva de prevención de amplio alcance es reconocida por las sociedades científicas italianas en el área perinatal y pediátrica, como la Sociedad Italiana de Neonatología (SIN), la Sociedad Italiana de Pediatría (SIP) y la Sociedad Italiana de Ginecología y Obstetricia (SIGO), que se comprometen de manera cada vez más contundente a promover la lactancia materna.
Nuevos descubrimientos sobre la leche materna
Estudios recientes han demostrado que en la leche materna también se encuentran un tipo de ácidos nucleicos conocidos como microRNA. "No transmiten características genéticas, pero modifican el funcionamiento de las enzimas", precisa Davanzo. "En otras palabras, son capaces de modificar la expresión génica y, en última instancia, la predisposición hereditaria a ciertas enfermedades. Los microRNA de la leche materna actúan en varios niveles", explica.
"Por ejemplo, inhiben la proliferación de las células tumorales y facilitan la maduración de los linfocitos del niño, permitiéndole producir anticuerpos mejor dirigidos contra los agentes infecciosos. Además, promueven la maduración del tracto gastrointestinal del recién nacido, en particular de los prematuros, protegiéndolos de los daños causados por el estrés oxidativo y la inflamación. Estas moléculas, de hecho, parecen representar la base biológica que explica los beneficios de la leche materna. El contenido de microRNA en la leche materna cambia constantemente, según la salud de la madre, la edad del niño y la hora del día".
Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia exclusiva durante seis meses y continuar durante el destete y más allá, siempre que la madre y el niño lo deseen.
"La lactancia materna es una gran oportunidad para la madre y su hijo, pero primero es necesario concienciar a las mujeres sobre los innumerables beneficios de esta práctica natural y brindarles un apoyo concreto y psicológico que les permita superar los momentos de dificultad que pueden surgir de manera fisiológica", continúa Davanzo.
Lactancia y salud mental
Por un lado, es importante desmitificar algunos conceptos erróneos sobre la lactancia que podrían desalentar a una madre que desea amamantar. Por otro lado, es crucial considerar que, para tener éxito en la lactancia, una mujer debe sentirse cómoda, especialmente desde un punto de vista mental.
"La salud mental de la madre es fundamental. Solo de esta manera, con la ayuda de familiares, amigos y profesionales de la salud, la mujer puede satisfacer las demandas, a veces muy desafiantes, del niño", continúa Davanzo. "Las condiciones emocionales y la experiencia de maternidad de una mujer pueden cambiar a lo largo del primer año de vida del bebé.
Recomendaciones de la OMS para la lactancia materna
Casi todas las madres pueden amamantar con éxito, lo que significa iniciar la lactancia materna durante la primera hora de vida, dar lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, y continuar con la lactancia (además de alimentación complementaria apropiada) hasta los dos años de edad o más.
La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida es particularmente beneficiosa para madres y lactantes. Los efectos positivos de la lactancia materna en la salud de los niños y las madres han sido observados en todo lugar.
La lactancia materna reduce el riesgo de infecciones tales como diarrea, neumonía, otitis, Haemophilus influenzae, meningitis e infección urinaria. Protege también contra enfermedades crónicas futuras tales como diabetes mellitus tipo I, colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn.
La lactancia materna durante la infancia se asocia con una presión arterial media y un colesterol sérico total menores, y con menor prevalencia de diabetes mellitus tipo 2, sobrepeso y obesidad durante la adolescencia y la edad adulta.
Alimentación saludable durante la lactancia
Cuando una madre opta por la lactancia materna, es importante que durante este periodo cuide su alimentación puesto que el bebé recibe todos los nutrientes necesarios para su desarrollo a través de la leche materna. Por ello, se recomienda que la mujer siga una dieta sana y equilibrada durante el periodo de lactancia.
Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.
Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:
- Cereales y legumbres: el pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro.
- Frutas y verduras: deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados.
- Carne: la de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante.
- Pescado: es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA).
- Lácteos: es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio.
- Grasas saludables: el consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante.
Alimentos a evitar durante la lactancia
Al igual que hay ciertos alimentos recomendados durante la lactancia por los beneficios que aportan, también hay ciertos alimentos que se deben evitar o reducir su consumo puesto que pueden ser perjudiciales para la salud del bebé.
Algunos de los alimentos desaconsejados durante la lactancia son los siguientes:
- Pescados de gran tamaño: el atún o el pez espada pueden tener un alto contenido de mercurio.
- Bollería y azúcares: el chocolate, la mermelada y los dulces en general están permitidos, pero no deben consumirse con una frecuencia mayor a dos veces por semana.
- Cafeína: puede llegar al bebé por medio de la leche materna y causarle insomnio, nerviosismo e irritabilidad.
- Alcohol: es perjudicial para el desarrollo neurológico del bebé y, por tanto, no se recomienda tomarlo durante la lactancia.
Suplementos vitamínicos durante la lactancia
A pesar de que se consuman grandes cantidades de frutas y verduras, la mayoría de médicos recomiendan tomar suplementos vitamínicos durante la lactancia. En función de cada mujer y sus necesidades, es posible seguir con las vitaminas prenatales o que el médico recete otros complejos multivitamínicos.
A continuación, se enumeran las vitaminas y los minerales que son esenciales durante la lactancia por norma general:
- Calcio: la madre deberá consumir al menos 3 o 4 porciones diarias de alimentos ricos en calcio para conseguir el aporte necesario, unos 1.000 mg diarios.
- Vitamina D: es importante para el crecimiento de los huesos porque ayuda a absorber mejor el calcio.
- DHA: como hemos dicho, esta vitamina se consigue a través de la ingesta de pescados, mariscos y huevos.
Posiciones para amamantar al bebé
Existen diferentes posiciones para amamantar al bebé: sentada, estirada, posición del "balón de rugby"... Es importante acercar bien al bebé al pecho, de forma que no le cuelgue la cabeza y que no estire el pezón.
- Posición de crianza biológica.
- Posición sentada.
- Posición acostada.
- Posición invertida o balón de rugby.
- Posición de caballito.
Razones médicas aceptables para el uso de sucedáneos de la leche materna
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo Internacional de las Naciones Unidas para Emergencias de la Infancia (UNICEF) desarrollaron una lista de razones médicas aceptables para el uso de sucedáneos de la leche materna, originalmente como anexo al paquete de herramientas para la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (IHAN) en 1992.
Estas razones se dividen en afecciones infantiles y afecciones maternas.
Afecciones infantiles
- Lactantes que no deben recibir leche materna ni otra leche excepto fórmula especializada:
- Lactantes con galactosemia clásica.
- Lactantes con la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce.
- Lactantes con fenilcetonuria.
- Recién nacidos para quienes la leche materna es la mejor opción de alimentación, pero que pueden necesitar otros alimentos durante un periodo limitado, además de leche materna:
- Lactantes nacidos con peso menor de 1500 g (muy bajo peso al nacer).
- Lactantes nacidos con menos de 32 semanas de gestación (muy prematuros).
- Recién nacidos con riesgo de hipoglucemia.
Afecciones maternas
- Afecciones maternas que podrían justificar que se evite la lactancia de forma permanente:
- Infección por VIH, si la alimentación de sustitución es aceptable, factible, asequible, sostenible y segura (AFASS).
- Afecciones maternas que podrían justificar que se evite la lactancia de forma temporal:
- Enfermedad grave que hace que la madre no pueda cuidar a su bebé, por ejemplo septicemia.
- Herpes simplex tipo 1 (HSV-1): se debe evitar el contacto directo entre las lesiones en el pecho materno y la boca del bebé hasta que toda lesión activa se haya resuelto.
- Medicación materna:
- Los medicamentos psicoterapéuticos sedantes, antiepilépticos, opioides y sus combinaciones pueden causar efectos colaterales.
- Es recomendable evitar el uso de yodo radioactivo-131.
- El uso excesivo de yodo o yodóforos tópicos (yodo-povidona) puede provocar supresión tiroidea o anormalidades electrolíticas en el bebé amamantado y deberían evitarse.
- La quimioterapia citotóxica requiere que la madre suspenda el amamantamiento durante la terapia.
- Afecciones maternas durante las cuales puede continuar la lactancia, aunque representan problemas de salud preocupantes:
- Absceso mamario: el amamantamiento debería continuar con el lado no afectado.
- Hepatitis B: los lactantes deben recibir la vacuna de la hepatitis B en las primeras 48 horas o apenas sea posible después.
- Hepatitis C.
- Mastitis: si la lactancia es muy dolorosa, debe extraerse la leche para evitar que progrese la afección.
- Tuberculosis: el manejo de la enfermedad de la madre y el bebé debe hacerse de acuerdo con las normas nacionales.
- Abuso de sustancias: se ha demostrado que el uso materno de nicotina, alcohol, éxtasis, anfetaminas, cocaína y estimulantes relacionados tiene un efecto dañino en los bebés amamantados.
Estadísticas sobre la lactancia materna
La incidencia de la lactancia materna aún está alejada de las recomendaciones de la OMS. En España, no se dispone de ningún registro oficial, únicamente un estudio(1) coordinado por el Comité de Lactancia Materna de la AEP con datos de 1999, en el que se documentó un porcentaje de inicio de LM del 84%, que a los 3 meses se reducía al 55% y a los 6 meses al 25%, muy por debajo de las recomendaciones de la OMS.
| Periodo | Porcentaje de Lactancia Materna |
|---|---|
| Inicio | 84% |
| 3 meses | 55% |
| 6 meses | 25% |
