El panda gigante se ha convertido en una auténtica estrella internacional, además de en un icono cultural, una mina de oro y un motivo de orgullo nacional en China, el único país en el que todavía sobrevive este úrsido asiático. Ahora el mundo entero tiene la mirada puesta en el obstinado esfuerzo de China por impedir su extinción, algo que, en cierto sentido, está siendo un éxito sin precedentes.
Como sucede con muchas especies en peligro, la cantidad de pandas gigantes ha ido decayendo a medida que la creciente población humana ha ido ocupando sus tierras. Y el problema perdura a pesar de que en 1990 fue clasificado como especie en peligro. Sin embargo, los chinos han pasado el último cuarto de siglo perfeccionando los métodos de reproducción y creando una población en cautividad de cientos de ejemplares, que les reporta grandes beneficios económicos.
Pero una cosa es criar animales en cautividad ante un público entregado y otra es asegurar la supervivencia de una especie en estado salvaje. Con el siguiente paso que se dé en la conservación del panda gigante sabremos si este acaba convirtiéndose en una reliquia tras los barrotes de una jaula o en un animal que vaga libremente por la naturaleza.
Desde la madrugada del 30 de agosto, el Zoo Aquarium de Madrid cuenta con un pequeño habitante más: la cría de Oso Panda Gigante. Un tierno cachorro que se ha convertido en la nueva estrella del zoológico. Las crías de oso panda nacen indefensas y los primeros meses de vida son muy delicados, requieren muchos cuidados. Una tarea importantísima de la que se encargan los técnicos y veterinarios del Zoo y de la base de Chengdu (China) que nos acompañan, además de su madre Hua Zui Bai, la misma hembra que dio a luz a los gemelos Po y De en 2010 y que ahora viven en la reserva china de Chengdu.
Esta nueva cría -un macho- es el cuarto ejemplar de la especie que nace en el zoo madrileño. Las crías de oso panda son diminutas con relación a sus progenitores y nacen sin pelo. Sin embargo, su crecimiento es vertiginoso. El pequeño cachorro nació con 210 gramos y 15 centímetros de longitud y en poco más de dos meses ya supera los 3,6 kilos. El peso de los osos panda se multiplica por cien desde el nacimiento hasta la edad adulta. El pequeño oso panda disfruta junto a su madre en la pagoda del Zoo. Es todo un placer ver a los dos dándose mimos, lametazos y jugando juntos sobre los nidos de bambú. Es curioso ver cómo el pequeño imita a su madre incluso en la postura para dormir. Aunque poco a poco la cría se muestra más activa e independiente, no se separa ni un segundo de Hua Zui Bai. Recordemos que este nacimiento es una buenísima noticia para la población mundial de osos panda. Su situación es muy delicada debido a la gran amenaza que supone la destrucción de los bosques de bambú en China, su hábitat natural. En la actualidad, la población de estos animales en el Gigante Asiático no supera los 1.600 ejemplares. En los zoológicos se contabilizan unos 250 animales.
Zoo de Madrid dice adiós a las sus crías de Panda Gigante
El Nacimiento y Primeros Cuidados
Las dos crías de oso panda que nacieron en septiembre en el Zoo de Madrid, y que se pueden contemplar desde el 7 de octubre, crecen adecuadamente gracias al cuidado de su madre y de un equipo de doce expertos que han logrado que pesen más de un kilo y hayan superado la etapa más crítica para esta especie. Los crías que nacieron el pasado 7 de septiembre en el Zoo Aquarium de Madrid han sido presentadas en sociedad y pueden ser contempladas por el público desde poco más de un metro de distancia de la incubadora en la que pasan parte del día.
María Declaux, conservadora de mamíferos terrestres del Zoo Aquarium de Madrid, ha explicado que se ha decidido mostrar ya a las crías porque ha pasado el período más crítico y su supervivencia está «casi garantizada», aunque no se podrá asegurar al cien por cien hasta después del destete, aproximadamente a los cinco meses de vida. Su presentación en sociedad coincide con la tradición china de hacer una fiesta para festejar el mes de vida de los bebés, celebración que se repite a los cien días del nacimiento.
Hoy pesa menos que una manzana, pero en unos años superará los ochenta kilogramos. La cría de oso panda que nació la semana pasada en el Zoo Aquarium de Madrid solo tiene diez días y ya es una estrella. La celebración es doble: no solo es la primera hembra de este animal que nace en España, sino que su especie deja de estar en peligro de extinción por primera vez en casi treinta años, según la última edición de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Nos hemos acercado hasta allí para saludar a la pequeña y, de paso, averiguar cómo se consigue traer al mundo un bebé panda y qué ha hecho posible su recuperación en libertad. Llegamos minutos antes de que el zoológico abra sus puertas. El hermano mayor de la recién nacida, Xing Bao, se agita nervioso en su recinto, climatizado para soportar mejor el calor de estos días. Sabe que es hora de que le abran para salir a desayunar su bambú, del que puede comer hasta 40 kilogramos al día. Al otro lado, separado por un muro, su padre Bing Xing se hace el remolón, medio dormido.
La pequeña y su madre, Hua Zui Ba, se encuentran en aislamiento, solo visibles para las dos cuidadoras chinas que han venido adrede desde la base de Chengdú con el único objetivo de ayudarlas durante las primeras semanas. Las hembras solo pueden quedar preñadas durante unas pocas horas al año y, encima, los machos pierden en cautividad todo interés por el sexo Para Agustín López, director biológico del Zoo Aquarium de Madrid, ni el nacimiento del cachorro ni el aumento de las poblaciones son "fruto de la casualidad". Por un lado "el Gobierno chino lleva 25 años recuperando su hábitat", creando santuarios en las zonas donde antaño vivían estos animales.
Xing Bao, ajeno al milagro de su existencia, sale escopeteado al exterior, selecciona con cuidado una rama de bambú y se repantiga para mordisquearla. El nacimiento de la diminuta cría sin nombre solo se aprecia si comprendemos su dificultad. "La hembra es susceptible de ser fecundada por el macho un solo día al año", comenta López. A esto hay que sumar que libido y cautividad no se llevan bien en el caso de los pandas gigantes, que pierden todo interés por reproducirse fuera de su hogar debido a la falta de privacidad y a las interferencias con su sensible olfato.
El reto es tal que los investigadores de algunos zoológicos han optado por originales medidas como el porno para pandas y la viagra, aunque López duda de su eficacia. A los pandas madrileños tampoco les interesa el sexo si no es en libertad, pero esto no ha impedido que la cría sin nombre sea la quinta en nacer en el Zoo Aquarium. La primera de ellas fue Chu-Lin, cuya fama en los ochenta y noventa solo fue comparable a la de Copito de Nieve. La solución en todos los casos fue la misma: la inseminación artificial.
Esta tuvo lugar a comienzos de abril de este año, coincidiendo con la estrechísima ventana de reproducción de esta especie: primero se extrajo semen del macho Bing Xing y luego se introdujo en la hembra. Para detectar esas pocas horas de fertilidad anual, los técnicos observan cuándo la hembra mantiene una actividad más alta de lo habitual, acompaña de una pérdida de apetito y balidos característicos, similares al relincho de un caballo. Los test hormonales confirman -o disipan- las sospechas. El sistema funciona, y gracias a él se ha producido un 'baby boom' de bebés panda en cautividad en la última década: solo en Europa hay 15 individuos.
Entre 90 y 160 días después nace una única cría. En casos excepcionales pueden nacer dos, pero en ese caso la madre abandona a la más débil. La cría pesa el 0,001% de lo que lo hará de adulta, apenas 180 gramos. Como todas, ha nacido ciega, casi sin pelo y de color rosa "Perdonen, ¿la cría se puede ver?". Unos curiosos nos interrumpen mientras Xing Bao, el hermano mayor que acaba de cumplir tres años, desayuna su bambú con toda la calma del mundo, como si no existiéramos. La respuesta es negativa: el cachorro pasará las primeras semanas aislada junto a su madre Hua Zui Ba, que ya ha tenido otros cuatro hijos.
La cría, cuyo nombre votarán los visitantes cuando cumpla 100 días, nació el pasado 30 de agosto -igual que su hermano en 2013- a las 5:37 de la madrugada. Llegó al mundo como todos los cachorros de panda: ciega, casi sin pelo y de color rosa debido a la saliva de la madre. La diferencia de tamaño y aspecto respecto a Xing Bao es impresionante: "Quien no lo sepa no lo identifica como un panda. Su peso es el 0,001% del de un adulto". Es pequeña pero ruidosa, y sus potentes gritos permiten a su madre, de la que dependerá durante un par de años, localizarla.
Bing Xing tiene un despertar más lento que su hijo y, con minutos de diferencia, inicia la misma rutina pausada. Privados por efecto de la cautividad del placer del sexo, los pandas se dedican a sus otras dos principales aficiones: comer bambú y dormir. Y son expertos en ello. "Son muy sibaritas. Se alimentan de unas 20 especies diferentes y según el momento del año prefieren unas u otras. Les encantan los brotes tiernos o recién cortados y a veces cogen uno, no les gusta, lo dejan y cogen otro".
En estas dos semanas han duplicado su peso, con 365 y 337 gramos cada uno, y han adquirido los colores típicos de estos animales, el blanco y el negro, porque al nacer son rosas. Los dos cachorros, que todavía no se conoce el sexo, están "cumpliendo perfectamente las diferentes etapas de su desarrollo pese a la dificultad que supone la cría de mellizos", asegura en un comunicado el Zoo de Madrid. La madre, Hua Zui Ba, cuida cariñosamente a sus pequeños sin preferencias, aunque los cuidadores siguen intercambiandole la crías cada 3 horas. Es la única manera de conseguir que los críe a los dos a la vez, porque si el nacimiento hubiera sido en la naturaleza, la madre sólo se habría quedado con uno de los cachorros (al primero en nacer), y al otro lo habría abandonado a su suerte. En cambio, al haber nacido en cautividad, Hua Zui Ba los atiende tiernamente y los mantiene pegados a su pecho en todo momento. Después, pasan del calor maternal a una incubadora.
Además, los veterinarios han añadido un suplemento de proteínas, vitaminas y calcio en la dieta de Hua Zui Ba para complementar el esfuerzo extra que supone criar a dos cachorros. Incluso, como capricho adicional y para distraerla durante el intercambio, le dan uvas, su fruta favorita. En este tiempo los panditas han cambiado visiblemente. Cuando cumplieron su primera semana de vida, aparecieron las primeras manchas negras alrededor de los ojos. Ahora también las han adquirido en las patas, tanto en las traseras como en las delanteras, en los hombros y en las orejas.
Tres cuidadores se encargan minuciosamente del cuidado de la madre y las dos crías. A los pequeños se les realiza un seguimiento veterinario exhaustivo, con chequeos todas las mañanas. Todos los datos, peso y temperatura, se comparten diariamente con el Centro de Cría de Panda Gigante de Chengdu, en China. Aunque hasta la fecha la evolución es muy favorable, los tres animales permanecen aislados, pero los técnicos del zoológico ya están ultimando los preparativos para que próximamente los visitantes puedan ver a las crías en su incubadora.
Estos días son cruciales para las dos crías que han nacido, y su cuidado está siendo extremo. Están vigilados en todo momento y, aunque los cuidadores y responsables están cansados, esta buena noticia puede con todo.
Reproducción y Crecimiento
Por lo general, los pandas son animales solitarios. Cada adulto tiene muy bien definido su espacio vital en el que se mueve de forma regular. Reproducción: sus encuentros son escasos fuera de la breve etapa de apareamiento. La temporada de apareamiento es en primavera entre los meses de marzo y mayo, machos y hembras se unen por no más de 2 a 4 días. Alcanzan la madurez sexual entre los 5 años y medio y 6 años y medio. Una hembra puede aparearse con varios machos, que compiten entre ellos. Por su parte los machos buscan distintas hembras en celo. El periodo de gestación oscila entre los 97 y 163 días y normalmente dan a luz a una sola cría (el caso de los gemelos se suele dar en cautividad, cuando se utiliza inseminación asistida). La tasa reproductiva es de una cría cada dos años. Erróneamente, los pandas están considerados como pobres en tasa de reproducción, debido a su desempeño en cautividad.
Un panda recién nacido pesa entre 90 y 130 gr. y tiene el tamaño de una barra de mantequilla. Los pandas dependen de sus madres durante los primeros meses de vida y dejan de ser amamantados a los 8 o 9 meses. Ya que los pandas no pueden migrar de un espacio a otro debido a la presencia de asentamientos humanos, sufren una menor flexibilidad para encontrar nuevas áreas para alimentarse en los periodos de escasez de bambú.
Cuando las hembras paren dos cachorros, se vuelcan en sacar adelante sólo a uno, al más fuerte. Por ello, la madre -Hua Zui Ba- prestó toda su atención a la primera cría. La segunda tuvo que ser recogida por los técnicos para llevarla a una incubadora. Ahora, los encargados de que los dos ejemplares crezcan sanos y fuertes son los ténicos del zoo madrileño, que contarán con la ayuda de personal chino de la reserva de Chendgu, que vendrán a España para ayudar en los cuidados de la madre y los recién nacidos. Los cuidadores tendrá que alternan constantemente a las crías para que Hua Zui Ba las alimente a las dos. Mientras una está con su madre, la otra está en una incubadora. El cambio se produce a las 3 ó 4 horas, lo que permite que los recién nacidos ganen peso continuamente. De 150 gramos a 125 kilos Al nacer pesaron 150 gramos cada uno, algo más que la media, aunque llegarán a pesar unos 125 kilos en su etapa adulta. De momento son rosas y ciegos, hasta que dentro de unos meses adquieran los colores típicos de la especie. El blanco y el negro. Tampoco tienen nombre.
Según los expertos hay un periodo de espera -de unos 100 días- porque la tasa de mortalidad de la especie es muy alta. En ese momento el recinto madrileño abrirá un concurso para que los más pequeños escojan el nombre favorito de los recién nacidos. Y aunque sean osos españoles, como Chulín -el símbolo del zoo de Madrid-, dentro de cuatro años, los dos cachorros tendrán que volver a la base china de Chendgu, en China. Si no hay un cambio en el convenio, ambos ejemplares pasarán a formar parte de la mayor reserva de pandas en libertad del mundo, donde viven alrededor de 1.600 osos pandas en libertad. Menos de 2.000 ejemplares en libertad. La población de pandas salvajes, según el último censo del Gobierno chino en 2015, ha crecido en 268 ejemplares en la última década.
Conservación y Hábitat
Estos esfuerzos han conseguido que ya existan 67 reservas naturales de pandas, que en la actualidad protegen a casi dos tercios de todos los pandas salvajes. En unos años la cría sin nombre podrá regresar al país de sus antepasados. No todo son buenas noticias para estos simpáticos animales. Según la UICN, el cambio climático podría eliminar más del 35% del bambú en los próximos 80 años: "Se espera que las poblaciones disminuyan, dando marcha atrás a los esfuerzos de las últimas dos décadas".
El panda gigante es una de las especies más queridas del planeta. Están clasificados como osos, ya que poseen el sistema digestivo de un carnívoro, pero cuyo organismo ha sido adaptado a una dieta vegetariana. Su sistema digestivo, por tanto, no está diseñado para procesar materia vegetal por lo que le cuesta extraer la celulosa del bambú, esto les obliga a comer enormes cantidades (entre 12 y 38 kg. al día) durante 14 horas, dejando de comer sólo cuando duermen o recorren distancias cortas. Además del clásico bambú, un 1% de su dieta se compone de otras plantas y de carne.
| Aspecto | Descripción |
|---|---|
| Peso al nacer | 90-210 gramos |
| Dieta | Principalmente bambú (12-38 kg al día) |
| Hábitat | Reservas naturales en China |
| Estado de conservación | Vulnerable |
