A lo largo de los años, los medios han hecho que los osos sean casi sinónimo de miel. Pero ¿qué tan cierto es esto? ¿Los osos comen miel? ¿Hay alguna razón por la que a los osos les guste tanto la miel? Aclaremos un poco por qué se dice que los osos comen miel y que les encanta tanto como a las personas. Comenzaremos por cómo se hace la miel y por qué la hacen las abejas.
¿Por qué las abejas hacen miel?
La miel generalmente proviene del néctar que las abejas absorben mientras viajan de flor en flor. En el estómago de miel de la abeja, conocido como buche, las enzimas comienzan el proceso de descomposición de los azúcares en el néctar. Cuando lo devuelven a la colmena, lo pasan de abeja en abeja antes de almacenarlo en los panales. Ahí es ventilado por las alas de las abejas, lo que provoca la evaporación que convierte el néctar en miel espesa y pegajosa.
La razón por la que la miel es tan importante para las abejas es que asegura que la colmena tenga suficiente comida para los meses de invierno, cuando hay menos flores y el néctar no es tan abundante.
¿Es verdad que a los osos les gusta la miel?
En resumen, sí. No todos los osos son amantes de la miel, pero a los que tienen acceso a las colmenas generalmente les encanta comerla. En algunas partes del mundo, los osos son considerados una de las principales pesadillas de los apicultores, ya que son una plaga importante que asalta regularmente los colmenares.
Los osos utilizan su olfato para localizar las colmenas y sus garras para rasgar la corteza de los árboles (o las colmenas) y acceder al panal. Su pelaje, muy largo, denso e hirsuto; y su gruesa piel, le protegen de la picadura de las abejas. Sin embargo, la sufren igual que cualquier otro animal si la abeja les pica en la cara o en el hocico, donde tienen menos pelo y la piel es más fina.
Los osos malayos, que se encuentran en países de todo el este de Asia, incluso son conocidos como "osos de miel" debido a su insaciable apetito por este alimento y sus lenguas largas que les permiten extraer miel de las colmenas. Aunque se cree que, en general, los osos negros y pardos son los que más comen.
El alto contenido de azúcar de la miel la hace ideal para dar a los osos la energía que necesitan, especialmente en la época de escasez, cuando despiertan de la hibernación invernal. Durante este tiempo, los osos necesitan consumir aproximadamente 20.000 calorías todos los días para recuperar sus reservas habituales de grasa y energía.
A diferencia de muchos otros animales carnívoros, los osos también tienen receptores dulces en sus papilas gustativas, ¡así que también les puede encantar el sabor!
No es sólo la miel
La miel, por sí sola, proporciona a los osos algunas de las calorías que necesitan, así como azúcar, vitaminas y minerales. Pero también les encanta comer la colmena, el panal, las abejas y las larvas. De hecho, algunos sugieren que los osos comen miel, pero lo que realmente buscan son las abejas debido al alto contenido de grasas y proteínas.
Mientras asalta la colmena, el pelaje de un oso generalmente es lo suficientemente grueso como para que las abejas tengan dificultades para picarlo. Así que la cara y los ojos se convierten en el objetivo de las abejas enojadas. Pero parece que el riesgo de una picadura vale la pena con tal de poner sus patas en algo de comida sabrosa.
Los ataques de osos pardos a colmenas se han vuelto un habitual en las zonas de España en las que están presentes y se estila la apicultura. El oso es a la apicultura lo que el lobo a la ganadería. Lo saben bien las personas que viven en el campo y de él. Las tradicionales actividades ligadas al medio rural corren serio peligro. Ambos depredadores están protegidos por ley y sus poblaciones están blindadas, no se pueden controlar.
Ataque de oso a colmenas. Programa Comando Actualidad TVE 1. Noviembre 2021
Impacto en la Apicultura
Recientemente un apicultor alertó al Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) de la presencia de osos en su finca. Este no es un caso aislado por desgracia. En los últimos años muchos han sido los apicultores que sufrieron ataques de oso. También en El Bierzo tuvo lugar un ataque que devastó, en los últimos días, 48 colmenas de una propiedad de 64, es decir, más de la mitad. Las pérdidas económicas ascendieron a casi 10.000 euros. Se trata de una explotación profesional con trayectoria familiar. En palabras de su dueño: “mi padre antes de que yo montase la explotación profesional ya llevaba 30 años con ello”.
Además de los evidentes daños materiales y económicos, otro de los grandes perjuicios es el tiempo invertido en lograr una selección genética adecuada.
Asturias tampoco se queda atrás si hablamos ataques de osos. En Asturias los osos no sólo causan estragos en colmenas. Las personas y el ganado también son víctimas de sus ataques. En 2021 una mujer resultó herida mientras paseaba con unos familiares en una aldea de Grandas de Salime. El año pasado, un ganadero se personó ante la Consejería de Medio Rural para denunciar los constantes ataques que estaba sufriendo. Llevó consigo con el cadáver de una de las terneras.
La misma sensación de rabia e impotencia la sintió otro ganadero asturiano que vio como una osa y sus crías terminaban con la vida de una de sus ovejas y su cordero.
Hemos recibido la visita de un ejemplar macho que ha destruido una de las colmenas, sin tocar las demás, lo que nos indica que solo ha estado una noche. Normalmente los osos no destrozan muchas colmenas de una sola vez. Pudimos comprobar que el oso destrozó una colmena y únicamente sacó de ellas los cuadros que contenían larvas.
Soluciones y Proyectos de Conservación
Ante la dificultad de sacar adelante explotaciones apícolas en 2020 el FAPAS puso en marcha un proyecto para construir colmenas con tubos de PVC. Este diseño ha evolucionado a lo largo de aproximadamente una década de experimentación con diversos tipos de colmenas. Inicialmente, se probaron a hacer con bloques de hormigón, pero, aunque mostraron una gran resistencia resultaron difíciles de transportar debido a su gran peso y volumen. Posteriormente, se exploraron las colmenas de PVC por ser un material resistente y más ligero.
Así se llegó al diseño actual, que ha sido sometido a pruebas en alta montaña, a 1.300 metros de altitud y con intensas nevadas.
Fapas ha creado un sistema de colmenas que permite a los osos alimentarse de la miel pero no acabar con las larvas. Después de años de estudio, los miembros del Fapas han construido unos panales circulares, en PVC, que el oso no puede destrozar. Es incapaz de abrirlos. No puede abarcarlos. La colmena queda a salvo.
Sólo se le permite acceder a la miel. Eso facilita una información clave para Roberto Hartasánchez y los naturalistas de Fapas. Al introducir la zarpa, el oso se tropieza con una suave red de espinos en donde deja enganchados algunos pelos, que serán después analizados para extraer su ADN e identificar cada ejemplar.
Además, a través de dispositivos controlados por GPS y conectados a teléfonos móviles, registran datos físicos de los osos, establecen el número de hembras con crías y el de osos jóvenes y adultos, y controlan el avance o las dificultades de la población. Estudia también los troncos en los que se restriegan los osos, que es un sistema de comunicación por el que dejan señales de su presencia en un territorio para que lo sepan el resto de los ejemplares. Una enseñanza que las osas transmiten a los oseznos y que éstos ensayan en el bosque.
Para extender los árboles de frutos rojos por el bosque, especialmente los arándanos, el Fapas planta anualmente 20.000 plantones y ha creado una extensa red de colmenares en el corredor cantábrico.
Siguiendo el modelo natural, que tan bien conocían los habitantes de los pueblos, colocan panales a una distancia de tres kilómetros a la redonda, la distancia que es capaz de volar una abeja en busca de alimento.
Esas colmenas naturales están prácticamente desaparecidas, en parte por el abandono de las actividades agrícolas de los hombres. Como en casi tantas ocasiones, el oso no es el gran depredador de las colmenas, su gran amenaza. Como tampoco lo es del ganado.
Los panales del Fapas son de abejas silvestres. En libertad hay cada vez menos. O han disminuido tanto que son difíciles de localizar. Son inmunes a la varroa.
El programa no tiene nada que ver con la apicultura. La producción de miel no es el objeto, lo es su labor de polinización. Se trata además de expandir ejemplares que sean resistentes al parásito. Y de instalar colmenas independientes que sean capaces de resistir el ataque el oso y su necesidad de buscar alimento a principios de año, cuando escasea la comida.
Roberto Hartasánchez y su hermano Alfonso crearon inicialmente esa red con panales de sistema tradicional pero protegiéndolos con ‘pastores eléctricos’ para disuadir a los osos. Sin embargo, la necesidad de establecer enjambres grandes que garantizan mejor la supervivencia de las abejas les ha llevado a construir los paneles redondos que permiten colmenas de 60.000 individuos, de los que unos 40.000 salen todos los días a pecorear. Cada una hace 15 o 20 viajes de unos 35 minutos y visitan entre 30 y 50 flores en cada salida, desde que tienen 22 días hasta su muerte entre 4 y 6 semanas después.
La abeja es fundamental además en la polinización del arándano, vital para la supervivencia del urogallo. En verano y otoño, las ramas, hojas, flores y frutos son su dieta principal, y los insectos que hay en las plantas son el alimento imprescindible de los polluelos en sus primeras semanas de vida. Además, las matas de arándano son un buen refugio frente a los depredadores.
El abandono de la actividad rural ha provocado una mayor espesura del bosque, que impide el nacimiento y desarrollo de las especies que necesitan más sol, entre ellas todos los frutales.
Lo que beneficia a la abeja beneficia al oso, al urogallo y también al lobo y al quebrantahuesos. Una cadena que se ha mantenido en este corredor natural durante siglos y que ahora está en peligro. No sólo por la degradación de los hábitats de los animales salvajes y silvestres, también por la desaparición de sus fuentes de alimentos, especialmente de proteínas.
Enemigos de las abejas
Los enemigos de las abejas son muchos y de distintos órdenes: insectos, mamíferos, reptiles, anfibios, aves e incluso flores de algunas plantas. También la actividad humana pone en peligro la integridad de las abejas.
Algunos de los enemigos de las abejas:
- Mariposa “cabeza de muerto”: Entra en las colmenas al anochecer para apoderarse de la miel.
- Avispas: Las avispas son cazadoras de abejas. Las esperan en sus colmenas y las atrapan para llevárselas a sus nidos. También viven el colmenas, con una reina pero no elaboran productos que pueden ser interesantes desde el punto de vista humano. Tienen un aguijón que no está conectado a su intestino, por lo que puede picar tantas veces como quiera sin morir.
- Mantis religiosa: Manteniéndose inmóvil junto a las flores, captura a las abejas mientras están libando.
- Hormigas: Penetran en las colmenas para robar miel o hacer sus nidos.
- Avispones: Cazan a las abejas al vuelo secando el abdomen del resto para llevar al nido la bolsa melaria.
- Osos: Es de todos conocido que al oso le encanta la miel y destroza las colmenas al saciar su apetito. Allí donde hay osos los apicultores colocan sus colmenas protegidas del él: construyen muros de piedra infranqueables para el oso.
- Ratones: Durante el invierno se introducen en las colmenas buscando refugio y alimento. Destruyen la cera, comen la miel y pueden hacer desaparecer la colmena en poco tiempo.
- Abejaruco: Gran volador: gira hacia adelante o hacia atrás , permaneciendo inmóvil para lanzarse sobre su víctima. Muy voraz: puede comerse de una sentada cien abejas.
- Picamadero: Su pico largo permite perforar las colmenas con facilidad. Con su prolongada lengua atrapa las abejas chupando sus intestinos. Actúa en invierno cuando le resulta difícil encontrar otro alimento y los agujeros que realiza pueden enfriar la colmena.
- Sapos: Grandes consumidores de abejas con su larga lengua a las que atrapan.
- La Avispa Velutina: La avispa velutina es originaria de Asia y su llegada a Europa es un grave problema para los apicultores: son más grandes que la avispa común y también más voraces.
- Varroa: Varroa es un ácaro que produce la enfermedad denominada varroosis. Es un parásito que usa a la abeja adulta como medio de transporte para extenderse. Se nutre de sus estadios larvales y pupales (cría abierta y operculada).
- Quebrantahuesos: Se trata de una inusual ave rapaz, estival en nuestro país, que obtiene el 90% de su dieta de los nidos de avispas y abejas silvestres. Vigila y sigue a los insectos, agujerea sus nidos y se come la miel, las larvas y los adultos.
- Meloncillo: De costumbres nocturnas, construye profundas galerías subterráneas. Su dieta alimenticia se basa en raíces, cereales, frutas, insectos, reptiles y miel.
- Actividad humana: Los pesticidas agrícolas ocasionan todos los años una gran mortandad. Los neonicotinoides, el tipo de pesticida agrícola más habitual en el mundo afecta degativamente a la salud de las abejas.
Comportamiento defensivo de las colmenas
Es muy importante conocer qué factores despiertan el instinto defensivo de la colmena, como: olores, vibraciones, ruidos, colores, colocación de los cuadros y otras cuestiones que explican este comportamiento. Las abejas son especialmente sensibles a los olores. Ante el inminente ataque de un depredador (por ejemplo, un oso) o la invasión de su espacio vital por el apicultor, el primer signo detectado es el olor poniéndolas en alerta.
Niveles de comportamiento:
- Nivel 1: Que llegando con el vehículo hasta el colmenar, podamos dar un paseo entre las colmenas sin ponernos el equipo.
- Nivel 3: Que haya que parar el coche 100/200 m. Desde el punto de vista de la colmena (al destapar cada una de las colmenas), quitamos la tapa y despegamos la tapilla lentamente, dejando que el aire y la luz entren lentamente.
- Nivel 1: Que no ataquen y sigan las abejas con movimientos tranquilos y juguetones. Estas colmenas por su comportamiento son especiales. Con su mansedumbre nos están sugiriendo que seamos cuidadosos y delicados en la manipulación.
- Nivel 3: Que ataquen a los guantes y a la careta de manera persistente dejando sus aguijones en los guantes y chocándose contra la careta.
