Osiris, Dios de la Fertilidad: Historia y Mito en la Mitología Egipcia

En el fascinante mundo de la mitología egipcia, repleto de magia y enigmas, el mito de Osiris destaca como uno de los más elaborados e influyentes de la antigüedad. La historia trágica de este mito se origina en la rivalidad entre dos hermanos: Osiris y Set.

El mito es esencial para las concepciones egipcias sobre el reino y su sucesión, el conflicto entre el orden y el desorden, y especialmente la muerte y el más allá. En el mito de Isis, Osiris y Set, se encierra la esencia de la religión y la espiritualidad de los antiguos egipcios. La historia se inscribe en una compleja cosmogonía con la que los egipcios trataban de explicar el origen del universo.

Así, Isis y Osiris eran hijos del dios de la tierra y la diosa del cielo, Geb y Nut respectivamente, que a su vez descendían de otra pareja divina, Shu y Tefnut, creados por el dios primordial del universo, Atum.

Osiris, fue el inventor de la agricultura y la religión, y su reinado fue beneficioso y civilizador. Resulta imprescindible para entender algunos de los puntos clave de los faraones, tales como el funcionamiento de la monarquía y el derecho de sucesión, pues fue considerado un soberano justo y generoso. Su mito está relacionado con las ideas del bien y del mal y con la posibilidad de una vida más allá de la muerte. Él mismo resucitó tras su asesinato, instigado por su hermano Set, y a pesar de haber sido desmembrado.

Durante el Imperio Medio de Egipto, la ciudad de Abidos se convirtió en la ciudad de este dios, atrayendo a muchos fieles en busca de la eternidad. Durante el primer milenio a. C. mantuvo su condición de dios funerario y juez de las almas.

Las primeras representaciones de Osiris se remontan al siglo 2.500 a. C. y su culto duró hasta el siglo VI d. C., cuando el templo de Isis en la isla de File, el último existente en Egipto, fue clausurado en torno al año 530 por orden del emperador Justiniano.

El Mito de Osiris: Un Drama Fraternal

El primero, Osiris, se presentaba como el dios de las regiones fértiles del valle del Nilo, sobre las que había reinado desde el principio de los tiempos. En esos tiempos primitivos, Osiris transmitió a los hombres los conocimientos técnicos y económicos sobre los que se fundamentaba toda la civilización.

Set, por el contrario, reinaba en las tierras yermas del desierto y las montañas. Corroído por la envidia, Set decidió tramar una encerrona contra su hermano, convenciéndolo de que se introdujera en un sarcófago que a continuación cerró y arrojó al Nilo.

Alertada por una de sus hermanas, Isis logró rescatar el ataúd, pero Set se apoderó de nuevo del cadáver descuartizándolo en catorce pedazos, que repartió por todo el país. Horus al comienzo era un niño vulnerable protegido por su madre y posteriormente se convierte en el rival de Set por el trono.

Los textos de las pirámides mencionan que el cuerpo del dios asesinado fue encontrado cerca de las orillas del Nilo en Nedit, un territorio cerca de Abidos. Se le veía como un rey muerto y luego deificado, y sus atributos son por tanto, los de los faraones.

Osiris Dios del Inframundo y Resurrección Mitología Egipcia - Historia

Iconografía y Atributos de Osiris

Aunque estaba considerado un gobernante de todo Egipto, sus representaciones lo muestran solo con la corona blanca, símbolo del Alto Egipto, que tiene la forma de un gorro alto que se estrecha hacia arriba y termina en una protuberancia. Sus otros símbolos reales son el cetro de Heka y el flagelo de Nekhekh, que sostiene con las manos cruzadas sobre el pecho.

Es un dios cuya presencia se manifiesta en todo el territorio egipcio como dios funerario, pero también era una divinidad que velaba por el buen funcionamiento del cosmos. Su acción beneficiosa se manifiesta en la aparición de las estrellas o en el ciclo estacional de la vegetación.

Osiris es uno de los dioses más complejos y con más facetas en la mitología del antiguo Egipto. Adorado como señor de los muertos y como rey de la ultratumba, también era venerado como entidad relacionada con la vegetación, las cosechas, la reproducción, las crecidas del Nilo… Su impulso vital se consideraba tan poderoso que la tradición egipcia lo presentaba con la capacidad de sobreponerse a la muerte, regenerándose incluso tras ser descuartizado por su temible hermano Set.

Osiris es el dios más importante del panteón egipcio. Al dios de la resurrección, de la regeneración del Nilo y de la fertilidad también se le atribuye la invención de la agricultura y la religión. Habitualmente, se le representa momificado, con la piel verde o negra y con los atributos de la realeza.

Osiris era el dios de la vida después de la muerte y el señor del inframundo. Era una divinidad muy especial, con un aspecto noble y sabio. Se le representaba como un hombre con piel verde o negra, y llevaba una corona blanca y una barba larga y puntiaguda. ¡Era muy impresionante! Osiris enseñó a las personas a cultivar la tierra y a vivir en armonía. Era amado y respetado por todos.

Pero su hermano malvado, Seth, estaba celoso de él y tramó un plan para deshacerse de Osiris y tomar su lugar. Seth engañó a Osiris y lo encerró en un cofre, arrojándolo al río Nilo. La tristeza invadió a todos los que amaban a Osiris, pero su esposa Isis no se rindió. Buscó por todas partes hasta encontrar el cofre y devolver a Osiris a la vida. Aunque Osiris ya no podía reinar en la Tierra, se convirtió en el gobernante del inframundo, donde guiaba a las almas hacia una nueva vida después de la muerte.

A continuación, se presenta una tabla que resume los roles y atributos más importantes de Osiris:

Rol Atributos Asociaciones
Dios de la Resurrección Poder sobre la vida eterna Inframundo, Juicio de los Muertos
Dios de la Fertilidad Asociado con la vegetación y la agricultura Cosechas, Crecidas del Nilo
Juez del Juicio Final Preside el tribunal en el más allá Evaluación de las acciones de los difuntos
Símbolo de Renovación Representa la capacidad de renacer Superación de desafíos
Dios Rey y Civilizador Introdujo la agricultura, la ley y el orden Soberano justo y generoso

La Luna y Osiris: Símbolos de Regeneración

Aunque el más poderoso astro de la mitología egipcia era el sol, el culto a la luna alcanzó también cierta trascendencia. Destaca por ejemplo la adoración a Iah, “el disco blanco”, dios que tuvo especial protagonismo en el Imperio Medio, aunque generalmente se presentó en profunda fusión e identificación con Osiris. Iah, a su vez, tenía estrechas afinidades con Tot, dios de naturaleza lunar, de múltiples facetas, siendo especialmente conocido como patrón de los escribas y de la sabiduría. En fusión con Iah (Tot-Iah) era considerado “soberano de las estrellas”, siendo adorado como una deidad benéfica y misericordiosa.

También Anubis se relacionó con la luna y hasta podía aparecer representado cuidando del disco lunar. Aunque posiblemente entre las divinidades de carácter lunar fue Jonsú, el hijo del dios Amón y la diosa Mut, quién logró mayor notoriedad.

Uno de los aspectos de la tradición egipcia más relevantes en lo que respecta a la mitología lunar fue la relación establecida entre el astro nocturno y los ojos de Ra o los de Horus. Así, la luna es su ojo débil u ojo herido, noción que deriva de la leyenda que relata el enfrentamiento legendario entre Horus y Set por la herencia de Osiris, donde se afirma que durante la lucha Set se apodera del ojo izquierdo de Horus para lesionarlo y hasta romperlo en diversas partes que, más tarde, Tot unirá.

Fue en el contexto de la simbología que alude a la regeneración, donde la relación entre la luna y Osiris se hizo especialmente estrecha. Ello se debe a que en su período de lunación, formado por unos 29 días, el astro nocturno es capaz de crecer y menguar hasta desaparecer, para volver a iniciar el ciclo con un nuevo renacimiento que permite logar, de nuevo, la plenitud. En esta muerte y posterior resurgir del astro en el firmamento, los egipcios encontraron una magnífica metáfora de la vida que es capaz de recobrarse tras el fallecimiento. Se trata de un símil de los contenidos fundamentales de la leyenda osiríaca, en la que se narra que el dios fallece en el enfrentamiento con su hermano, para luego reiniciar la existencia eterna.

Ciertamente el curso de la luna, con sus períodos crecientes y decrecientes, se consideró alegóricamente vinculado con el devenir de Osiris. El aspecto menguante fue relacionado con la mutilación y fragmentación sufrida por Osiris; y la recomposición posterior y retorno a la vida se consideró que se evocaba en las frase creciente del astro en tránsito hacia la plenitud. De hecho, hay versiones del Mito de Osiris en el que se narra que el dios fue fragmentado por Set en 14 pedazos, lo que coincide con el número de días que transcurren entre la luna llega a la luna nueva.

Incluso el periplo vital de Osiris se presentó en estrecha relación con el curso lunar: su concepción se decía que se produciría en el primer día lunar o luna nueva, su nacimiento llegaría el segundo día (que es cuando la luna reaparece en el cielo), el asesinato y descuartizamiento se asociarían con el período menguante, y, finalmente, la derrota de los enemigos y la concesión a Horus de su legítima herencia, llegarían en luna llena.

Fig. 1. La luna creciente, como Ojo de Horus, en el techo astronómico representado en la Sala Hipóstila del templo de Dendera.

De modo que Osiris Luna (Osiris-Iah-) fue adorado en el antiguo Egipto como una entidad divina que alude a la regeneración y la vida renovada que logra la eternidad. Unas nociones que en la cosmovisión egipcia estaban intrínsecamente relacionadas con la fertilidad, la procreación y, por extensión, con el crecimiento de la vegetación y la producción agrícola. Lo cierto es que muchos procesos de las tareas de los campesinos, como es frecuente que ocurra en sociedades agrarias, se asociaron con distintas fases lunares. Así que se consideraba que había fechas concretas en el calendario que propiciaban el mejor crecimiento de las plantas de cara a su siembra, como si la luna afectara a la fecundidad de la tierra.

Parece, por tanto, que los egipcios creían que la luna podía afectar a sus vida en muy distintos niveles, quizá ello explica que en Deir el-Medina se erigieran estelas en honor del astro nocturno o que muchas festividades estuvieran vinculadas al calendario lunar. A ello sumar que la germinación y la noción de fecundidad pudieron relacionarse con la luna por ser parejos el ciclo de lunación y el menstrual femenino. No en vano divinidades como Isis o Hathor llegaron a presentar relevantes connotaciones lunares; sin embargo, no hay que olvidar las implicaciones de fertilidad y fuerza procreadora masculina de Osiris Luna, donde el vigor varonil se evoca en ocasiones asimilándolo con un toro poderoso: “Oh aquel que aparece como luna.

A Osiris Luna (Osiris Iah) se le representa momificado y cruzando sobre su pecho el cetro y el flagelo, aunque todavía es más común que se represente entronizado. No obstante, su rasgo más característico es su corona, que también pueden ser portada por otras deidades de carácter lunar, que está formada por la combinación del disco que simboliza la luna llena sobre una representación en cuarto creciente

Fig. 2. A Osiris Luna (Osiris Iah) se le representa momificado” y cruzando sobre su pecho el cetro y el flagelo”, aunque todavía es más común que se represente entronizado

También es recurrente que a Osiris Luna (Osiris-Iah) se le muestre sosteniendo entre sus manos el udyat, el sagrado ojo lunar; o bien el udyat aparece representado sobre la propia corona del dios.

Fig. 3. Singular representación de Osiris Luna de Baja Época, en la que aparece con la característica corona lunar ornamentado con un udyat dorado, sobre la que se superpone una corona compuesta.

Las representaciones de Osiris Luna no son demasiado frecuentes, aunque alcanzaron un auge especial en el Egipto de Baja Época y, especialmente, en el Período Grecorromano, momento en que, por ejemplo, se hicieron relativamente populares figurillas de bronce representado a esta divinidad. En estas imágenes Osiris Luna aparece, a veces, colocado sobre sitiales ricamente ornamentados.

En otros casos, Osiris Luna puede aparecer acompañado de otras entidades divinas protectoras y consideradas como el séquito que le asiste mientras surca el firmamento. Entre esta divina comitiva se encuentran 14 divinidades identificadas como los 14 días que duran las fases crecientes o decrecientes de la luna.

Fig. 4. Luna menguante y el Ojo de Horus representado en el techo astronómico representado en la Sala Hipóstila del templo de Dendera.

Esta imagen de la luna navega en un barco, decorada con la imagen del udyat. También aparecen en el disco lunar las catorce deidades que aluden a los catorce días de la luna menguante.

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