Operación de Vegetaciones en Niños: Riesgos y Recuperación

La adenoidectomía es el procedimiento quirúrgico en el cual se resecan las adenoides, también llamadas amígdalas faríngeas o vegetaciones. Los trastornos de las adenoides o vegetaciones en niños son algo frecuente. Se producen por el sobrecrecimiento de las adenoides, pero no siempre suponen una enfermedad. En ocasiones se produce en las vegetaciones una inflamación tan grande que puede llegar a obstruir el paso de aire de la fosa nasal a la laringe, dando pie a realizarse una respiración por la boca como compensación. Es en estos casos cuando se recomienda realizar la adenoidectomía.

Las vegetaciones son unas formaciones de tejido linfático localizadas en una zona de transición entre la nariz y la garganta denominada rinofaringe. Aunque popularmente se habla de vegetaciones en niños, el término científico es adenoides o amígdala faríngea.

Las adenoides se encuentran una a cada lado de la nasofaringe o cavum, por encima del paladar blando y por detrás de la nariz. Las adenoides se forman a partir del séptimo mes de vida, continúan su desarrollo hasta los cuatro años de edad y reducen su tamaño en la etapa de la pubertad.

Este conjunto de tejido linfático se localiza en el techo de la nasofaringe, punto en el que la nariz se une con la garganta. Las adenoides pertenecen al sistema inmune, y su función es combatir las infecciones y proteger al individuo de virus y bacterias en la parte nasal y bucal. Los niños y las niñas son los únicos que tienen adenoides, se desarrollan desde que el bebé nace y alcanzan su mayor tamaño entre los tres y cinco años. A partir de los siete u ocho años, las vegetaciones empiezan a disminuir de tamaño y para cuando finaliza la adolescencia apenas son perceptibles.

¿Qué son las adenoides o vegetaciones?

Son las más grandes de las amígdalas, y se las conoce también como amígdala faríngea o amígdala nasofaríngea. Forman parte del anillo de tejido linfoide de Waldeyer que también cuenta con las amígdalas palatinas y las linguales.

Basándose en estudios de Pereira y colaboradores de 2018, el Dr. Las células de defensa son las encargadas de responder a los antígenos con la producción de anticuerpos, como la inmunoglobulina A, dice el experto, cuya función es “adherirse a los patógenos para impedir que invadan nuestros tejidos y que originen enfermedades”.

En los niños estas pueden hincharse a causa de infecciones bacterianas o víricas o debido a alguna reacción alérgica. En la mayoría de casos, aunque estén agrandadas no provocan molestias importantes y el niño o niña puede hacer vida normal. Sin embargo, cuando causan una incomodidad que interfiere con la vida del niño se recomienda la adenoidectomía.

Síntomas de las Adenoides

  • Respirar con la boca abierta sobre todo por la noche.
  • Sequedad en la boca
  • Roncar durante el sueño
  • Rinolalia
  • Mal aliento tras levantarse
  • Congestión de la nariz
  • Infección de oído
  • Apnea durante el sueño

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¿Cuándo se indica realizar una adenoidectomía?

Las adenoides o vegetaciones pueden o necesitan ser extirpadas en los siguientes casos:

  • El niño o niña tiene dificultades a la hora de respirar y tiene que respirar por la boca. Esto trae consigo consecuencias como labios agrietados y boca o garganta seca.
  • Problemas para dormir que traigan consigo ronquidos o apnea del sueño.
  • Problemas en los oídos de forma frecuente como infecciones de oído.
  • Sinusitis persistente generando moqueo constante, dolor en la cara y voz nasal.

¿Cuándo está contraindicado realizar una adenoidectomía?

Existen ciertas situaciones en las que la adenoidectomía puede estar contraindicada:

  • Existe un trastorno en la coagulación
  • Niños con riesgo de desarrollar insuficiencia velopalatina, típicamente en niños con paladar corto, fisura palatina, debilidad muscular o hipotonía asociados a enfermedades neurológicas, síndrome de Kabuki, entre otros. En este caso la adenoidectomía se puede practicar parcialmente.
  • Síndrome de Down ya que puede haber riesgo de sufrir una subluxación atloaxoidea. Si se coloca al paciente en posición neutra esto se puede revertir y es posible hacer una intervención sin complicaciones.

Diagnóstico de las Adenoides

En ocasiones no es fácil distinguir las vegetaciones de otras lesiones como rinitis o rinosinusitis, incluso puede que el tamaño no esté directamente relacionado con los síntomas. Algunas de las pruebas que se llevan a cabo para el diagnóstico son: el examen de la zona bucofaríngea, una rinoscopia anterior, una radiografía de cavum, una nasofaringoscopia o un examen del sueño.

Procedimiento de la cirugía de Adenoides o Vegetaciones

La intervención quirúrgica es realizada por un otorrinolaringólogo y es de corta duración, en torno a los 30 minutos. Existen diferentes métodos para la extirpación de las vegetaciones, pero el más frecuente es hacerlo por la boca. Otra forma de realizar la operación es a través de la naríz, pero es menos practicado.

Una vez el paciente está bajo anestesia general y colocado boca arriba, con ayuda de un abrebocas se realizará la visualización con un espejo de la zona o la palpación del tejido. Para la extirpación se pueden utilizar distintas herramientas:

  • Una cureta mediante un corte frío: es el más utilizado
  • Electrocauterio
  • Láser
  • Radiofrecuencia
  • Adenotomo
  • Microdebridador

Una vez hecha la intervención es normal que al paciente le quede una superficie sangrante a la que se hace una compresión y que cierra espontáneamente en poco tiempo.

Tras la operación el niño o la niña tendrá que permanecer en el hospital hasta que la anestesia desaparezca. Después de hacerse una adenoidectomía los niños pueden sufrir problemas de poco riesgo que deberán desaparecer entre una semana y cuatro semanas después de la intervención, como por ejemplo halitosis, dolor de garganta y oídos, rigidez en la mandíbula, obstrucción nasal o cambios en la voz. Rara vez se da que el paciente tenga una hemorragia, teniendo para ello que someterse a varias cirugías para cauterizar o vendar.

¿Cuáles son las expectativas tras la operación?

La mayoría de los niños respiran mucho mejor por la nariz, sufren menos molestias de garganta y no tienen tantas infecciones de oído. Rara vez las adenoides vuelven a aparecer, en estos casos si así fuera y trajeran consigo problemas se podrían volver a extirpar. Es raro que haya pérdidas de resistencia inmunológica frente a infecciones.

Posibles complicaciones de la cirugía

  • Hemorragias: Debida a una mala práctica quirúrgica, la toma de aspirina previamente, alteraciones en la sangre. Para prevenirla hay que hacer una buena hemostasia y eliminar cualquier resto de adenoide. Suele darse en las primeras horas tras la operación.
  • Tortícolis
  • Insuficiencia velopalatina
  • Problemas en la trompa de Eustaqui provocando inflamación y otalgia.

El postoperatorio de las vegetaciones

Los primeros días es importante que el paciente permanezca en reposo y no realice muchos esfuerzos físicos. Si apareciera dolor se pueden ingerir analgésicos que lo apacigüen. También se aconseja seguir una dieta blanda y no tomar alimentos muy calientes. Si se presenta fiebre mayor a 38º, dolor o problemas de movilidad en el cuello o sangrado debe acudir a urgencias para el correcto control.

Es NORMAL presentar dolor postoperatorio, que aumenta al tragar y que se irradia hacia los oídos. El dolor es la primera causa de rechazo del alimento, sobre todo en niños, por lo que la medicación postoperatoria está dirigida a evitarlo. Es normal que el dolor sea mayor al despertarse y que aumente a partir del segundo o tercer día y sea máximo entre el 3er y el 5º día.

El periodo de recuperación tiene una duración de entre 15 y 20 días, suele ser más rápido en niños que en adultos, siendo posible que los niños puedan regresar a la rutina pasados los 3 - 5 días tras la cirugía y los adultos reincorporarse al trabajo pasados los 10 días tras la intervención. Debes descansar. Ello supone que no podrás realizar actividades fuertes al menos durante la primera semana tras la cirugía. De igual modo, no deberás conducir ni utilizar maquinaria pesada hasta pasadas 72 horas.

Tras el alta médica, seguramente te prescriban analgésicos y antiinflamatorios que deberás tomar durante el tiempo indicado por el especialista, normalmente durante los próximos 10 días.

Durante el postoperatorio es necesario comenzar con una dieta blanda y fría, al menos durante los primeros 2 días. Evita comer alimentos calientes o muy condimentados. Mejor consume alimentos como por ejemplo, leche, agua, zumos, gelatinas y caldos frecuentemente. Pasados los primeros días, puedes ir añadiendo alimentos blandos como natillas, yogures, puré de verduras o requesón. Continua con la dieta blanda y fría al menos hasta pasar la primera semana. Además, no te olvide de beber mucho agua. Mantenerte hidratado es sumamente importante, aunque durante los primeros días sea lo último que te apetezca, debes ingerir agua a pequeños sorbitos, preferiblemente templada.

Debe tomar alimentos líquidos o dieta blanda fría (yogur, papillas, natillas, flanes, tortilla francesa…) que no necesiten esfuerzo para masticar y hacen más fácil la deglución. Debe guardar reposo relativo en su domicilio hasta pasado varios días. No deberá realizar esfuerzos físicos ni exponerse a excesivo calor o excesivo frío.

Es importante reiniciar la alimentación de forma temprana, pués aunque pudiera parecer al contrario, el dolor se atenúa conforme el paladar se va movilizando facilitando a su vez la ingesta en los días sucesivos.

Para asegurar la ingesta, los medicamentos para calmar el dolor se dan tres veces al día, generalmente dentro de la hora previa a las comidas principales, según la pauta que le explicará su cirujano. En caso de niños, si se niegan a tomar la medicación por boca, se le pautará analgésicos vía rectal (supositorios) y se volverá a la pauta oral (por boca) cuando sea posible. NO INTENTE EVITAR la medicación calmante. Quitar el dolor siempre es más difícil que evitar que aparezca. En niños se utiliza distintas combinaciones de PARACETAMOL, IBUPROFENO Y METAMIZOL.

Por otro lado, es normal que tras la intervención quirúrgica pueda aparecer, un pequeño sangrado por la nariz o la boca, tiñendo la saliva o el moco. Se recomienda no sonarse la nariz con fuerza, evitando de esta forma fuertes sangrados. También es posible que aparezcan vómitos de color oscuro durante las primeras horas tras la cirugía. Es totalmente normal y está relacionado con las pequeñas cantidades de sangre que puedas haber tragado durante la intervención.

Aunque el peligro de sangrado es mínimo tras la cirugía y el alta hospitalaria, es posible que en casa experimentes alguna hemorragia nasal o bucal leve y espontánea. Mantén la calma, acuéstate y escupe con suavidad la sangre. También puedes realizar enjuagues bucales con agua y hielo, haciendo gárgaras durante varios segundos para detener el sangrado.

Normalmente en los dos o tres días siguientes a la operación puede subir la temperatura del paciente a 38 ó 38,5º C. Es relativamente frecuente que tengan vómito de sangre negra y sucia. Estos suelen aparecer al tomar el primer alimento pero a veces sin tomar nada, de forma espontánea. Son debidos a la expulsión del contenido del estómago junto con un poco de sangre que ha pasado al mismo tras la operación.

Es muy frecuente que tanto adultos como niños presenten episodios de fiebre postoperatoria, en caso de que la temperatura no baje de los 39º C suele ser síntoma de deshidratación. Intenta beber agua con mayor frecuencia y es aconsejable tomar paracetamol. Si no hace efecto, acude al servicio de emergencias.

Tampoco debe de causar sorpresa el dolor de garganta y de oídos más o menos intenso, sobre todo al tragar, así como el mal olor de boca.

Tras la cirugía el dolor de oído es común. Esto no significa que sea una infección del oído sino que es un dolor reflejo de la garganta. Para disminuirlo y controlarlo, el Otorrinolaringólogo te recetará analgésicos que te ayudarán. También es común, durante la primera semana después de la cirugía, experimentar cierta rigidez y dolor al girar la cabeza en cualquier dirección.

La complicación más importante que puede surgir tras la intervención es que sangre, por ello debe de evitar medicamentos que aumenten el riesgo de sangrado como la aspirina y sus derivados. El sangrado podrá ser mínimo como saliva manchada de sangre, que no tiene importancia.

Si has pasado el postoperatorio sin complicaciones o al menos con síntomas controlados con la medicación prescrita por el especialista, deberás volver a consulta alrededor de 2 semanas después para la cita de control. En esta cita el Especialista comprobará el éxito de la cirugía y tu estado de salud.

Tal y como te comentábamos al inicio de este artículo, los cuidados y recomendaciones expuestas son de carácter general, por lo tanto, el especialista se encargará de adaptarlas a tus características y necesidades particulares, o las de tu hijo.

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