Notario de Paterna Condenado por Intento de Asesinato: Detalles del Caso y Reducción de la Pena

La sección segunda de la Audiencia de València ha condenado a un notario de Paterna por intentar asesinar a su socio. El notario, Gabriel Díaz Sevillano, fue sentenciado inicialmente a siete años y medio de prisión por este delito.

Audiencia Provincial de Valencia

Contexto del Caso

Los dos notarios firmaron un acuerdo el 26 de junio de 2013 para ejercer juntos en Paterna. Sin embargo, desde el inicio surgieron "diferencias de criterios" entre ambos sobre distintos aspectos relacionados con la gestión, con el "consiguiente deterioro personal", según considera probado la Audiencia.

Durante la convivencia profesional de ambos notarios, Gabriel Díaz «se veía continuamente menospreciado por su socio, que le tachaba de pusilánime y le incitaba a ejercer la ira y tratar más duramente a los empleados, lo que provocó el deterioro del clima laboral, unido a la situación de crisis económica generalizada y las necesidades financieras derivadas de obras que se acometieron en el local» donde trabajaban.

Esta situación llevó a la víctima a promover la resolución del convenio y el 15 de noviembre firmaron un acuerdo para terminar en un mes su relación de socios.

Pese a ello, como el procesado no tenía a su familia en Valencia y para no molestar a su socio, solía comer con él y, algunas veces, tomar algo juntos después del trabajo.

Para «acabar con esta situación» el ahora condenado «urdió un plan para deshacerse de su socio» y lo invitó a su casa en Paterna para que examinara un libro antiguo, al que la víctima era muy aficionado, según relata el auto.

El Incidente

Para "acabar con esta situación, el procesado urdió un plan para deshacerse de su socio", señala la sala. Así, el día 11 de diciembre de 2013 mantuvieron una reunión en la notaría para tratar las cuestiones relativas a la gestión y ejecución de la resolución del convenio, en la que el procesado permaneció "en actitud pasiva sin discutir ninguna de las propuestas" de su socio.

Al terminar, el procesado, que sabía de la afición de su socio por los libros antiguos, lo invitó a que le acompañara y subiera a su casa para examinar un ejemplar que tenía en el salón mientras se cambiaba de ropa para ir a cenar.

Al llegar a casa, se fue a su dormitorio y escondió entre sus ropas una llave grifa. Después salió al salón y colocó el libro encima de una mesa y invitó a sentarse a su socio en la silla que dispuso delante.

De este modo, la víctima quedó de espaldas y "sin posibilidad de percatarse del inminente ataque que se cernía sobre él, centrado como estaba en el examen del libro", señala la sala.

Entonces, el condenado, tal como había planeado, desde una posición que no podía ser visto y para acabar con la vida de su socio le propinó un golpe con la llave en la cabeza. Este golpe podría haber acabado causado su muerte si lo hubiera efectuado con más intensidad dada la zona afectada y el peso del arma, 668,30 gramos, señala la Audiencia.

Tras este primer impacto fallido, el procesado intentó golpear reiteradamente a su socio con la llave grifa en la cabeza, aunque éste, herido y sangrando, pudo hacer frente a su agresor protegiéndose con los brazos de los golpes y consiguió huir.

No obstante, el condenado le persiguió por el pasillo del rellano de la escalera con el arma sin dejar de lanzarle golpes, que la víctima pudo repeler gracias "a su corpulencia y reflejos, valiéndose de brazos y manos". Finalmente, el socio consiguió bajar por las escaleras y alcanzar el portal, donde fue visto por un vecino que avisó a la policía.

Como consecuencia del ataque, la víctima sufrió unas heridas de las que tardó en curar 36 días, de los cuales ocho fueron impeditivos para sus actividades habituales.

Ya en la vivienda, Gabriel Díaz «se pertrechó de una llave grifa y, con el ánimo de acabar con su vida, descargó un golpe con el instrumento metálico en la cabeza de Antonio que, de haberse efectuado con más intensidad, habría podido causar la muerte». Incluso intentó darle más golpes, aunque la víctima «pudo hacer frente a su agresor protegiéndose con los brazos de los golpes que llovían sobre él» hasta que logró escapar de la vivienda.

Para los jueces, fue «la corpulencia, reflejos y reacción de la víctima, unida a la insuficiente fuerza empleada para descargar el primer golpe, lo que impide que se consume el delito». La víctima sufrió dos heridas en «la región parietal derecha e interparietal superior, de cinco y cuatro centímetros» además de escoriaciones y heridas leves en la espalda y manos.

Sentencia Inicial y Apelaciones

La sección segunda de la Audiencia de València ha condenado al notario de Paterna, Gabriel Díaz Sevillano, a siete años, seis meses y un día de cárcel por el intento de asesinato, en grado de tentativa, de su socio y también notario, Antonio V. V. F., que ejerció la acusación particular, defendido por el penalista Manuel Sáez Abad.

La Fiscalía reclamaba para el acusado tres años y medio de prisión. Y la defensa del ahora condenado, ejercida por el letrado Vicente Grima, calificaba los hechos de un delito de lesiones, con diversas atenuantes y sólo la agravante de alevosía, por lo que reducía la pena a cumplir a 45 días de cárcel, sustituible por multa.

La sentencia, en la que ha sido ponente la magistrada Sandra Schuller Ramos, considera como hechos probados que ambos notarios suscribieron un convenio para ejercer la profesión de notario en Paterna, «surgiendo desde el comienzo diferencias de criterio entre ambos notarios sobre diferentes aspectos relativos a la gestión, con el consiguiente deterioro de la relación personal entre ambos», señala el fallo en el que también han participado los magistrados José María Tomás y Tío y Maria Dolores Hernández Rueda.

Los tres magistrados de la sección segunda consideran que Gabriel Díaz actuó con ánimo de acabar con la vida de su socio, no solo de lesionarlo, sin ninguna duda, «no alcanzando su propósito por causas independientes de su voluntad».

La sala también lo condena a no acercarse a la víctima a menos de 200 metros ni a comunicarse con él en los próximos 10 años , así como a indemnizarles con 7.000 euros y a pagar las costas. Contra esta sentencia cabe interponer recursos de casación.

El notario de Paterna, Gabriel Díez Sevillano, que fue condenado a siete años, seis meses y un día de cárcel por intentar asesinar a su socio en 2013 ha conseguido que el Tribunal Supremo reduzca la condena a tres años y nueve meses de prisión.

Reducción de la Pena por el Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha rebajado la pena a Gabriel D. S por intentar matar a Antonio V., su compañero en la notaría de Paterna en la que ambos trabajaban. El alto tribunal deja la condena en tres años y nueve meses frente a los siete años y medio que impuso inicialmente la Audiencia de Valencia.

La rebaja en la pena impuesta se debe a que el Alto Tribunal admite parcialmente el recurso de casación del condenado en el que alegaba la atenuante de dilaciones indebidas, que ha sido reconocida por los magistrados del Supremo.

«No admite discusión que el tiempo de duración de este proceso ha sido excesivo. La complejidad no justifica una espera de siete años -si incluimos la casación- hasta obtener resolución final», señalan los cinco magistrados que firman la sentencia de la que ha sido ponente la magistrada Susana Polo.

Los hechos se produjeron el 11 de diciembre de 2013 pero el sumario no se concluyó hasta el 26 de julio de 2016 «debido a diversos errores por parte del Juzgado de Instrucción» de Paterna en el que recayó el asunto. Un tiempo al que cabe añadir dos años más para la sentencia inicial de la Audiencia Provincial y dos más para conocer resultado del recurso de casación.

El fallo del Supremo no cuestiona el análisis de los hechos que efectuaron los magistrados de Valencia. Mantiene que se trata de una tentativa de asesinato. El agresor invitó a su casa a la víctima y una vez allí, despistado mientras miraba un libro de coleccionista, el ahora condenado le atacó por la espalda y a la cabeza con una llave de grifa.

El Supremo estima el recurso del notario porque aprecia las dilaciones indebidas al considerar que siete años para resolver un caso como este, sin aparente complejidad en la instrucción, resulta un tiempo "excesivo". Los magistrados admiten que se produjeron algunos retrasos en la tramitación de los recursos y achaca la responsabilidad al juzgado de Paterna.

Tabla Resumen de la Condena

TribunalCondena InicialCondena FinalMotivo de la Reducción
Audiencia de Valencia7 años y 6 meses-Intento de asesinato
Tribunal Supremo-3 años y 9 mesesDilaciones indebidas

En resumen, el Tribunal Supremo ha rebajado la pena a Gabriel D. S por intento de asesinato, reconociendo dilaciones indebidas en el proceso judicial.

Pruebas del homicidio del notario Antonio Esperón

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