Niños que no comen: causas y soluciones

Una de las razones que más angustia a los padres es que sus hijos no quieran comer o sean “quisquillosos” para hacerlo. Es frecuente que los padres consulten preocupados porque alimentar a sus hijos se ha vuelto difícil, sin saber si es un capricho o un trastorno alimenticio.

En ocasiones, esta falta de apetito en los niños es simplemente una apreciación errónea de los padres, quienes creen que su hijo no come lo suficiente para cubrir sus necesidades de crecimiento. Sin embargo, es crucial abordar este problema con información y estrategias adecuadas.

Ejemplos de conductas alimentarias problemáticas

Algunos ejemplos de estas conductas incluyen:

  • No les gusta la sensación de grumos o sólidos en la boca.
  • Prefieren los lácteos a los alimentos sólidos.
  • Se niegan a comer alimentos nuevos.
  • Gradualmente han ido rechazando alimentos que en algún momento su hijo comió.
  • Tienen preferencia a comer patatas fritas, pan, galleta o algún alimento en particular.
  • Niños que rechazan un alimento porque se lo presentan diferente, por ejemplo, un plato de pasta al que los padres le agregan queso o salsa, lo rechazan porque no lo ven igual.
  • Incluso hay quienes rechazan alimentos si el paquete en el que vienen es diferente, o solo comen un sabor particular, como en el caso de los yogures de fresa, por ejemplo.

Si tu hijo presenta algunas de estas conductas, es importante actuar con conocimiento y paciencia.

Causas de la falta de apetito en niños

Las causas de la falta de apetito en niños pueden ser muy diversas. Es importante destacar que, cuando nos encontramos con niños que rechazan las comidas en general o que comen muy poco, lo primero que hay que hacer es descartar la presencia de una causa orgánica, como:

  • Acidosis tubular renal (pérdida de calcio por orina)
  • Intolerancias alimentarias
  • Alergias
  • Reflujo gastroesofágico

En estos casos, las molestias hacen que el niño asocie la comida con dolor y, por supuesto, se produzca un rechazo o inapetencia.

Causas orgánicas

Entre la inapetencia por causas orgánicas, destacan las infecciones como pueden ser los resfriados, las gastroenteritis o las infecciones del tracto urinario. Otras patologías menos frecuentes pueden provocar igualmente inapetencia en los niños, como el hipertiroidismo, la diabetes insípida, la artritis reumatoide juvenil y la fiebre reumática.

Medicamentos

Entre los medicamentos que pueden favorecer la aparición de anorexia, los más usados en la infancia son: antihistamínicos, codeína, dextrometorfan, dimemorfan, efedrina, pseudoefedrina, metilfenidato y claritromicina.

Anorexia reactiva

No obstante, la falta de apetito en niños más prevalente en los países desarrollados es la conocida como anorexia reactiva, simple o conductual.

Trastorno de Ingesta Alimentaria Evitativo/Restrictivo (ARFID)

Si las conductas inadecuadas de comer de su hijo no están asociadas a ninguna causa orgánica, es recomendable buscar ayuda de profesionales expertos en el área, porque en este caso podemos estar frente a un: “Trastorno de Ingesta Alimentaria Evitativo / Restrictivo”, es el diagnóstico de trastorno alimentario más nuevo incluido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, (DSM-5).

¿Qué es el Trastorno de Ingesta Alimentaria Evitativo/Restrictivo?

Es un trastorno que se caracteriza porque el niño presenta una falta de interés por comer, teniendo como consecuencia:

  • Pérdida de peso significativa.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Dependencia de complementos alimenticios.
  • Dificultad en el funcionamiento psicosocial.

Este trastorno incluye un amplio espectro de conductas alimentarias restrictivas, no motivadas por el peso o la forma como lo es en el caso de la anorexia nerviosa. Inician en la infancia y pueden estar presentes a lo largo de la vida.

Estos comportamientos alimentarios restrictivos pueden caracterizarse por:

  • Comer selectivamente: este grupo incluye, los que prefieren alguna textura en particular, sabor dulce o salado, color (blanco, marrón), marcas, etc.
  • Falta de apetito general o de interés en comer: se caracteriza por una restricción alimentaria generalizada. Estos niños rara vez tienen hambre, se sacian temprano en la comida, pueden pasar horas sin comer.
  • Fobias alimentarias: frecuente ante historia secundaria de dolor, asfixia, atragantamientos o una experiencia aversiva como la alimentación forzada.

Los padres usualmente se preocupan tratando de hacer que los niños coman más, presionándolo con gritos, discusiones, lo que invita a la resistencia del niño y/o su preocupación los lleva a que el niño coma con un ipad, el televisor, juguetes, etc, cayendo en un circulo vicioso de manipulación, haciendo que se agrave el problema. Los niños con autismo o alteraciones del desarrollo, pueden presentar este trastorno.

¿Cuáles son las causas de estos trastornos?

Las causas son multifactoriales, van a depender del subtipo de trastorno, hábitos y dinámica de alimentación familiar, presencia de comorbilidades (autismo, alteraciones del desarrollo) y estado emocional del niño y/o cuidadores.

Soluciones y tratamientos

Es fundamental identificar los malos hábitos que han podido provocar una anorexia reactiva en el niño e ir corrigiéndolos progresivamente. Entre las principales medidas recomendadas destacan respetar el apetito del niño y establecer un buen ambiente alimentario. Si rechaza el plato principal, insistir 5 minutos más y después pasar al postre.

Los padres usualmente se preocupan tratando de hacer que los niños coman más, presionándolo con gritos, discusiones, lo que invita a la resistencia del niño y/o su preocupación los lleva a que el niño coma con un ipad, el televisor, juguetes, etc, cayendo en un circulo vicioso de manipulación, haciendo que se agrave el problema.

Cuando haya un niño es importante hacer un esfuerzo y que las horas de la alimentación sean regulares.

En definitiva, lo que debemos conseguir es que la comida se convierta en una situación agradable, en la que además de alimentarnos adecuadamente, podamos disfrutar de reunión familiar. Y es que el ambiente influye mucho en el apetito: con una buena atmósfera conseguimos que lo asocie con algo agradable.

En consulta, trabajaremos juntos para establecer rutinas claras que hagan de las comidas un momento más tranquilo y consciente. Por ejemplo, una de las recomendaciones podría ser crear un espacio libre de pantallas. Esto ayuda a que tanto niños como adultos estén más presentes, puedan conversar entre ellos y disfruten del momento.

Si su plato preferido son los macarrones y tú quieres que pruebe la dorada que acabas de preparar con mimo; le pondrás dos platos de postre encima de la mesa, uno delante de él y otro a continuación; que él los vea. En el primero habrá 3 trocitos de dorada (sólo tres). Si prueba: ¡Estupendo! Se trata de que pruebe. No te preocupes tanto de la cantidad, es mucho más importante que lo haya entendido y ¡que pruebe! ¡Dale valor a la experiencia y no tanto al resultado final! Está demostrado que, si un mismo alimento pasa por nuestra orofaringe 10 veces, termina por gustarnos.

Estrategias y consejos adicionales

  • Determinar la causa de inapetencia en el niño. Antes que nada, hay que valorar si se trata de una falsa anorexia o realmente existe un problema de inapetencia.
  • Iniciar una dieta adecuada. En caso de un estancamiento en la ganancia de peso, se recomienda una alimentación en la que predominen los alimentos hipercalóricos.
  • Evitar los fármacos anorexígenos.
  • Modificar el comportamiento alimentario.
  • Buscar apoyo psicosocial. Los padres pueden encontrar en la escuela infantil o el colegio un aliado para revertir la falta de apetito en los niños.
  • Tomar suplementos nutricionales. En caso de que existan deficiencias nutricionales, puede estar indicado el consumo de suplementos que aporten el nutriente carencial.
  • Emplear un estimulante del apetito para niños. En ciertos casos, puede ser aconsejable el uso de un estimulante del apetito. La lisina y la carnitina son dos de los principios activos más presentes en la formulación de estos estimuladores del apetito.

No insistir si tu hijo no come. Los niños seguirán sin comer si les presionamos para ello. Suele resultar contraproducente porque los niños se niegan y comienzan en un círculo de enfado. Cuando llegue la siguiente comida tendrán hambre.

No alargar la comida más de 30 minutos. Si al niño no le apetece comer, es complicado que cambie de opinión por mucho que se alargue la comida, como mucho esta debe de durar 30 minutos. Pasado ese tiempo, hay que retirar el plato y esperar a la siguiente comida.

Platos con la cantidad idónea. Un plato demasiado lleno puede agobiar al niño. Es más efectivo comenzar con raciones más pequeñas y, si quiere repetir, se le da un poco más.

Comer sin televisión, sin móvil… hay que dedicar un tiempo suficiente exclusivamente a la alimentación y crear un momento agradable y de comunicación entre padres y niños.

Ni castigos ni gritos. Esto únicamente hará que el niño se enfade y se niegue por completo a comer o que coma, por el contrario, por miedo. Condicionando de forma negativa este momento.

Sobre todo, cerca de las comidas principales porque puede condicionar su apetito.

Tratamientos para un trastorno alimenticio

  1. Si el paciente presenta deficiencias nutricionales, se encuentre bajo peso o tiene una disminución en la velocidad de crecimiento, se recomienda que sea el primer abordaje en el tratamiento. El equipo debe decidir en encontrar un equilibrio entre alentar una mayor ingesta de los alimentos de preferencia, una dependencia temporal de complementos nutricionales y alentar la exploración de nuevos alimentos. Al principio del tratamiento, este equilibrio puede inclinarse más hacia el aumento de la ingesta de alimentos preferidos por el paciente para favorecer el aumento de peso, y progresivamente disminuir la ingesta de suplementos orales. Las etapas posteriores del tratamiento deben cambiar hacia fomentar la expansión de la dieta.
  2. El tratamiento debe combinarse con técnicas psicológicas para reducir la ansiedad y desafiar las creencias negativas relacionadas con probar nuevos alimentos.
  3. Se debe tener en cuenta la etapa de desarrollo del paciente, para establecer pautas.
  4. Adicionalmente, es esencial que la familia se incorporen al tratamiento para garantizar que se satisfagan las necesidades nutricionales. La capacitación a los padres es útil para enseñarles a cómo manejar los desafíos de comportamiento durante las comidas. Se recomienda por ejemplo, eliminar todos los distractores (T.V, Ipads, etc), comer en un lugar nuevo, permitir que el niño participe en las preparaciones de alimentos, comidas familiares agradables en lugar que su alimentación sea el foco.
  5. El tratamiento debe ir centrado en las relaciones, permitimos que padres e hijos trabajen juntos en lugar de enfrentarse entre sí. Los padres deben usar la motivación interna y las habilidades del niño, para que el momento de las comidas sea agradable.
  6. Se les aconseja a los padres sobre la introducción de alimentos, les explicamos sobre “la técnica del puente”, la cual consiste en elegir un nuevo alimento que sea similar en sabor, textura o apariencia a su alimento favorito, por ejemplo, agregarle calabaza a un puré de patatas e ir aumentado la calabaza progresivamente.

Estas son tan solo algunas de las estrategias que se ofrecen en los tratamientos. Tengamos presente que es un trastorno alimentario complejo y heterogéneo que requiere una evaluación integral (psiquiatra-psicólogo, nutricionista y logopeda) y la comprensión de las conductas alimentarias inadecuadas.

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Tabla resumen: Causas y soluciones para la falta de apetito en niños

Causa Solución
Infecciones (resfriados, gastroenteritis) Tratar la infección subyacente.
Medicamentos (antihistamínicos, codeína) Consultar al médico sobre alternativas.
Anorexia reactiva Corregir malos hábitos alimentarios, respetar el apetito del niño.
Trastorno de Ingesta Alimentaria Evitativo/Restrictivo (ARFID) Evaluación integral por psiquiatra, psicólogo, nutricionista y logopeda.
Experiencias negativas con la comida Reintroducir alimentos de forma creativa y sin presiones.
Rutinas alimentarias inadecuadas Establecer horarios regulares y un ambiente tranquilo en las comidas.

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