Mocos en Niños: Causas, Tipos y Tratamientos Efectivos

Nuestras consultas se llenan de niños cuyo principal síntoma son los mocos. Sin embargo, los padres y madres ven cómo la aparición de los mocos altera el confort diario de los más pequeños, y es frecuente que, preocupados, acudan a la consulta del pediatra para saber su causa y tratamiento. Si tu hijo tiene mocos, debes saber que es algo bueno, una defensa natural del organismo y una señal del óptimo funcionamiento de las mucosas.

¿Por Qué los Niños Tienen Tantos Mocos?

Por alguna razón se llamarán a los niños “mocosos”, ¿no? ¿De dónde sale tanto moco? Pues de los catarros (infección respiratoria de vías altas). Existen cerca de 200 virus identificados causantes de estas infecciones siendo el más frecuente el Rinovirus. En nuestro sistema respiratorio siempre hay mocos, estos son la primera línea defensiva del organismo para “atrapar” los gérmenes que vienen del exterior. En ocasiones, si la infección progresa, comenzaremos a fabricar un exceso de moco que ya es evidente. (“Siempre va con las velas colgando”- dicen muchas madres ante los “chorretones” continuos de moco en sus hijos).

De hecho, en condiciones normales producimos al día un litro de moco aproximadamente. Este moco recubre el sistema respiratorio hidratándolo, lubricándolo y actuando como una importante barrera de defensa para nuestro organismo ya que, junto con los cilios y el líquido periciliar, forman parte del sistema de autolimpieza del aparato respiratorio que permite atrapar y eliminar partículas extrañas (contaminantes, polen, etc.), virus y bacterias de nuestro organismo, antes de que puedan ser perjudiciales para nosotros. El moco está formado principalmente por agua (95-97%), sales minerales, glucoproteínas, inmunoglobulinas y compuestos bactericidas como lisozima o lactoferrina.

Tipos de Inflamación en las Vías Respiratorias

Si la inflamación tiene lugar en la nariz, será una rinitis. Si la inflamación se produce en la garganta y además tiene dolor, tendremos una faringitis; si los virus inflaman principalmente la laringe y el niño presenta afonía o tos perruna, hablaremos de una laringitis. Y si la infección progresa y desciende a los bronquios, hablaremos de bronquitis (“Doctora, creo que los mocos le han bajado al pecho”). En las bronquitis el niño tendrá tos, no sólo por la mucosidad que se encuentra dentro de los bronquios, sino porque estos se cierran (broncoespasmo) y no pueden respirar con normalidad (“Le oigo pitos”). En este último caso, hablaríamos de infección respiratoria de vías bajas.

Frecuencia de los Catarros en Niños

“Estoy preocupada porque cada mes está enfermo”Así es. Un niño en edad escolar, entre Septiembre y Junio, tiene una media de 5-6 catarros de vías altas. En los más pequeños, hasta 7- 8 episodios. Durante estos procesos tendrán fundamentalmente mocos, tos, estornudos, a veces dolor de garganta y fiebre. La fiebre no suele durar más de 3 días. Los mocos los tendrán durante 7 días y la tos, a veces, se prolonga hasta dos semanas. Esta es la evolución natural de un catarro sin complicaciones. Con el paso del tiempo tendrán menos catarros. Por un lado, se van inmunizando y su sistema inmunitario va madurando. Recordad que en los 3 primeros años de vida el sistema inmune es muy inmaduro y los niños se defienden mal ante cualquier infección. Y por otro lado, los niños más mayores no establecen un contacto tan íntimo como los pequeños que comparten juguetes, botellas de agua, y hasta mordiscos.

“Estaba mejor del catarro, pero ha salido al recreo sin el abrigo y se ha vuelto a resfriar” - me dicen muchas madres. Los niños no enferman por salir a jugar desabrigados. Los niños enferman en el aula junto a los 20 compañeros, de los cuales, la mitad, están acatarrados. Es verdad que en los meses fríos hay más virus respiratorios y más posibilidades de contagiarse, pero eso no significa que enfermen “por una corriente de aire” o por “salir a jugar sin la chaqueta”. Los virus se transmiten por el contacto directo a través de las microgotitas de saliva al hablar, por los estornudos, por nuestras propias manos, por los besos e incluso, por los juguetes. De ahí la importancia del lavado de manos frecuente.

Si quieres explicarle a tu hijo por qué tiene mocos, para qué sirven y por qué son de color verde, este es tu libro: CUENTOS DE LUCÍA MI PEDIATRA que tienes AQUÍ.

¿Qué son los mocos? | PREGUNTAS COLOSALES

Tratamientos y Remedios para los Mocos

“Pero… ¿no hay nada para quitarle estos mocos?” Sintiéndolo mucho, no. Los catarros, como ya he comentado, son infecciones víricas por lo que, los antibióticos, no tienen nada que hacer. Son absolutamente inefectivos. “Pero si se cura el cáncer, ¿cómo no se van a curar los mocos?”- me dijo en una ocasión una madre. No le falta razón. La medicina actual tiene muchos tratamientos efectivos para las infecciones bacterianas, para las infecciones por hongos e incluso para las infecciones por parásitos; pero para los virus, desgraciadamente, no tantos.

Los tan utilizados mucolíticos, antitusígenos, anticongestivos, anticatarrales y antihistamínicos no han demostrado su eficacia en el uso de los catarros en los menores de 6 años, es más, se han descrito efectos adversos que aunque infrecuentes pueden ser graves o muy graves. Los efectos indeseables de este tipo de medicamentos están ampliamente documentados en la bibliografía científica, sobre todo, en niños menores de 6 años: arritmias, broncoespasmo, vértigos, mareos, nauseas, disminución del nivel de conciencia y encefalopatía. Os dejo más información aquí. No existe evidencia científica que avale su uso por lo que NO debemos utilizarlos a esas edades.

Lo que sí ha demostrado utilidad y alivia los síntomas es: el paracetamol, ibuprofeno y los lavados nasales con suero fisiológico con aspiración de secreciones, si precisa. (Sobre todo en los lactantes, antes de las tomas; comerá más tranquilo y despejado) Me consta que a muchas madres esto, les “sabe a poco”. Llegan a la consulta esperando que les demos varios jarabes que les eliminen los tan molestos mocos y algunas, se van decepcionadas: “Otra vez me ha dicho que lavados nasales y ya está”. Pero la realidad es que en docenas de estudios realizados con niños a los que se les daban este tipo de medicación, no se observó mejoría ninguna con respecto a los niños que únicamente se les hacían lavados nasales. No sólo eso, sino que además, los primeros, presentaban efectos secundarios, en ocasiones graves.

Lavados Nasales: Una Solución Efectiva

Para facilitar la eliminación de los mocos, existen productos para realizar lavados nasales que nos pueden ayudar. Su función es doble: por un lado, arrastran parte del moco nasal hacía la vía digestiva, y por otro, hidratan la mucosidad facilitando su eliminación por las fosas nasales hacia el exterior.

Los lavados nasales se pueden realizar con:

  • Suero fisiológico, que se debe administrar en una cantidad y presión adecuada
  • Soluciones marinas con aplicador, que ofrecen la ventaja de una mayor comodidad para el niño y de aportar la presión y cantidad necesaria. Las soluciones marinas ligeramente hipertónicas son especialmente efectivas cuando, además de mocos, existe congestión nasal, ya que debido a su efecto osmótico consigue un drenaje del exceso de agua retenido en las fosas nasales que ayuda a fluidificar la mucosidad y a producir un efecto descongestivo sin irritaciones.

¿Cuándo y cómo se realizan? Los lavados nasales se pueden utilizar a demanda de las necesidades del niño, cuando la obstrucción nasal lo requiera, y en niños pequeños especialmente antes de comer y del descanso nocturno.

Para los niños más pequeños, podemos tumbarlos boca arriba y girar su cabeza hasta que apoye su mejilla en la superficie en la que le hemos tumbado. Sin reclinar la cabeza hacía atrás, introducimos la solución de lavado por el orificio que queda mirando hacia arriba. Después cambiaremos de lado para realizar la misma operación en el otro orificio nasal.

Los niños mayores son capaces de realizarse los lavados ellos mismos, inclinando la cabeza hacia un lado y posteriormente, al contrario, echando el suero por el agujero nasal que queda más arriba.

En ambas situaciones, parte de los mocos se expulsarán y otra parte serán tragados, que, por otro lado, es lo normal.

Remedios Caseros Adicionales

  • Humidificador para bebés: Aporta un poco más de humedad al aire, lo que ayuda a diluir el moco y facilita la respiración de tu pequeño.
  • Baño de vapor: Deja correr el agua caliente en la ducha, cierra la puerta y quédate allí con tu bebé durante unos minutos (sin ponerlo bajo el agua).

¿Qué Hacer con la Tos?

Entonces, para la tos… ¿algún jarabe? La tos, al igual que la fiebre, es un mecanismo de defensa natural de nuestro cuerpo. Ayuda a eliminar las secreciones. Es una respuesta positiva de nuestro organismo que expulsa las secreciones que pueden llegar a impactarse en el árbol bronquial. Por todo ello, no conviene utilizar antitusígenos. Únicamente se podrían utilizar bajo prescripción de tu pediatra en aquellas toses secas que le impide el descanso por la noche. Recordad que la CODEÍNA no se debe administrar a ningún niño menor de 12 años. Si no habéis leído aún la recomendación de la Agencia Española del Medicamento al respecto, aquí os dejo un reciente post en el que trato expresamente este tema: “¡No más codeína!”

No se debería tratar la tos en sí, sino el origen de la tos. Es decir, si el niño es asmático o tiene un broncoespasmo y tose, a nadie se le ocurriría darle un antitusígeno para eliminar la tos. En este caso, el niño tose porque no puede respirar bien; el aire entra, pero se queda atrapado en sus pulmones y no puede salir. Si además le damos un antitusígeno que le inhibe el mecanismo de la tos, lo más probable es que empeore bruscamente. A este niño lo que habría que darle es un broncodilatador para “abrir” los bronquios y que todo el aire que le entra, pueda salir sin dificultad (“sin pitos”).

Pongamos otro ejemplo: si tenemos a una niña afónica y con tos perruna, muy probablemente estemos hablando de una laringitis aguda. La niña tose porque tiene la laringe tan inflamada que el aire no entra; en este caso, nuestra niña necesitará un antiinflamatorio (ibuprofeno o en algunos casos, corticoides) para reducir la inflamación de la laringe y así, abrir el paso del aire.

Por todo ello, la ineficacia de estos tratamientos junto con el elevado número de efectos adversos demostrados, tuvo como consecuencia que la FDA (Food and Drug Administration) de EEUU restringiera su uso en niños menores de 4 años. Medida que fue adoptada y ampliada hasta los 6 años por países como Canadá, Reino Unido, Australia, Holanda, China, Nueva Zelanda, e incluso Kenia y Emiratos Árabes. La Asociación Española de Pediatría lleva la misma línea en su “Decálogo de la tos” publicado recientemente y que os invito a leer.

Prevención de Catarros

¿Podemos hacer algo para evitar los catarros? La única medida preventiva eficaz demostrada es el LAVADO DE MANOS FRECUENTE. Debemos insistir a maestros, padres y a los propios niños que se laven las manos puesto que a través de ellas, transmitimos muchas de las infecciones. No olvides hidratar a tu hijo y ofrecerle agua regularmente.

¿Y los productos que dicen aumentar las defensas?

No hay eficacia demostrada. Las defensas no hay que subirlas. Las defensas están bien donde están. Con una alimentación adecuada y un niño sano no hay necesidad ninguna de suplementar con nada.

“¿Al menos deme unas vitaminas, doctora?” ¿Vitaminas?- les digo- Las mejores vitaminas son las de las frutas y verduras que debe tomar todos los días.

¿Cuándo Debo Preocuparme?

Si la fiebre dura más de 3-5 días sin un origen del todo claro. Si en lugar de ir descendiendo la fiebre, con el paso de los días, sube de 39ºC. Si presenta dolor de oídos o secreción. (La otitis media es una complicación frecuente) Si tiene respiración acelerada o dificultad respiratoria. (En ocasiones se asocian a neumonía). Si escucha pitos (sibilancias) al respirar. Hablaríamos entonces de una bronquitis Si los mocos en nariz persisten más de 10 días y estos son cada vez más espesos y malolientes. (A veces se complican con sinusitis) Si el niño está muy decaído y con poca actividad: este es el síntoma más importante de todos, su estado general. Si está activo, juguetón y come aceptablemente, tranquilos. Y por supuesto, siempre que consideréis que vuestro hijo no evoluciona como debería.

Así que, ahora que ya lo sabéis todo sobre los catarros, la próxima vez que se resfríe vuestro hijo, poned vuestros cinco sentidos y no os equivocaréis.

Y hablando de los cinco sentidos, este fin de semana mi hijo mayor me preguntó: - Mamá, ¿qué son los sentidos? - Pues verás, tenemos 5 sentidos: el sentido del gusto, del olfato, de la vista, del tacto y del oído. A juzgar por su cara, no parecía convencerle mi respuesta, así que le expliqué detenidamente cada uno de los sentidos con ejemplos. Finalmente me dijo un tanto enfadado: -¡Pero mamá! ¡Se te ha olvidado uno! La Dra. Si tu hijo tiene mocos, debes saber que es algo bueno, una defensa natural del organismo y una señal del óptimo funcionamiento de las mucosas.

Tipos de Mocos y su Significado

Los mocos cumplen una función importante en el sistema respiratorio: atrapan partículas dañinas y ayudan a mantener la nariz limpia y húmeda. Sin embargo, su color y consistencia pueden variar según la causa. Te dejamos una guía práctica para que entiendas mejor estos «visitantes» frecuentes en los meses más fríos del año. Empecemos por clasificarlos según los diferentes tipos:

  • Mocos transparentes: Estos son los más habituales, especialmente al inicio de un resfriado o durante episodios de alergia. Son líquidos y tienen la función de limpiar la nariz. Esto ocurre porque el flujo de mucosidad es más lento debido a la inflamación de las vías respiratorias.
  • Mocos amarillos o verdes: Estos colores suelen aparecer cuando el cuerpo está combatiendo una infección. El color verde es el resultado de la presencia de glóbulos blancos que luchan contra los agentes patógenos.

Durante los meses fríos, el cuerpo tiende a producir más tipos de mocos como respuesta a las bajas temperaturas y la exposición a virus que proliferan en esta época. Además, los ambientes cerrados y poco ventilados facilitan la transmisión de infecciones respiratorias.

Por otro lado, el aire seco causado por la calefacción también puede irritar las vías respiratorias y provocar una mayor producción de mocos.

En Centro Infantia, sabemos lo complicado que puede ser lidiar con problemas respiratorios frecuentes en los niños y saber identificar los tipos de mocos. Por eso, ofrecemos soluciones personalizadas que se adaptan a las necesidades de cada familia. Nuestro equipo de pediatras y especialistas está a tu disposición para resolver tus dudas y brindarte el apoyo que necesitas.

Congestión Nasal en Bebés

La congestión nasal en los bebés sucede cuando los tejidos nasales se inflaman y se hinchan, lo que suele ocurrir por la acumulación excesiva de moco. Esto deriva en una nariz tapada. La congestión en el pecho aparece cuando las vías respiratorias de los pulmones del bebé se llenan de moco o flemas, lo que dificulta la respiración y puede provocar tos.

Las causas de la congestión en los bebés son muchas, entre ellas infecciones respiratorias comunes como los resfriados. En el caso de la congestión de pecho, la causa puede ser desde un simple resfriado hasta afecciones más serias como la bronquiolitis o la neumonía.

Tu bebé puede tener congestión nasal y de pecho en diferentes momentos a largo de su primer año de vida. Entender las causas de cada tipo de congestión te ayudará a cuidarlo de la mejor forma posible en casa y saber cuándo consultar a un profesional de la salud.

Signos de Congestión Nasal en Bebés

Entre las señales más habituales de tener muchos mocos se encuentran:

  • Nariz tapada en bebés, a menudo acompañada de ruido respiratorio o respiración difícil.
  • Dificultad para comer, porque los bebés necesitan respirar por la nariz mientras se alimentan.
  • Despertares frecuentes por la dificultad para respirar por la nariz.
  • Moco visible o secreción nasal, que puede empezar siendo transparente, pero puede volverse más espeso o cambiar de color con los días.

Síntomas de Congestión de Pecho

Entre las señales de que tu bebé tiene flemas destacan:

  • Tos productiva o ruido respiratorio, señal de acumulación de moco en el pecho.
  • Respiración rápida y dificultosa con sibilancias, que transmite sensación de esfuerzo.
  • Incomodidad o dificultad para comer por la falta de aliento.
  • Signos de cansancio por el esfuerzo necesario para respirar.

Cuándo Consultar al Pediatra

Quizás sea esta la pregunta más importante. Y es que, si bien la presencia de mucosidad es buena, es posible que se acumule en exceso y que se sobreinfecte por otros gérmenes, algo que puede volverse en contra de la salud del niño. Otitis y conjuntivitis. En ocasiones, el moco abundante puede trepar hacia el ojo a través del conducto lagrimal. Limpiar el ojo con gasa y suero fisiológico suele bastar para eliminar la mucosa ocular, pero si el ojo enrojece puede ocurrir que se haya infectado. En otros casos, es posible que la infección afecte también a los oídos.

Si tu bebé tiene menos de 3 meses, es importante contactar a su profesional de la salud cuando empiece a encontrarse mal. En los recién nacidos, es crucial descartar cualquier problema grave, especialmente si tienen fiebre.

Presta atención a los siguientes síntomas y busca atención médica de inmediato si notas alguno: Dificultad severa para respirar. ¿Puede un bebé ahogarse por mocos? Si tu bebé tiene dificultades para respirar, respira rápido o de forma s...

Debe consultar al pediatra si presenta:

  • Fiebre alta más de 2 ó 3 días.
  • Dolor de oídos.
  • Decaimiento.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para respirar.

Mitos sobre los Mocos

Es hora de desmentir esta idea: ¡tomar leche de vaca no produce mocos!

Tabla Resumen: Tipos de Mocos y Posibles Causas

Tipo de Moco Color Posibles Causas Qué Hacer
Normal Transparente Secreción natural y saludable, llanto o frío No requiere acción específica
Infección leve Blanco Infección viral o bacteriana en fase inicial Ofrecer líquidos con frecuencia, evitar calor seco
Infección avanzada Amarillo/Verde Infección bacteriana o viral en fase avanzada Consultar con el pediatra si persiste
Irritación Rojo/Rosado Irritación o sequedad de las vías nasales Humidificar el ambiente, evitar irritantes

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