La vida personal y el legado de Ritchie Valens

Este febrero se cumple un nuevo aniversario de la triste y trágica muerte de Ritchie Valens. El recordado compositor de La Bamba, que falleció en un accidente de avión en Iowa cuando solo tenía 17 años.

De acuerdo con los medios locales, la avioneta en la que viajaba -en compañía de los músicos Buddy Holly y The Big Bopper- se estrelló contra un campo de maíz, en un pueblo llamado Clear Lake, y ninguno de los pasajeros sobrevivió al impacto.

Fue tal el revuelo que causó la noticia que el día de su deceso comenzó a ser llamado "el día en que murió la música". Es más, 22 años después, el cantautor Don McLean le dedicó un verso a los músicos fallecidos, en su gran hit American Pie, debido a la importancia que Valens continuaba teniendo en la cultura americana.

Ritchie Valens en 1958

Un legado que aun no se ha perdido y que este año también se recuerda al celebrar los 80 años del nacimiento del cantante. Ritchie Valens nació en 1941 bajo el nombre de Richard Steven Valenzuela, en el Valle de San Fernando, en Los Angeles.

Sus padres -Joseph Valenzuela y Concha Reyes- eran mexicanos, por lo que Valens y sus cuatro hermanos siempre se sintieron muy cercanos a la música latina.

De acuerdo con Los Angeles Daily News, los Valenzuela adoraban los mariachis, pero también amaban escuchar música flamenca, blues e incluso ritmos que se asemejaban al rock, pero lo que sus progenitores no se sorprendieron cuando Ritchie mostró interés por ser músico a los cinco años.

Al contrario, sus padres lo concibieron como algo natural. Es por eso que Joseph Valenzuela decidió alentar a su hijo en su futura carrera y lo animó a aprender a tocar instrumentos.

Según numerosas biografías, Valens comenzó tocando con una guitarra que solo tenía dos cuerdas, pero un día un vecino que lo encontró practicando, decidió ayudarlo a conseguir el resto de las cuerdas y le enseñó algunos acordes.

En un principio, al joven le habría costado aprender, porque la guitarra que poseía era para diestros y él era zurdo. No obstante, estaba tan ansioso por transformarse en guitarrista que terminó por dominar la versión diestra del instrumento.

Un par de años más tarde, cuando cumplió 16, Ritchie decidió unirse a una banda local, bautizada como The Silhouttes, y junto a ellos tuvo gran éxito.

De hecho, sus canciones llegaron a oídos de Bob Keane, el dueño de una discográfica llamada Del-Fi Records, quien encontró un gran talento en Ritchie Valens. Un par de semanas después, y después de verlo tocar en un cine en San Fernando, Keane invitó a Ritchie a su casa para escuchar cómo sonaba en un estudio de grabación.

Allí, el adolescente, con un gran destreza y ganas de surgir, impresionó al ejecutivo y este le ofreció un contrato. El primer tema que grabó, en 1958, se llamó Come On, Let's go e, inmediatamente después, vino Donna, su primer gran hit, en el que expresa todo su amor por su entonces novia Donna Ludwig.

Posteriormente, Keane pidió a Valens componer y grabar otras propuestas para poder producir un disco. Y, en esa búsqueda, el chico logró desarrollar una adaptación rockandrollerade La Bamba. Una conocida canción veracruzana.

La Bamba y otros temas auguraban un buen futuro para Ritchie. Por eso en 1959 se unió a una importante gira, junto a otros artistas, llamada Winter Dance Party.

Valens consiguió hacer la mitad del tour, pero el 3 de febrero se encontró con un imprevisto que tendría un resultado fatal. La calefacción del bus en el que viajaban se había estropeado y eso obligó a que uno de los cantantes, Buddy Holly, tuviese que contratar una avioneta para viajar más cómodos.

Así fue como tres de los artistas montaron en un Beechcraft Bonzanza y, en la madrugada, vieron cómo sus vidas se apagaban tras estrellarse contra un campo. De acuerdo con algunos medios, la culpa del accidente la habría tenido el piloto, quien no contaba con demasiadas horas de vuelo en el cuerpo, aunque también se barajó la hipótesis de que el avión hubiese fallado debido a las condiciones climáticas.

La muerte de Valens entristeció a Los Angeles completo. Muchos hablaban de su talento, otros hablaban de la crueldad de la tragedia. Pero todos coincidían en que su carrera había terminado demasiado rápido.

Así Fue la Trágica Y Legendaria Vida de Ritchie Valens

Esa es la razón por la que otros músicos quisieron preservar la memoria de Ritchie y sus amigos a través de sus canciones. Como es el caso de Don McLean y American Pie -que dice "y los tres hombres a los que más admiro, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, cogieron el último tren a la costa, el día en que la música murió"- y el cantante Eddie Cochran, que escribió una canción llamada Three Stars.

"Ritchie, estabas justo empezando a conseguir tus sueños. A mí todos me llaman niño, pero tú tenía solo 17... ", dice la canción.

Asimismo, numerosas organizaciones dedicadas a la memoria han querido rendir homenaje a Valens durante los últimos años. Por ejemplo, el Paseo de la Fama de Hollywood, que le concedió una estrella en 1990.

Estrella de Ritchie Valens en el Paseo de la Fama de Hollywood

Por otra parte, en 1987, se estrenó una película sobre la vida del joven llamada La Bamba, la cual tuvo un éxito que traspasó fronteras. Incluso el actor protagonista Lou Diamonds Phillips alcanzó la fama de forma meteórica tras el estreno del filme.

Según una entrevista concedida a Fox, Diamonds Phillips se hizo muy cercano a la familia de Ritchie, tanto que Connie Valenzuela hacía catarsis al verlo caracterizado de su hermano.

"Para mí, este no fue solo otro papel.

En esta ocasión volvemos a la música con Almas Rotas del Rock de Carlos Cubeiro. Y es que este género nunca pasará de moda, siempre generará interés y nos regalará un amplio abanico de posibilidades que poder explorar.

En este caso, su autor se ha centrado en las historias más trágicas, que marcarían irreversiblemente las vidas de estas leyendas del rock and roll.

Esta lectura no va a ser reconfortante, ni siquiera bonita, pero sí muy interesante. Nos va a ayudar a comprender mejor porqué ciertas almas tristes son capaces de legarnos las mejores composiciones o temazos que hayamos escuchado.

Entender que, aunque irradien tanta luz, sus vidas pudieron estar llenas de sombras. Desde Bessie Smith, prematuramente desaparecida emperatriz del blues debido a un accidente automovilístico.

Connie Converse, con su primera y única aparición en la televisión americana, dejándonos algunos temazos para la posteridad. Sam Cooke, con su inconfundible estilo personal, consciente de su desventaja al ser un artista negro en tiempos de segregación racial, fundaría su propia discográfica y pasaría a la historia, no sólo por su música, sino por su compromiso social y político.

Murió tiroteado por la dueña del motel en el que se alojaba, de forma muy extraña. Elvis Presley, nuestro Rey por excelencia, murió en el baño debido a un infarto provocado por el abuso de la comida basura y la automedicación prolongada.

Uno de los sucesos que más impactaría a la sociedad en general sería el accidente de avioneta en el que murieron Buddy Holly y Richie Valens, junto al cantante The Big Bopper en 1959. Todos en lo más meloso de sus carreras musicales, en la flor de la vida y dejándonos para siempre con la imagen de sus sonrisas encima del escenario.

Otro de los protagonistas de esta compilación, me da mucha pena, y es que se trata de Marvin Gave, quien junto a Tammi Terrell formaron el dúo musical más escuchado de soul.

Aparte de su orientación sexual y de que era afroamericano, cayó en depresión cuando perdió a su compañera casi encima del escenario debido a un tumor. Dejó los escenarios y acabó siendo asesinado por su propio padre, seguramente por homofobia.

Justo al otro extremo de los hechos, mencionamos a Phil Spector, el genio y productor musical que acabó siendo un psicópata al asesinar a la actriz Lana Clakson.

Hay un par de casos más de músicos que se convirtieron en homicidas, pero son minoría, ya que en su mayoría murieron a causa de las drogas o de problemas mentales. Sin contar los innumerables accidentes de carretera o por aire, debido a la cantidad de viajes que hacían por sus giras.

La carretera también se llevó a nuestro irrepetible Nino Bravo; o un accidente de avioneta acabó con Ottis Redding, como John Denver. Otros simplemente se autodestruyeron como Tim Hardin, Karen Carpenter, Nick Drave o Ian Curtis de la banda Joy Division, un caso bastante reciente y sonado.

También las superestrellas Whitney Houston o Michael Jackson acabaron siendo presas de la automedicación; frente a estrellas que murieron de cáncer, como Sinéad O’Connor o George Harrison.

Por último, el rocambolesco caso de secuestro y violación de la artista Duffy, lo que la llevó a abandonar la vida pública. Quizá sea uno de los más injustos, ya que ni siquiera ha habido detenciones y destruyeron la carrera de una artista renaciente con mucho que ofrecer.

Y ahora que Sean John Combs, Diddy, está en la cárcel y se está investigando la red de tortura, violación y casi que trata de personas, que se extiende como un cáncer hasta los directores de sellos discográficos, empresas y demás personajes que en la sombra utilizan a cualquiera como un títere sin alma.

Dejando la indignación a un lado, también hay una constante que se suele dar en los artistas: la adicción a las drogas, como recurso cognitivo o como salida a una realidad que en la intimidad es demasiado dura de soportar.

Mantengo la creencia de que los artistas, en general, tienen una visión distinta del mundo; llamémosla más sensible o profunda. Y el hecho de perseguir una creación que deje huella en la posteridad o que sea lo mejor que llevan dentro, tiende a ser un fin que persiguen las personas enamoradas de la belleza o que son más sensibles por naturaleza; por lo que el peso del mundo puede ser aún más insoportable sobre ellos.

Y es que su concepción es mucho más amplia, por lo que tienen mayor predisposición a caer en las drogas, cuando en realidad podríamos estar hablando de depresión.

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