Explorar la isla de Lanzarote, en el corazón del archipiélago canario, es sumergirse en un mundo donde la naturaleza salvaje y la fuerza volcánica han dado forma a un paisaje único e impactante como pocos. La historia de Lanzarote es un relato de resiliencia, adaptación y la lucha constante contra las adversidades naturales.
Mapa de Lanzarote
Orígenes Aborígenes: Tyterogaka, la Tierra Quemada
Según Pierre Bontier y Jehan Le Verrier, los cronistas de Le Canarien, la isla era conocida por los indígenas como Tyterogaka. Después, George Marcy encontró que este nombre provenía del beréber, el idioma hablado por las tribus nómadas norteafricanas. Según Marcy, “si la transcripción francesa es fiel, podemos restituirla fonéticamente en *ti-terugakkaet” que significaría “la que está quemada, la ardiente”. Los recientes estudios genéticos sumados a los estudios arqueológicos, culturales y lingüísticos reflejan que, el origen de los aborígenes canarios está en los bereberes del norte de África. Dependiendo de los estudios, la fecha en que estos llegaron no debió ser anterior al 500 a. C. ni posterior al 50 d. C.
Cuando los europeos llegaron en el siglo XIV no encontraron ni un simple bote con el que pescar, ni tampoco embarcaciones para trasladarse de isla en isla. Los primeros pobladores, quien fuera el que los transportase, llevaron consigo también cabras, ovejas, cerdos, perros y semillas que no había en las islas, por tanto, se trató de una colonización en toda regla, no fue una huida a la desesperada de un pueblo acosado en frágiles embarcaciones.
Los aborígenes lanzaroteños practicaban una economía de subsistencia y los pocos excedentes se dedicaban a paliar los periodos de sequía, nunca a la exportación. Hacían un uso intensivo de todas las posibles fuentes de alimentación y energía, su base era ganadera, principalmente ovejas y cabras, a la que se añadía la recolección, mayoritariamente pesca y marisqueo.
Los lanzaroteños construían un tipo de casa denominada “honda”, eran construcciones de piedra, semienterradas en el suelo y con una cubierta en forma de falsa bóveda. Otra cuestión que llama poderosamente la atención, es el sistema familiar de los lanzaroteños, la poliandria. Se dice en Le Canarien, que cada mujer tenía tres maridos que se iban turnando en periodos de un mes, como forma saber de quién eran los hijos engendrados.
La Conquista Normanda: Un Nuevo Capítulo
En 1339 se publica el mapa de Angelino Dulcert, cartógrafo mallorquín, en el que figuran varias islas atlánticas, en el mapa, la isla es denominada Insula di Lanzarotus Malocellus. Algo que no deja dudas sobre el origen de su nombre, ya que el marino genovés Lancelotto Malocello llegó al archipiélago en una fecha anterior. El primero en asentarse fue Lancelotto Malocello, marino genovés descendiente de normandos.
La conquista normanda de la isla fue pacífica según Viera y Clavijo (1772). Los normandos se establecieron en Lanzarote con el beneplácito de los aborígenes, pero pronto los traicionaron. Varias décadas estuvieron los normandos gobernando Lanzarote y son varios los descendientes que dejaron, siendo muy habituales los apellidos Betencourt, castellanizado como Betancor, posiblemente el apellido Curbelo que pudo evolucionar de Courvell.
Los europeos trajeron consigo una transformación importante de la isla y de la vida de los aborígenes, ya que el sistema económico cambió, se incrementó la producción y los excedentes se exportaron a otras islas. Para ello se introdujeron el caballo y el camello, usados como animales de tiro. A Juan de Bethancourt, primer conquistador le sucedió su primo Maciot, el cual, a un primer periodo de gobierno en paz y prosperidad, en el que se funda la villa de Teguise sobre lo que había sido la Aldea Grande de los aborígenes, le sigue un periodo despótico.
Siglos de Adversidad: Piratas, Enfermedades y Hambrunas
Los castellanos establecieron un sistema señorial, poco menos que feudal. Uno de aquellos señores castellanos, Agustín de Herrera y Rojas, que fue Señor de Lanzarote desde 1545 y Marqués de Lanzarote desde 1584 nombrado por Felipe II, provocó con sus acciones lo que dio en llamarse “guerra de frontera”.
En venganza, los berberiscos, asolaron la isla en repetidas ocasiones. La más grave tuvo lugar en 1618, cuando el pirata Solimán destruyó por completo la ciudad y sus campos, y se llevó a 900 personas, la mitad de su población, según Romeu de Armas (1974), algunos pudieron ser rescatados gracias a la venta de propiedades de sus familiares. Teguise ya era, en 1596, la población más importante de la isla.
A los ataques berberiscos hubo que sumar por aquellos años los intentos de conquista por parte de los ingleses. Tras ellos también lo intentaron los holandeses. El siglo XVIII no empezó mejor, los cuatro primeros años fueron nefastos, la fiebre amarilla castigó la isla con dureza, iba acompañada de una fuerte sequía que provocó una persistente hambruna. Dos años más tarde, una epidemia denominada vómito negro de la Habana acabó con la vida de 6.000 personas en el conjunto de las islas y despobló Lanzarote una vez más (Viera y Clavijo, 1772).
La Erupción Volcánica de 1730-1736: Un Nuevo Comienzo
Hay un suceso que, más que ningún otro, ha influido en la agricultura, viticultura y ganadería de la isla. La erupción más famosa de Lanzarote ocurrió entre 1730 y 1736, transformando drásticamente el paisaje y dejando una marca imborrable. Durante seis interminables años, ríos de lava ardiente emergieron de las grietas de la tierra y millones de toneladas de ceniza volcánica recubrieron esa área llamada la Geria. Es justo esa ceniza, que aquí llaman rofe, la que ha propiciado que el terreno debajo sea uno de los más fértiles de la isla.
Viñedos en La Geria
Se trata de una interacción entre el hombre y la naturaleza basada en la resiliencia y el esfuerzo extremo. En medio de un paisaje volcánico aparentemente inhóspito, los agricultores han desafiado las adversidades naturales mediante innovadoras técnicas de cultivo en hoyos protegidos del viento (jable) y la escasez de agua. Gracias a ello, están obteniendo productos de primera calidad como el tomate de Tinajo o las papas.
La viticultura es otro ejemplo de esfuerzo heroico, ya que las vides se cultivan en asombrosas hondonadas excavadas en la ceniza volcánica, sin posibilidad de riego ni de utilizar ninguna maquinaria.
Emigración a Texas: Nuevos Horizontes
Lanzarote ha experimentado a lo largo de toda su historia una enorme emigración causada por múltiples factores, escasez de alimentos, presión demográfica, sequías, depreciación de los cultivos, epidemias, altos impuestos, diezmos, invasión de langostas, invasiones de piratas y erupciones volcánicas.
En 1731, y después de un año de viaje, un grupo de diez familias españolas llega a San Antonio, Tejas. La Corona española respondía de esta forma a la petición hecha por el Virrey de la Nueva España, en el sentido de poblar el norte novohispano y estabilizar así el territorio. El viaje y el asentamiento es financiado en su totalidad por España, son nueve familias provenientes de la isla de Lanzarote y una más de Gran Canaria.
Juan Leal Goraz fue declarado, parece que, sin el beneplácito de los demás viajeros, jefe del grupo. En San Antonio se les entregaron tierras de labranza, animales y semillas, además de la compensación económica que ya habían recibido a su llegada a Veracruz. El Rey, mediante cédula real, y a modo de compensación por los trabajos en la reubicación, les concedió el título de “hidalgos”, el más bajo en la escala nobiliaria española.
El Niño Salvaje del Sahara: Hadara, el Niño Avestruz
El Avestruz // Aprende los animales
Sería la primera década del siglo pasado cuando Hadara, un niño de tan sólo dos años, se perdió en medio de una tormenta de arena mientras su madre Fatma corría tras un camello espantado. Milagrosamente logró sobrevivir formando parte de una colonia de avestruces, que lo adoptaron como un miembro más. Después de vagar unos doce años por el desierto, lo capturaron como un animal y pudo reintegrarse en la sociedad Sáharaui.
Hadara no hablaba, sólo emitía ruidos, similares a los de un camello macho. Era como un animal, "como Tarzán", añade riendo el poeta Rei. Lo asearon, lo vistieron y le cortaron las uñas y el pelo. En los primeros días tuvieron que mantenerlo atado, porque quería escapar. Después de la conmoción inicial de él y de su comunidad, pudo reintegrarse, poco a poco, aprender a hablar y formar una familia.
Según el poeta Rei, Hadara fue aceptado como un miembro más de la comunidad de avestruces al adquirir su olor. Y no puede evitar añadirle fantasía al relato: "El propio Hadara contó ya de mayor que cuando era un niño se llevó el dedo pulgar a la boca y le brotó leche, como en un milagro".
La Gastronomía de Lanzarote: Un Volcán de Sabores
El panorama gastronómico también está en plena erupción. Nunca como ahora, Saborea Lanzarote, la institución que apoya y promueve la gastronomía isleña, ha tenido tanto que celebrar. De norte a sur, de este a oeste, hay cocineros inquietos aprovechando los productos de primera calidad que les proporcionan unos productores valientes.
Algunos restaurantes destacados son:
- Palacio Ico: Un art hotel con un restaurante de alta cocina lleno de arte, diseño y encanto.
- Isla de Lobos (Hotel Yaiza): Con el chef madrileño Gonzalo Calzadilla, ofrece un menú que es un tributo al producto local elaborado con técnicas de vanguardia.
- El Risco y Las Dunas de Famara: Triunfa el producto marino elevado al máximo nivel.
- La bodega de Santiago: Bordan los platos tradicionales como la garbanzada, el cabrito o la vieja.
- Chiringuito Tropical: Organiza las Cenas de una Noche de Verano, en las que los protagonistas son los chefs locales más punteros.
- Coentro: El brasileño João Faraco amalgama con maestría el producto local con ingredientes de lo más exóticos.
- Arena Lounge: Organiza una serie de cenas a cuatro manos en las que Lolo Román junta su talento con los cocineros nacionales e internacionales invitados.
La cocina de Lanzarote es un testimonio vivo de la coexistencia entre el hombre y la naturaleza volcánica, donde los ingredientes locales y las técnicas culinarias se entrelazan para crear una experiencia gastronómica única en el mundo.
