Trazabilidad de Bulos y Desinformación: El Caso de Jordi "El Niño Polla"

En tiempos de crisis, la proliferación de bulos y noticias falsas puede tener consecuencias nefastas. Es vital estar alerta y verificar la información que consumimos y compartimos. Un ejemplo claro de esto es la difusión de noticias falsas que involucran a figuras públicas, como el caso de Jordi "El Niño Polla".

El Fenómeno de la Desinformación

Los bulos pueden ser perjudiciales, especialmente en situaciones críticas. Puede ser fatal estar por ahí y no saber que ese joven médico que dicen que ha muerto es en realidad Jordi el Niño Polla, el actor porno; o creer que a Carmena le han traído a casa su propio respirador, como si fuera un masajeador de pies.

Puede ser fatal estar guardando una cola, con el virus como un francotirador, o en el metro como dentro del estómago repugnante de un insecto gigante, y tragarte no un miasma, sino el bulo de que Pedro Sánchez tiene toda una planta del Hospital Puerta de Hierro reservada para sus familiares.

Sí, poca broma con todo esto. A Sánchez le preocupa mucho esto, los bulos, la desinformación, que el Niño Polla nos desmoralice, que creamos que todo ha venido por una brocheta de murciélago, que confundamos los muertos en bolsas de plástico de Ecuador con los nuestros, que son de buena ebanistería, nuestros terribles ataúdes sin sitio y sin reposo que le parecen a él a lo mejor sólo zapatos del Papa alineados, una cosa de misa de zapatos.

Mentiras y Realidades

Sánchez nos dice que ha actuado antes que nadie en Occidente, y no es verdad. Y que su Gobierno es el único que notifica todos los positivos y todos los fallecidos por el virus, cosa que tampoco es verdad y además es falaz: notificar un positivo o un fallecido implica hacer el test, pero no se han hecho test a todos los contagiados ni a todos los muertos.

Desconocemos su número y andan en un limbo poco importante para ellos, ése de los ataúdes que no hemos visto ni anotado, como si fueran zapatos marrones que el Papa o Sánchez no se han puesto.

Tampoco el famoso estudio de Oxford nos pone a la cabeza de nada, como afirmó el presidente. Sánchez es de ese tipo de gente que cree que pronunciar Oxford ya le hace un poco de allí, le viste como de allí y le pone incluso peluca, así como si fuera Sir Isaac Newton (Newton era de Cambridge, pero Sánchez no lo sabrá).

Sin embargo, las mentiras de Sánchez, con talco de peluca y cuenta de la vieja, suman al desastre su avilantez, su contumacia y su cultura de inglés por fascículos, y llevan a hacerte cómplice de todo esto mismo.

Quiero decir que en el hospital y en la calle la desinformación verdaderamente peligrosa es la suya; que los errores, las exageraciones y los engaños que afectan en realidad al virus, a la vida y a la muerte, son los de Sánchez y los de su equipo de especialistas de cine, con peluqueros de peinado de terremoto y científicos de bola de plasma y militares de Loca academia de policía.

Lo que afecta a la vida es que el Gobierno conmine a las empresas a proteger adecuadamente a sus trabajadores cuando no hay quien encuentre un guante ni una mascarilla. Y todo así.

Le preocupa eso y lo de la lealtad, que ahora llama “desescalada en la tensión política” pero es lo mismo: que no lo critiquen aunque lleve esta crisis como el tren de la bruja. “Desescalada de la tensión”, a pesar de las tundas de Lastra a la oposición y de los discursos presidenciales llenos cada vez más de metáforas bélicas y cañonazos nacarados y horteras de guapo de West Point.

Sánchez tiene todo, no sé que más necesita, aparte de ganar tiempo como ya dijimos. Pero ya saben, mantengan la confianza y hagan caso al presidente. Ahora que se volverá a llenar el metro, y que las casetas de obra serán como trabajaderas de costaleros, y que sólo encontraremos mascarillas del pato Donald, tengan mucho cuidado ahí fuera, sobre todo, con los bulos.

El Caso de Ángel Mejías (Jordi "El Niño Polla")

Un ejemplo específico de esta desinformación es el caso de Ángel Mejías, conocido como Jordi "El Niño Polla". Un mensaje que circuló en redes sociales afirmaba falsamente:

"Por si no lo conoces, este joven de Ciudad Real se llama Ángel Mejías (Jordi para los amigos). Está a punto de graduarse con honores en la Universidad de Harvard y es uno de los descubridores de la vacuna H1N1. ¡Orgullo Nacional! pero esto no sale en la TV porque no es farándula... Comparte si te indigna!".

La verdad es que el joven de la foto es de Ciudad Real, se llama Ángel y le llaman Jordi. Pero falla, sobre todo, en que éste si hinca los codos, no es para estudiar. Porque el "¡Orgullo Nacional!! de la foto es "Jordi, El Niño Polla", heredero del cetro, enorme, que dejan leyendas del porno mundial como Rocco Siffredi o Nacho Vidal.

A sus 23 años, El Niño Polla hace tiempo que dejó de ser la revelación del porno patrio para convertirse en una gran estrella internacional. Ha grabado en la meca californiana del porno y desde 2016 trabaja para Brazzers, una potente productora de cine para adultos con sede en Montreal, Canadá, que al parecer le paga más de mil euros diarios.

Jordi es feliz. Era un chaval de instituto y ahora no para de trabajar en lo suyo. Pero en su periplo estadounidense todavía no ha visitado Harvard, que se sepa. Quizá su capacidad motora pueda ser objeto de estudio algún día por parte de esa universidad u otras, quién sabe, pero de momento, tampoco.

El Mundo es de Jordi

El éxito de este joven manchego radica en la profesionalidad que derrocha. Porque su 1,65 de altura y algo más de 50 kilos de peso poco importan en contraste con su herramienta de trabajo y el uso que hace de ella.

Y prueba de la fama internacional que ya atesora El Niño Polla es que este bulo de Harvard y la vacuna antigripal H1N1 no ha nacido en España, sino allende los mares, solo unos días antes de recalar en nuestro país.

La foto del bueno de Jordi con mensaje nos ha llegado tras haber recorrido la semana pasada las redes sociales de América, desde México a Argentina, pasando por El Salvador, Guatemala, Panamá, Colombia, Ecuador, Chile o Paraguay.

Allí, a Ángel, Jordi, El Niño Polla, le cambian de nacionalidad en los compartidos según el país donde se difunda el asunto, y no es "Ángel Méjias", sino "Miguel Antonio Mejía" en la mayoría de los casos. Así se llama en su versión de argentino de Tucumán, mientras que en Panamá la foto de El Niño Polla corresponde al "chincano Yordi Caballero, oriundo de Bugaba Chiriqui", que ha logrado en Nueva York "el primer lugar en las olimpiadas de Física". Nada de vacunas.

Y es que en todos estos países se ha difundido la versión que se comparte en España, la que habla de Harvard y la vacuna H1N1, que, por cierto, es un antigripal. Pero por allí se han inventado muchas más.

En Colombia, hay que estar orgulloso de este "joven de Bogotá", que es "diseñador de videojuegos y filántropo" y ha sido premiado en Corea. Pero en El Salvador, "este joven salvadoreño" se llama "Juan Carlos Martínez" y "va a viajar a Inglaterra" para continuar con sus hasta ahora brillantes estudios de Medicina.

Es prácticamente imposible determinar de dónde ha partido la idea de poner en Internet la foto de El Niño Polla como si fuera un estudiante de Harvard o cualquier otra cosa que destaque sus logros. Tampoco sabemos por qué y para qué alguien se molesta en difundir estas cosas. Pero ha triunfado.

Se suele decir que este tipo de fake news son experimentos sociológicos que alguien lanza para ver cuántos se lo creen, pero cualquiera sabe. Lo cierto es que El Niño Polla y sus múltiples circunstancias inventadas recorren el mundo a través de Internet. Así que si ése era el objetivo, enhorabuena.

Coincidiendo con esta suplantación en Internet de El Niño Polla, también la que fuera actriz porno Mia Kalifha comienza a ser víctima de una historia clavada a la del manchego, que se han creído ya algunos periodistas españoles de renombre y la han compartido en sus redes.

De esta chica se dice ahora que es vecina de Cáceres, que se llama Montaña García y que "ha ganado las Olimpiadas de Física y Química 2018". Pero Mia Kalifha de extremeña no tiene nada. Nació en Beirut hace 25 años y emigró a Estados Unidos en 2000.

Jordi el 'niño polla' es el hombre de las mil caras. Eso mismo era lo que aseguraba la última versión de esta broma que ya lleva unos años circulando.

Según la imagen, la persona que aparece en ella es un ecuatoriano llamado Segundo Zambrano Caizaluisa que "encontró la cura para el Coronavirus" después de haberse desplazado a "la ciudad de Wuhan para combatir este problema en la zona cero".

La del coronavirus no es la única cura que habría descubierto, según esta broma que se mueve como real. También le atribuyen haber puesto remedio a "la fiebre H1N1" y estar "a punto de graduarse con honores en la Universidad de Harvard".

El político colombiano Gustavo Petro compartió como si fuera real otra versión del bulo que aseguraba que Jordi era en realidad José Manuel Velasquez, "un joven boyacense campeón nacional de física" que iba a participar "en las olimpiadas mundiales de física".

En algunas ocasiones el bulo usa el nombre real de este actor porno (Ángel Muñoz), pero se le siguen atribuyendo acciones que no ha hecho. Por ejemplo, coincidiendo con los incendios en la Amazonia en agosto de 2019 se viralizó que era "un joven empresario que ha comprado tres hidroaviones para ayudar" en la lucha contra el fuego.

Sabemos que cuando difundes este tipo de contenidos no tienes mala intención y que sólo quieres echarte unas risas.

10 consejos para identificar noticias falsas en Redes Sociales | #StopBulos | Nilton Navarro

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