La imagen del Santo Niño del Remedio, una de las más veneradas en la capital de España, tiene una singular historia. En el ámbito de la religiosidad popular, las figuras del Santo Niño del Remedio y Ntra. Sra. del Remedio del Molino ocupan un lugar especial en el corazón de los fieles.
La historia del Santo Niño del Remedio comienza en 1898, cuando Pedro Martín Marazuela, de oficio encuadernador, adquiere la talla a .... Pero mejor que os lo cuente el propio Sr. Marazuela no se muestra propicio á referir la historia del hallazgo de la escultura, pero se cuenta que la heredó de una anciana que murió, y á quien él había socorrido.
La devoción al Santo Niño del Remedio se remonta a 1897, cuando Pedro Martín Marrazuela, encuadernador viudo con dos hijas, adquirió la imagen a una mujer que emigraba a Cuba.
¿Cómo se descubrió el prodigio?
¿Qué milagros ha hecho el niño?
D. Pedro Martín Marrazuela, dueño de un taller de encuadernación en la calle Costanilla de los Ángeles nº 4, compró la imagen a una señora que se marchaba a Cuba y se desprendía de sus enseres el 7 de agosto de 1897. Fue un amigo de D. Pedro quien se enteró de la venta y fue en busca del piadoso encuadernador para convencerle de que comprase la imagen, estaba convencido que no había mejor lugar que la trastienda de su taller y la piedad de esa familia para acogerla. Con tales argumentos logró sacar a D. Pedro del ensimismamiento de su trabajo para ir a ver la imagen, pero, a pesar de que le encantó y deseaba tenerla en su hogar, confesó a su amigo que no tenía entonces las cien pesetas que la señora pedía por ella.
Todo lo resolvió su amigo prestándole el dinero inmediatamente. De esta manera llegó la imagen del Santo Niño a la calle Costanilla de los Ángeles, muy cerca del emplazamiento de su posterior Oratorio.
D. Pedro era viudo y tenía dos hijas -camareras de la Virgen del Olvido que se veneraba en la iglesia de San Francisco el Grande-, que nada más ver la imagen del Niño se entusiasmaron con ella y la situaron en lugar privilegiado.
Al día siguiente los tres pensaron en darle una advocación y acudieron en busca de consejo al rector de la cercana iglesia de Santa Catalina de los Donados. Éste estaba a punto de celebrar misa y les dijo que escribieran en varios papeles las advocaciones de su agrado y eligieran uno al azar.
Regresaron al taller y lo hicieron. Anotaron en cuatro papeles cuatro advocaciones de su gusto: Del Consuelo, De la Esperanza, Del Perdón y Del Remedio. Resultó elegida la Del Remedio y, minutos después, llegó azorado el rector para pedirles que no hiciesen el sorteo porque en el momento de la Consagración sintió que debía hacerse en al altar al finalizar una misa.
Ni D. Pedro ni sus hijas se atrevieron a decirle que ya estaba hecho y, al día siguiente, acudieron a misa a la iglesia de Santa Catalina de los Donados para volver a elegir la advocación según quería del rector. Y volvió a salir la advocación Del Remedio.
Primeramente el niño, lujosamente vestido por las hijas del encuadernador, ocupaba un oratorio diminuto. Cierta señora piadosa le exhortó á que ampliase el recinto, y así se hizo, pagando aquella los gastos que originó la transformación, excepto 243 pesetas quo tenía Marazuela en un cepillo, producto de las limosnas de los fieles, reunidas en el espacio de dos años.
Cuando el Sr. Marazuela comenzó á admitir en su morada á los fieles, aún no tenia nombre la imagen. Para dárselo, de acuerdo con el Rector de Santa Catalina, se verifico una solemne ceremonia en dicho templo: se colocaron en un vaso cuatro boletas con los nombres del Perdón, Remedio, Esperanza y Socorro, y el sacerdote, después de la misa, sacó una, que contenía el segundo.
Poco a poco se extendió por la zona la devoción al Niño y el particular oratorio, instalado en la trastienda del taller de encuadernación, se convirtió en un lugar de culto para vecinos y viandantes.
Pronto las gracias recibidas por los primeros devotos difundieron su devoción por la capital y gentes de toda clase y condición social se daban cita en el taller para rezar ante el Niño milagroso.
Así, desde los madrugadores obreros hasta la más encumbrada nobleza, acudían a postrarse ante el Niño del Remedio que, día a día, con sus innumerables gracias concedidas, iba ganando el sobrenombre de “Santo”.
Muy pronto llegaron al taller donaciones por los favores recibidos, tanto vestidos elaborados con ricas telas como aportaciones para su culto. Y D. Pedro, emocionado y orgulloso, fue anotando minuciosamente las gracias que le contaban los devotos de su querida imagen.
Al cumplirse un año de la adquisición quiso ofrecer una novena y, además de prepararla con su acostumbrada minuciosidad, organizó un pequeño coro, solicitó un armónium e ideó la primera procesión del Santo Niño para la que encargó unas pequeñas andas para que fuesen portadas por niños.
Cada día de esa primera novena rezada ante el Niño, al finalizar las oraciones, niños y adultos recitaban sentidos poemas.
En octubre de ese año un matrimonio, cumpliendo una promesa, costeó, dentro del taller, la construcción de un oratorio más amplio que fue bendecido el 1 de enero de 1900.
De tan relevante y emotivo acto fue informada la hermana del rey Alfonso XII, la infanta Isabel de Borbón, muy apreciada por los madrileños y popularmente llamada la Chata. Ella no pudo asistir pero sí lo hicieron los marqueses de Castellanos que serían grandes devotos y benefactores de su culto. Con el cariño y devoción que ponían D.
Por las tertulias y los mercados del centro de Madrid circulaban las numerosas gracias recibidas y la devoción al Niño del Remedio se extendió imparable.
Desde que se abría el taller hasta que se cerraba era continuo el trasiego de personas de toda clase y condición social que entraban a postrarse a sus pies y daban vida a un culto que cada día era más popular. Ante el asombro de la familia, como atraídos por la fuerza de un imán, cruzaban la puerta del taller, con idéntica intención, humildes trabajadores y damas de alcurnia que se apeaban de coches conducidos por lacayos.
Oratorio del Santo Niño del Remedio en Madrid
Un buen día, a la una y media de la tarde, la propia reina Regente, María Cristina de Austria, se apeó de su coche, traspasó la puerta y, con suma devoción, se acercó a la venerada imagen para, tal y como confesó a D. Perdo y a su hija, rogar al Niño del Remedio por el bien de España.
Tras la muerte de D. Pedro Martín se hizo cargo del oratorio su hija Inés, que luchó por el traslado de la imagen a una Iglesia y por la creación de la Cofradía del Santo Niño del Remedio. En su testamento legó la propiedad de la imagen al marqués de Castellanos con la condición de que, a su muerte, pasara a la Cofradía.
El Marqués y otros benefactores tramitaron el traslado de la imagen a un altar de la iglesia de Santa Cruz, donde siguió recibiendo el culto de sus numerosos devotos mientras buscaban una iglesia que se consagrase a su culto.
El 3 de marzo de 1917 lograron su anhelo concediéndoseles el usufructo de la iglesia de Santa Catalina de los Donados, lugar muy vinculado a la historia de la imagen pues allí recibió su advocación “Del Remedio”.
En el número seis de la calle de los Donados, sobre los terrenos donde antaño se levantara el Hospital de Santa Catalina de los Donados, se alza el Oratorio del Santo Niño del Remedio, construido en 1917 para albergar la talla del mismo nombre, un Niño Jesús de finales del siglo XVI que goza de fama de milagrero.
La Capilla del Santo Niño del Remedio fue edificada en 1917 sobre el solar de la antigua iglesia del hospital de Santa Catalina de los Donados, fundado en el siglo XV. Este hospital fue promovido por Alfonso Álvarez de Villasandino, secretario del rey Juan II de Castilla, cuyo sepulcro se conserva en el interior de la actual capilla.
La figura, acompañada por una corona de espinas, tres potencias de hojalata y una banda de seda granate bordada en oro, fue puesta al culto tras el consejo del rector de la iglesia de Santa Catalina.
La capilla es un pequeño templo de estilo neobarroco. En su interior se venera la talla del Santo Niño del Remedio, objeto de intensa devoción, a la que se atribuían milagros, como muestran los exvotos que llenaban la capilla a comienzos del siglo XX.
La Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (BOE núm.
El oratorio se halla decorado con el mejor gusto, y el altar en que se encuentra el Niño lo alumbran numerosas velas rizadas, regalo de los fieles. La túnica de la imagen es de seda, con bordados en oro, y confeccionada por la hija del Sr. Marazuela.
Desde entonces recibe culto en esta Iglesia convertida en su Oratorio, lugar que, como antaño el taller de D. Pedro Martín, sigue siendo frecuentado por personas de toda clase social que, con un incesante entrar y salir, mantienen viva su devoción a través de los años y de las vicisitudes de la historia.
Su fiesta se celebra el 13 de enero, porque entes del Concilio Vaticano II era la fecha fija del Bautismo del Señor.
SANTO NIÑO DE ATOCHA (Historia completa)
En el año 1998 se celebró el primer centenario de su culto público. Los fieles devotos vienen a implorar remedio del Santo Niño para las diversas situaciones por las que pasan. Esta devoción se centra, por tanto, en la persona misma de Jesucristo, quien, en su vida pública, estuvo siempre rodeado de personas que solicitaban su ayuda y una palabra de esperanza en sus necesidades.
Santo Niño del Remedio,dulce emblema de ternura,encanto del alma mía,mi amor, mi bien, mi ventura. Remedia todos mis males,atiende mis peticiones,consuela todas mis penasy escucha mis oraciones.
La Virgen de la Paloma, que en la corte recibe las ofrendas de las clases populares, apareció en un humilde portal, un cuyo lugar se alza hoy la capilla de la calle de Fuencarral. La muy venerada de Covadonga, tiene una leyenda interesante. Se cuenta que la batalla en que los moros sufrieron tremenda derrota, fue ganada por los astures con el auxilio de la Virgen que estaba escondida en la famosa cueva, donde hoy se admira el santuario. De esta cueva quiso D.
Los fieles devotos vienen a implorar remedio del Santo Niño para las diversas situaciones por las que pasan. Esta devoción se centra, por tanto, en la persona misma de Jesucristo, quien, en su vida pública, estuvo siempre rodeado de personas que solicitaban su ayuda y una palabra de esperanza en sus necesidades.
Imagen del Santo Niño del Remedio.
| Figura Religiosa | Ubicación Principal | Eventos/Fechas Importantes |
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| Santo Niño del Remedio | Oratorio del Santo Niño del Remedio, Madrid (originalmente taller en la calle Costanilla de los Ángeles) |
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| Nuestra Señora del Remedio del Molino | Pastrana (ermita extramuros de la villa) |
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