Niños con Altas Capacidades: Entendiendo el Comportamiento y la Desobediencia

Cualquier niño puede portarse mal en algún momento. Esto puede deberse a que quiere llamar la atención, está experimentando con los límites como parte de su aprendizaje, siente frustración o está viviendo cambios que no sabe gestionar, como una mudanza, una separación, la llegada de un hermano o el inicio de una nueva etapa escolar.

Sin embargo, cuando un menor muestra un enfado extremo, discute constantemente o se niega a seguir las reglas de manera reiterada y persistente, podemos estar ante un problema que, si no se detecta y no se trata a tiempo, puede afectar a su calidad de vida e incluso convertirse en un trastorno grave a largo plazo.

En este artículo, exploraremos cómo las altas capacidades pueden influir en el comportamiento de los niños, especialmente en lo que respecta a la desobediencia y el desafío a la autoridad.

¿Qué son las Altas Capacidades?

El Grupo de Trabajo de Altas Capacidades (GTAC) propone la siguiente definición:

“El concepto altas capacidades intelectuales engloba a un conjunto de personas que presenta características intelectuales cuantitativa y cualitativamente superiores de manera significativa a la mayoría de la población en una, diversas o todas las áreas de aptitud, sea cual sea la edad de la persona.”

Es importante destacar que las altas capacidades van más allá del coeficiente intelectual. Es decir, para evaluar la existencia de éstas no basta con aplicar un solo test que mida la inteligencia. Será necesario hacer uso de otros instrumentos complementarios.

Tipos de Altas Capacidades

Las personas con AACC pueden ser divididas principalmente en los siguientes tres grupos:

  • Niños superdotados
  • Niños con Talento Simple
  • Niños con Talento Complejo

Niños Superdotados

Son niños que tienen una capacidad innata para destacar en cualquier área de conocimiento. Gracias a su creatividad serán capaces de interrelacionar estas distintas áreas entre sí. Se caracterizan por ser niños con una curiosidad insaciable y una alta flexibilidad cognitiva. Joseph Renzulli propone en su Modelo de los Tres Anillos que el niño superdotado debe reunir los siguientes requisitos:

  • Alta inteligencia
  • Alta creatividad
  • Alta implicación en la tarea (el niño se queda absorto en la tarea que le motiva. Es como si el resto del mundo desapareciera, llegando incluso a no responder a su nombre cuando se les llama)

Niños con Talento Simple

Destacan únicamente en un área o aptitud específica. Así pues, tendrán un rendimiento superior en un ámbito concreto, pero en otras áreas pueden mostrar un desarrollo normal o incluso por debajo de la media.

Por ejemplo: El niño con talento matemático presentará una elevada capacidad aritmética y razonamiento matemático. Obtendrá por tanto magníficos resultados en esta área concreta. Sin embargo, es posible que presente dificultades en otras áreas, tales como la verbal o la social.

Existen otros talentos simples como:

  • Talento verbal
  • Talento lógico
  • Talento creativo
  • Talento social

Niños con Talento Complejo

En estos niños se combinan varios talentos.

Dentro de esta categoría estarían el:

  • Talento artístico - figurativo
  • Talento lógico - verbal - memorístico

El talento lógico - verbal - memorístico es conocido también como “talento académico”. Son niños que destacan en su razonamiento lógico, sus aptitudes verbales y en una elevada capacidad memorística. Estos niños poseen la combinación idónea para adecuarse al aprendizaje clásico que ofrecen las escuelas. El sistema educativo actual evalúa los resultados académicos mediante exámenes memorísticos, priorizando la memoria en detrimento de la creatividad y el pensamiento crítico. Por tanto, siempre que estén motivados, obtendrán excelentes resultados académicos.

Históricamente se ha confundido el talento académico con la superdotación. Este se debe a que el profesorado habitualmente equipara el alto rendimiento académico con la superdotación.

Sin embargo, un criterio esencial para diferenciar a los niños con talento, es que los primeros deben poseer una alta capacidad creativa, mientras que, en los segundos, ésta no es una condición necesaria.

Mitos sobre las Altas Capacidades

Lamentablemente, hoy en día siguen vigentes muchos estereotipos con respecto a este colectivo. A continuación, se enumeran algunos de ellos:

  • Al ser inteligentes, obtendrán siempre resultados académicos excelentes
  • Como son tan inteligentes, no necesitan ayuda en la escuela
  • Si obtienen un CI menor de 130 en un test de inteligencia significa que no poseen AACC
  • Es una suerte

Rasgos Comunes en Niños con Altas Capacidades

Cabe resaltar que cada niño con AACC tendrá un perfil único. No existe un rasgo universal que les caracterice. El desarrollo de estas capacidades dependerá en gran medida del contexto familiar, social y escolar. A continuación, se enumeran algunos rasgos muy frecuentes es esta población:

  • Facilidad para adquirir nuevos aprendizajes (esto conlleva que se aburran rápidamente y que la monotonía y repetición les resulte insoportable).
  • Curiosidad insaciable
  • Hipersensibilidad emocional y de estímulos (viven sus emociones de forma muy intensa y pueden presentar dificultades para manejarlas. Pueden mostrarse molestos ante un exceso de estímulos sensoriales).
  • Son grandes observadores de su entorno (podrán advertir detalles que al resto le pasa desapercibido).
  • Perfeccionismo y meticulosidad (a veces son niños que no querrán iniciar una actividad si creen que pueden fracasar en ella. Suelen ser muy autoexigentes).
  • Gran sentido de la justicia y valores morales.
  • Cuestionan las convenciones/normas (pueden mostrarse desafiantes e intolerantes con puntos de vistas que difieren del suyo).
  • Sensación de no encajar (puede que sus intereses se alejen mucho de los de sus iguales. Es probable que se sientan diferentes por no compartir las mismas aficiones y se aleje o sea alejado por sus compañeros).
  • Agudo sentido del humor.
  • Gran capacidad de imaginación (tienen un mundo interior tremendamente rico).

¿Cómo influyen las altas capacidades en la salud mental?

Existen distintas investigaciones aparentemente opuestas con respecto a cómo influyen las altas capacidades en la salud mental. Algunos estudios consideran que las altas capacidades como un factor protector que facilitará que los niños puedan adaptarse a su entorno. No obstante, otros estudios consideran la superdotación como una variable de riesgo a la hora de desarrollar psicopatologías.

Tal y como se ha mencionado anteriormente, los niños con altas capacidades tienen una tendencia al perfeccionismo. Esto conlleva a que establezcan metas altamente exigentes. En caso de no alcanzarlas, pueden caer en la autocrítica y desarrollar una baja autoestima, aumentando así el riesgo a sufrir síntomas ansiosos y depresivos.

Debido a la gran capacidad que manifiestan, es habitual que exista una enorme presión por parte de la familia y de la sociedad sobre ellos. Esta exigencia por ser excelentes en todas las áreas, pueden hacerla suya, pudiendo desarrollar rasgos obsesivos-compulsivos.

Es habitual que se describan a sí mismos como diferentes, sintiendo que no encajan. Incluso aquellos niños con altas capacidades que están integrados en su grupo de iguales aseguran sentirse solos. Ello puede conllevar que se aíslen cada vez mas, suponiendo un riesgo para su salud emocional.

Niñas con altas capacidades

Las niñas con altas capacidades son un grupo de riesgo a la hora de desarrollar trastornos psicopatológicos, especialmente trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Debido a los estereotipos de género en nuestra sociedad, existe un falta de modelos femeninos fuertes. Se espera que las niñas sean menos competitivas y desarrollen más conductas prosociales.

Por este motivo y para no ser rechazadas por su grupo, tienden a ocultar sus potencialidades, incluso cometiendo errores a propósito. Las niñas con superdotación desarrollarán más conductas internalizantes, manifestando más comportamientos ansiosos, depresivos y somáticos.

En cambio, los chicos con altas capacidades, mostrarán más conductas externalizantes, que incluyen comportamientos más agresivos, falta de atención y desobediencia. Esto se debe a que, según las normas sociales, la tristeza es considerada como una emoción poco masculina, mientras que el enfado está más aceptado en los varones.

A pesar de que exista la misma ratio de niños y niñas con superdotación intelectual, muchas niñas quedan sin detectar. Por cada 5 niños identificados, únicamente se identifica una niña en promedio. Se debe ser consciente de estas técnicas de enmascaramiento utilizadas por las niñas para evitar que pasen desapercibidas. Asimismo, es necesario promover un discurso en el que se favorezca el liderazgo por parte de las mujeres.

¿Cómo reaccionan los padres ante la identificación de la altas capacidades en sus hijos?

Una vez se les comunica a los padres que su hijo posee altas capacidades la reacción puede ser diversa. Por un lado, se tranquilizan al saber que lo que tiene su hijo no es nada patológico, pero por otro lado, sienten que la infancia del niño no va a ser fácil y que probablemente tendrán mayores dificultades que los niños sin esta condición. Muchas veces acuden al psicólogo con gran preocupación y ansiedad, por no saber si serán capaces de manejar la situación.

A partir de este momento los padres tendrán que ser orientados para poder ofrecer a sus hijos el apoyo necesario, tanto intelectual como emocional.

La principal preocupación de los padres son las dificultades de socialización del niño. A menudo les cuesta hacer amigos ya que sus intereses difieren a los de la mayoría de los niños de su edad. Suelen entenderse mejor con los adultos. Sin embargo, emocionalmente son niños asincrónicos. Es decir, presentan un desarrollo cognitivo acelerado, mientras que su desarrollo emocional está dentro de la normalidad o incluso pueden ser emocionalmente inmaduros.

Otra de las inquietudes es el colegio. Muchas veces, los padres tendrán que iniciar una lucha para que el lugar donde estudian respondan a sus capacidades especiales. La legislación es clara, sin embargo, en la práctica, muchas escuelas no disponen de los recursos suficientes para poder darles el apoyo necesario.

¿Qué es la doble excepcionalidad?

Este término implica que las altas capacidades pueden coexistir con algún trastorno, tales como:

  • TDAH (trastorno por déficit de atención)
  • TEA (trastorno del espectro autista)
  • Trastorno del aprendizaje

Esta combinación dificulta la detección de las AACC o bien del trastorno asociado. Así pues, un niño que presente un déficit de atención y una gran pasión por la lectura realizará un sobreesfuerzo durante esta tarea. Por tanto, el niño intentará compensar su déficit, pudiendo quedar éste oculto. Por otro lado, el trastorno puede llegar a enmascarar las altas capacidades.

El Trastorno Negativista Desafiante (TND)

El trastorno negativista desafiante (oppositional defiant disorder o TND) es una alteración del comportamiento caracterizada por la presencia de patrones recurrentes de negativismo, desafío, desobediencia y hostilidad hacia figuras de autoridad.

Algunas de sus características en niños son:

  • Muestran irritabilidad y se enfadan con frecuencia, a veces de manera exagerada.
  • Suelen discutir y adoptar una postura desafiante frente a padres o profesores.
  • Provocan daños de forma intencional a hermanos, compañeros u otras personas.
  • Les cuesta reconocer y aceptar sus propios errores, y culpan a los demás por ello.
  • Actúan con resentimiento y buscan venganza.

Si estas conductas se manifiestan de manera aislada o esporádica, deben corregirse, pero no tienen por qué ser un problema. Sin embargo, si se repiten de manera constante e intensa, conviene buscar ayuda profesional.

¿Cómo afecta el TND a la vida diaria de los niños?

El TND puede desgastar la convivencia familiar, dificultar la integración social, obstaculizar el aprendizaje y generar trastornos emocionales adversos a largo plazo.

De hecho, la acumulación de discusiones, conductas desobedientes y estallidos de ira deteriora el vínculo entre padres e hijos, afectando también el rendimiento escolar.

Con frecuencia, el TND se presenta junto con TDAH, ansiedad, depresión u otros trastornos de conducta, lo que incrementa la posibilidad de que el menor experimente conflictos internos, sentimientos de culpa, baja autoestima, frustración e incluso aislamiento social.

Causas del TND

El TND se considera un trastorno multifactorial relacionado con:

  • Factores genéticos y temperamento: El trastorno negativista desafiante tiene un alto componente genético y hereditario, relacionado con genes vinculados a la regulación emocional y el control de la agresión. Niños con alta impulsividad, reactividad emocional o búsqueda intensa de recompensas tienen más riesgo de desarrollar TND.
  • Factores ambientales: El contexto familiar y social influye significativamente. Estilos de crianza estrictos o permisivos, ambientes de conflicto o relaciones inseguras favorecen el desarrollo de comportamientos desafiantes.
  • Presencia de TDAH y alteraciones en el estado de ánimo: El TND suele coexistir con TDAH, alteraciones del estado de ánimo o dificultades del aprendizaje, lo que puede desencadenar y agravar este patrón conductual.
  • Otras causas: El TND es más común en entornos de bajos ingresos, menores con antecedentes familiares de trastornos mentales, y situaciones de negligencia o abuso físico. Durante la infancia, es más frecuente en niños, pero en la pubertad la diferencia de géneros se reduce.

Cómo abordar el TND cuando coexiste con otros perfiles o diagnósticos

En algunos niños, el TND no aparece de forma aislada, sino que se combina con otras condiciones que requieren un abordaje específico:

  • Trastorno del Espectro Autista (TEA): en niños con TEA, el TND puede manifestarse de forma más intensa debido a dificultades en la comunicación, rigidez cognitiva o hipersensibilidad sensorial. En estos casos, es crucial adaptar las estrategias de intervención a sus necesidades, por ejemplo, utilizando apoyos visuales, rutinas estructuradas y refuerzos muy claros.
  • Altas capacidades: algunos niños con altas capacidades pueden mostrar comportamientos oposicionistas no por desafío intencional, sino por frustración ante tareas poco estimulantes, normas que consideran injustas o falta de comprensión por parte de su entorno. Detectar y potenciar su talento, ofrecerles retos adecuados y favorecer su participación en la toma de decisiones puede reducir notablemente la conducta desafiante.

En ambos casos, la evaluación debe ser integral, teniendo en cuenta todas las áreas del desarrollo y personalizando las pautas para padres y educadores. Cuanto más adaptadas estén las estrategias al perfil del niño, mejores serán los resultados a largo plazo.

Diagnóstico del trastorno negativista desafiante

Para diagnosticar el trastorno negativista desafiante, se realiza una evaluación conjunta en la que participan pediatras, psicólogos o psiquiatras infantiles.

Este proceso suele incluir entrevistas con padres y profesores, observaciones directas y cuestionarios sobre la conducta del niño.

Los síntomas deben mantenerse de forma continua durante al menos seis meses y aparecer casi a diario en menores de cinco años, o de manera semanal en niños mayores, afectando a más de un entorno (por ejemplo, en casa y en la escuela).

Además, durante la evaluación, se revisa si existen otros problemas como depresión, ansiedad o TDAH, ya que sus síntomas pueden coincidir con los del TDN, aunque cada uno requiere un abordaje diferente.

Tratamiento del TND

El tratamiento del trastorno negativista desafiante incluye terapia psicológica (enfoque terapéutico) e intervenciones desde el hogar y el ámbito escolar.

Enfoque terapéutico

  • Terapia cognitivo-conductual infantil: Ayuda a identificar y modificar patrones de pensamiento y conducta disfuncionales. Su objetivo es que el niño aprenda estrategias de regulación emocional y resolución de conflictos.
  • Entrenamiento en habilidades sociales: Permite a los niños practicar conductas sociales en diferentes contextos, lo que mejora la comunicación con sus padres, compañeros, profesores, etc.
  • Terapia familiar y programas de entrenamiento parental: La terapia familiar sirve para que los padres puedan establecer normas coherentes, reforzar las conductas positivas o tener expectativas claras, y son claves para fortalecer el vínculo con su hijo.
  • Apoyo farmacológico: Aunque no hay medicación para el TND, si este trastorno convive con TDAH, depresión o ansiedad, puede ser recomendable usar estimulantes, antidepresivos o antipsicóticos como complemento a la terapia.

Estrategias de intervención

  • Refuerzo positivo: Reconocer y elogiar al niño cuando actúa de forma adecuada ayuda a consolidar las conductas que se quieren fomentar.
  • Límites claros: Establecer normas concretas y explicarlas de manera clara permite que el niño entienda qué se espera de él.
  • Manejo del estrés: Enseñar técnicas de relajación, como la respiración profunda, puede ser interesante para que el niño aprenda a calmarse y autorregularse en momentos de tensión.

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Problemas de conducta en las altas capacidades

En este post, vamos a hablar sobre los problemas de conducta en las altas capacidades. Según Diego Jesús Luque-Parra (2017), uno de los estereotipos que se suelen dar con mayor frecuencia en el alumnado de altas capacidades intelectuales es: el supuesto de que como son “superiores” cognitivamente hablando.

Está demostrado que éste es un grupo heterogéneo y que existen tantas características diferentes como personas. De hecho existen niños y niñas con altas capacidades con un buen ajuste entre sus capacidades cognitivas y las demás (social, emocional, etc). Pero, en otras ocasiones, se pueden producir desajustes entre la esfera intelectual y las otras facetas de la personalidad. Esto se debe a que su madurez mental va más avanzada que las demás. Por lo tanto, es obvio que si mi desarrollo no es como los demás. Mis necesidades educativas serán diferentes y si no se abordan se produce frustración, desmotivación, problemas de atención e incluso problemas de conducta en las altas capacidades.

Estos problemas de conducta en las altas capacidades, pueden suponer para los docentes una dificultad para su detección y para su adecuación al aula. Pero exactamente: ¿Qué es lo que produce los problemas de conducta en éstos tipos de niños/as?.

  • Son sensibles a lo que pasa en su entorno, a las injusticias y eso, les lleva en algunas ocasiones, a ser muy críticos con las normas establecidas. Las cuales no acatarán hasta que dichas normas estén dentro de sus esquemas lógicos (los cuales son subjetivos de cada persona).
  • Pasividad: el niño intenta abstraerse del mundo exterior y se crea un mundo de fantasía sin contacto social.

Si los problemas de conducta en las altas capacidades son generalizados, se recomienda una evaluación psicopedagógica completa para descartar otras patologías.

En cuanto al comportamiento, establecer límites claros. Crear un buen clima en el aula. Flexibilidad en tiempos y espacios, de manera que cada uno pueda trabajar a su ritmo. Tenemos derecho a equivocarnos y no pasa nada. Se motiva y se trabaja la tolerancia a la frustración, no todo es perfecto ni tiene porqué serlo. Refuerza y ayuda a todos por igual, tengan o no altas capacidades, todos merecen atención y ayuda.

Altas Capacidades y Conducta Desafiante

Es muy habitual que se asocie a los niños con altas capacidades a una conducta desafiante, “contestona”, que no acepta órdenes. ¿Es cierto que lo son? Los psicólogos especializados en altas capacidades nos invitan a mirar esta cuestión desde otro punto de vista, cambiando el chip, porque quizá esta relación devenga de factores ambientales que tienen que ver con la educación jerárquica en la que nos han educado durante años.

Busto y Carmona inciden en que un niño o niña con altas capacidades puede negarse hasta a la cosa más banal que le pidamos: ponerse el pijama, por ejemplo. Su desafío a la autoridad es real en muchos casos, pero radica precisamente en el concepto, la clave del mismo.

En opinión de Busto y Carmona, lo que un niño o niña con altas capacidades no acepta de manera sencilla son las órdenes impuestas por motivos jerárquicos. “Lo que es cierto y real es que no están dispuestos a aceptar la imposición que deriva del poder jerárquico, pero que, sin embargo, sí son bastante sensibles al argumento, a la negociación cuidada y al referente basado en la coherencia, es decir, al referente ético, a la autoridad ética”, dicen los dos expertos.

Su consejo es, además de aceptar que la negociación con un niño de 6 o 7 años no debería verse como algo tan extraño ni atípico, es aplicar herramientas para gestionar estas situaciones como “el humor, la paciencia, la empatía, el cambio y la flexibilidad”.

¿Y si es en el cole dónde desafía?

En ocasiones, en casa no se produce tanto la conducta desafiante por parte de un menor con altas capacidades. De ser así, por cierto, es porque seguramente aceptarais hace ya mucho tiempo que la negociación era la vía más directa al entendimiento. A menudo, es el ámbito escolar donde aparece, según los profesores, la conducta desafiante.

En definitiva, la discrepancia entre la percepción de la conducta desafiante en niños con altas capacidades en el entorno escolar y en contextos más cercanos como el hogar sugiere que esta puede estar influenciada por el contexto jerárquico. Comportamientos intensos y una búsqueda constante de claridad y justicia, características comunes en estos niños, a menudo se malinterpretan como desafiantes. Esto nos insta a reconsiderar nuestra comprensión de la conducta desafiante en el contexto de las altas capacidades, reconociendo la importancia del entorno y las percepciones subyacentes en su evaluación.

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