Emilia Pardo Bazán: Vida, Familia e Legado Literário

Emilia Pardo Bazán, renombrada novelista española, nació en La Coruña el 16 de septiembre de 1851, ciudad que frecuentemente aparece en sus novelas bajo el nombre de «Marineda». Falleció en Madrid el 12 de mayo de 1921, dejando un importante legado literario y una huella imborrable en la defensa de los derechos de la mujer.

Desde muy joven, Emilia mostró una gran pasión por la lectura y el aprendizaje. Su padre, José Pardo Bazán y Mosquera, influyó enormemente en su formación, inculcándole una gran libertad y proporcionándole una amplia educación. Fue una lectora voraz, lo que la convirtió en una autodidacta de la literatura, aprendiendo incluso otros idiomas para leer a sus autores favoritos en su lengua original.

Fue una mujer culta, con gran afán de saber, segura y crítica. Además, tuvo una intensa vida social con políticos e intelectuales de la época y era aficionada a los debates, donde exponía sus opiniones y sus diferentes puntos de vista. Entre sus amistades destacan Giner de los Ríos, Pérez de Ayala, Emilio Castelar y Miguel de Unamuno, entre otros. Asimismo, mantuvo relaciones epistolares con muchos de los escritores de su tiempo como Menéndez Pelayo.

Matrimonio e Hijos

En 1868, a los dieciséis años, Emilia se casó con José Quiroga y Pérez Deza, un estudiante de Derecho de veinte años. De este matrimonio nacieron tres hijos: Jaime, Carmen y Blanca.

  • Jaime: Se casó con Manuela Esteban Collantes (1880-1959), y tuvieron un hijo también llamado Jaime. Tanto Jaime padre como Jaime hijo fueron asesinados en agosto de 1936 en Madrid.
  • Carmen: Permaneció soltera y falleció en 1935.
  • María de las Nieves (Blanca): Se casó con el militar José Cavalcanti (1871-1936), marqués y teniente general, pero no tuvieron hijos.

Separación y Vida Literaria

El matrimonio con José Quiroga no fue fácil. Debido a los conflictos originados por sus libros, Quiroga le pidió que abandonara la literatura. Emilia, sin embargo, se negó y decidieron separarse en 1883, aunque nunca se divorciaron.

En 1879, se publica Pascual López: autobiografía de un estudiante de medicina, su primera novela de corte romántica y realista. Asimismo, se edita su primer libro de poemas Jaime, dedicado a su hijo. Tras leer la propuesta de Émile Zola y conocer gran parte de la literatura francesa del momento escribe diferentes artículos de divulgación en la prensa sobre el realismo y el naturalismo francés, donde destaca la presentación de las ideas principales de esta última corriente y su crítica. Todos los artículos se recopilan en un libro llamado La cuestión palpitante (1883) con un prólogo de Leopoldo Alas “Clarín”.

Ese mismo año escribe La Tribuna, primera novela social española dedicada al mundo obrero, donde emplea técnicas naturalistas. Sin duda alguna, Los pazos de Ulloa (1886) es su obra naturalista más relevante, ya que muestra de forma excelente la sociedad gallega rural y sus diferentes clases sociales, donde el campesinado vive pobre y embrutecido, mientras que los terratenientes abusan de su poder. Asimismo, su continuidad La madre naturaleza (1887) sigue reflejando Galicia y el determinismo, herencia y fatalismo.

Defensa de la Mujer y Legado Feminista

Es importante señalar la labor que llevó a cabo sobre la defensa de la mujer en la sociedad. En 1891 funda una revista mensual, Nuevo Teatro Crítico, financiada y escrita por ella. Defendió los derechos de estas a través de diferentes vías, pero creyó siempre que la principal reforma estaba en la educación: “no puede, en rigor, la educación actual de la mujer llamarse educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión”. También crea la Biblioteca de la Mujer (1892), una colección de libros de distinta temática para instruir a las mujeres sobre política, economía, religión, literatura, historia y otros saberes.

En su obra Memorias de un solterón (1896) se puede apreciar el ideal de esta nueva mujer a través del trabajo y educación. Su figura es interesante porque quiso llevar a cabo cambios en el país en lo referente a los problemas sociales existentes, pero sin modernizar las instituciones tradicionales como la Iglesia, monarquía y nobleza. Buscó la regeneración de la sociedad española e incidió en un mayor acercamiento a Europa.

Reconocimientos y Obstáculos

Pardo Bazán intentó ser académica de la Real Academia Española tres veces, pero jamás lo consiguió. No obstante, fue académica de la Real Academia Gallega desde su fundación, logró ser la primera mujer catedrática de la universidad española (1916) y la primera mujer socia del Ateneo de Madrid. Asimismo consiguió ser miembro del Consejo de Instrucción Pública y Presidenta de la Sección de Literatura en el Ateneo (1906).

Como “premio” a una vida dedicada a las letras a contracorriente llegan propuestas para que entre a formar parte de la Real Academia Española: será rechazada tres veces, en 1889, en 1892 y en 1912 con argumentos o comentarios misóginos. «¿Para qué quiere doña Emilia ser académica? […] ¿Cómo quiere que sus verdaderos amigos le alaben esa manía? Más vale que fume. ¡Ser académica! ¿Para qué?

Patrimonio

El patrimonio inmobiliario de Emilia Pardo Bazán estaba formado por los bienes y rentas de las Casas hidalgas de Meirás, Miraflores, Rañal, Callou, Riopaz, Cañás, Aranga, Zanfoga y Tamou, que sus padres, José Pardo Bazán y Mosquera Rivera y Emilia Rúa-Figueroa y Somoza, habían heredado de sus antepasados; por la casa vivienda de la calle Tabernas nº 11 de A Coruña y por los bienes y rentas procedentes de la desamortización eclesiástica que ellos habían adquirido en matrimonio en el ayuntamiento de Malpica y a Juan Menéndez Goicoiría en el priorato de san Martín de Ozón.

Concretamente, Emilia hereda de su padre, José Pardo Bazán y Mosquera Rivera, los bienes y rentas de las casas hidalgas del pazo de San Martín de Meirás en Sada, de Miraflores en Padriñán de Xanxenso, de Rañal en Moeche junto con parte de la capellanía de la ermita das Enchouzas en Somozas, de Callou de San Fiz de Vixoi en Bergondo y en Coirós, la Casa hidalga de Riopaz en Ponteceso y un grupo de rentas situadas en Aranga adquiridas, en los años 1845 y 1846, a la Nación Española, procedentes de la desamortización del monasterio de Sobrado de los Monjes.

De su madre, Amalia Rúa-Figueroa y Somoza (1850-1915), hereda las casas hidalgas de Zanfoga en Vilasantar y Tamou en Présaras con bienes en Santiago de Compostela y Curtis que compartía con su hermana Vicenta, soltera que vivía en su compañía. De su abuela materna, María Joaquina Rivera Pardo (1778-1849), fallecida en 1849, hereda pro indiviso la casa hidalga de Cañás en Cambre y Carral, que comparte con su media hermana Adelaida Rey, hija de su madre, casada en segundas nupcias con Juan Rey.

Además, Emilia Pardo Bazán era dueña de la casa de la calle San Bernardo nº 13 de Madrid. Su madre, Amalia, viuda la adquiere para residencia familiar en otoño, invierno y primavera pasando los veranos y parte de otoño en el pazo de Meirás, que ella manda reconstruir, entre los años 1897 a 1907, diseñado por el arquitecto José Lampárez, amigo suyo, con arreglo al agrado de Emilia en lo exterior y al de su madre en el interior.

Los bienes y rentas de las citadas casas hidalgas y los adquiridos por sus padres se hallaban en los ayuntamientos de Abegondo, Aranga, Arteixo, Boimorto, Bergondo, Betanzos, Cambre, Carral, Cedeira, Cerdido, Cesuras, Coirós, A Coruña, Curtis, Fene, Ferrol, Malpica, Mesía, Moeche, Muxía Narón, Oleiros, Órdenes, Ortigueira, Oza de los Ríos, Paderne, Ponteceso, San Saturnino, Santiago de Compostela, Somozas, Valdoviño, Vilasantar y Présaras de la provincia de A Coruña; en el ayuntamiento de Vivero de la provincia de Lugo, y en los ayuntamientos de Sanjenjo, Grove y Poyo de la provincia de Pontevedra.

María de las Nieves, o Blanca llamada familiarmente, con residencia en la calle Goya nº 23 de Madrid, hereda todo el patrimonio inmobiliario y cultural de su madre, de su hermana Carmen fallecida sin hijos y de su hermano, Jaime, casado con Manuela Esteban Collantes, con la que comparte la herencia correspondiente.

Manuel Esteban Collantes muere en 1959. María de las Nieves, o Blanca, fallecida sin descendencia en 1970, dona en vida, en 1956, la casa familiar de Tabernas 11, en A Coruña, a la Real Academia Gallega, y reparte en testamento su patrimonio heredado de sus padres y hermanos entre familiares y entidades religiosas y benéficas. Entre estas últimas está la Real Academia Gallega a la que deja el archivo documental histórico literario de su madre junto con diversos muebles y demás efectos.

El Asesinato de Jaime Quiroga y su Hijo

Madrid, en el verano de 1936, era uno de los lugares más peligrosos de España. Al único hijo de doña Emilia el 18 de julio le cogió en Madrid. Era militar, capitán de Caballería. En agosto del 36 fue detenido junto a su hijo de 17 años para ser llevados a la checa del Círculo de Bellas Artes donde fueron torturados.

Jaime Quiroga y Pardo Bazán y su hijo fueron llevados a la Pradera de San Isidro el 11 de agosto de 1936 donde fueron asesinados, entre otros por un miliciano que era hijo ilegítimo y hermano de los dos hombres a los que iban a matar.

El periodista Francisco Camba (hermano de Julio) en su crónica de la Guerra Civil titulada Madridgrado, recuerda como fue detenido por unos pistoleros de la FAI, junto a un amigo, para ser conducidos a la Dirección General de Seguridad. En el camino, los milicianos se desviaron y les llevaron, jactándose de que les iban a matar, hasta la ermita de San Antonio, donde había unos cadáveres tendidos en la pradera. Un miliciano, señalando a los muertos, le dijo a Camba:

- Esto puede que te interese más. ¿Sabes quiénes son los dos besugos que ahí tienes?-¿Los conocía yo?- Puede. Paisanos lo sois. ¿Conocías a Jaime Quiroga? Pues Jaime Quiroga y su hijo.

Y pasa a referirle la muerte de ambos:“El chaval cayó primero, pero no debió dársele bien porque al ver a su padre, tieso allí al lao, tuvo arranque pa medio erguirse y cubrirlo con la gabardina que él llevaba por los hombros. Natural que no había acabao, cuando otra descarga le da lo suyo, y por eso le tiés mismo encima (...)”

De la familia de doña Emilia solo sobrevivió a la guerra Blanca Quiroga y Pardo Bazán. Sin hijos vendería el Pazo de Meirás. Luego donaría la esplendida biblioteca de su madre a Franco (como se puede leer en la escritura notarial siguiente).

Emilia Pardo Bazán. Biografía

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